Anda que también yo

Y no me refiero a los cuarenta principales de Sigmund Freud: me refiero al sueño como oráculo, esa dimensión del soñar sólo al alcance de quien comprende que la razón ilustrada es el más descabellado de los esoterismos, o quizá la más barroca de las religiones (Pablo Tusset: Lo mejor que le puede pasar a un cruasán).


Freud_Hein

¿Hein? ¿Lo qué?



Anoche soñé raro.

Íbamos un grupo de gente, algunos de los cuales me son muy cercanos y otros de los que nunca sospecharía que iban a volver a formar “un grupo de gente” conmigo (y ya empiezo explicándome de manera abstrusa. Pues se chinchan: es un sueño). Por las calles nocturnas pero concurridas de una ciudad que se parecía a Nueva Orleáns (nota aclaratoria: no he estado en Nueva Orleáns en mi puñetera vida), caminábamos a hacerle una especie de entrevista (con fotografías) para un periódico a un famoso (?) boxeador ruso (??).

Por encima de los edificios tipo bloque de oficinas yankee de los años cuarenta asomaba entre las nubes tal luna llena amarillo-anaranjada que hoy me ha sorprendido ver, mientras venía al curro, que en realidad está en fase menguante terminal. El sueño fue tan real que esperaba verla llena.

Del boxeador (?) ruso (??) no recuerdo mucho detalle, salvo el de que vivía rodeado de guardaespaldas mafiosos con perros plenos de mala leche, en una casa horterísima y kitsch, pero bastante pobretona. Que sea hortera y kitsch, vale, pero lo de pobretona no concuerda con lo que se espera de un famoso (?) boxeador ruso (??) de su categoría (???).

Después de la entrevista, nos fuimos a una especie de sótano lóbrego donde la gente que iba conmigo me ayudó a poner en marcha un vetusto ordenador de pantalla en blanco y negro donde redactar el artículo.

Sigmund: ahora ven y me lo explicas, guapetón.

3 comentarios to “Anda que también yo”

  1. Salamandra Says:

    Vaya con la basura neuronal de usted…
    Y es lo que pasa por ver documentales de viajes, que Bourbon street parece como el patio de su casa.

  2. sorel Says:

    Creo recordar que fue usted el que comento que tenia un amigo al que siempre que le hablaba de un sueño decía “eso es que eres mariquita”.

    Me hizo gracia, de ahí que rescate el comentario, no por otra cosa.
    : )

  3. Microalgo Says:

    En efecto, Sorel. Pero él no usaba el diminutivo, precisamente. Y lo gritaba. Aunque fuera en medio de un bar. En fin…

    ¡Feliz año a todos!

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