Coimbra en imágenes

Viejo es aquello que dijo alguno: quien corre allende los mares muda de cielo, pero no muda de corazón; lo cual acaso es verdad (no en este caso particular de que hablamos), mas nunca sabremos que no mudaríamos de corazón de no correr allende los mares. Lo cual de por sí sería ya razón suficiente para ir de un lugar a otro, manteniendo así, viva y despierta, hasta bien tarde, la curiosidad, la juventud del alma. (Luís Cernuda: OCNOS. El Viaje).


Puerta la mar de manuelina,
Con sus nuditos de maroma pétrea.



So long, old gal. Volví a Coimbra después de tantos años, invitado a dar un cursito de cómo envenenar microalgas con oficio y arte.

La parte más vieja de la ciudad ocupa la ladera de una colina que desciende desde la Universidad hasta la vera del río (lo que denominan ellos “La Baixa). La Baixa es un laberinto medieval de callejuelas que se cruzan en ángulos absurdos. Uno no se pierde en ellos porque la extensión es limitada, pero encontrar una tienda en concreto tiene su dificultad.

Contrariamente a lo que yo esperaba, fueron mis pies los que me llevaron hasta la tiendecita que buscaba, ésta:

Así que los pies tienen su propia memoria, según parece. A veces solo es cuestión de dejarlos andar.

Me alojaron en el Astoria, que en su día debió ser lo más de lo más. Sí, allá a principios del siglo pasado, cuando supongo que lo construyeron. Aún tiene galerías elevadas para disfrutar de la lectura sin que nadie te dé por saco.

El ascensor, digno de contener a varios gangsters ametrallados, muestra alguna señalización inquietante que nos advierte de qué cara se nos va a quedar si nos caemos por el hueco del mismo:

Dramatiquísimo. Es que tienen su punto proverbialmente exagerado, los portugueses. Miren, si no, el nombre del mecanismo de la cisterna (allí, autoclismo) en la Universidad:

“Diluvio”. Se lo hice notar al jefe del departamento y me dijo que no eran exagerados, sino solo “muy limpios”…

Cuando uno empieza a subir desde La Baixa se encuentra con la Iglesia de Santiago, del siglo XII:

Algún descerebrado le hizo esta pintada en un lateral:

En otro sitio habría sido hasta divertida, por lo surreal, pero donde está no tiene ninguna gracia. Está claro que para hacer pintadas hay que tener cerebro y, si se puede pedir, buen gusto. Mírenme a este lobo aullando a la luna hecho con cuatro rayitas:

Aunque la palma se la llevan las pintadas con plantilla:

Alguna bien desencantada, ay:

Están por todos lados, en la ciudad, pero colocados donde no molestan:

Debió haber un tiempo, en Portugal, como en el resto del mundo, en el que los políticos eran, además, otras cosas. Y algunas sorprendentes:

Ya hablé en otro sitio, hace tiempo, de las Repúblicas de Coimbra. Son residencias de estudiantes gestionadas por ellos mismos, y con pintas tal como éstas dos, la “Real República de Prá K´ys Tão” (fonetización extraña desde “Pakistán” hasta algo así como “para qué están”)…

o la de Ay-O-Linda…

Aunque hay muchas más: La del “Rayo te Parta”, la de “Bota Abaixo” (lembras-te, Rafaella?), la de “Los Piratas, la de “los Fantasmas”…

Uno es del Unicornio (en Cádiz) o de la Mirilla (diez metros más allá, también en Cádiz), pero no de los dos. Así, en Coimbra, uno es de la pastelería Toledo o de la Briosa (sobrenombre del equipo de fútbol de Coimbra, la Académica, de origen universitario, claro). Perdónenme, pero yo soy de la Toledo. No me privé de tomarme allí un Ucal de chocolate calentito (el Cola-Cao no existe patentemente por allá), una nata (equivalente al pastelito de Belén de Lisboa, pero en Coimbra se toma sin azúcar glass ni canela) y un pastelillo de Tentúgal (el alargado, con hojaldre muy fino y quebradizo).

Dos bombas, en definitiva. Pero merece la pena tomar notas en la vieja Moleskine mientras uno se zampa los dos consecutivamente, las palomas se disputan las migas que caen o las que les lanzo, y al lado un saxofonista se arranca con “las hojas muertas”.

En notable estado de embriaguez-felicidad-Stendhalismo, tal vez influenciado por el subidón de azúcar, uno no puede sustraerse a entrar en una librería y hacerse con un par de libros: uno de un autor clásico (Alexandre Herculano: si José Cadalso hubiera nacido portugués y setenta años después, se habría llamado así), y otro de un autor contemporáneo cuyo título me hizo gracia (y que tiene que tener dentro un humor negro de narices):

Pasé, cerca de la hora de cenar, por el viejo restaurante Funchal (¿le suena a Usted, Glomus?)…

… pero al final nos fuimos al José Manuel de los Huesos (Zé Manel dos Ossos), curiosísimo local completamente empapelado con notitas arrancadas de los manteles y escritas o dibujadas por los clientes, y que tiene una cocina absolutamente memorable.

Para despedirme, conseguí arrastrar a los supervivientes de la cena hasta O Tropical, el bar universitario por excelencia, y mientras los estudiantes celebraban la victoria de su equipo nacional sobre el de la República Checa… En definitiva: uno es de la Toledo o de la Briosa (ya les dije) y, en cuestión de cervezas, uno es de Sagres o de SuperBock. Adivinen.

Bueno, fueron dos, es cierto.

Así que me dio tiempo a casi todo, allá. Tengo que volver en breve y con más tiempo, que me quedaron un par de platitos por recordar y un par de calles que recorrer. Pero, para matar saudades, no estuvo mal el salto. No, señor.

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14 comentarios to “Coimbra en imágenes”

  1. eroticón Says:

    Estoy por darme una vuelta por la clínica, bajarme años desde los 19 a los 17 ya que nos ponemos, e irme a perder año y medio por allí.

  2. Rímini Says:

    ¡Esto si es un reportaje de viajes! Los que huelen a yerba y a meao, los que disfrutan de la cerveza local y te llevan por esas calles donde no pasa nadie… Saber mirar.
    ¡He estado en Coimbra!
    Bem-vindo again, Micro.

  3. Raffa Says:

    Estava a chorar agora mais felizemente aier ganhò a Italia….

  4. glomus Says:

    Es Vd un canalla, D. Micro. Revolver de esa manera las cenizas del pasado debería estar penado con la nostalgia perpetua de recordar Coimbra (sub sub cave) desde lejos en el espacio y el tiempo.
    Ah, Raffita… Força Italia! Viva Buffon!
    Beijiños!

  5. Salamandra Says:

    Lo de “Real República” suena directamente a cachondeo.

    Y entre la Sagres y la Super Bock no consigo definirme, creo que la super bock.

    En Cádiz el Unicornio.

    Y lo de las cuerdas, recuerdo una parecida en Vila Viçosa. También me he acordado de Évora y de la capilla de los huesos y del susto que me dio el cristo este al que la foto no hace justicia, es peor en directo.

  6. Microalgo Says:

    Forza Italia… por los pelos. Pero en fin: merecieron ganar, que por lo menos atacaban (Azurra irreconocibile, ¿qué fue de ese hermoso y soporífero catenaccio?).

    Me acordé mucho de ti, Rafa, y de Nuno Bengala… los tres contando chistes (piadas) junto al Tropical:

    Serei eu, Senhor, serei eu?

    No es mal sitio para una estancia, Maese Eroticón. Tiene sus desventajas, como todo lugar, pero también su encanto.

    Debería pasar Usted algún día por allá, Rímini (una vueltecita con la familia, por ejemplo). Con la capacidad de análisis poético que Usted tiene le saldrían buenas cosas del bolígrafo. Me gusta el término, por lo contradictorio: análisis poético. Jé.

    Sub-sub cave… anda que no, Maese Glomus. Por cierto, según imágenes que me han llegado, su enana parece tener unas ganas de hablar que rayan en lo paranormal, para lo chiquitita que es. Le auguro unos dolores de cabeza insoslayables en un futuro más bien cercano.

    Saludos a la Princesa sin Sapo.

  7. Portorosa Says:

    Ah, qué bonito. Qué bien le ha quedado.
    Y bueno, no vamos a repettir los tópicos sobre Portugal y sus ciudades, el encanto de la decadencia, el ambiente un poco aparcado, la estética, etc. Pero sí.

    La república real esa, manda carallo. Se les fue la mano con la decadencia.

    Uma aperta.

  8. Ronronia Says:

    ¿Por qué sabe usted que es un lobo aullándole a la luna cuando parece un tres en raya con patas? :-P

  9. Microalgo Says:

    Tiene razón, me he dejado llevar por mi imaginación calenturienta. Es una especie de yo qué sé con tres patas y tres colas y, eso sí, un montonazo de dientes. Puede ser un glunsfr. Puede que no. De todas maneras me acababa de inventar eso de los glunsfr. Se me ha notado un poco, ¿verdad?

  10. Microalgo Says:

    Y bueno, Maese Protorosa. Imagínese el cuarto de un estudiante semi-tuno (un repúblico, que se llama allí), pero en versión extendida a la casa entera. Pues eso. Un caos. El caso es que lo repúblicos son, por lo general monárquicos (sólo por joder un poco), y me contaron que las repúblicas que ostentan el título de “real” lo son porque le pidieron permiso al Rey de Portugal, cuando aún lo había, para llevar ese nombre. Es decir, que probablemente son anteriores a 1910. Normal, que la casa esté hecha un desastre. Un siglo sin barrer y no hay pelusas: hay estratos.

  11. Microalgo Says:

    Otia. Qué zut-to de Crit-to.

  12. Niña Extrarradio Says:

    Me encantan estos reportajes con fotos curiosas.
    Sobre todo me ha gustado la genialidad del lobo. Cuando se lo enseñe a mi sobri, seguro que se pondrá a aullar de alegría.
    Ah, y se me ha hecho la boca agua con los pastelitos celestiales de Belén y, como no con la birra, yo también soy SUPER BOCK.

    Saludes Extrarradiales.

  13. Microalgo Says:

    Me algra mucho verla por acá, Dama Extrarradio. Cuídese.

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