Los artículos que pasan

Tengo la mala costumbre de volver a pisar tierras conocidas, tierras conquistadas en el pasado que ahora ya no me pertenecen pero de las que aún conservo el derecho de admisión, incluso algún que otro mapa criptográfico. Tengo el vicio de refrescar continuamente mi memoria (Lara Moreno: Cuatro veces fuego).


Periódico fish and chips

Algunos sirven para más que esto.



Reordeno mis carpetas del escritorio. Las unifico por temas, las archivo en sitios donde sé que las puedo encontrar en el futuro, aplicando cierta lógica. Los dioses así lo quieran, y quieran también que mis esquemas lógicos no cambien de aquí a mañana. Que podría pasar.

El caso es que encuentro mi carpeta FJP con unos ciento cincuenta documentos de Word dentro. Ya sé que, a bote pronto, FJP no les dice nada, pero yo la he reconocido de inmediato: es la carpeta donde atesoré las columnas que escribía Félix J. Palma los lunes en el Diario de Cádiz.

No debo de tenerlas todas, alguna se me habrá pasado. La primera entrada que tengo es del tres de marzo de 2003, y la última del uno de mayo de 2006. Ojalá le hubieran dejado un mes más: su periodo de escritura en ese Diario habría ido desde el 3 del 3 del 03 hasta el 5 (huy) del 6 del 06, y habría quedado más cabalístico.

En una de ellas, (once de agosto de 2003), este escritor se percataba de la cortísima duración de los títulos en las librerías, y no digamos ya de los artículos de prensa (le sorprendió que le vendieran un cucurucho de camarones en un papel con su cara), con la leve excepción de una tienda cerrada cuyo escaparate había sido empapelado con papel de periódico en el que había un artículo suyo del que, lamentablemente, no se sentía muy orgulloso.

No se preocupe, que hay artículos que no pasan de moda. Recientemente, ante un comentario tuitero de la cantautora Tiza, hablando de que en las películas yankees los malos al principio eran rusos, luego árabes y ahora son asiáticos, pude responderle con un artículo de Gonzalo Suárez de 2002, atesorado en otro sitio, donde un amigo suyo de Soweto afirmaba que, siendo él pequeño, aplaudía cuando mataban indios en las películas de John Ford “hasta que me di cuenta de que los indios era yo”, decía este hombre.

Esa frase merece pervivir, ¿no creen?

Entre tanta morralla y tanta falta de ortografía plantada por la red, estos otros textos de orfebre de Palma, germen y entrenamiento para lo que luego serían sus relatos cortos, tan diferentes en estructura y densidad de sus novelas, deberían pervivir y más gente debería disfrutarlos.

Eran una de mis escasas alegrías de los lunes. Y de entre ellos aún soy capaz de encontrar aquel texto en el que cierto escritor novel se enfrenta, en la feria del libro a donde lo han destinado sus editores para una buena cura de humildad, con la guapa de su clase del bachillerato, que ahora, al verlo con cierta fama, le tira los tejos; o aquel otro en el que cuenta cómo unos amigos de sus padres se disfrazaron de reyes magos para cenar en su casa esa mágica noche, y de cómo sus infantiles reticencias a creerse tal fantasía se desvanecieron cuando uno de ellos miró el vino y les informó de que, en su tierra, el vino era azul (¡imposible que fuera mentira!).

Todo, en realidad, se pierde, como bien sabía aquel emperador romano…

IV.35: Todo es flor de un día, tanto el que recuerda como lo que se recuerda (Marco Aurelio, 121-180 dC: Ad se ipsum – meditaciones).

… pero no me sustraigo a la alegría de haber guardado textos efímeros como estos, para, de vez en cuando, darme el gustazo y releerlos.

4 comentarios to “Los artículos que pasan”

  1. Portorosa Says:

    Qué placer leerle y empezar así la jornada. Es de lo más… ¿amable?, este post.

    Buenos días.

  2. Microalgo Says:

    La amabilidad me puede, Maese Portorosa. Y no son días para los amables, estos.

  3. ClementeMat Says:

    “It’s nice to be polite”, que dirían mis amigos irlandeses. Nunca hat que desfallecer.

  4. Guiomar Says:

    Muy polite, polite de verdad. Y, aunque un poco más extensos, los artículos son formas de pensamiento fragmentario que siempre me atrae y busco. No deje la costumbre-pasión.

    Ah, y lo de “Todo es flor de un día..” incluso el más rojillo (je, je) de los hermanos Marx, un tal Karl, en su Manifiesto decía, “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, y sabía lo que se decía. Besos mil.

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