Pero, ¿qué es lo que le pasa a estos muchachos?

El poder es un bien que hay que utilizar con exactitud (Jesús Maeso de la Torre: El sello del algebrista).


Como alcalde que soy os debo una explicación.



Es cierto que desde los tiempos de Segismundo Moret la oratoria de los políticos ha descendido bastante de nivel. Ahora las mociones se votan en bloque (a veces apretando más de un botón, ya sabemos) y da igual lo que diga el que ocupa la tribuna. Ya puede bajar Jesucristo de los cielos y comenzar su intervención con un “en verdad, en verdad os digo”, que cuando le enciendan la lucecita roja no se habrá movido ni una micra la postura de uno solo de los intermitentes habitantes del congreso. Todos votarán lo que les diga el partido y ya.

Así las cosas, la buena oratoria no se premia. En fin, ya sabíamos que son malos tiempos para la lírica.

Pero otra cosa es el cúmulo de desfachateces que están perpetrando los políticos y poderosos, de casi toda índole, de casi todo partido, pero eso sí: en todo momento.

Desde las declaraciones paradójicamente (o no) estalinistas de algún directivo de la CEOE hasta las afirmaciones (¿chulescas, ignorantes? moriré con la duda) del “ministro de dinero y de pegarse unos con otros”, acerca de que es bueno para los científicos salir del país, como respuesta a una pregunta sobre la fuga de cerebros que sufre nuestro sistema científico; desde el que inventó el término “descontratación” hasta quienes justifican el palo al de las rastas (sobre todo hay que darle al de las rastas) o los que califican, siríacamente, a la población civil como “el enemigo”… estamos asistiendo a una subida diaria del pan cada vez que uno de estos abre la boca.

¿Qué es lo que le pasa a estos muchachos? ¿Será que, a diferencia de los funcionarios, a los que se les exige cierta titulación para cada puesto al que opositan, muchos de estos “de arriba” no precisan ni de haber terminado la primaria para ocupar un puesto de responsabilidad, y así les pierde la boca, por purita falta de estudios?

¿Será que no se las piensan?

¿Será que les da igual?

¿Que no dan para más, y ahí llegan, y ya?

Cualquiera de las tres explicaciones anteriores es igualmente inquietante, no me digan que no.

7 comentarios to “Pero, ¿qué es lo que le pasa a estos muchachos?”

  1. Portorosa Says:

    Es peor. Todo eso sería negligencia, y no dolo, como en verdad (os digo) es.

  2. Microalgo Says:

    Pues es un dolo doloroso, a fe mía y vive Dios.

  3. Salamandra Says:

    No recuerdo exactamente la cosa, pero los curricula de estos ministros es mejor que el de los anteriores. En cualquier caso la titular de sanidad no tiene titulación en el ramo y la ministra de fomento es médico… Y si hace falta se cambian los cromos.

    Me gustaría saber cuando “caduca” el gobierno anterior y van a empezar a asumir sus errores estos tíos.

    Y totalmente de acuerdo con Portorrosa.

  4. laluli Says:

    Yo creo que lo peor de todo es que les da igual.

  5. Microalgo Says:

    Es posible (y plausible). No sé (en serio, no sé) si sería peor que lo hicieran a conciencia. Me veo superado por el pasmo, en todo caso.

  6. kina Says:

    no sólo es que no les da neurona para más,
    ni que no les importa,
    sino que han perdido la vergüenza (la de por lo menos aparentar, o disimular, o que no se me note…)
    y que saben que quedaran impunes (no me digan que la historia les condenará… que me rio y me duele)
    en fin, nos queda el consuelo de leerles, compañeros :)

  7. Ronronia Says:

    ¿Sabes lo que yo veo? Que todos estos politicastros de nivel medio-alto, cuando dejan la política acaban de altos consejeros de diversas entidades -como si entendieran de todo-, de altos cargos en bancos o de conferenciantes de postín. Es decir, que saben que cuando se retiren van a cobrar un pastón encima del que ya han cobrado. Siendo así ¿cómo van a tomar medidas contra las rentas altas, siendo que son su presente y su futuro? Para eso habría que ser honrado y tener verdadera voluntad de servicio a su país. Así que como no pueden atacar donde hay dinero de verdad, porque sería tirarse piedras a su puñetero tejado, recortan de lo que los desgraciaos necesitamos para vivir un poco bien: de educación, de sanidad, de investigación, en vez de atizarle a los ricos y al clero como sería lo suyo.

    No son tontos, no, qué van a serlo.

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