Ojo al manojo

Convertirse en un símbolo es cosa terrible, ya que supone una manera de morir sin tener la situación civil resuelta (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).


marcapasos-cardiaco

Ponte un marcapasos, o algo. Hazlo por nosotros.



Cuando uno va avanzando en su conocimiento (gracias a la generosidad de los que saben) en el mundo de las setas, uno descubre que hay especies que no se recolectan (porque saben mal o porque son, directamente, venenosas), pero que avisan de la inminente aparición de otros hongos que sí que nos interesan. Tal es el caso de varias especies del género Clavariadelphus, que no se consumen porque son muy fibrosas y saben a rayos, pero que sirven de “chivato” para la próxima aparición de las (al menos por mí) muy codiciadas chantarellas.

Del mismo modo, yo siempre he tenido como “chivato vital” a un tipo que estuvo en muchas escenas de mi adolescencia y primera juventud (voy por la tercera, o así), y que, en nuestro grupo, fue el primero en todo: el primero en abandonar sus ideales anarcoizquierdistas y subirse al dólar, el primero en comprarse un coche, el primero en casarse, el primero en tener descendencia, el primero en divorciarse, el primero en casarse otra vez…

Mis amigos saben que lo observo con cuidado, porque será, probablemente, el primero en cascarla, Manitú quiera que dentro de muchísimos años, ya que cuando él dé el pistoletazo de salida, iremos detrás todos los que éramos de aquel grupo, como fichas de dominó puestas en hilera. Él es mi Clavariadelphus de lo luctuoso, mi mensajero del Tánatos, el que abre la temporada de baño en la Laguna Estigia, el que toca la campanita de “¡a comer!” para los gusanitos de la ultratumba.

Y hace poco, mi más enorme amigo, al que vi fugazmente en el gran parque de la Villa y Corte un día de paso por allí, me comentó que este hombre había sufrido un amago de infarto, pero que estaba bien.

Desde aquí lo conmino a cuidarse muchísimo: llevar una dieta sana, huir del estrés y hacer deporte moderado, a comer verduritas con poca sal y a hacerse revisiones cada muy poco tiempo. Y, llegado el caso, a instalarse uno o más marcapasos, hacerse unos cuantos baypasses y ensancharse las arterias con todo tipo de utillería intravenosa. ¡Todo sea por prolongarle la vida!

¡Hazlo por nosotros, puñetero desagradecido!

4 comentarios to “Ojo al manojo”

  1. Ferrer Says:

    El próximo año te pediré si sabes cual es la seta-chivato que avisaría ante un inminente alumbramiento de los puñeteros níscalos.
    Es que aquí no ha llovido nada.

  2. Microalgo Says:

    Los níscalos… esos, le pregunto a mi compañero de trabajo setero (que es el que me instruye). Cuando me dice “ya hay níscalos”, corro a los lugares específicos marcados en mi GPS y allí están. Lo que pasa es que llegué a cansarme de esas setas… por aquí crecen tres especies, Lactarius deliciosus, Lactarius sanguifluus y Lactarius vinosus. Pese al nombre del primero, los otros dos están más buenos.

    Pero prefiero las chantarelas. Oh, las chantarelas…

  3. Salamandra Says:

    Un solo marcapasos, pero bicameral ddd. Y posiblemente mejor que le hagan un cateterismo.

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