José Antonio Labordeta, que estás en los cielos

―De momento, olvidémonos de la palabra amabilidad ―sugirió el Peregrino―. Me temo que, para acabar con este monstruo y continuar tranquilamente nuestro camino, tendremos que emplear un poco de violencia (Viaje al Oeste: las aventuras del Rey Mono, anónimo chino del siglo XVI).


Te echamos de menos.
Muchísimo.



No tenemos a nadie de nuestra parte en el Parlamento.

Hubo un tiempo en el que sí que tuvimos a alguien. Sí que sí. José Antonio Labordeta estaba de nuestra parte, era uno de los nuestros.

Tú que estás en los cielos de izquierdas (los de derechas no creo que existan), no mires. No mires hacia abajo, amigo Labordeta.

Cómo te echamos de menos

Cómo me habría gustado que, ante declaraciones como “si no fuera un deporte nacional defraudar con el IVA no tendríamos por qué haberlo subido”, o “os quedáis sin paga de Navidad por tres años, no hay otra forma de equilibrar la balanza”, o “lo que se firmó un día para la minería ahora no vale”, cómo me habría gustado, digo, verte subir con tu sempiterno bigote al estrado, darle dos golpecitos (detalle de cantautor) al micrófono y, tras comprobar que funciona, decir

“Señoría:

YO ME CAGO EN TODA SU REPUTÍSIMA MADRE, SEÑORÍA.

He dicho.”

Y, tras expresar así el sentir de todo un pueblo, cómo me habría gustado verte descender tranquilamente a tu escaño, dándole ya vueltas en la cabeza sobre cómo liarla parda en la calle a partir de ese momento.

Ya NADIE tiene pelotas en el Parlamento. Ya nadie nos representa allí.

13 comentarios to “José Antonio Labordeta, que estás en los cielos”

  1. Er-Murazor Says:

    Y olé.

    Cuánta razón, maese Micro. Cuánta razón.

  2. Microalgo Says:

    Hoy estoy que muerdo, Señor de los Nazgul.

  3. laluli76 Says:

    Han estado todos lamentables y los aplausos ya es para traca. Nuestra clase política es de vergüenza

  4. Microalgo Says:

    ¿Ha pinchado en el enlace escondido en los puntos suspensivos? Normalmente escondo algún enlace y no lo digo, pero esta vez me apetece que se le escuche.

  5. eroticón Says:

    …i si hubiera alguno con ovarios, no lo sacarían en la tele, no fuera que nos gustara y los botáramos, a ellos, sy.

  6. Ronronia Says:

    Por aquí, arremojándonos la tripa en su honor, por eso de la calor.

  7. Rímini Says:

    Que vergüenza de casta! Ni la O con un canuto.
    Yo me bajo (sin pagar).

  8. Salamandra Says:

    Yo también me cago.

    Porque son unos mentirosos, porque antes la palabra prohibida era crisis y ahora es rescate, porque se comportan como los señoritos cortijeros que son, porque ahora resulta que la culpa la tenemos los funcionarios.

    Y sobre todo porque la Salamandrita mayor, cuando le pregunté qué iba a hacer cuando termine el instituto dijo: “ir a la univerisidad y cuando termine irme al extranjero”.

  9. Pasquino Says:

    Uf, su Salamandrita mayor… eso duele. Ya hasta este pasquín, de natural irónico y reflexivo, está pensando en dejarse crecer una mano para poder dar sonoros bofetones a los que ya lo están pidiendo….

  10. Microalgo Says:

    Sí que duele, sí.

  11. carrascus Says:

    He leido tantas cosas ultimamente que ya no recuerdo donde vi esto, pero es de lo más sabio que he leido: “…la mejor manera de prevenir este fallo sistémico de la política es tener leyes que obliguen a los partidos a garantizar la competencia entre sus dirigentes”. Otro gallo nos cantaría, sí.

  12. carrascus Says:

    Y ya que andamos en el tema…nunca pensé que las letras de los antiguos cantautores volverían a describir otro tiempo presente…

    Tú y yo muchacha estamos hechos de nubes
    pero ¿quién nos ata?
    Dame la mano y vamos a sentarnos
    bajo cualquier estatua,
    que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
    que tiene que llover
    a cántaros.
    Estamos amasados con libertad, muchacha,
    pero ¿quién nos ata?
    Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio,
    preparada tu marcha.
    Hay que doler de la vida hasta creer
    que tiene que llover
    a cántaros.
    Ellos seguirán dormidos
    en sus cuentas corrientes de seguridad.
    Planearán vender la vida y la muerte y la paz.
    ¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?
    Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
    que la siesta se acaba
    y que una lluvia fuerte sin bioenzimas, claro,
    limpiará nuestra casa.
    Hay que doler de la vida hasta creer
    que tiene que llover
    a cántaros.

  13. Microalgo Says:

    Uh.

    Gracias por el comentario, Maese Carrascus. Y por el enlace.

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