Citas XLV

Es increíble con qué frecuencia en los momentos críticos de la vida, los comentarios que se nos ocurren están lejos (al otro extremo, diríamos) de la solemnidad aforística (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).


Citas XLV

Batiburrillo de citas.



Buenas, asiduos o esporádicos lectores de La Zona Fótica. Entrada de citas número cuarenta y cinco. Voy a buscar en mi lista citas que puedan usarse como aforismos e intentar que no sean todas de Felipe Benítez Reyes. A ver si puedo.

Casi sin darnos cuenta, siempre acabamos pareciéndonos a aquel por quien nos habían tomado (Rafael Reig: Todo está perdonado).

Esta de Reig me encanta. Y da mucho que pensar, la frasecita. Menos profunda en apariencia, y si bien es cierto que habría que reformularla para hacerla más cortita, está esta otra alegoría de Terry Pratchett que a veces hay que tomar de modo literal:

El gran problema de la cocina a altas horas de la madrugada es que en ese momento tiene sentido. Siempre se apoya en una cierta lógica, simplemente no es la clase de lógica que se utilizaría al mediodía (Terry Pratchett: El país del fin del mundo).

Que levante la mano el que no. Sobre todo si los radicales OH (vulgo alcoholes) han intervenido en el diseño de la cena…

Si para los británicos el hogar de un hombre es su castillo, para los irlandeses es además su destilería (Óscar Lobato: La fuerza y el viento).

Pues eso. Y bueno, no dije que fuera a evitar a Benítez Reyes. Solo dije que intentaría no hacer un monográfico…

Si alguien nos dice “Usted no sabe con quién está hablando”, puede que acierte en lo anecdótico, pero sin duda se equivoca en lo esencial: si alguien nos dice eso, sabemos de sobra que, sea quien sea, se dedique a lo que se dedique y se llame como se llame, estamos ante un cretino (Felipe Benítez Reyes: Política y polichinela).

La muerte consiste en mandarse uno mismo a tomar por culo (Felipe Benítez Reyes: El Pensamiento de los Monstruos).

El amor es estupendo: te conviertes en el idiota de ti mismo (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).

¡Ahora no puedo parar! ¡Que alguien me ayude!

Pues el principal enemigo de la razón no es la sinrazón, sino la falta de sueño (Felipe Benítez Reyes: Tratándose de Ustedes).

La única bomba inteligente es la que no explota nunca (Felipe Benítez Reyes: Política y polichinela).

La memoria lleva dentro una bombilla de muchos vatios que también quema cosas (Felipe Benítez Reyes: La propiedad del paraíso).

Porque los acontecimientos y los caballos echan a andar en el momento de nacer (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).

La dignidad herida es siempre un sentimiento que se estrena (Felipe Benítez Reyes: Mercado de Espejismos).

Contra el plural mayestático, el singular antipático (Felipe Benítez Reyes: Laboratorio de irrealidades).

¡Más madera! ¡Es la guerra!

Una de las revoluciones más llamativas que están propiciando las redes sociales afecta de manera directa a una mártir inocente: la ortografía. (Porque a la sintaxis la damos por muerta.) (Felipe Benítez Reyes, blog Mercado de Espejismos).

La nostalgia juega casi siempre en nuestra contra, quizá porque no deja de tratarse de un sentimiento de segunda categoría (Felipe Benítez Reyes: Oficios estelares).

Un gobierno que exige fe en los sacrificios humanos como método para calmar la ira de los dioses está confundiendo la economía de mercado con la teología maya (Felipe Benítez Reyes, blog Mercado de Espejismos).

Cuando se cae bajo, siempre se cae más bajo de la cuenta (Felipe Benítez Reyes: Cada cual y lo extraño).

Cuando eres un pequeño ludópata que aún habla durante horas con muñecos de plástico, la Naturaleza te quita los dientes, para que vayas aprendiendo a convertirte en un monstruo (Felipe Benítez Reyes: Lo que viene después de lo peor).

Los barrios periféricos no envejecen, sólo se deterioran (Felipe Benítez Reyes: Oporto).

Alguno más. Solamente alguno más…

Porque el tiempo procura huir de sí mismo, como los feos de los espejos (Felipe Benítez Reyes: Humo).

La gente, te lo digo, Pepe, sólo busca sobrenaturalidades. Está harta de tanta realidad (Felipe Benítez Reyes: Chistera de duende).

Las cosas importantes suceden siempre en el pasado y, a partir de cierto momento, el tiempo sólo depara sorpresas retrospectivas (Felipe Benítez Reyes: Oficios estelares).

«Nunca se sueña con lo que tienes al lado», le reveló Alfredo. Y Jacinta, para seguir soñando con Alfredo, lo abandonó y murió soltera a los 86 años, sin que una sola noche dejara de soñar con el que fue su quinto y último novio (Felipe Benítez Reyes: Formulaciones tautológicas).

Porque la conciencia puede ser más acomodaticia de lo que recomienda la propia conciencia. (Felipe Benítez Reyes, blog Mercado de Espejismos).

Y bueno, ¡basta ya! Vamos a meter alguno de otros autores, no vaya a ser que se me acuse de fanático, este autor me denuncie o que incluso se me dicte una orden de alejamiento.

Se dice que la civilización está a veinticuatro horas y dos comidas de la barbarie (Terry Pratchett y Neil Gaiman: Buenos presagios).

En mi caso, de UNA comida.

Aunque tal vez sea aún más angustioso darse cuenta de que cuanto más crece nuestra memoria, más crece nuestra muerte. Porque el hombre no es más que una máquina de recordar y de olvidar que camina hacia la muerte (Enrique Vila-Matas: El mal de Montano).

Aquí tenía un día chunguete, Vila Matas. Pero bueno, es un autor con su sentido del humor, lo que pasa que esta frase aquí puesta después de los anteriores, suena un poco siesa. Lo arreglo:

El día en que descubrió que para los pigmeos si uno no cae al suelo de risa esa risa no es completa, creyó vislumbrar un nuevo camino en su vida y dejó inmediatamente de buscar sobre troncos serrados la forma estética del futuro y se dedicó a investigar en profundidad el tema de la risa humana (Enrique Vila-Matas: El mal de Montano).

Un par de ellas más y lo dejo…

Una de las cosas que me desaniman en la vida rural es la hora espantosamente temprana en la que se producen los acontecimientos (P.G. Wodehouse: ¡Pues vaya!).

―¿Sabes cuál es el plato que mejor hacen en la costa?
―No.
―Sopa de oreja de cerdo. ¿Qué te dice eso de un sitio, eh?
―¿Que son gente previsora?
―Que algún otro cabrón se trinca el cerdo.
(Terry Pratchett: Tiempos interesantes).

Hale. Ya tienen unas cuantas para ir tirando. Cuídenseme.

8 comentarios to “Citas XLV”

  1. Salamandra Says:

    … Pero por lo menos deja la oreja para la sopita.

    ¡Qué oportunidad perdida de echarla antes de que se fuera!
    (aquí iba un enlace a algo sobre la exministra de sanidad)

  2. Microalgo Says:

    Pues sí. Algunos se nos escapan “vivos”. A ver si los jueces siguen y mordisquean un poco a esta peña. Ay, qué nostalgia futurista de Dredd…

  3. sorel Says:

    No se si acepta peticiones (Salamandra me ha dado el pie con la exministra-exmujer de Jesús Sepúlveda).

    ¿Para cuando un post sobre el “fenómeno Podemos”?

  4. Microalgo Says:

    Tengo un argumento estupendo para eso, Maese Sorel. Y sin mencionar nada explícito. La semana que viene. Prometido.

  5. Anarkasis Says:

    podemos vivir de ilusión también, mientras llega la próxima semana

  6. Portorosa Says:

    Precisamente me quedé yo el otro día sin preguntarle el porqué de su afición a las citas, y si es que las recopila (que supongo que sí) y cómo, con qué método.

    Fue un placer, un verdadero placer. Fue corto, eso sí; me habría gustado muchísimo poder tener más tiempo y con menos gente para hablar con más calma. Pero seguro que es algo que podremos solucionar más adelante.

    Un abrazo muy fuerte.

  7. Prima Consorte Says:

    Conclusión: tengo que leer a Felipe Benítez Reyes.

  8. Microalgo Says:

    Prima consorte: of course.

    Maese de Portorosa: suelo marcar los libros que leo con una hojita en blanco o un post-it. Cuando localizo una cita que me gusta, anoto sus coordenadas (página tal, línea cual), y luego, cuando acabo el libro (y tengo tiempo) las paso a un cuaderno. A un cuaderno tras otro, porque ya van siete u ocho. más tarde, cuando tengo aún más tiempo, las paso a un documento de Word, donde después es fácil localizar la cita a poco que uno recuerde alguna palabra que la cita contenía. Voy por unas cuatrocientas cuarenta páginas de citas, en el fichero de Word.

    Y sí, soy un friki. Trato de disimularlo, pero…

    Yasta, Yasta, Dama Anarkasis, que ya he puesto el post siguiente. A petición de Maese Sorel.

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