Editore, traditore

Después del té les leyó un cuento. A ellos les gustaban sus cuentos. El del libro era bastante espantoso, pero la versión de Susan fue bien recibida. Ella se dedicaba a traducir a medida que leía:
―… y entonces Jack cortó el tallo de la planta de judías, añadiendo asesinato y vandalismo ecológico a los cargos ya mencionados de robo, incentivación y asalto a la propiedad ajena, pero se salió con la suya y vivió feliz para siempre sin sentir ni un asomo de culpa por lo que había hecho. Lo cual demuestra que si eres un héroe se te perdona todo, porque nadie hace preguntas inconvenientes. Y ahora ―cerró el libro de un golpe― es hora de ir a la cama.
(Terry Pratchett: Papá puerco).


Babel otra vez

Como si no fuera ya bastante difícil, eso de traducir.



Como tantos humanos, hace algún tiempo me apiadé de un representante de Círculo de Lectores y caí en hacerle un pedido. A los pocos meses me había zampado todo lo interesante de la editorial (muy poco) y solo quedaban horrorosos best sellers. Además, yo me debo a mi librero.

Así que a la porra. Pero de entre los libros que compré durante esos pocos meses, están los relatos completos de Sir Arthur Conan Doyle sobre el personaje tan conocido (y vapuleado por las versiones televisivas y, muchas veces, cinematográficas) de Sherlock Holmes. Ya me lo había leído casi todo de pequeño, pero fue mucho antes de empezar a tomar notas, y recordaba habérmelo pasado muy bien leyéndolo, así que ¿por qué no? Además, esos libros no eran míos. Y yo soy bibliófago acaparador, ya saben.

De modo que me hallaba estas navidades leyendo la edición de Círculo de Lectores de El Signo de los Cuatro (Círculo de Lectores, S.A., 2010, ISBN 978-84-672-4184-6), y llegando a la página 191 (creo recordar), me topé con este párrafo:

“Yo intenté alegrarla y divertirla con recuerdos de mis aventuras en Afganistán; pero si he de decir la verdad, yo mismo me encontraba tan excitado por nuestra situación, y sentía tal curiosidad por saber cuál sería nuestro punto de destino, que mis anécdotas resultaban un poco confusas. Todavía hoy, ella suele contar que yo le relaté una anécdota conmovedora en la que se hacía referencia a un cachorro de tigre que asomó al interior de mi tienda a una hora muy avanzada de la noche, y al que disparé con un mosquete de dos cañones”

Un momento. Un momento. YO RECORDABA ESE PÁRRAFO. Y algo fallaba. De visita en casa de mi madre, busqué el libro donde leí aquél relato (Aguilar, S.A. 1980. ISBN 84-7530-400-1), y en la página 127 pude leer que el párrafo comenzaba más o menos igual, pero luego se torcía…

“… que mis anécdotas resultaban un poco complicadas. Hoy mismo suele decir ella que yo le relaté una anécdota conmovedora en la que se hacía referencia a un mosquete que asomó al interior de mi tienda a una hora muy avanzada de la noche, y al que yo le disparé con un cachorro de tigre de dos cañones”.

Eso era. Ahora sí encajaba todo. Estoy convencido, solo por el contexto, de que la segunda es la buena, pero como soy un científico coñazo busqué algún texto en inglés que me sacara de dudas, y lo encontré aquí, que Internet lo tiene casi todo. Página 10, en la columna de la derecha:

“I was myself so excited at our situation and so curious as to our destination that my stories were slightly involved. To this day she declares that I told her one moving anecdote as to how a musket looked into my tent at the dead of night, and how I fired a double-barrelled tiger cub at it.”

Así que uno de los traductores era bueno, y el otro, el de la edición de Círculo de Lectores, chungo, porque por una hipercorrección en el texto (no se puede disparar un cachorro de tigre de dos cañones) elimina un divertido juego en la historia. Dispuesto a llegar al fondo de la cuestión, miré quién era el traductor de la edición de Aguilar (la buena): Amando Lázaro Ros. Estupendo. Miré quién había traducido la de Círculo de Lectores…

Oh-oh.

Amando Lázaro Ros.

Coño.

¿He dicho ya que soy un científico coñazo? Sí, creo que sí. Amando Lázaro Ros, interesantísimo personaje cuya biografía parece merecer un aparte y una lectura atenta, y del que no he podido encontrar ni una sola foto en la Red de Redes (insisto: Internet lo tiene casi todo), nació en Navarra en 1886 y murió en Madrid en 1962, así que no estaba presente en ninguna de las ediciones que les comento. Y entre la de 1980 y la de 2010, por supuesto, no pudo introducir ningún cambio en el que no mediara una muy improbable manifestación ectoplásmica.

¿Quién ha cambiado esto, entonces? ¿Quién le ha metido la tijera, o el cortipega traidor, a un texto tan bella, precisa y minuciosamente traducido? Porque los textos no son idénticos, en todo caso, entre la edición de 1980 y la de 2010.

¿El editor, tal vez? De ser así, habría que modificar el dicho italiano que afirma “traddutore, traditore”, y cambiarlo, al menos por esta ocasión, por “editore, traditore”. No sé qué necesidad había, la verdad.

(Y como asunto aparte: qué extraña memoria tengo para algunas cosas. Y luego soy capaz de presentar a dos personas que sé que llevan trabajando quince años juntos. Yo, y mis bolillones neuronales. En fin).

Feliz año a todos, a todo esto.

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11 comentarios to “Editore, traditore”

  1. Glomus Says:

    Pues sí. Yo por ejemplo tengo un trauma… me apetece leer “Moby Dick”, pero hay bastantes referencias en internet de que no hay ninguna traducción correcta a nuestra lengua, y la verdad, no me considero capacitado para ventilarmelo en inglés.
    Y claro, feliz 2015, que seguro viene interesante!

  2. Microalgo Says:

    Y tanto. En lo político y en lo sosiá.

    Yo leí un buen texto de Moby Dick, pero no tengo ni idea de si era una buena traducción o no, por supuesto. Un abrazo, Maese Glomus.

  3. Juan Nadie Says:

    Recuerdo a un infame traductor que decía “desaceleración” donde debía decir “crisis”.

  4. lotronan Says:

    Peores que los traductores son los correctores de estilo, porque a estos los editores les pagan una miseria más miserable que a los traductores, así que los peores son los editores, que venden una sopa de marisco en la que han remojado una pata de centollo en el líquido correspondiente a diez latas, pero claro los editores lo hacen así porque los humanos gastamos en libros menos que en cordones para alpargatas de esparto.

    Glomus, aunque la traducción no sea de lo mehó, ¡aprovecha 2015 para leer Moby Dick! No se vive totalmente a gusto sin haberlo hecho. Y después, zámpate Tristram Shandy, de Sterne, aunque solo sea para saber lo que es una buena traducción (de Javier Marías, que algo tenía que hacer bien, el hombre). Así te habrás leído dos inexcusables libros.

  5. Anaxágoras Says:

    Para que conste en acta, si los libros de Sir A. C. Doyle a los que hace referencia microalgo, son tres, son los relatos completos de S. Holmes, y vienen con caja a medida, ¡son míos! (algún libro he de dejar en la casa familiar, aquí no tengo bastante sitio). Y por cierto, amigo Glomus, tengo una edición de Moby Dick que creo que es bastante buena (un tocho de notas a pie de página), pero creo que también está en el hogar familiar (¡eh microalgo!) pero si lo localizo te mandaré la referencia.

  6. Glomus Says:

    Agradecido y emocionado. Tomo nota (no a pie de página…) y espero referencias.

  7. Microalgo Says:

    Tristam Shandy lo tengo aún en el “debe”. Habrá que zampárselo un día de estos. Tanta cosa por leer…

  8. Miguel Marqués Says:

    ¡Genial, lo comparto! :)

  9. anarkasis Says:

    mestais dando hostias hasta en el carné deindentidá
    quesque traducccco malamente y edito peor,
    y esque ayer misma mente di con un cosa parecida
    ocurre que Vasari, es anti-redundante o peor, que se lo salta para no aclarar, que entonces estaría muclaro, pero que ahora…
    http://www.historia-del-arte-erotico.com/vasari/pietro_perugino.htm

    Justo casi al final, mienta “dónde hizo una historia con la Virgen de las lágrimas”
    La traducción correcta es esa, pero debería decir, “En” (lugar) la Virgen de las Lágrimas, (hoy iglesia de la Santísima Anunciación), y “pa joderla” sospecho, que hizo una virgen “compiando”, EN LA VIRGEN DE LAS LÁGRIMAS, así que el error generalmente aceptado, no lo era,
    Debería haber escrito él: “En la iglesia de la Virgen de las Lágrimas de Arezzo, hizo una virgen llorando mucho mucho mucho, pero que mucho, por su hijo muerto… ”
    No obstante, no lo hizo y esto es lo que hay.
    ¡¡¡¡ La sal de los rebuscapleitos en la historia!!!,
    si me la quitan, me muero y dejo de leer, traducir, editar, y añadirles errores.

  10. claudiamr Says:

    Ilustra perfectamente lo que es un traductor: un ente invisible que solo está cuando hay fallos, pero mira, resulta que muchas veces esos fallos ¡ni siquiera son su culpa! ;)

  11. Microalgo Says:

    Ahí voy. Quiero decir, ¿quién, qué mano invisible ha trastocado (empeorándolo) este texto? Los lectores que solo accedan al segundo (al más reciente) se perderán un juego que el traductor trasladó correctamente. ¿Quién ostenta ahora el copyright de la traducción, a todo esto, si el traductor original (y cuyo nombre sigue constando en los créditos del libro) ha fallecido? ¿Y por qué utilizo yo tantos paréntesis, a ver?

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