Depredadores y presas

La presa no es para el depredador «un ser inferior». Si se pudiera hacer comprender al león que la gacela, a la que caza, es en realidad hermana suya, si uno pudiera convencer a la raposa de que la liebre es su hermana, uno y otra quedarían tan sorprendidos como muchos seres humanos si se les dijera que ese enemigo al que odian a muerte es un ser humano como él. Sólo aquel que puede matar sin sentirse culpable no sabe que su víctima «también es alguien» (Konrad Lorenz: Cuando el hombre encontró al perro).


Tiburón

A ver esa sonrisita.



Está claro. Diáfano.

En la cabeza de algunos la separación está clara: o eres un depredador o eres una presa. O eres listo o eres tonto. O trincas dinero público, te lo llevas a Suiza, generas la manera de blanquearlo y te montas una ley de amnistía fiscal que te permita salir de rositas, o bien eres un puto pardillo que va a estar toda su vida trabajando (qué asco, qué poco glamour) para medio pagar la hipoteca de una casa de la que, a la que te descuides, te echamos. Por tonto.

Y además de ser tonto, te mereces lo que te pasa, por retonto. Si no sabes defenderte de los depredadores luego no me vengas llorando. Claro, claro que no es fácil, porque los depredadores se lo han montado la mar de bien para ser impunes. Por eso son los listos y tú das pena. Qué le vamos a hacer, la Madre Naturaleza es así (ni se te ocurra leer a Stuart Mill, por Dios, habría que prohibir algunos textos maliciosos)…

El atenuante con que el ser quiere excusar un acto culpable diciendo que fue un acto natural o que fue motivado por un sentimiento natural, nunca, según pienso, debería admitirse. Apenas si hay una acción mala que se haya perpetrado, que no sea perfectamente natural y cuyos motivos no sean perfectamente naturales (John Stuart Mill: La Naturaleza).

Decía que la Madre Naturaleza es así: hacen falta un montón de gilipollas (pongamos estúpidos y feísimos ñus) para que un pequeño grupo de excelsos, bellísimos y triunfantes leones se peguen un cenapio en condiciones de vez en cuando. Va en la Naturaleza, repito: unos pocos listos depredan o parasitan a un montón de tontos. Con tener cuidado un mes y medio cada cuatro años y asegurarse de que no los defenestran (poca cosa, la verdad, asunto fácil), luego ellos se encargan de juanpalomearse las leyes que los diferenciarán cada vez más de sus presas.

(De hecho, “privilegio” no significa otra cosa que “ley privada”, es decir, que lo que se me aplica a mí, que soy guapo y listo -indultos, por ejemplo: qué más da si me he llevado con el coche por delante a unos cuantos, si mi papá es depredador y yo lo llevo en los genes- no se te aplica a ti, que eres feo y chusma).

Moraleja: si volvéis a esperar cuatro años para intentar arreglar la situación, os volverán a dar por el puerto USB. Indefectiblemente.

Hale. A beber agua al río mirando de reojillo por si viene el cocodrilo. Andando, venga, que es la hora de comer.

14 comentarios to “Depredadores y presas”

  1. glomus Says:

    Lamentable, pero tal como van las cosas lo más inteligente es ser un camaleón o un lenguado…

  2. laluli76 Says:

    Indignación, cabreo sordo, ira… in crescendo.

  3. Microalgo Says:

    Pero qué rápidos son Ustedes dos, por Manitú.

  4. Salamandra Says:

    ¡Al lago, al lago, con pesos atados a los pies!

    A los que les gusta Asterix saben de qué estoy hablando.

  5. laluli76 Says:

    Si solo hubieran perdido su trocito de pan…

  6. ronronia Says:

    Los privilegios que se heredan tienen ese problema, que quien ha nacido con ellos mira al resto de los seres humanos y no los considera iguales. Es como si el resto de personas fueran un poco menos personas. A veces me imagino a ciertos aristócratas -de nobleza o de dinero- discutiendo sobre si los pobres tendrán alma, como la curia medieval sobre los nativos de las tierras que devastaban. ¿Son humanos con alma y sentimiento o son únicamente comida para nuestras arcas?

  7. Confusio Segundo Nán Says:

    Pero cada cierto tiempo, les damos un buen susto y hacemos que caminen unos metros como pollo sin cabeza.

    Creo que ya toca.

  8. Portorosa Says:

    Aunque lo que dice Ronronia suene exagerado, creo que sucede exactamente así, aunque sea de modo inconscientemente y enunciado de otro modo: cada uno tiene un prójimo, que ni mucho menos se corresponde con todos los demás.
    Lo decía mi psicoanalista: la bondad tiene que ver con la idea del otro; todo el mundo se considera bueno, porque lo es con quien él cree que debe serlo; el resto de la gente no cuenta.

    En fin, volviendo al tema: no todos somos iguales (por no citar a Orwell). Y lo peor es que ni siquiera es siempre cinismo, sino una convicción inconsciente y sincera.

  9. Microalgo Says:

    Decía Proust (al final no ha venido mal leerlo, a Proust) que el malvado siempre piensa que es malvado aquél a quien él hace sufrir.

    Juan José Téllez contaba también la anécdota de un famoso terrateniente jerezano con nombre de bodega que, queriendo hacer una comida de caridad, visitó a un párroco para informarse y le preguntó “Disculpe, padre… los pobres, ¿qué comen?”

    Y Nán… creo que veo una alta dosis de literalidad en su metáfora de los pollos. No sé, una intuición mía.

  10. Anarkasis Says:

    decía mi Josef Milenoski que el dia en que la indignación la dejemos en casa y salgamos nosotros a la calle, entonces, entonces, la indiganción dejará de estarlo.

  11. Confusio Segundo Nán Says:

    Tal como está el mundo, parece que tenía razón mi heredero cuando me preguntó que qué tenía que hacer una gacela para que no la comiera el león. Entré al trapo como un idiota y le dije que correr más que el león. Se echó a reír y me contestó que lo que tenía que hacer era correr más que las otras gacelas.

    No quiero un mundo así. Quiero la literalidad de las metáforas: planteémonos a cuántos leones podemos alimentar sin que nuestro rebaño sufra. A los que sobren, cuchillo de cocinero.

  12. Marcos Says:

    Bueno el tiburon es un gran deprerador del oceano pero peor que el tiburon es la medusa que puede matarte con tocarte o rozarte…

  13. Microalgo Says:

    Y encima la medusa ni se te come. Qué desperdicio…

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