El misterio de la risa

Y me quedé allí junto a tu ventana, y me di cuenta de que tenía que estar allí en caso de que a tu sonrisa se le ocurriera aparecer (William Goldman: La princesa prometida).

 

Alice muerta de risa

Jijí.

Algunos antropólogos dicen que la sonrisa de los infantes es un mecanismo que nos anima a no tirarlos por la ventana (o a un lago, si adoptamos un punto de vista neolítico, período donde escaseaban mucho las ventanas). Puede ser. El caso es que su aparición (de la risa, digo) en los niños pequeños es un misterio para mí.

El Bicho sonríe desde que tenía un par de meses, o menos (a veces mientras soñaba decía incluso “jejejejé”, a muy temprana edad) (¿con qué puñetas soñaría, con tetas desmesuradas, con biberones cornucópicos?), pero el otro día me puse a hacer el tonto (se me da divinamente) para entretenerla y soltó una inequívoca carcajada, de esas que hacen que se sacudan los hombros. Aún no ha cumplido los cuatro meses, el Bicho.

Tantas religiones y tradiciones nos enseñan que este es un valle de lágrimas y que nacemos con el llanto instalado en nuestros genes, y puede que sea cierto. Pero creo firmemente que también es verdad que, si se dan determinadas condiciones (en el caso de lactantes, tripa llena, pañal limpito y padre haciendo el gilipollas con un cojín en equilibrio sobre la cabeza), se revela que (al menos) los humanos tenemos también grabado a fuego en nuestra impronta la capacidad de descacharrarnos de la risa.

Tal vez el único objetivo de la civilización humana, desde mi punto de vista, sea propiciar estas condiciones para la mayor parte de la población (el máximo posible) y restringir las que la llevan al drama sostenido. Y como digo tantas veces, la felicidad me parece un imposible utópico, pero la alegría, cuanta más, mejor. Y esa sí que es fácil, si ponemos de nuestra parte. De momento, el Bicho va entrenando el músculo. Intentaremos seguir todo lo que podamos con el programa de entrenamientos.

8 comentarios to “El misterio de la risa”

  1. Glomus Says:

    Imagino que esto será una secuencia, comienza con el inocente “reirse de”, sigue por el consciente “reirse con” y luego llega el momento fatídico en que vuelve a “reirse de” pero con alevosía… Es el destino de los progenitores, disfrutemos!

  2. ronronia Says:

    Tiene una sonrisa que te derrite, así que imagino que, cuando sonríe, un tsunami de babas asolará su casa. No es para menos.

    Es lástima que los padres solo cuenten lo duro que es tener hijos, porque olvidan compartir estos momentos, que son mágicos. Usted es una refrescante excepción y va a ser un placer, lo estoy viendo, asomarse al desarrollo del Bicho desde estas páginas.

  3. Microalgo Says:

    La verdad es que el Bicho es muy simpática. Sin embargo, hay gente que decide no tener descendencia y si bien pierden unas cosas ganan otras. Soy incapaz de decirles si hacen bien o mal, de verdad que no sé (aunque los genes, que son muy cabrones, saben qué es lo que tienen que hacer para apretarle a uno las tuercas).

    Nosotros, de momento, encantados con el paquetito éste. Cuando tenga dieciséis revisamos el comentario.

    Y sí, Glomus. Viendo la evolución de las de mi hermano Anaxágoras, ya me hago una idea de las fases por las que irá pasando (apego / desapego; amor / odio; hazme caso / pero me queréis dejar tranquila; etcétera).

  4. Salamandra Says:

    Lo divertido y terrible de los niños pequeños es que no funcionan como un acelerador, más bien lo hacen como un interruptor. No están un poco contentos o un poco tristes. O berrean como salvajes o se descojonan de risa, y los padres tenemos que lidiar con lo uno y disfrutar de lo otro.

  5. ClementeMat Says:

    Por alusiones, debo aclarar que no me quejo. Estoy encantado con mis correspondientes Bichos. Hay categorías: Bichos. Bichos del Espacio, y Bichos del Espacio Exterior (dependiendo del día que tengan). Pero es una gozada ir a comprar libros con uno de ellos, por ejemplo. Además, cada uno tiene su carácter. Por ejemplo, no tenemos gato en casa porque el Bicho Pequeño (Mediano, según su versión), ya se frota contra sus progenitores a todas horas. Si no, que me desmienta Microalgo.

  6. Microalgo Says:

    Lo confirmo, Maese Mat. Y lo del interruptor que cuenta Maese Salamandra es ciertísimo. En nuestro caso, el comando es, concretamente, un biberón. Es trincarlo y acabar todas las cuitas.

    No sé a quién habrá salido, el Bicho Anaconda éste.

  7. ETDN Says:

    OH. Es una mini tú. Preciosa (y precisa) foto. Contagia felicidad.

  8. Toy folloso Says:

    Si se dan determinadas condiciones -culo escocido, aparición de dientes, nocturnidad, tetamen de escasa producción, etc.-, ya puedes ir haciendo el payaso, ya….
    También acabo de cumplir nueve años (dentro de otros nueve, cuando podamos entrar en las discotecas, ya verás).

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