¿Dónde, su estatua?

Salsa: El único signo incuestionable de civilización y cultura. Un pueblo sin salsas tiene mil vicios; un pueblo con una sola salsa, sólo 999. Por cada salsa inventada y aceptada por todos, se renuncia a un vicio, que queda perdonado (Ambrose Bierce: El diccionario del diablo).


A langostino, a langostino!
My kingdom for a langostino!



Los tenía yo abandonados, a Ustedes. Disculpen. Cosas de la Ciencia. Ya les contaré otro día.

Ahora no me prodigo mucho con este alimento, que es muy calórico, pero en aquellos lejanos tiempos en los que quemaba todo lo que me comía, de una manera u otra (comer y quemar) (uh, me ha quedado ambigua la frase y más la acotación), decía que en aquellos lejanos tiempos de mi primera juventud, y hasta la tercera, más o menos, yo me ponía semiciego de mayonesa.

A pesar de los intentos transpirenaicos de hacerse con la autoría de esta salsa, su mismo nombre canta la traviatta respecto a su origen menorquín. Extensa discusión documentada sobre las controversias surgidas, en la Wiki. Pero si, como sugieren algunos, fuera de origen francés, una porra habría usado mantequilla Marlon Brando en la famosa escena de “El último tango en París”. Já. De qué. Hombre, por Dios.

Dicho esto, y abandonada la infértil preocupación por la multitud de brumas alrededor de los orígenes históricos de la cosa, me centro en las cualidades organolépticas de la sustancia en sí:

Tá güenísima, la mayonesa.

Allá en Mahón, ¿Dónde está una placa que recuerde el lugar de nacimiento del inventor de la mayonesa, aunque anónimo fuera? ¿Dónde, su estatua, bajo la que depositaría yo enteras hogazas de pan como elemento votivo, año sí y año también? ¿Cómo no hay una fiesta anual (como poco) dedicada a una salsa precursora de, por ejemplo, la ensaladilla rusa?

Total. Buen fin de semana, queridos amigos de la blogsfera. Si pueden y sus metabolismos lo permiten, disfruten de vez en cuando de este sagradísimo y mediterráneo alimento, que a tantos magnos poetas ha inspirado rimas inolvidables.

14 comentarios to “¿Dónde, su estatua?”

  1. Salamandra Says:

    Para la mayonesa un langostino cocido. Aunque los langostinos y las gambas como están realmente buenos es a la plancha. Y en cualquier caso una A.K. Damm fresquita.

  2. laluli Says:

    ¿Sabía que mi abuela paterna era de Mahón? Además de pura cepa Tur Camps. Lo mismo un antepasado mio está detrás de esta maravilla.

  3. ronronia Says:

    Yo me la tengo prohibida por la misma razón, que con la edad me cuesta más mantener el peso y si no quiero pasar hambre tengo que limitarme a verduricas, vapor y plancha.

    Aparte, con lo que me gusta el pan, si me rindiera a las salsas me apretaría una hogaza untando con las inevitables y horribles consecuencias para el pandero.

    Aaaaay qué nostalgia mayonesística m’ha entrao

  4. Microalgo Says:

    Todo en pequeñas dosis es permisible, Dama Ron. Lo malo es que “una pequeña dosis”, para mí, implica algo así como medio kilo…

    En mi casa, de pequeño, era yo el que la hacía siempre, con un montón de limón y mezclando aceite de oliva y de girasol. La inminente fecha de caducidad del producto me servía siempre de excusa para ya Ustedes saben.

    ¿Le vienen de ahí los genes pelirrojos, Luli? No lo sabía. Y me alegra pensar que sí que podría ser, que descienda Usted de tan noblérrimos antepasados.

    De acuerdo con Usted, Salamandra, en que a la plancha mejor (aunque provocan más humareda: Usted, que creo que tiene jardincito, lo soportará con mejores armas). Pero tampoco desdeñe ponerle una pizquita de mayonesa a los langostinos a la plancha. La verdad es que, excepto el café con leche, que ya de por sí es un mejunje del Averno, la mayonesa lo mejora siempre todo.

  5. Portorosa Says:

    Al hilo de este último comentario, me voy a permitir repetir una grosería que dice a veces mi padre para ensalzar a esta salsa: “con mayonesa, hasta bosta”.

    Lo siento.

    Un abrazo.

  6. Microalgo Says:

    Su padre sí que sabe, Maese Portorosa. Espero que haya Usted heredado al menos el 50% de sus genes, que es lo que corresponde según la ciencia, crossing over incluido.

  7. laluli Says:

    Parece que los genes vienen de otros lados (de todas maneras se han debido juntar genes maternos y paternos para dar una recesiva como yo) pero vaya usted a saber.

  8. ClementeMat Says:

    ¿Qué francés usaría medio litro de aceite (para la dosis mínima de mayonesa) en una receta? Esa debería ser una prueba más que definitiva del origen patrio de tan excelso invento.

  9. Microalgo Says:

    Circunstancial, la prueba. Pero se acepta.

  10. Rímini Says:

    Yo no echo de menos casi nada de mi infancia y adolescencia (no fueron traumáticas, pero tampoco nada del otro jueves)… lo que echo de menos es que podía comer de todo. Y todo mezclado con todo. Y ahí, la mayonesa ejercía de maestra de la conjunción, sacerdotisa del eclecticismo culinario; junto a un chusco de pan eran como el Albano y Romina de la cocina/express (siempre bien avenidos) ¡el matambre por execelencia!… ¡Qué te añoro, Yenni!

  11. Microalgo Says:

    Sándwich de mortadela de aceitunas con patatas fritas y mayonesa.

    Placer de dioses, hoy prohibido.

    Cómo le entiendo, Rímini. Cómo le entiendo.

  12. carrascus Says:

    Joé, es usté como mi sobrino, que le echa mayonesa hasta a los bollycaos… que asco! La mayonesa está pa lo questá, hombreeee… pa acompañá las cosas que de verdá se dejen acompañá…

  13. Niña Extrarradio Says:

    Yo es que soy más de all i oli…

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