Propuesta cafetera

Ningún uniforme puede irle bien a un español (Álvaro Mutis: Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero).


¿Un cincuenta, noventa-diez?



Cuando uno va con tiempo a los aeropuertos y, además, hace transbordo, corre el bendito peligro de salir de casa con un libro y volver con tres. Mientras aún se vendan novelas de Terry Pratchett en esas infames librerías de aeropuerto, me parece que sobreviviré.

¿Algo que decir en contra de Terry Pratchett? Ah, creía.

Uno también pasa bastante tiempo, en estas ocasiones, en las no menos infames y bandolerísticas cafeterías de esos recintos amurallados. Sí, bandolerísiticas, he dicho. El que decida que el hecho de estar tú encerrado en un sitio y no poder salir en unas cuantas horas lo habilita para cobrarte quinientas de las fallecidas pesetas por un botellín de bebida isotónica es, sin duda, un maldito bandolero. Me parece a mí, también, que las restricciones del volumen de líquidos en los controles de entrada a los aeropuertos responden más a una complicidad con los asaltadores de dentro que con posibles ataques terroristas. En fin.

En uno de esos abrevaderos estaba cuando escuché, junto a mí, la cantinela tan habitual en cualquier cafetería española, esa del cliente diseñando su café y torturando al camarero (que, el pobre, recordémoslo, no tiene culpa de la tarifa que le obligan a cobrar):

—Corto de café y medio de leche pero no mucho, la leche semidesnatada templadita pero no fría en taza ancha pero que quede medio qué, tú sabes.

Intenté hacer memoria de quién dijo eso de que no hay dos españoles que pidan el café de la misma manera. Mi cerebro se lo atribuye, como casi cualquier otra frase ingeniosa, a Jardiel Poncela, pero puede que me equivoque. En cualquier caso, tenía más razón que un santo.

A mí no me gusta mucho el café, y si uno le echa encima leche entonces ya me parece una asquerosidad tremenda (creo que me he tomado dos cafés con leche en mi vida y, en ambos casos, obligado por el protocolo). Pero tampoco me gusta ver sufrir a los camareros, de modo que les propongo un sistema infalible de tres cifras y un adjetivo opcional para determinar qué cuernos de café queremos. Bastaría con dos cifras, lo reconozco, pero es que los españoles somos pleonásmicamente redundantes, qué le vamos a hacer.

La primera cifra definiría el volumen total de la mezcla, en mililitros. Cien, doscientos, doscientos cincuenta mililitros. La segunda y la tercera (ya digo que de la segunda se podría deducir la tercera, pero bueno), los porcentajes de café y leche. Y el adjetivo, en caso de que lo queramos descafeinado (no queremos que nadie sufra un infarto innecesario).

(Por cierto, cuando estuve esta última vez en Barajas pasó por allí, en plena carrera porque llegaba tarde al embarque, lo que parecía ser la selección sueca femenina de vóley, o algo así: bien por el que decidió poner desfibriladores en Barajas, de tramito en tramito).

Decía: Llega uno al mostrador y dice: Buenas. Un doscientos, veinte-ochenta. Y el camarero ya sabrá que es un café tamaño taza normal con cuarenta mililitros de café y ciento sesenta de leche. Indubitable.

El que la leche sea entera, semidesnatada o desnatada es un melindre y propongo que la sugerencia del tipo de leche se codifique como delito.

¿Ven qué fácil?

Hale.

30 comentarios to “Propuesta cafetera”

  1. Ronronia Says:

    Lo quiero con leche desatada y caliente que abrase. La sacarina déjemela ahí. Sí, ahí, junto a la napolitana y los dos donuts :-))

  2. Microalgo Says:

    Dios santo, Dama Ronronia. Es Usted meteórica. No han debido pasar ni dos minutos desde que colgué el post…

  3. Ronronia Says:

    ¿leche desatada? ¡Jolin con la autocorreccion! Luego que se le echan encima a Guti por tuitear sobre la muerte del pobre ¡Limoncello!

  4. Ronronia Says:

    Jeje, en realidad estoy ahí flotando, mirándole por encima del hombro mientras escribe :-))

  5. Glomus Says:

    Se olvida Vd de que en ciertas islas atlánticas últimamente eruptivas, existe el “barraquito”, lo que obliga a incorporar otros parámetros cualitativos y cuantitativos que definan la leche condensada, la canela, el licor 43, el grano de café o el azúcar moreno. Saldría una ecuación de cojón de mico. Aunque yo lo tengo claro, 50-100-0 y sin azúcar. Y después, absenta de cannabis.

  6. M Says:

    hay que añadir la temperatura: 50-100-0, sin azucar (se puede dar cantidad en gramos) y 35ºC.

    saludos

  7. Rímini Says:

    ¿Qué mas da cómo los pidamos si el camarero sieso pone lo que le da la gana? Además ¿mililitros?¿Qué es eso?

  8. Portorosa Says:

    ¿Y tantos por ciento?
    Sepa usted que sé de una profesora de secundaria (era de Religión, todo sea dicho) que, ya que habían suspendido dos de sus alumnos (de una clase de veintipico), en las estadísiticas ponía que era un 2%.
    Imagínese.

  9. Stockton Says:

    Me gusta mucho este post cafetero. Me ha recordado que el último café que tomé en una cafetería fue con usted tras encontrarnos casualmente por la calle. No hace falta que le diga que me supo muy bien (pero no por el café sino por la compañía y la conversación).
    Parafraseando a nuestro querido amigo JPM: “El café debe cumplir la regla de las 3 C: Corto, Cliente y Cargado”. De todas formas, ya sabe que donde halla 3 españoles hay, al menos, 5 ó 6 formas de tomarlo. Por otra parte los camareros no saben qué significan las palabras “templado” ni “cortado” (y mucho menos “avellanado”). Ni los de aquí ni los de ningún sitio.

    PD: Gracias por el libro. Ya lo he leído, recomendado y prestado.

  10. Salamandra Says:

    Lo únicos que siempre toman el café como les gusta somos los de n-100-0. Los demás dependen de la imprecisión del camarero.

    Siempre he pensado que el problema se puede resolver bien con una pantonera para ajustar el color. La mayoria de la gente sabe de que color quiere el café y desconoce los volúmenes que hacen falta para conseguir el color.

  11. Microalgo Says:

    Uh. Se podría adjuntar una carta Munsell para la cuestión del color…

    Así, parece que la cosa toma cuerpo. Una cifra para el volumen, otras dos para el porcentaje de café y leche, un adjetivo para el posible descafeinado, A, B o C para el contenido en grasa de la leche (si Ronronia la pide desnatada, derogada queda la ley anterior), otra cifra para la temperatura (mejor la damos en grados Kelvin, así no hay dudas con los angloparlantes que pueden querer darla en Farenheit) y un código cromático, que en las cartas Munsell se conforma por un grupo de letras para el color, un parámetro V para la luminosidad (de cero a diez) y otro parámetro C para la saturación, que va de cero a doce, más o menos.

    Está tirado: “Un 200, 85-15 DES, A, 343.15K, YR V3 C9”.

    No tanto “Ponme un cortao”, que es una frase carente de información relevante y con la que no se va a ningún lado.

    Hombre, ya.

  12. Rímini Says:

    Mucho más facil, fite-tú.

  13. glomus Says:

    Yo, mientras la cuchara se quede de pie en el denso brebaje segundos antes de derretirse… es de mi agrado.

  14. Niña Extrarradio Says:

    Cómo me alegro de haberme infusionado!!!…hace meses que no pruebo el café y creo que sólo en un bar han conseguido satisfacerme…cafetilmente hablando, claro. Me gusta esa clasificación a la hora de pedir. Hay poner firmas en algún lado para estandarizarlo?

  15. NáN Says:

    Contra-ataque a Álvaro Mutis: Pero todo español parece irle bien a un unforme.

    Precisión al autor del blog: en caso de aeropuertos, en lugar de “bandolerismo” yo hablaría de “piratería pre-aérea”.

    Jardiel Poncela, irreprochable, como siempre.

  16. Microalgo Says:

    Qué bueno verlo por acá de nuevo, Maese Nán. Espero que mejor de la espalda.

    La Niña Extrarradio infusionada… qué cosas ha de ver uno. Supongo que la redacción de los estatutos para la plataforma que predica este tipo de nomenclatura para el café tardará un poco, Dama Extrarradio. Ya la aviso, ya.

    Y Usted se vaa quedar sin dientes, Glomus. Ese bebedizo corrosivo no tiene que ser del todo bueno. Mejor el mate, ¿no?

    Me alegro de que le haya gustado el libro de Marín, Dr. Stockton. Yo también disfruté del encuentro (aunque yo sea más de cola-cao).

  17. NáN Says:

    La espalda, operada y curada: ya no tomo ni un paracetamol. Una decadencia del ánimo (no carente de elegancia del espíritu) debida al trombo me ha tenido alejado de la mayor parte de los blós que quiero.

    Ayer volví a participar en todos,

    Seré persistente… siempre que la Seguridad Social no persista en su costumbre de recibirme por un grano en la nariz y causarme enfermedades graves.

  18. princesasinsapo Says:

    No sé por qué me meto en este post, ya que no tomo café. Sólo me gusta el aroma, y los postres que lo incluyen (tiramisú, helado…). Pero en caso de tener que ingerirlo (cosa que alguna vez he tenido que ahcer) concuerdo que puedo hacerlo si viene solito, pero cuando lleva leche, ajjjjjjjj… me resulta vomitivo…
    Y vaya que sí es complicada su nomenclatura cafetera… Aunque le diré que si bien los españoles se vanaglorian de su diversidad a la hora de pedir un café, no se quedan atrás los italianos que, como en todo lo demás, se creen únicos y superiores (con todo mi cariño y reconocimiento a los máximos expertos en pasta, pizza, rissottos y otras delicias por las cuales se les pueden perdonar éstas y otras impertinencias…).

  19. Sérilan Says:

    Ummmmmm…me encanta el aroma de café que se respira por aquí.
    Sirvanme uno por favor, que sea mezcla, torrefacto, muy concentrado con leche entera templada, azucar moreno dos terrones….ahhhh…y media de churros que con éstos frios ya van apeteciendo.
    Y estudien ustedes los porcentajes sin son tan amables que son las doce de la noche, acabo de volver de un ensayo y mi mente a estas horas ya no está muy fina
    Gracias

  20. carrascus Says:

    Oiga, D. Micro… ¿y de verdad cree usted que todos los que piden tantas pamplinillas en el café realmente las saben apreciar después? Se lo digo porque yo conozco el caso de una de mis cuñadas, que cuando pide un café lo hace puntualizando la temperatura aproximada de la leche, que sea descafeinado de máquina y no de sobre, que le eche tal y cual cosa… perdóneme que no sepa decirle exactamente las cosas que pide porque yo soy de los nada cafeteros, de hecho me tomo solo uno con leche por la mañana, porque me lo preparan las chicas de la clínica al entrar… el caso es que mi cuñada suele tirarse como tres minutos pidiendo el café…

    Pero un día, en una terracita de Utrera, en una agradable reunión familiar, ví como en lugar de su taza, cogió la de mi sobrino consorte (el Yinyerbeiquer de mi blog) y se la empezó a beber tranquilamente y tan pancha, a pesar de que lo que le habían puesto a él en aquella taza no tenía nada que ver, ni por asomo, con lo que ella había pedido.

    Yo, con una sonrisa socarrona la dejé hacer, y le dije lo que había hecho ya cuando llevaba bebida la mitad más o menos y el Yinyer ya llevaba un ratito buscando su taza.

    A la pregunta que le hice a ella sobre si no había notado que aquel mejunje no tenía todos los perejiles que ella había pedido me contestó con dos baguedades y media que no la comprometían ni a mí me aclaraban nada. No quise insistir, porque con las cuñadas enfurruñadas ya se sabe…

  21. NáN Says:

    Carrascus, estupendo planteamiento de una Teoría de la Cuñada. Yo tengo dos: la mala y la peor. Si le contara. Pero ¿de verdad que no le gusta conversar con un cafetito delante? Asi, hablando por hablar, para no llegar a ninguna parte.

    Pero ¡hombre! (o ¡mujer!), si la conversación alrededor de una cafetera, en la cocina, mientras la mayoría de los comensales dormitan en el salón (siempre te digo, Microalgo, que sirves demasiado vino en las comidas y haces salsas muy pesadas) es una de las escasas Obras de Misericordia que nos ha concedido el Señor.

  22. Sérilan Says:

    Brindo por eso NáN, no has podido explicarlo mejor

  23. Sérilan Says:

    Por cierto, mi brindis fué con café

  24. Microalgo Says:

    Dicen por ahí que el Señor nuestro Dios creó los alimentos, y que el Demonio creó las salsas. Por otra parte, Ambrose Bierce (cuyos textos conoce Usted muy bien, Maese Nán, ya que algún libro suyo ha traducido) decía, en su diccionario del Diablo (de nuevo el de colorao) que las salsas son “el único signo incuestionable de civilización y cultura. Un pueblo sin salsas tiene mil vicios; un pueblo con una sola salsa, sólo 999. Por cada salsa inventada y aceptada por todos, se renuncia a un vicio, que queda perdonado“…

    Pero en fin, últimamente trato de aligerarlas, es cierto.

    Lo que me cuenta, Maese Carrascus, me recuerda a tantos supuestos enófilos que huelen el corcho y usan adjetivos variopintos, o que le sacan los aromas terciarios a un whisky de malta. Tengo un tío que se las da de entendido en ese campo, y cuando viene a casa mi padre suele rellenarle la botella de Cardhu con whisky del Carrefour.

    Ni lo nota, por supuesto.

    ¿Qué ensayaba Usted, Dama Sérilan, por cierto?

  25. carrascus Says:

    Le contesto tarde, amigo NáN, y no dudo de la agradabilidad de compartir unos cafés en una buena mesa; yo lo he hecho también muchas veces y lo he disfrutado, aunque casi siempre me incline por algún licor digestivo.

    ¿Qué se le va a hacer…? Eso sí, el primer cafelito matutino en el trabajo sienta de maravilla. Aunque sienta todavía muchísimo mejor el primero en casa, poco después de levantarse, los días que no tengo que ir al trabajo, acompañado de una buena tostadita con aceitito y jamón del güeno…

  26. Sérilan Says:

    Pués estamos en los comienzos de la obra LA RATONERA de Agatha Cristie, para su información señor Don Micro

  27. Microalgo Says:

    Coooñó, Dama Sérilan. Qué nivelón.

    (Y ya vemos que se cuida Usted, Maese Carrascus… ¿quién nos va a cuidar, si no?).

  28. Sérilan Says:

    Si, Don Micro, es cierto, creo que me va hacer falta más de un café

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: