¿Cuánto mide la costa de Croacia?

Porque cada uno de estos mares no estaba allí más que un día. Al siguiente ya había otros muchas veces parecido. Pero nunca vi el mismo dos veces (Marcel Proust, En Busca del Tiempo Perdido: A la Sombra de las Muchachas en Flor).


Primosten

Un primor, Primošten.



Si la medida exacta de la costa de Inglaterra es un viejo problema matemático sin una solución clara (depende de a qué escala midamos: no es lo mismo la longitud de las líneas rectas que delimitar todo el contorno, o todo el contorno con todo detalle), no diremos qué berenjenal plantearía medir la costa de Croacia.

La costa de Croacia

Esta costa es un sistema de peninsulitas, islotes, islitas, islas e islototas, calas y médanos. Para hacer un mapa detallado habría que revivir a Borges, y ya saben: haría el mapa del mismo tamaño que la costa…

Más costa de Croacia

Al principio, nos quedamos en una a modo de población que se llamaba Starigrad Paklenica. Llamar “Starigrad” (que quiere decir “ciudad vieja”, y cada población tiene su “stari grad”, su casco antiguo) a un conjunto de hotelitos junto a la carretera es mucho llamar. Pero estaba a pie del parque natural de Paklenica, paraíso de escaladores, que no pudimos visitar porque llovía a cántaros (tendremos que volver algún día).

Stari Grad

Desde allá fuimos a Zadar (a partir de aquí, los nombres, para nosotros, tienen reminiscencias de la guerra, y eso que no llegamos a Dubrobnik). El “stari grad” de Zadar es una pequeña península completamente paseable, donde los edificios antiguos (incluso de la época romana) se mezclan con los cementos planos de los años sesenta…

Zadar mezcla antiguo nuevo

O, directamente, lo comercios se han construido DENTRO de los muros de los antiguos edificios. Esto es una librería en un antiguo palacio de 1792.

Zadar antiguonuevo

Otros edificios no han corrido tanta suerte de cuidados y ahora contienen viveros de plantas comerciales enclaustrados en lo que otrora debieron ser construcciones lujosísimas.

Zadar Ruinas

En Zadar hay un par de monumentos llamativos por su invisibilidad (uno de ellos, al menos de día). Un arquitecto llamado Nikola Bašić ideó los dos. Uno es un pavimento de placas solares que de noche se ilumina con luces LED (y le sobra acúmulo energético para dotar de electricidad a toda la zona portuaria), y se llama “el saludo al sol”. Representa al sistema solar, con un gran círculo central escoltado por pequeñas placas a escala, una por cada planeta del sistema.

Zadar saludo al sol

El otro es el “órgano del mar”. Unas hendiduras en el pavimento, que llegan hasta el mar subyacente. El (levísimo) oleaje hace salir y entrar el aire por ellas, produciendo notas y acordes hipnóticos.

Zadar órgano del mar

Como digo, la ciudad es muy paseable, llena de restos arqueológicos y de rincones estupendos, como la plaza de los cinco pozos (no sé para qué querrían tantos juntos, a menos que hubiera mucha bronca entre los habitantes por su uso).

Zadar Plaza de los cinco pozos

El licor típico de Zadar es un transparentísimo y nada flojo destilado de cerezas, el marrasquino. Es curioso comprobar en la etiqueta que el importador de este licor en Italia es… el Vaticano.

Trogir es otra coqueta localidad costera. Como en todas las demás, el mar está a dos dedos del paseo marítimo, cosa que asombra a un atlántico como yo, porque uno olvida que aquí la marea es inidentificable, y las olas no tienen la mala uva poseidónica de los grandes océanos.

Trogir vista

El centro histórico de Trogir (patrimonio de la Unesco) está también llenito de calles intrincadas, de edificios con sus correspondientes gárgolas…

Trogir gárgolas

… y sus correspondientes iglesias…

Trogir iglesia

… en cuyas puertas tienen esculpidos sus correspondientes Adán y Eva (que es un tema recurrente en las puertas de las iglesias croatas, yo qué sé por qué).

Trogir Adán y Eva

Split es mucho más grande y sorprendente. Más de la mitad del casco antiguo se ha construido dentro de los muros del antiguo palacio (pedazo de palacio) de Diocleciano, erigido para el retiro de este emperador (¿ven? Se abdica y no pasa nada). Su mausoleo es ahora la catedral.

Split dentro del Palacio

Esta es la vista desde la ventana del hotel (edificio viejo, habitación novísima)

Split desde el hotel II

Y en la ciudad, como en tantas otras en Croacia, se puede ver esa mezcla curiosa entre arquitectura antigua (no vieja: antigua) y digamos moderna (ese de la estatua es San Domingo, todo sonriente, él).

Split nuevoviejo

Por la calle nos encontramos con la efigie de la Dama Arwen petrificada de asombro

Split cara de La Mariló

Y a las afueras de la muralla hay una gigantesca estatua del obispo Gregorio de Nin, que lleva aún el gorro que le regaló el Gato Doraimon. Este obispo, en el novecientos y pico, consiguió que las misas no se dieran, allí, en latín, sino en lengua vernácula (aquí, se instauró tal costumbre un poco más tarde. Creo que en 1965). Dicen que frotar el dedo gordo del pie del obispo trae suerte y asegura el regreso, así que el hombre tiene un dedo bruñidito del todo.

Split Obispo Doraimon

Ah, cállense, que no les he dicho dónde comer. En Split hay que visitar un restaurante que se llama Fife, y que tiene la mejor pastizada de toda Croacia (dicen). Es un plato de pasta (estilo ñoquis) que se sirve acompañada de un plato de carne guisada con salsa. Estupenda. El camarero es como si fuera tío tuyo. Tu tío, te recuerdo, no tiene por qué ser amable contigo. Pedimos un plato de pescado y nos dijo que no había. Dudamos y nos dijo “¿valen calamares?”. Pues calamares. Y mucho vinillo. Blanco, por ejemplo.

Split Fife

La única pega que tuvo el bar no fue el bar, sino una mesa de cuatro comensales yanquis (tres chicas y un gafapasta) tipo Erasmus que se dedicaron a eructarse unos a otros sonoramente y a pedir coca-cola y kétchup. En fin. No, no es la chica que aparece en la foto, pobretica mía, esta también era guiri pero se portó la mar de bien.

Šibenic es una maravilla de ciudad costera, tan paseable como las anteriores pero situada en una loma, lo que ofrece, desde el castillo que está arriba, una vista estupenda de los a modo de fiordos que se disponen entre las islas costeras adyacentes. Más abajo, las callecitas estrechas

Sibenik callejuelas

desembocan en amplias plazas

Sibenik lpaza

y la catedral (no faltan sus Adán y Eva en la puerta) es curiosísima. En la parte posterior hay talladas setenta y una cabezas de personas, cada cual con sus rasgos distintivos.

Sibenik catedral más cabecitas

Al parecer, fueron vecinos de la ciudad que contribuyeron a erigir la iglesia. Cuanto menos dinero daban, dicen las crónicas, más caricaturizados quedaban después en el friso…

Sibenic catedral cabecitas

De vuelta hacia el norte, nos quedamos en Opatija, en la base de la península de Istria. Opatja es como Torremolinos pero en cuesta. Los hoteles debieron ser fastuosos en los años cuarenta, pero ahora son hoteles de los años cuarenta, donde a cada habitación le adjudican una mesa (siempre la misma mesa, su mesa, Señor, su mesa, Señora) en el comedor. La ciudad más cercana (Rijeca) tiene más carácter austriaco que croata (vean, si no, los edificios de la calle principal)

Rijeka edificio autriaco

O la torre del reloj, con una curiosa águila bicéfala con las dos cabezas mirando al mismo lado (rareza heráldica). En realidad, las tropas del Duce le cortaron una para que el águila se pareciera más a la fascista, y con la caída del nazismo le volvieron a poner la otra… pero con las dos cabezas mirando hacia su izquierda. Humor croata.

Rijeka torre del reloj

La cerveza de marca Pan es rematadamente buena,

Rijeka Cerveza Pan

pero la gente de allá, cuando quiere ir a zampar, se suele desplazar a Volosko, una diminuta localidad costera entre Opatja y Rijeka, repletísima de restaurantes estupendos (que seguro que están más animados en verano que cuando fuimos, que hacía una rasca importante). Cenamos en uno de ellos cuya carta, en la primera página, invitaba a no escatimar en gastos, “porque tus herederos se van a gastar el dinero en cuanto se lo dejes”. Lo dicho: humor croata.

Rijeka Restaurante Mili

La península de Istria, paraíso del nudismo (aunque en esa fecha apetecía poco), tiene un poco del esnobismo que lleva a los veraneantes pudientes a dejarse ver en los sitios más de moda, pero no tiene ni una bendita playa que merezca la pena.

Sí merece la pena la ciudad de Pula, en el extremo de esta península, que tiene muchos restos arqueológicos diseminado por la ciudad…

Pula Puerta

… incluyendo un anfiteatro ENORME y muy bien conservado.

Pula anfiteatro romano

Nos quedaron muchas cosas por ver en Croacia. Con mejor tiempo, los parques naturales de Paklenika y Krk deben ser una maravilla, y Dubrovnik también debe ser algo digno de verse (ya nos pillaba muy lejos). Pocos días y mucho que ver. Así que sí: ganas de volver allá con menos frío y lluvia.

El próximo, la despistante y curiosa ciudad de Trieste.

Ciao.

7 comentarios to “¿Cuánto mide la costa de Croacia?”

  1. Ronronia Says:

    Esto de viajar por delegación, es decir, que te lo cuenten, está realmente bien y Croacia no es un destino que me hubiera apetecido… hasta ahora.

  2. Salamandra Says:

    Me ha faltado un pelo para escribir algo sobre la dimensión fractal, pero tengo un viernes de mala leche.

    Los guiris haciendo el tonto deberían estar prohibidos.

  3. Microalgo Says:

    Prohibidos y sancionados, Maese Salamandra. Por ley.

    Merece la pena ese destino turístico, Dama Ron. Echando cuentas la Dama de los Lunares y yo, decidimos ése en perjuicio del inicial (Berlín) porque cada noche de estancia nos salía, aproximadamente, por la mitad. Eslovenia es zona Euro y Croacia parece que lo será dentro de poco. De momento, un euro siete Kunas (más o menos), dobra dan es buenos días y hvala (pronunciado “fala”), gracias.

    Hale.

  4. Filla Says:

    Yo estuve en Croacia en el 2003 y me quedé enamorada. Como íbamos “pelaos” dormimos en una casa particular que alquilaba habitaciones para turistas (metían al crío en cuestión a dormir en el salón y te dejaban su cama).

    Y Trieste quedaba cerquita de la ciudad donde viví ese año (Údine). Espero ansiosa su cronica.

  5. Anarkasis Says:

    ¿¿¿ni una estatua en pelotas???, pue allí no voy

  6. ClementeMat Says:

    Me encantan las crónicas y libros de viajes, así que imagínate lo que estoy disfrutando. Creo recordar que hasta Split llegaron las huestes de Gengis Khan, cuando murió éste (allá en Karakorum) y tuvieron que volverse para elegir a otro Khan.

  7. Microalgo Says:

    Pues ya corrieron trecho, los mongoles.

    Las estatuas de peña en pelotas (generalmente, Adán y Eva, como digo), por antiguas, no son muy realistas, Dama Anarkasis. No valen la pena. Pero si le sirve de algo, Istria es el paraíso del nudismo (cuando hace más calorcito, claro), y donde esté La Jacinta en el Pilón…

    La crónica de Trieste, en un par de días la tiene Usted plantada, Dama Filla.

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