Las cuentas debidas

Las obligaciones forman parte de la brujería. Si de verdad quieres poner nerviosa a una bruja, hazle un favor que no tenga manera de devolverte. La obligación incumplida la roerá por dentro como un sordo dolor de tripas (Terry Pratchett: Lores y damas)


Echando un cable

Echando un cable.



No recuerdo (y no he encontrado) qué tribu africana es aquella cuyos componentes no terminan de saldar las deudas unos con otros… a no ser que se enfaden.

Así, si yo te debo dieciocho, te devuelvo veinte. Eso te deja obligado a dos conmigo, y si me prestas doce yo no te devolveré nunca diez, porque entonces saldaríamos la cuenta, y eso significaría que yo ya no quiero tener nada a medias contigo (es decir, piérdete de mi vista). Te devolveré ocho y así te dejo a deber dos… etcétera.

Nos puede parecer una conducta extravagante, pero si abandonamos el símil económico, esto nos pasa todos los días. Y es justo por eso que no nos apetece que alguien que no nos gusta nos haga un favor. Piénsenlo y verán que es así.

Sin embargo, entre amigos, merece la pena (siempre en mi opinión) contraer esas deudas morales, porque la deuda afianza lazos. Pero hay que saber estar en deuda, por supuesto. Si no, la cosa puede convertirse en una escalada de “yo más que tú”.

(Tampoco recuerdo dónde leí el caso de dos escritores estadounidenses que todos los años se hacían regalos y competían por ver quién le regalaba al otro la cosa más horrorosa. Al parecer, cuando uno le regaló a otro una Venus de Milo en bronce, a tamaño natural, con un reloj incrustado en el ombligo, el otro acabó rindiéndose).

8 comentarios to “Las cuentas debidas”

  1. Salamandra Says:

    Había por ahí otra tribu de por la Polinesia (creo) que no relacionaba las relaciones sexuales (que eran para divertirse) con el embarazo (los niños eran un regalo de los dioses). Luego criaban a los niños entre todos y tan contentos.

  2. anarkasis Says:

    con la familia, y con la familia política son cosas que me sacan de quicio.
    ah!,, y esto… nos debemos algo ¿?, a saber que nos está usted diciendo con esta entrada, (yo no fui a la boda porque no sabia ná).

  3. H. Lecter Says:

    ¿Qué boda, por Crom?

  4. H. Lecter Says:

    Copio y pego de la Whiskypedia: “El potlatch, vigente hasta el siglo XX, toma la forma de festín ceremonial para el que se utiliza carne de foca o salmón. En este festín se observan las relaciones jerárquicas entre los grupos, que se refuerzan mediante el intercambio de regalos y otras ceremonias. El anfitrión muestra su riqueza e importancia regalando sus posesiones, queriendo dar a entender que tiene tantas que puede permitirse hacer tantos regalos. Por tanto, se puede decir que el potlatch consistía en cambiar regalos por prestigio, que se incrementaba con el valor de los bienes distribuidos.” Esto no es lo mismo, pero resulta muy curioso porque, como en la Utopía de Moro, es el mundo (nuestro) al revés.

  5. Ronronia Says:

    En general, nos cuesta saber aceptar los regalos que nos hacen y enseguida nos ponemos a maquinar cómo podemos corresponder. Es como lo cuentas, como si ese regalo nos dejara en deuda y quisiéramos volver a inclinar la balanza a nuestro favor. Los regalos, los favores, las muestras de cariño…

    Aceptar lo que los demás hacen por nosotros con ilusión y agradecimiento genuinos y con humildad, es difícil, pero creo que es importante porque también es un arte multiplicar con nuestra actitud la felicidad de quien nos ha agasajado.

  6. Microalgo Says:

    A eso iba yo, Dama Ron. Que no es malo dejar que los demás se sientan bien con estas cosas. Decía Séneca, en su libro “sobre la felicidad”, que yerra el que cree que dar es una cosa fácil. Al dar, genera uno esos desequilibrios cuyo control es todo un arte.

    Y los polinesios esos no tenían mucha capacidad de observación, según parece, Maese Salamandra. Porque a poco que uno sume dos y dos…

    Y no, no decía nada concreto, Dama Anarkasis. Elucubraba, sin más. Y supongo que la boda a la que se refiere era la mía (en Marzo pasado, Dr. Lecter).

  7. Uno Says:

    Me debes una

  8. Microalgo Says:

    Sin lugar a dudas.

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