Señales del futuro

Pese a todo, existe el desasosiego. Ha estado a punto de escapársenos el calificativo de «actual», pero une breve reflexión lleva a pensar que el desasosiego siempre nos ha acompañado y nunca nos abandonará (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).


Laboratorio abandonado

Laboratorio abandonado.



Se nos ha ido una becaria.

Iba por su segundo año de tesis. Después de dos años de beca, empezaba ahora dos años de contrato. Al acabar, habría tenido ocho meses de paro (las becas no cotizan). Y aun así, se ha ido. No lo ha dejado por haber encontrado un trabajo o porque le hayan ofrecido otra beca en otro sitio. Simplemente ha decidido que no quiere seguir y ya.

Ante argumentos como la falta de resultados (argumento que no es tan potente, porque sí que los tenía), uno puede responder. Pero si te dicen que en España un licenciado antes (hace diez años) se moría de asco, pero que ahora son los doctores los que tapizan las calles (y doctores con curricula que tiran de espaldas, algunos con años de estancia en el extranjero y publicaciones como para hacer descarrilar el AVE), ¿qué puedes decir?

Sinceramente, yo lo he vivido como un fracaso personal: es la primera vez que se me va un becario. Debí haberlo visto venir e intentar ser un mejor apoyo, prestar más atención a las señales, no sé. También es cierto que cada persona tiene su carácter, y uno cae en la tentación de comparar con la posición de otras personas que han estado verdaderamente presionadas en mi instituto (con una presión por parte de terceros rayando el delito), y que sí han salido adelante. Tal tentación hay que descartarla, por supuesto. Siempre intento tener presente la frasecilla esa (que he leído tan atribuida a Platón como a la abuelita de Bob Dylan) que aconseja ser considerado con todo el mundo, porque cada cual está peleando en una batalla. Nadie sabe lo que cada cual tiene dentro de su cabeza.

Pero no deja de darme pena. Valía para investigar, lo hacía muy bien. Era una de las últimas becas, además, que el departamento no tenía que cofinanciar (otra hermosa jugada del gobierno: parte del dinero de las becas ahora incluso las PRE DOCTORALES (han leído bien) las pone ahora el centro de trabajo, y no uno no puede sacarlo de proyectos, y el dinero de los remanentes se lo llevó el CSIC para evitar que el organismo cayera hace un par de años… ¿de dónde carajo quieren que lo saquemos?), con lo que hacerse con becarios cada vez se hará más duro. Entre las zancadillas de los ministerios y las posteriores de los mercados, que desaniman del todo a seguir la carrera científica, en unos años el número de científicos por cada diez mil habitantes lo expresaremos, en España, en número de científicos por cada cien mil habitantes. Y algún hijo de puta dirá que el número ha crecido, y todo, tapando el eje Y con publicidad de Bankia, o algo.

Yo hice una carrera de cinco años. Es lo mismo que quieren que se haga ahora, pero los dos últimos se los podrá pagar muy poca gente.

Yo conseguí una beca de tesis de cuatro años (esperé un año, pero lo conseguí). Ahora muchas de las becas son de tres, te obligan a estar matriculado en un máster para poder realizarlas, y los departamentos tienen que poner parte del dinero. Algunos tramos de las becas son ahora contratos… cotizas pero cobras menos (te lo restan a ti, por supuesto).

Yo estuve dos años en el extranjero, con una beca post-doctoral. Ahora son muy escasas, y los que se van son tentados por países cuyos gobiernos tienen dos dedos de frente y valoran a los que han superado un doctorado. Los doctores españoles, por otra parte, si me aceptan la generalización, son cotizadísimos fuera, tal vez porque saben obtener resultados tan buenos como cualquiera pero con diez veces menos presupuesto. Ese entrenamiento sí que te lo da la Madre Patria, en grandes dosis. Ahora irse es más difícil, pero es que volver es casi imposible.

Yo conseguí volver ensartando algunos contratos de reincorporación y el equivalente a los contratos Ramón y Cajal, pero de la Junta de Andalucía (el programa Averroes, del que no queda ni rastro), y años después (ya con cuarenta y uno) saqué la plaza. Ahora, con las plazas concedidas con cuentagotas, sacar una plaza está reservado a gente con más curriculum que un catedrático. Se planteó un índice de reposición de los científicos del CSIC del 10% para los jubilados, fallecidos o emigrados. Sí, una plaza por cada diez que desaparecieran… ¿quieren buscar la definición de “diezmar” en el diccionario, o no hace falta? No quieran hacerse una idea del tapón de doctores que llevan el CV en un carrito (hablo literalmente) están esperando por una plaza.

Así que me quedé sin argumentos. Ojalá tenga toda la suerte del mundo, ojalá le vaya bien. Ojalá las cosas cambiaran y la gente valiosa que no se dedica a moverse al dictado de los intereses de un mercado, sino a favor del interés público, no tuviera que emigrar o rendirse. Por lo más sagrado, ¿es que nadie se da cuenta de que hay ciencia que debe ser financiada, de manera obligatoria, de forma pública? Si no, se corre el riesgo de que haya quien, previo pago de su importe, diga que el DDT no es tan malo, que el agujero de ozono es un invento de los hippys, que las medicinas solo las pueden producir los laboratorios privados (ya saben por dónde voy) o que no hay calentamiento global. ¿Soy yo el único que lo entiende?

En fin, me vuelvo a mis papeles. Que aún queda mucho por hacer.

10 comentarios to “Señales del futuro”

  1. Anaxágoras Says:

    Parece que voy a ser el primero en comentar esta vez. Desde mi experiencia personal, intentar hacer investigación básica hace 20 años tampoco estaba muy bien. Recuerdo que tuve que renunciar a una postdoctoral en Reino Unido por culpa de la Prestación Social Substitutoria (si, esa que ahora no existe, pero que me penalizó 13 meses de servicio gratuito a la comunidad, ahora ya saben porqué nunca compro el sorteo de la Cruz Roja). También recuerdo que en mi centro de investigación nos dieron un curso de cómo encontrar trabajo en “otras áreas” (más claro …) Y que lo único que había para mí era una postdoc en Méjico o la India, si es que aún me querían, tras un año en dique seco, y sin posibilidades reales de volver por falta de plazas. Luego he visto que mi centro de referencia ha crecido (debe ser uno de los pocos), pero sólo quien haya aguantado heroicamente habrá podido quedarse (o quien la suerte le reservase estar en el momento justo de la ampliación). La historia de la Ciencia en España es para llorar.

  2. Microalgo Says:

    A moco tendido, hermano Anaxágoras.

  3. Glomus Says:

    Venga, menos llorar que el año que viene hay Urocopa de furbol y además se rumorea que la prima del callista del vecino de La Pantoja va a intervenir en Sálvame.
    Si es que sus quejais de vicio… País de moros (bueno, ni eso… ojalá).
    Snif…

  4. Salamandra Says:

    Para que sirva de consuelo, diezmar en una legión romana consistía en que los compañeros legionarios mataban a palos al 10% elegido aleatoriamente de la unidad a la que había que castigar, con prohibición expresa de que el primer estacazo fuera a la cabeza.

    De momento no hemos llegado a eso.

  5. sorel Says:

    Yo no tengo estudios, me gusta el futbol y confieso que en mas de una ocasión me he que quedado pasmado ante el televisor viendo Sálvame (de Luxe, eso si). Pero tengo el suficiente sentido común como para comprender que, además de lo ya señalado por Micro, España sin ciencia, sin inversión en I+D+i es un país que fía su futuro a las propinas de los turistas alemanes y al buen hacer de los concejales de urbanismo.

    Por otro lado y siendo egoísta, si los licenciados, doctorados y demás “intelligentsia” se ponen a servir paellas y levantar tabiques ¿Qué nos queda al resto?

  6. anarkasis Says:

    a ver si me deja hoy anotar worpressss..
    queeee. hay que joderse como está el patio

  7. Portorosa Says:

    Ánimo.

    (Nos lo digo a todos.)

  8. manolotel Says:

    Un drama humano, desde luego. Pero, también, un drama político: la sensación de que, llegue el gobierno que llegue, nada va a cambiar. De que el puño ferreo del capitalismo europeo, dicta quién, cómo, cuándo y dónde hay que recortar, suprimir, reformar, reestructurar etc. todo al servicio puesto de una idea en equilibrio, que es Europa, y unos intereses fuertemente protegidos, que son los representados por la ingeniería financiera transnacional.
    Pero, sobre todo, un drama humano. Y es para sentirlo.

  9. Alcancero Says:

    Científicos 0-Presencia de Dios en nuestras vidas para completarla 1

  10. Microalgo Says:

    Encima eso. Reconozco con asombro que me tienen un poco harto (qué eufemístico, yo).

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