Duelo Implacable

Vp>—No es extraño que tú no lo veas —dijo Roberto en tono ofensivo—, pero es una cosa por la que hace cien años yo me hubiera batido en duelo con él.
—No veo cómo hubieras podido hacerlo —replicó Guillermo—, si hace cien años tú no existías.
—Oh, cállate —exclamó Roberto.
(Richmal Crompton: Guillermo el pirata).


duelo

Pañon, pañon.



Sucedió hace ya unos pocos meses. La Dama de los Lunares tenía que cambiar no sé qué adminículo cocineril en el servicio de atención al cliente de Carrefour y yo me quedé un poco separado del mostrador, con el Bichobola en la sillita de paseo. Aún ella no hablaba casi ni papa, no como ahora, que ha disparado el modo cotorra on y lo casca todo, en su propia lengua, por supuesto.

De pronto el Bichobola me tiende la mano desde el carrito y articula un algo parecido a “agua”. Le paso su botellita (una FontVella del calibre 250 mililitros, con boquilla adaptada a infantes). Cinco metros más allá, una niña algo mayor, toda lazos y tules del color de los dedos de Venus (en la docta opinión de Homero), mira fijamente al Bichobola durante un instante e inmediatamente le pide a sus padres la botellita de agua. La chica gasta una botella de la misma marca, pero su modelo es calibre 500 mililitros con forma de Olaf, el grimoso muñeco de nieve de la película Frozen. Normalmente el Bichobola le da un par de buchitos a la botella y ya, pero lo de esa otra niña ha sido una provocación en toda regla. Y bebe. Y sigue bebiendo. Y la otra igual, ambas sin perderse de vista, clavando las pupilas de una en las de la otra (que siempre son negras, las pupilas, a todo esto, Gustavo Adolfo, que no te enteras). De fondo suena un degüello de esos que tanto le gustaban a Segio Leone. Lazos Moñas no lo sabe (porque con esa edad no se calcula), pero su mayor calibre hace que lleve todas las de perder. Al cabo de un momentito ambas van tragando ya con dificultad, pero al final suena un “fff-fff” que indica que ya no hay más agua y el Bichobola estira la mano sin mirarme para darme la botella vacía, aún sin perder de vista a su contrincante, que va medio ahogada, la pobre. Un poco más allá, formando con nosotros un triángulo casi equilátero, otro niño (son una plaga) vestido de Ralph Laurent, ve beber a Lazos Moñas desde el asiento de su propia sillita y le pide agua a sus padres (a estas alturas ya está Italo Calvino descacharrado en su tumba, pensando en una cascada infinita de niños enguachingaos). Lazos Moñas, derrotada, mira de reojo con amargura al Bichobola y concentra ahora su atención en el nuevo contrincante, al que tal vez, debe pensar ella, pueda vencer ya que lleva casi media botella exprimida. El Bichobola entorna los ojos como Clint Eastwood, se recuesta despacito en su asiento (es así de chula) y desvía la vista del nuevo duelo, como aburrida, hacia las cajeras-patinadoras que pasan zumbando de vez en cuando llevando el cambio en monedas para las cajeras-sedentes.
—¿De qué te ríes? —me pregunta la Dama de los Lunares, que acaba de volver del mostrador.
—Nada, cosas mías.

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7 comentarios to “Duelo Implacable”

  1. Josep Vilaplana Says:

    En ese encadenamiento de duelos anda agazapada buena parte de la más acerada sociología, o tal vez de las más contundente psicología, aunque no descartaría que sea de la más irrebatible filosofía. MI querido amigo, ¿por qué no le da usted continuidad a esa feliz perspectiva bajita de su Bichobola? Muchos, entre los que me incluyo, se lo agradecerían muchísimo. Abrazo enorme.

    • Microalgo Says:

      Pues por no prodigarme demasiado en un único tema, Maese Vilaplana. Me parece peligroso caer en ese abismo de hablar solo de los hijos de uno. Algún amigo tengo yo que desde que ha sido padre no tiene otro tema.

      Y sí, da para muchas anécdotas y algunas no me podré resistir a plantarlas por aquí, pero tampoco quiero que monopolice la cosa.

      Saludos y abríguese, que hoy he visto en el Telediario que su comparación entre los copos de nieve que caen por su tierra y las coliflores no era una hipérbole de Usted. Conduzca con cuidado.

  2. Toy folloso Says:

    No pasa nada.
    Llevan un pañal de esos supermegaabsorventes….

  3. timidezsite Says:

    MICROALGO ADEMAS DE PADRAZO ES UN MUY BUEN ESCRITOR. ME HA ENCANTADO. GRACIAS.

  4. Salamandra Says:

    Cuando cumpla 15 años andará corrigiéndole el vestuario. Váyase aprendiendo que los vaqueros negros no se pueden poner con jerséis azules.

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