Práctica del relato

Lo que no comprende la gente es que cuando se cuenta una cosa tan brutalmente y sin adornos, tal como ha sucedido, resulta terriblemente extraña (G.K. Chesterton: El club de los negocios raros).


¿Dónde está la tumba, matarile-rile-rile…?



Hay acontecimientos estupendos que nunca han sucedido. Me refiero a esos cuentos llenos de dragones o marcianos que resultan, sin embargo, relativamente fáciles de contar. Lamentablemente hay, por el contrario, sucesos verídicos cuya redacción en forma de relato resulta imposible, y no queda más remedio que contarlos como una mera crónica, con lo que eso desmerece de las buenas historias.

Un ejemplo.

Famoso en la villa de Cádiz es el caso del Profesor Pelayo Quintero, arqueólogo, que pasó su vida obsesionado por la búsqueda de un sarcófago fenicio femenino, que haría pareja con el masculino que se encontrara en la ciudad varias décadas antes. El hombre nunca logró su objetivo. Bastantes años después de su muerte, cuando se derribó el chalet donde este señor vivía, se demostró que el hombre estaba en lo cierto. Había un sarcófago femenino gaditano, casi contemporáneo del anterior… y que estaba enterrado bajo los cimientos de la casa del propio Profesor Quintero.

No es broma. Pueden encontrar muchos comentarios sobre el hecho, por ejemplo aquí, o acá. Fernando Quiñones trató de escribir un relato corto (llamado “los perdedores”) sobre el asunto y, a pesar de ser Quiñones (que fue mucho Quiñones), no es de lo mejor que le he leído. Ni él pudo hacerlo.

Uno puede imaginar a esa mujer fenicia sepultada hace casi dos mil quinientos años, perturbando el sueño del arqueólogo que trataba de dormir unos cuantos metros más arriba de su tumba, llamándolo hasta convertir su búsqueda en una manía. Por ejemplo. Pero el relato no puede resultar convincente. La realidad, frecuentemente, es asombrosa, pero poco lírica, no sé.

Tal vez debe acabar una época para poder contar su épica (nota mental: hacer una frase epigramática con “época” y “épica”, o pedirle a Benítez Reyes o a Rímini que la hagan, que les saldrá mejor que a mí). Tal vez se deben perder los datos concretos para poder imaginarlos y sustituirlos por otros más acordes con la práctica del relato

Quién sabe.

12 comentarios to “Práctica del relato”

  1. Microalgo Says:

    Por cierto, el texto (al parecer, o más o menos) íntegro de “Los perdedores”, aquí.

  2. Guiomar Says:

    Ya te digo. Como dice Primo Levi en uno de sus relatos: “Vanadio”, de su libro Sistema periódico: “…Pero esta historia no es inventada, y la realidad resulta siempre más compleja que la invención, menos peinada, más tosca, menos rotunda. Es muy raro que permanezca en un solo plano”. Se lo recomiendo y si quiere se lo paso. Gran tipo este Levi.

    Micro, que sepa que mi sentido garrapatero está que no vive. Hagaerfavó-ome. Salud y besos.

  3. Microalgo Says:

    Pues este fin de semana que viene, si quiere. ¿El sábado, les venía mejor?

  4. Ronronia Says:

    Ha sido leer “frase epigramática” y venírseme a la cabeza “De héroes y tumbas”, que es donde lo leí por primera vez. Es curioso como no consigo a veces acordarme del nombre de un compañero con el que llevo lustros trabajando y sin embargo de vez en cuando se me vienen a la cabeza cosas semejantes.

    He encontrado un rap en portugués que se llama “época de épicos” by parteum, kamau, rick e napoli y como no sé portugués, aquí dejo la letra por si alguien quiere leerla.

    La historia del profesor Pelayo Quintero tiene guasa y me ha dejado preguntándome qué habrá bajo los cimientos de mi casa :)

  5. Aliena Says:

    Gracias por esta entrada! había escuchado algo sobre esta historia y ahora he podido conocerla al completo, gracias a usted querido Micro ;)

    Un beso!

  6. Microalgo Says:

    Es que la cosa se las trae, Dama Aliena. No me diga. No hay quien escriba un relato sobre esto…

  7. Salamandra Says:

    Mi primera visita a un museo fue para ver el sarcófago fenicio (el masculino). Después de mucho tiempo volví aver “la parejita”.

    Y lo del sarcófago debajo de la casa del arqueólogo me ha recordado a los relatos de los mitos de Cthulhu sobre profundos.

  8. Microalgo Says:

    Pero en esos, “lo que hay debajo” sale y se te merienda, como poco.

  9. Rímini Says:

    La vida a veces se ensaña con uno (porejito Pelayo).

    Un relato no, pero una peli dirigida por Roland Emmerich y titulado “La momia: amenza paranormal”, no me diga…

  10. Microalgo Says:

    Con esa sarpa fenisia saliendo por entre las baldositas de enlosaíto hidráulico…

    Qué cague, oiga.

  11. Rímini Says:

    De los productores de “Cartago Nova” y “El terror bajo tus pies”…

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