Citas XXX

¿Qué somos, qué es cada uno de nosotros sino una combinatoria de experiencias, de informaciones, de lecturas, de imaginación? (Italo Calvino: Seis propuestas para el próximo milenio).


Desde luego, ya no se
encuaderna como antes…



Buenas.

Se me nota la pereza veraniega, ¿verdad?

Menos mal que toca post de citas, que me resulta más fácil de redactar (menos las chorradas que suelto entre ellas, todo está ya escrito). Por si no se han dado cuenta, desde hace ya bastante me dedico a espaciar los post de citas, de manera que en el apartado de la derecha abajo, donde se ven los últimos posts publicados en este blog, la entrada de uno de estos textos específicos empuja fuera al que lleva el número anterior. Es decir, que hay un post de citas (más o menos) cada ocho entradas. Sistematiquito, que se vuelve uno.

Y bueno. Treinta entradas ya con citas. Habrá que celebrarlo, qué demonios.

Al fin y al cabo, un buen libro es un escondite pefecto (Rafael Reig,
Hotel Kafka).

Está más claro que el agua clara. Blog muy recomendable el de este caballero, por cierto. Como muy recomendables son sus libros. Un par de ejemplos:

Murió de haber bebido y de haber vivido; murió de sed y de ser (Rafael Reig: Manual de literatura para caníbales).

Hay historias que siempre empiezan y terminan igual: las historias de amor. El primer día hay dos personas frente a frente que de pronto se preguntan: ¿Qué hago aquí con este desconocido? ¿Por qué estoy a su lado? ¿Estoy de verdad enamorada? Así empieza una historia. Hasta que un día vuelve a haber dos desconocidos frente a frente que se hacen otra vez las mismas preguntas: ¿Qué hago aquí con esta desconocida? ¿Por qué estoy a su lado? ¿Acaso sé quién es de verdad? ¿Estoy de verdad enamorado? Fin de la historia. Se cierra el paréntesis. Lo que quiera que haya en medio, entre esos dos espejos enfrentados, debe de ser el amor, un sentimiento grandioso, si no mienten determinados poetas, pero muy semejante al golpe en la espinilla contra el pico de un mueble: el dolor es mucho más intenso de lo que uno esperaba, casi cuesta creerlo, porque es totalmente desproporcionado con la fuerza del golpe (Rafael Reig, Sangre a borbotones).

No sólo es correctísimo desde el punto de vista formal. Cuanto más estudia uno sobre cómo escribir relatos, más cuenta uno se da del talento y del oficio de este tipo. Lo dicho: muy recomendable. Tengo otro de él en la recámara, con el mismo personaje protagonista de “Sangre a borbotones”. Estoy deseando hincarle el diente, a ese libro. Porque no sólo es estupenda literatura, sino que (afortunadamente) no se olvida de esa especia a veces tan olvidada en las ensaladas literarias, que es el sentido del humor.

El humor, esa expresión irreductible de la ética (Daniel Pennac: La felicidad de los ogros).

Aunque haya quien lo tenga más negro que el carbón:

No es extraño que Freddie experimentara esa especie de tristeza abismal que aflige al alma de uno cualquiera de los campesinos rusos de Tolstói cuando, después de una dura jornada de trabajo en la que ha estrangulado a su padre, golpeado a su mujer y ahogado a su bebé en el depósito de agua de la ciudad, se vuelve al aparador y sólo encuentra una botella de vodka medio vacía (P.G. Wodehouse: ¡Pues vaya!).

Británico como él solo. Pero no hace falta ser británico para hacer gala de ese tipo de humor:

Sería tan raro que yo me muriera. No por el hecho de morirme en sí, que sería de lo más común, a todos les ocurre, sobre todo a mi edad; sino que sería raro que yo, tan rutinario, hiciera algo fuera de mis hábitos (Comentario de Jorge Luís Borges en una entrevista).

Con un par. Un tipo cabal no abandona el sentido del humor ni aunque venga la de la guadaña a hacer una ronda por su calle:

―Se pueden decir muchas cosas a favor de la muerte, pero si alguno tiene preferencia por otra alternativa, le aconsejo encarecidamente que me siga (G.K. Chesterton: El Hombre que fue Jueves).

Porque rondarnos, nos ronda:

En casa, siempre iba vestido con una bata de rayas verticales azules y blancas, de escolar. Cuando mi madre estaba bien, me dibujaba cosas en una hoja. Ese día me estaba dibujando un reloj. Cuando solo había trazado el círculo, la aguja pequeña arriba y los números hasta el quinto, llegó un telegrama que decía que su padre había muerto. Adoraba a su padre, se echó a llorar y guardé el dibujo en un bolsillo de la bata. Durante varios días, lo sacaba a escondidas, ese “rel” inacabado, y pensaba que estaba relacionado con la muerte, aunque no supiera cómo (Rafael Lassaleta, Ángeles sobre Berlín).

Seguir en pie
quiere decir coraje
o no tener
donde caerse
muerto

(Mario Benedetti: contra los puentes levadizos).

Pero así son las cosas. No vamos a hacer de eso un drama:

Los pasajes siguientes han sido tomados del hasta ahora secreto diario íntimo de Woody Allen, que se publicará póstumamente o después de su muerte, lo que suceda primero (Woody Allen, Sin plumas).

Por lo tanto, en la vida hay que disfrutar y buscar el lado divertido de todo, cosa que se ha hecho desde antiguo:

[Los persas] acostumbran a deliberar sobre los negocios más grandes cuando están borrachos. Lo que entonces les parece bien lo proponen al día siguiente, cuando están sobrios, al amo de la casa en que están deliberando, y si lo acordado también les parece bien cuando sobrios, lo ponen en ejecución; y si no, lo desechan (Heródoto: Los nueve libros de la Historia, I, 133).

Porque incluso un sistema filosófico aceptablemente optimista se desmorona si no puedes sostenerlo al menos con una porción de pizza (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).

El ballet comienza con un carnaval. Hay refrescos y carreras. Mucha gente ataviada con ropas de alegres colores baila y ríe, con acompañamiento de flautas e instrumentos de viento, mientras los trombones tocan en tono menor para sugerir que los refrescos se acabarán pronto y que todo el mundo va a morir (Woody Allen, Sin plumas).

(Cuando Allen tiene el día no hay quien lo pare).

—No, señora, es un modelo nuevo y es imposible que explote. Desafío a cualquiera —agregó—, a que haga explotar este calentador.
Era una tontería decir aquello en presencia de Guillermo, pero claro que entonces él no le conocía. Guillermo aceptó su declaración como un reto y trabajó dura y concienzudamente en el nuevo calentador hasta hacerlo explotar. Cuando al fin le levantaron de entre los escombros (después de asegurarse de que la casa todavía se mantenía en pie) su primer comentario fue triunfante:
—¡Vaya!¡Y decía que no podía explotar!
La actitud de su familia le contrarió.

(Richmal Crompton, Guillermo el atareado).

Hale. Ya tienen unas pocas. Buen veranito, crema solar, utilicen las sombrillas, que son las hermanas mayores veraniegas de los paraguas (me acabo de dar cuenta de que me gustan ambos, sombrillas y paraguas, cada cual en su estación) (Qué cosas).

Au revoir.

9 comentarios to “Citas XXX”

  1. Ronronia Says:

    Ya me tenía usted ganada desde el momento en que empezó con la cita de Italo Calvino, así que me anoto a D.Rafael Reig, de quien no he leído aún nada. Con lo que a mí me gusta que me recomienden lectura, me ocurre muy pocas veces, así que no pienso dejar pasar la oportunidad. Disfrute del sol y del veranito. Yo disfruto del anómalo verano frío de este año. A estas alturas de julio ya deberíamos llevar tres semanas a cuarenta y muchos grados y, sin embargo, hoy el prácticamente el primer día que alcanzamos los treinta. Soy feliz.

  2. Microalgo Says:

    Aproveche, Dama Ronronia. Ayer, por Ronda, cuarenta y uno, y hoy acaba de saltar el levante en la Bahía de Cádiz… es decir, que, a partir de aquí, calor.

    El blog de Reig también es muy recomendable (va en un link en la primera referencia).

    Un besote y buen verano.

  3. Rímini Says:

    XXX abrazos a usted. Ya casi he acabado con su instructivo regalo, Micro. Pongámoslo en práctica. ¿Qué me recomienda, pues, de Reig?

  4. Microalgo Says:

    “Manual de literatura para caníbales” es muy entretenido (e instructivo):

    La Historia de la literatura no es más que un bestiario, un recuento de animales feroces que se devoran unos a otros. El argumento de sus depredaciones lo resumió Horacio en su Epsitola ad Pisones, donde afirma que un escritor tiene que tomar partido respecto a tres disyuntivas.
    Ars versus ingenium (arte contra genio natural): O bien la literatura es un ars, algo que se puede aprender como cualquier otro oficio, con unas reglas definidas, como si se tratara de la cantería, de la electrónica o de la prestidigitación. O bien todo lo contrario: la literatura es fruto del ingenium, del genio innato e individual del artista creador, de su inspiración y de su trato con las musas. En otras palabras: ¿qué es un escritor? ¿Nace o se hace? ¿Es alguien que domina un oficio, que ha llevado a cabo un aprendizaje, que conoce ciertas técnicas? ¿O es más bien un genio espontáneo y silvestre, un médium que mantiene relaciones íntimas con las musas y expresa el desorden sagrado de su espíritu, que se emulsiona (¡pssst!) y eyacula su interioridad sobre el papel?
    Res versus verba (las cosas contra las palabras): ¿Y cuál es el componente esencial de la literatura? ¿La res, es decir, la cosa, el contenido, lo que se dice? ¿O más bien la verba, es decir, la forma, las palabras con que las dice? ¿Fondo o forma? ¿Es la literatura un vehículo para transmitir ideas, conceptos, visiones del mundo? ¿O se trata de un conjuro abracadabrante en el que lo fundamental es la música verbal, la construcción narrativa, el estilo literario?
    Docere versus delectare (enseñar contra divertir): y por último ¿para qué sirve en realidad la literatura? ¿Qué pretende? ¿Qué se propone el que escribe? ¿Docere, es decir, enseñar, adoctrinar, transmitir algún mensaje? ¿O más bien delectare, o sea, provocar un placer estético?¿El arte es transitivo o intransitivo? ¿La poesía es belleza o comunicación? [...] De hecho [...] sólo hay dos opciones. O se elige ars, res y docere, por un lado, o se elige ingenium, verba y delectare por otro. Esta es la alternativa, no hay más tu tía. O se es dómine o se es médium
    (Rafael Reig: Manual de literatura para caníbales).

    Si quere se lo presto…

  5. Rímini Says:

    Leñe!

  6. Microalgo Says:

    Lo dicho. Se lo presto en cuanto me diga.

  7. Microalgo Says:

    Y bueno. Me voy un par de semanitas de vacaciones. No se me despisten, que ya mismo estoy de vuelta.

    Abrazotes.

  8. Portorosa Says:

    Y a mí que la cita que más me ha gustado ha sido la de NáN… Y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que es suya.

    Un abrazo.

  9. Microalgo Says:

    Es una cita redonda y perfecta.

    Ah, y sí: Lisboa, mejor andando…

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: