La Era de Acuario

El estudiante de historia que no ha aprendido a esperar lo inesperado puede alardear con todo merecimiento de ser inaccesible a la ilustración (Ambrose Bierce: El diccionario del diablo).


Todo el mundo va a acabar mojándose.
Aún no sabemos de qué.



Conocida es la maldición china aquélla en la que se desea que nos permitan los dioses vivir tiempos interesantes.

No sé si han mirado Ustedes a su alrededor, pero en esas estamos.

Desde luego, los analistas sociopolíticos no se han ganado su sueldo últimamente, que digamos. A toro pasado es fácil explicar crisis de todo tipo (económicas, sociales, nucleares). Pero tal vez se les podría pedir a estos analistas que nos avisaran con cierta antelación, porque si no, para qué.

Lo de la crisis económica tiene delito, pero de manera literal. Me parece cortito el número de personas que van a ir a la trena por urdir esos tejemanejes bancarios que han dejado, a la postre, a tanta gente en el paro. En mi modesta opinión, habría que escarbar más y freír a más gente a la romana. Aunque sólo fuera por evitar futuras impunidades.

Ah, y de paso, cobrarles a los bancos unos suculentísimos intereses por el dinero que los estados les inyectaron. En plan hipoteca, vamos. Ni un céntimo menos. Ese “¿a Usted le hace falta el dinero? Ji-jí, pues pague por él durante cuarenta años y devuélvanos el doble de lo que le prestamos”, letanía a la que la banca nos acostumbró, deberíamos aplicárselo a ellos mismos. A largo plazo, cuanto-más-largo-más-pagas. Sin problema. Pero que nos devuelvan NUESTRO dinero. El que los estados han derivado a los bancos. Que es nuestro. Les recuerdo.

En todo caso, este mamoneo bancario puede marcar un antes y un después, como lo hizo en el veintinueve del siglo pasado. Guarden los periódicos de hoy, que esto se estudiará en las facultades de economía durante los siglos venideros.

Por otra parte, ni el más avispado de los analistas políticos parece haber pensado en la cadena de acontecimientos que se inician cuando cuatro adolescentes llenos de granos (y con menos éxito con las chicas que el Ignatius J. Reilly de Kennedy Toole) deciden crear un sitio en internet para que la gente se relacione (a ver si ellos mojan algo, aunque sea en diferido, y trincan una miserable foto de un bikini, al menos). Añadan a eso la dificultad de los controles transnacionales de la información contenida (y compartida) en internet y… plop. Magia. Los países del norte de África se ponen, al unísono, de uñas contra sus cuasi sempiternos gobernantes, alguno se resiste (porque está majara; el Egipcio, al menos, demuestra tener sentido común y amplia visión de la situación y se larga: la Historia lo tratará mejor que al Libio) y las Naciones Unidas se meten en una guerra extraña, del tipo “ni quito ni pongo rey, sólo ayudo a… a… por cierto, ¿quién eras tú? Luego me darás petróleo, ¿no?”. O algo así. Guarden también esos periódicos, que el mundo allí está cambiando. Y lo que te rondaré, morena.

Me encanta la réplica de Joaquín Araújo a los que defienden las centrales nucleares por ser muy baratas. ¿Cuánto tiempo vas a estar cuidando los residuos nucleares? ¿Doscientas generaciones? En realidad pueden ser quinientas, hasta que los residuos radiactivos pierdan su actividad, pero vamos a dejarlo en doscientas. Y el estar al cuidado de esos peligrosísimos residuos… ¿Cuánto cuesta? Nada más que en el securita de la puerta, durante cuatro mil seiscientos años, se te puede ir una pasta, te lo advierto (y hombre, son baratas si uno hace como los encargados de ciertas antiguas centrales nucleares -francesas, por ejemplo-, y tira los bidones a la Fosa de las Marianas, pero a la larga tampoco parece un buen plan).

Eso bastaría para pensárselo (además de que el plutonio no es gratis, y España no lo produce, que yo sepa). Pero luego, además, pasa lo que ha pasado. Y ojo, que aún no ha terminado. Ojalá no se convierta Japón en el único país en sufrir tres explosiones nucleares (dos bélicas y una civil). Pero aunque se controle Fukushima, lo que se ha escapado de allá ya equivale a un Chernobyl. Y en una zona miles de veces más poblada.

[Curioso, esto de la prensa oficial. Bastó escuchar “no hay peligro de escape en la central” para que La Dama de los Lunares y yo nos miráramos aterrados. Eso significa “hay peligro de escape en la central”, noticia que se difundió a los dos días. Hace nada dijeron “los niveles de radiación no llegan a los de Chernobyl”. La Dama de los Lunares y yo nos miramos con espanto. Eso significa… exacto. Ayer dieron la noticia de que los niveles de radiación ya han sobrepasado a los de la desastrada central ucraniana… and so on].

Terremoto, tsunami, central nuclear japonesa hecha cisco, y el estado alemán de Baden-Württemberg que pasa (magia, de nuevo) a ser controlado por los verdes.

De ahí a incrementarse la investigación para energías menos contaminantes (da votos, ergo se invierte dinero), un paso. De ahí a que la energía no sea suficiente para llevar el tren de vida actual (los aviones queman queroseno, aprovechen para volar a Australia, que dentro de unos años no se podrá), otro paso. Estos “locos años veinte” que han supuesto los últimos veinticinco del siglo XX se acabarán, se van a cerrar muchos grifos, los magrebíes van a tomar el camino de Europa (con su consumo, con sus corporaciones, con sus errores y sus aciertos), y detrás de ellos otros países, y cuidadín con los chinos, que lo mismo se plantan TODOS delante de un tanque en una plaza y mandan su obsoleto gobierno al carajo…

En suma, que el mundo está cambiando como si fuera un caleidoscopio. Y yo, como Ustedes, lo miro como un niño curioso asomado a una barrera, pensando que el toro está del lado de allá, sin darme (sin darnos) cuenta de que esta plaza de toros no tiene puertas.

No tiene puertas, repito. Egipto, Japón, la banca estadounidense, las resoluciones de Naciones Unidas, los residuos radiactivos de Francia y de Alemania, la energía de las mareas y del viento, los tanques vendidos a Arabia Saudí, los guardacostas vendidos a Venezuela, las redes sociales y la banda ancha… a la velocidad del mismísimo rayo, con el vértigo de los instantes que son críticos en la vida de una persona (beso o no a esa chica, marco la a o la ce en el examen, mando al carajo o no a ese jefe), el mundo está cambiando ante nuestros atónitos ojos.

¿Puedo, amigos, dejar un pequeño espacio para el optimismo acerca del mundo que se nos viene encima?

No tengo mucha confianza en que sea, ésta que viene, la era de Acuario, pero Y UN CUERNO si cualquier época pasada fue mejor. A los hechos, a la Historia, me remito. Ánimo.

(Sí, me encanta esta secuencia, qué pasa).

Abrazotes.

11 comentarios to “La Era de Acuario”

  1. laluli Says:

    Nos seguirán manejando como quieran.

  2. Microalgo Says:

    Pues más o menos sí, Luli… pero hay cosas que van mejorando.

    Hace no demasiado, en muchos países te churruscaban por blasfemo. En la actualidad hay algunos en los que quedan muchos retrógrados que lo más que pueden hacer es ponerte una demanda… pero ya son menos aquellos en los que te pueden lapidar por eso. Y es en ellos, precisamente, donde las cosas están empezando a cambiar (aunque tardarán lo suyo, supongo).

    En la Italia del siglo XV, cierto noble destruyó una carretera para que los transeúntes tuvieran que pasar por otra de su propiedad, en la que los asaltaba, violaba y asesinaba impunemente (menudo noble, sí). Habrá quien piense que las cosas no están mejor hoy en Italia, pero yo creo que sí.

    Sí, vale, soy un optimista.

  3. laluli Says:

    Y yo pesimista.

  4. Rímini Says:

    Ya no quedan analistas independientes, Micro. Su acercamiento a la realidad es mucho más certero y sin ataduras que los miles que hemos tenido que aguantar últimamente. Bravo (claro que usted no cobra de ningín grupo mediático… ¿o si?).

  5. Microalgo Says:

    No mucho, no. Ni a cañas, me invitan…

  6. Inés Says:

    Y Maese Micro cumpliendo años justo ahora… No tendrá que ver, no?

    Felicidades. Que sean muchos más. Y compartidos :)

  7. Microalgo Says:

    Gracias, Dama Inés. Un besote transpirenaico.

  8. Juanjo Says:

    Busque usted información sobre el PIE, Partido de la Izquierda Erótica, es otro punto que habrá que observar y en el que habrá que participar. Siempre digo que lo que hago en realidad es intentar hacer la revolución. Pues creo que eso es lo que viene, y estoy con usted don Micro, soy optimista, al menos a la hora de defender la revolución desde el punto de vista tierno, inocente, ingenuo, candoroso… que es como hay que hacer las revoluciones. Un saludo, siempre es un placer estar un ratito con usted.

  9. Microalgo Says:

    Una alegría verlo por acá, Maese Passer domesticus. El placer es nuestro.

  10. Salamandra Says:

    Yo creo que es bueno ser optimista. Además habría que meter en la cárcel a todos los que nos han metido en el follón, y que devuelvan la pasta. Al que diseñó, aprobó, supervisó… la central de Japón también para dentro. Y así hasta que acabemos.

    Gadafi antes regalaba caballos, y era un dirigente del norte de África, ahora es un tirano peligroso para su pueblo y hay que controlarlo. Pero desde el aire, no se puede poner un pie en tierra. Pero no es una guerra, es otra cosa, y me aburre tanto…

    Voy a tomarme una cerveza.

  11. sorel Says:

    A quien pueda interesar.

    http://democraciarealya.es/

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