Átame

Unos instructores ciegos me estaban enseñando a conducir, y ese descubrimiento hizo que me estremeciera ligeramente (Hugh Laurie: una noche de perros).


Nudo anudado

Atado y bien atado. ¿Les suena?



Hace tiempo estaba yo hablando con un buen amigo (que ahora vive en el quinto pino) y salió en la conversación el bondage que, para el alma cándida que no lo sepa, es una práctica sexual (digamos) alternativa en la que al menos uno de los participantes resulta tenazmente atado (todos no, que luego habría que llamar a los bomberos y sería un engorro).

Yo, que en el fondo soy más simple que el mecanismo de una chincheta, le confesaba a mi contertulio que no le veía demasiado la gracia al asunto, y él me contaba que la cosa gozaba de mucho predicamento, sobre todo en naciones muy puritanas como el Reino Unido o Francia (sí, desengáñense: hoy por hoy, los franceses son más puritanos que nosotros, hay que jorobarse), y me explicaba el que, según él, era el motivo: una vez atado uno de los dos componentes de la pareja (no vamos a complicarlo y supongamos que hay solo dos participantes), cualquier cosa que pasara después ya no sería responsabilidad suya, y así podría dedicarse a (digamos de nuevo) pecar pasivamente de lo lindo, porque la culpa ya no recaería sobre su puritana conciencia. Y bueno, podría ser.

Aunque hace años de aquella conversación, me acuerdo bien porque tengo un cerebro especialmente diseñado para acordarme de las pamplinas (lo importante se me borra volando, qué le vamos a hacer). Últimamente, sin embargo, la explicación que dio mi amigo me viene mucho a la memoria porque puede ser idéntica a la que aplicaríamos a la situación política actual. Y no me refiero al “yo no sé nada, yo no he sido, no me consta” del concejal pringado hasta la primera cervical (ese es el tipo de la cuerda), sino al votante, que tal vez no se informa como es debido sobre a quién (o a qué) está votando, porque así es inocente de perpetuar en el cargo a los que se lo llevan mucho más que tibio, o de colocar a un nuevo elemento en puestos de mando cuando sus antecedentes psiquiátricos recomiendan no dejarlo a solas ni con el gato.

Una vez atado el votante, el votado puede dedicarse a hacerle de todo (subirle el IVA, birlarle las pensiones, hundir las renovables o restablecer el tan añorado derecho de pernada), y aquel luego se quejará airadísimo porque él es inocente, no sabía lo que le iban a hacer mientras lo ataban, no se lo podía ni imaginar. No recuerdo quién decía que a las urnas hay que ir leído. El problema será luego el sesgo de todo lo que leemos (y de ahí la cita del libro de Hugh Laurie del principio), pero eso ya es tema para otras discusiones, mejor con cervecitas de por medio.

Y en fin, aplíquense la cosa, amigos, si es que quieren. Voten con conciencia de causa (o de clase, Ustedes mismos), pero sepan que son responsables, y que el “cuando me estaba atando, yo no sabía lo que me iba a hacer después mi pareja” no cuela (a excepción de la que se dejó atar y le dijo a su marido “ahora haz lo que quieras”, y el tipo se fue al Estadio Carranza a ver al Cádiz) (que tiene que haber de tó).

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10 comentarios to “Átame”

  1. Salamandra Says:

    Y tanto es así que algunos se quedan atados para toda la vida (en un primer momento por cosas de lo torpe que soy escribiendo salió «visa», que también vale). Y los seguirán votando hasta que venga alguien y los desate, aunque alguno no se va a dejar desatar.

  2. Laluli Says:

    1°.- Sí, los franceses son de un puritano sorprendente para la imagen que tenemos de ellos.
    2°.- Volveremos a caer. Como dice la sabiduría popular “date por foll…”.
    Que bien escribes leche!

  3. Microalgo Says:

    Y Usted más, Laluli. Y bueno, ¿cuándo aparece Su Gracia Imperial por Cádi (cruce de caminos, crisol de culturas)?

  4. anarkasis Says:

    joé, y a mi los latigazos sin haber firmao ná, ¿eh?? vamos que pasabas por la puerta elclú, y sin necesidad de habermirao de reojo al portero, te salen y te meten padentro y dan una quepaqué, eH??, le suena el simil en politicatoria??, porque esto ya es un género, ¿no? llamémosle ya algo

  5. Microalgo Says:

    Reconozco que su símil es más acertado, Dama Anrakasis: Nos arrean sin comerlo ni beberlo.

  6. Crónicas de una Española en Viena Says:

    Muy buen símil. Me encanta el artículo. Acabo de descubrir tu blog y me quedo con tu permiso.
    Un abrazo

  7. Microalgo Says:

    Está Usted en su casa, por supuesto. Encantadísimos.

  8. Anaxágoras Says:

    Muy acertado, como siempre. Yo, que soy bastante escéptico en cuanto a políticos se refiere, me parece que lo más urgente es una justicia independiente y eficaz. Quitar poder al poder político. Cuando se acaben los mangoneos, y los enchufes de inútiles ignorantes, seguro que, izquierda, centro o derecha, habrá dinero y medios humanos y materiales para arreglar muchas cosas. Pero hay mucho voto atado, sobre todo en Andalucía. Valga el símil.

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