Citas XLVII

Escribir es hacerse pasar por otro (Enrique Vila-Matas: El mal de Montano).

Montones de libros

Post de citas. Todo un clásico…

¡Buenas!

El Bicho Bola no es que dé mucha guerra, pero entre unas cosas y otras, uno no tiene tanto tiempo como antes para escribir una entrada en La Zona Fótica. Ni siquiera de las de citas, que salen en un ratito. Y bueno, mientras se enfría el autoclave, me obligo a ello.

El mundo era unas veces sofocante, por estrecho, y otras veces confuso, por ancho (Juan José Millás: Cuentos de adúlteros desorientados).

A colación de esto (la hipótesis de que el mundo puede ser una cosa y su contraria, por ejemplo una porquería y una maravilla), visítese el vídeo no oficial de la canción de Fede Comín “Milonga del Aleph“, y atiéndase a su letra

En todo caso, hay autores que tienen tendencia al optimismo en cuanto al futuro…

No entienden que lo fabuloso está en el futuro. Todo futuro es fabuloso (Alejo Carpentier: Concierto barroco).

… aunque también habría que echarle un ojito a alguna de las acepciones de la palabra “fabuloso” de entre las que vienen en el DRAE. “Increíble” es una de ellas, y eso no tiene por qué ser necesariamente bueno. Y fíjense, según ciertos autores ni siquiera vale el “Virgencita, que me quede como estoy”:

―Como ya sabe, Estabilidad es el lema. La civilización ha avanzado durante siglos, especialmente desde el veinticinco. Sin embargo, es una ley natural que la civilización deba avanzar o retroceder, no puede permanecer estática (Philip K. Dick, Cuentos completos: Estabilidad).

Y bueno, tal vez es un poco exagerada esa afirmación. Y hablando de hipérboles, yo pensé que los habitantes de Cádiz eran campeones en esa figura retórica, pero hete aquí que un inglés pérfido y albiónico nos puede dejar en mantillas:

Tiene tantas posibilidades de ganarle como las que tendría un hombre ciego y manco en una habitación a oscuras de meterle dentro de la oreja izquierda a un gato salvaje medio kilo de mantequilla fundida, ayudándose de una aguja al rojo vivo (P.G. Wodehouse: ¡Pues vaya!).

¿Cómo se quedan?

―¿Cuántos favores pensáis que recibe un hombre a lo largo de su vida en este mundo?
―Cuatro ―contestó el príncipe.
―¿Queréis explicarme cuáles son?
―Con mucho gusto ―respondió el príncipe―. La protección que el Cielo y la Tierra le brindan, la luminosa presencia de la luna y el sol, las molestias que por él se toma su señor, y los sacrificios que por él hacen sus padres.
(Viaje al Oeste ―las aventuras del Rey Mono―, anónimo).

Qué precisos son estos chinos.

Guardaban todos silencio cuando Socles de Corinto dijo así: «Ahora sí quedará el cielo bajo la tierra, y la tierra encima del cielo; tendrán morada los hombres en el mar y los peces donde moraban primero los hombres, cuando vosotros, lacedemonios, destruís la igualdad y os preparáis a reponer en las ciudades la tiranía, cosa la más inicua y más sanguinaria que existe entre los hombres. En verdad, si os parece conveniente que las ciudades estén en manos de tiranos, estableced primero un tirano entre vosotros mismos, y luego buscad establecerlo entre los demás. Pero vosotros, sin conocer lo que son los tiranos, y cuidando con todo rigor que no aparezcan en Esparta, procedéis inicuamente con nuestros aliados. Si tuvieseis, como nosotros, experiencia de lo que es un tirano, podríais proponer sobre ellos mejores pareceres que ahora» (Heródoto: Los nueve libros de la Historia, V, 92).

Aviso a gobernantes poco navegantes, teoría aplicable al problema sirio. Y para los que piensen que ese conflicto está lejos:

La guerra es como el polvo. Se cuela hasta los lugares más apartados (Pedro Zarraluqui: Un encargo difícil).

Y otra aplicable al (llamémosle así) problema catalán:

Si dos personas dicen que discuten por sus ideas, parecerá que realmente tiene ideas (Stefano Benni: Baol).

Imprescindible y fuera de catálogo, este libro de Benni. Qué pena. Y bueno, conviene hacer acopio de literatura actual porque en un par de décadas las historias que se contarán sobre estas cosas no tendrán mucho que ver con aquello que vemos (repito, VEMOS) a diario. La memoria de los pueblos, que debería ser indestructible, a veces es deliberadamente flaca:

Pariguayo es un neologismo peyorativo a partir de party watcher: «el que mira las fiestas». La palabra comenzó a utilizarse comúnmente durante la primera ocupación norteamericana de la República Dominicana, que fue de 1916 a 1924 (¿no sabían que nos ocuparon dos veces en el siglo XX? No se preocupen, cuando tengan hijos ellos tampoco sabrán que Estados Unidos invadió Irak) (Junot Díaz: La maravillosa vida breve de Óscar Wao).

Porque es bueno estar informado, leer opiniones y luego meditar sobre si estamos de acuerdo con esas opiniones o no. Pero no hay que dejar de estar al día.

La biblioteca no solo contenía libros mágicos, encadenados a sus estantes y muy peligrosos. También contenían libros totalmente corrientes, impresos en tinta mundana sobre papel común. Sería un error pensar que esos libros no eran peligrosos por el mero hecho de que al leerlos no se encendiesen fuegos artificiales en el cielo. A veces leerlos surtía el efecto mucho más peligroso de encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro del lector (Terry Pratchett: Soul music).

Y aquí lo dejo, que en ocasiones merece la pena terminar de hablar. ¿Qué digo? En la mayoría de las ocasiones merece la pena.

Lo que a él le gustaba de las conversaciones era la oportunidad de poder callar a intervalos (Pere Calders: Aquí descansa Nevares y gente del altiplano; La Virgen de las vías).

Cuídenseme, anden.

9 comentarios to “Citas XLVII”

  1. Portorosa Says:

    Un placer.
    Cuídese también usted, y cuídelos.

  2. Salamandra Says:

    No me joda, ¿vamos a retroceder más?

  3. lotronan Says:

    Un trueno el gordito de Wao y el fresco de su padre Junot. Solo se equivoca en que no hay que esperar 20 años para olvidar esas cosas. A veces, ni siquiera se llegan a saber cuando estás empezando a suceder (si hablamos de guerra preventiva la masa humana del país atacante crfee firmemente que su país ha sido ya atacado).

  4. Microalgo Says:

    En efecto, Maese Nán. Así están las cosas.

    Nunca piense que las cosas no pueden retroceder mucho, Maese Salamandra. Mire lo que le pasó a los romanos.

    Y haré lo que peuda, Maese Portorosa. El Bicho Bola, por otra parte, da poco la tabarra (excepto anoche, la pobre mía, primera vez que duerme mal), y se cuida fácilmente.

    De momento.

  5. anarkasis Says:

    brillante acertada y oportuna, la cita de Herodoto con las advertencias de los Corintios.

    Cómprele unas acciones (petroleo o electricidad) al bicho-bola, la bolsa tiene descontado ya todo lo malo de lo malo que va a venir.., y olvídese de ellas en 6 meses, y con un poco de oportuno acertado y brillante valor ante su suegra, tiene “pachupetes”…

    Buen fin de semana.

  6. Anaxágoras Says:

    Totalmente de acuerdo con que se puede retroceder. No sería la primera vez, desde luego, y ya les gustaría a muchos países del siglo XX y XXI (persecución y muerte por condición sexual, destrucción del pasado cultural y arquitectónico, fanatismo religioso y político) el tener un tirano como los de la Hélade del 500 aC.

  7. Microalgo Says:

    Con un tirano no hay que pensar, hermano Anaxágoras. Hay que obedecer y tener mucho miedo, y eso a gente con ciertas directrices de pensamiento les viene al pelo.

    Y ¿petroleo, Dama Anarkasis? Uh, mi filosofía intenna me lo prohíbe. Si acaso en eólicas, que son como más divinas (por Eolo, digo).

  8. Microalgo Says:

    Talmente.

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