A escote, imparables

Tal vez la televisión produce cáncer, piensa Garp; pero su verdadera intransigencia es la de un escritor: sabe que donde un televisor está encendido, hay gente que no está leyendo (John Irving: El mundo según Garp).


Tós juntitos.



Yo veo la tele. Ya sé que no queda cool decirlo, pero debo confesar que es verdad. A veces, varias horas (si uno se emboba ante un partido de júmbol ya se ha comido un par de ellas, así, a lo tonto). Sobre todo con la irrupción de cierta cadena que pone mucho cine, últimamente me zampo alguna que otra película, y mi sofá es tela de cómodo.

Eso sí, hay cadenas que directamente he borrado de la TDT y otras por las que paso veloz como el rayo (lo digo en mi descargo).

Precisamente una de estas, la de colores abigarrados y diseño italiano (que rara es la vez que uno pasa por encima y no hay dos personas gritándose en un plató), sin embargo, me ha dado una alegría. Resulta que un buen puñado de gente ha protestado por la aparición de cierta persona (puro morbo) y han logrado que los anunciantes retiren la publicidad del programa.

Por supuesto, les ha faltado tiempo para suspenderlo (ese y dos programas más del mismo corte). Que la pela es la pela. Creo que fue Adolfo Marsillach el que dijo que no prohibiría ningún tipo de programa, sino que le gustaría que se agotaran solos por falta de espectadores.

¿Ven? Al final, para hacer presión, tan sólo hace falta que un número suficiente de personas se ponga de acuerdo. Y entroncar esto con las nuevas tecnologías es tan fácil que no merece ni la pena que me ponga yo filosófico en este post.

Al final, Mel vuelve a tener razón…

… para variar.

¿Estamos? ¿Nos entendemos todos?

Pues ea.

Abrazotes.

8 comentarios to “A escote, imparables”

  1. Microalgo Says:

    Y en la misma línea, esto.

    ¡Aleluya, hermanos!

  2. Ronronia Says:

    No se alegre tan pronto que acabo de leer que uno de esos programas del hígado lo van a sustituir por algo tan asqueroso como el programa ése de la medium que habla con los muertos en inglés y por si faltaba avergüenza empiezan con Ana Obregón “hablando” con Fernando Martin y, pásmese, con el supuesto hijo nonato de ambos. Mala lepra se lleve a tanto timador sin escrúpulos y a tanta gentuza suelta.

  3. Microalgo Says:

    La Virgen santa!!

  4. Rímini Says:

    Yo firmé la iniciativa popular para que los anunciantes esos retiraran la publicidad… lástima que todavía no he convencido a mi pareja de que eliminemos tele-grito de la sintonía.

  5. Rímini Says:

    Y otra iniciativa popular triunfante, también en contra de la pseudo-ciencia:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/21/barcelona/1321906812.html

  6. Microalgo Says:

    Uh. Manda webs.

  7. carrascus Says:

    Cita usted mucho a Mel, amigo D. Micro; no sabía que fuese usted tan bético…

  8. Microalgo Says:

    Chiste futbolero, Maese Carrascus: Un padre abnegado, sevillista de pro, cuyo hijo está en el hospital, y va el médico y le dice “A su hijo, o lo opera, o se le muere”, y el padre responde “¿Lopera? PO QUE SE MUERA, PO QUE SE MUERA Y PO QUE SE MUERA”.

    En fin.

    (Por cierto, que no sé cómo se llama de verdad Mel, le tendré que preguntar a Carmen Moreno, que lo conoce desde tiempos tan inmemoriales que no se acuerda, claro).

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