Citas XXXII

—Si de verdad pensaras que es el último día, ¿tú te lavarías los dientes esta noche? ¿Harías la cama?
—Ni tendería la ropa, no te fastidia.
—Hay que vivir cada día —me dijo Maite— como si fuera el último… de los demás.
—Eso tiene más sentido. Hay que intentarlo al menos. Puede que no tengas otra oportunidad, así que hay que aprovechar el tiempo para querer a los demás, como si fuera su último día.
Y así pasamos los días, como si cada uno fuera el último… de los demás.
(Blog de Rafael Reig: http://www.hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/).


Libros en los libros.



Bajé a Administración de mi centro para preguntar cuántas vacaciones me quedaban.

Demasiadas.

Y este año no pienso regalarle ni una hora de más al Estado, que se han portado chungamente conmigo y me ha quitado el equivalente a una paga extra.

Así que en unos días me piro de vacaciones navideñas y no nos vemos (más o menos) hasta la primera semana del año próximo.

Les dejo, para acabar el año, un post de citas (el treinta y dos), de entre las más jocosas que encuentre, porque hay que alegrarle la vida a la peña lo más que se pueda, y para sufrir ya tenemos el telediario. Véase la cita de inicio, por si no concuerdan conmigo (que les den, en ese caso).

—¡Puede que nos quitéis la vida, pero jamás nos quitaréis la libertad! —gritó.
Los hombres de Carcer se miraron unos a otros, perplejos ante lo que parecía el grito de guerra peor pensado de la historia del universo. Vimes vio cómo movían los labios mientras intentaban encontrarle algo de sentido.
(Terry Pratchett: Ronda de noche).

Los libros de Pratchett son impagables. De hecho, éste estaba a un euro, y me parece ignominioso que un libro así valga tan poco.

La hermosura, en definitiva, ay de ustedes y de mí: ese disfraz suntuoso de los dragones que nos susurran palabras almeladas antes de devorarnos la razón (Felipe Benítez Reyes: El Pensamiento de los Monstruos).

Aquí detecté yo un posible hápax. El adjetivo “almelado” no está recogido en el diccionario, aunque parece que se utiliza en el suroeste español, en el ámbito de la respostería. De cualquier manera, con solo oírla uno ya sabe de lo que se trata.

Laburantes del mundo
si es que podéis uníos
los grandes empresarios
se abrazan sin fronteras
(Mario Benedetti: La vida, ese paréntesis).

Esta no es que sea para reírse, pero las cosas más graves también se pueden decir con una sonrisa. Que se lo pregunten a Robert. A Robert Graves, quiero decir…

(Qué tontería).

¿Gratis? dijo mamá.
Es la única palabra a la que no se puede resistir. Llevamos años ocultándole que se muere uno gratis, porque sería capaz de suicidarse de inmediato (Stefano Benni: Margherita Dolcevita).

No sé por qué no traducen más libros de Benni al castellano. Si cuando salen en las librerías yo los agoto…

Los gustos son una cosa muy rara. El otro día leí unas declaraciones de una adicta al Opus Dei en las que afirmaba que monseñor Escrivá tenía el culo duro de azotárselo. Por lo visto, llevaba un cilicio portátil y en cuanto tenía un rato se metía en cualquier sitio y se azotaba (Juan José Millas: Articuentos).

Mmm… no comment.

Cuanto más hablaba de su honor, más rápidamente contábamos los cubiertos (Ralph Waldo Emerson, 1803-1882; escritor estadounidense).

Qué vigencia tiene esto, más de un siglo después, oigan.

Él la miró. Pasaron muchos años. Ella sonrió. Mucho tiempo después, él se desheló un poco. Qué complicado es el cortejo entre glaciares. (Pedro Fernández Urtasun: Seducción).

Echamos de menos la letra de Peter. En serio.

Y es que a veces el Destino se parece a un agente turístico que se la tuviera jurada al mundo y que, valiéndose de una red informática, se dedica a enviar a Beirut a los ancianos que soñaban con los laberintos adriáticos de Venecia ―muchos de ellos cargados de pastillas para no marearse en las góndolas― o a desviar al Caribe a los boy scouts que, en compañía de sus pederastas, anhelaban visitar el Vaticano para oír al Papa decir misa (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).

No me canso de repetir que este libro es indispensable.

América es la tierra de la oportunidad para las mujeres, quienes, poseedoras ya de alrededor del ochenta y cinco por ciento de la riqueza del país, en breve se habrán hecho con su totalidad. El divorcio se ha convertido en una operación lucrativa, de sencillo arreglo y de fácil olvido, que las hembras ambiciosas pueden repetir cuantas veces gusten negociando beneficios que alcanzan cifras astronómicas. La muerte del marido también aporta recompensas satisfactorias, y algunas señoras prefieren confiar en ese expediente: saben que la espera no será demasiado larga, pues el exceso de trabajo junto con la hipertensión no tardarán en llevarse al pobre diablo, llamado a expirar ante su escritorio con un frasco de benzedrinas en una mano y una caja de tranquilizantes en la otra (Roald Dahl: Relatos de lo inesperado).

God saves América. De sí misma. La del norte, decimos. Entre México y Canadá, concretamente. Ya saben.

―Escucha, Vicenta ―, dijo mi tío preparando su argumento decisivo―, según se mire, tú eres agraciada de cara, pero si quieres estoy dispuesto a sacarte un ojo aquí mismo para que a partir de hoy nadie más que yo pueda quererte, porque yo, para que lo sepas, hasta tuerta te querría.
Doña Vicenta se sobrecogió ante una demostración de amor tan heroica y, en principio, no supo qué responder, pero enseguida notó que se le aflojaban los muelles y tras echar una lágrima y suspirar varias veces, en voz baja y casi con mimo, dio su conformidad (Miguel Rellán: Seguro que el músico resucita).

Rellán, para mí uno de los mejores actores que ha habido nunca en este país, tiene que ser un gamberro de proporciones inimaginables. Me sorprendió muchísimo este libro: si lo pillaran por ahí, no lo perdonen.

Cuando la viuda fue a comulgar, muchos pecamos de pensamiento, porque Satanás no se achica en el templo de su antagonista (Felipe Benítez Reyes: Mercado de Espejismos).

El que esté libre, que tire la primera piedra. La que esté libre, que me avise. Ejjem.

―¡Qué sorpresa! ¿Qué haces aquí tan pronto? ―dijo ella.
Albert se imaginó este tan pronto en letra cursiva o entre comillas, o subrayado de una manera especial que le confería un significado catastrófico
(Pere Calders: Ruleta rusa y otros cuentos, Ruleta rusa).

Imprescindible también, el Abuelo Calders.

Algunas personas que se creen, o quieren parecer, instruidas y avisadas suelen repetir a menudo que la historia es maestra de la vida y que el hombre aprende mucho de la experiencia. Soy historiador de profesión, pero más de cuarenta años de estudios e investigaciones históricas me han persuadido de que esta convicción ingenua hace agua por todas partes y que el ser humano no aprende nada de nada ni de su experiencia personal ni de la de sus semejantes, tanto si es colectiva como individual, y sigue, por tanto, repitiendo con monótona tozudez los mismos errores e idénticas fechorías, con consecuencias destructivas para el progreso humano (Carlo Mª Cipolla: Tres historias extravagantes).

Y cualquier texto de Cipolla (pronúnciese Chipoh-la, hágase el favor), además de imprescindible es atesorable. Lo que se estaría riendo ahora con la situación económica actual… y acabo con una de Julito el Largo, para que no se duerman Ustedes en los laureles.

Pasa que en el fondo Lucas desconfía del sueño llamado reparador porque a él no le repara gran cosa. En general, antes de irse a la cama está en forma, no le duele nada, respira como un puma, y si no fuera que tiene sueño (ésa es la contra) se quedaría toda la noche escuchando discos o leyendo poesía, que son dos grandes cosas para la noche. Al final se mete en el sobre, qué va a hacer si se le cierran los ojos con saña tenaz, y duerme de una sentada hasta las ocho y media, hora en que misteriosamente tiende siempre a despertarse.
Cuando rejunta las primeras ideas que difícilmente se abren paso entre bostezos y gruñidos, Lucas suele descubrir que algo ha empezado a dolerle o picarle, a veces es un diluvio de estornudos, un hipo de pótamo o una tos de granada lacrimógena. En el mejor de los casos está cansadísimo y la idea de cepillarse los dientes le parece más agobiante que una tesis sobre Amado Nervo. Poco a poco se ha ido dando cuenta de que el sueño es algo que fatiga horriblemente, y el día en que un hombre sabio le dijo que el organismo pierde muchas de sus defensas en aras de Morfeo, nuestro Lucas bramó de entusiasmo porque la biología le estaba refrenando la cenestesia, si cabe la perífrasis. […]
Las anginas, la gripe, las maléficas jaquecas, el estreñimiento, la diarrea, los eczemas, se anuncian con el canto del gallo, animal de mierda, y ya es tarde para pararles el carro, el sueño ha sido una vez más su fábrica y su cómplice, ahora empieza el día, o sea las aspirinas y el bismuto y los antihistamínicos. Casi dan ganas de irse a dormir de nuevo puesto que ya muchos poetas decretaron que en el sueño espera el olvido, pero Lucas sabe que Hipnos es el hermano de Tánatos y entonces se prepara un café renegrido y un par de huevos fritos rociados de estornudos y pueteadas, pensando que otro poeta dijo que la vida es una cebolla y hay que pelarla llorando (Julio Cortázar: Papeles inesperados).

Hale. Buenas Navidades, no zampen demasiado (ni demasiado poco), quiéranse, hagan cositas malas, pongan lucecitas por todos sitios. Que las tradiciones, cuando implican regalos, vacaciones y comer cosas estupendas, están para mantenerlas, qué cuernos.

Besotes.

15 comentarios to “Citas XXXII”

  1. Portorosa Says:

    ¡Oh, me ha encantado!
    La parte citada, y la original (especialmente lo de las tradiciones).

    ¿Algún título más de Pratchett, s.v.p.?

    Igualmente, Micro, muy felices fiestas. Y a todos.

  2. Microalgo Says:

    Uh. “El color de la magia” me encantó, Maese Portorosa. “Pirómides” es una juerga surrealista. Y “Mort” es de lo mejorcito… pero aún me quedan un montón por leer de la serie.

  3. FELIPE BENITEZ REYES Says:

    En efecto, “almelado” no viene en el diccionario. Es una palabra que oigo desde niño. Aplicada sobre todo al hecho de “almelar” los pestiños. La sigo oyendo entre gente más joven.
    Gracias por su recuerdo, señor Microalgo.

  4. Sérilan Says:

    Ohh…que ingénua Vicenta en su cita de Rellán, el indiscutible poder de la palabra.
    Usted tan acertado como siempre con sus famosas citas Don Micro.
    Paselo bien en sus vacaciones, se lo merece
    Igual que nosotros supongo, tambien yo tendré vacaciones..jeje..

  5. Microalgo Says:

    Pues que las disfrute muchísimo, Dama Sérilan. Hay que descansar.

    Un honor que se asome por aquí, Maese Benítez. A veces temo que me denuncie por la difusión gratuíta de parte de su obra…

  6. Rímini Says:

    Qué se aprende aquí, Micro ¡qué se aprende! Más que de la sobrevalorada experiencia.

    Relajantes vacaciones para usted(es).

  7. Salamandra Says:

    Al leer lo de los azotes me viene a la cabeza que los ascetas siempre se azotan ellos y no dejan que otro se encargue. Con el buen humor que tengo ahora podría azotar a algún voluntario hasta que se viera hueso.

    Felices vacaciones.

  8. NáN Says:

    No le regale usté ná a la Patria, que la veo yo preñada de malas intenciones.

  9. anarkasis Says:

    descansa y vuelve almelado, corazón.

  10. Aliena (@_Aliena) Says:

    Que tenga usted unas vacaciones magníficas, descanse mucho y reciba regalitos con amor (materiales o no).

    Un beso!!!!

  11. Ronronia Says:

    ¡Feliz Navidad!

  12. laluli Says:

    La de Emerson da miedo. No cambiaremos nunca.
    Muchas felicidades y disfrutad de las familias. Nos vemos en la tradicional partida de año nuevo (año nuevo, reyes, cuando tercie).
    Besos para los dos.

  13. carrascus Says:

    Es lo que tienen los grandes currantes, como usted, o la sra. Carrascus, sin ir más lejos, que a base de acumular festivos sin coger este mes ha enlazado el puente de la Inmaculada con los días que le debían y lleva en casa de vacaciones hasta el día 30, que volverá al trabajo. Menos mal que mientras me está pintando el estudio y las estanterías de los discos de vinilo, que la humedad empezaba a hacer estragos, jejeje…

    Que usted lo pase bien por donde quiera que ande, amiguete.

  14. H. Lecter Says:

    Hápax…. Deliciosa, como una fuente de pestiños. Feliz entrada de año, D. Micro.

  15. Microalgo Says:

    Lo mismo para Usted, Dr. Lecter y resto de la concurrencia.

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