Usar los dientes

― Bien, si no estoy borracho estoy loco ―contestó Syme con perfecta calma―, pero creo que podré comportarme como un caballero en cualquier caso. ¿Puedo fumar? (G.K. Chesterton: El Hombre que fue Jueves).


¿Esa sonrisita…?



Comentaba hace tiempo con buenos amigos, a propósito de diversas cosas inconexas (conversación que compete, sobre todo, a los buenos amigos), la eficacia de la amabilidad en ciertos ámbitos.

Sea que los dientes tienen, en el mundo animal, como principal función la masticación, tanto de alimentos como de partes corporales de enemigos vivos, para que se enteren de que meterse con uno tiene sus dolorosas consecuencias. Esta segunda función ya no se usa con tantísima frecuencia como cuando aún no estábamos muy avanzados desde el punto de vista tecnológico (más bien, desde que se volvió mucho más efectivo y seguro darle una pedrada al otro), pero nos ha quedado aún el gesto de amenaza de mostrar los caninos cuando estamos enfadados. Pongan cara de cabreo ante el espejo y díganme si miento.

Disquisición primera: los chimpancés y otros primates mantienen el gesto de amenaza con la encía superior descubierta pero, al contrario que los humanos, que casi siempre utilizamos esa misma para sonreír, ellos usan sólo la inferior con este fin. Lo digo por si se da el muy improbable caso de verse Usted en mitad de una tribu de estos primates, no se le vaya a ocurrir echarles una sonrisa de las nuestras, porque le van a dar la del mismísimo pulpo.

Disquisición segunda al hilo de la primera: pocos animales sonríen. Hombre, sí, los delfines no tienen más remedio, están así todo el día. En realidad, además del hombre, algunos primates, algún que otro perro gamberrote y la gata Arwen, que comparte morada con la Reina del Pay-Pay, pocos tienen esa facultad.

¿Y qué tipo de función tiene la sonrisa?

Social, claro. Los tigres sólo usan los dientes para morder. Los humanos, para morder y sonreír. Los tigres se están extinguiendo. Los humanos, no. Ni mucho menos.

Mientras sacan sus propias conclusiones, les planto un trocito de uno de mis libros favoritos, sólo por ilustrar la idea…

¿Conoces la historia del maestro Hu? Este maestro era uno de los mejores profesores de artes marciales de China. Al final del curso congregó a todos sus mejores discípulos, que se convertirían a su vez en maestros, y dijo: “Ahora vosotros os sentís fuertes y casi invencibles. Es posible que sea cierto. Pero, antes de despedirme de vosotros, quisiera haceros una pregunta. Imaginad que un día tenéis que atravesar un estrecho puente sobre un río. Por la otra parte avanza un terrible guerrero, del que sabéis que es muy feroz y muy fuerte. Os cruzaréis a la mitad del puente, y allí podría atacaros. ¿Qué estilo puede salvaros la vida?”

“Maestro –dijo el primer discípulo–, se trata sin duda del estilo del mono. En el estrecho puente, con agilidad, saltando de un lado a otro, esquivaré sus golpes y le derrotaré.”

“Yo creo, maestro –dijo el segundo discípulo–, que sólo el estilo del borracho, con sus movimientos inesperados, puede sorprenderle y hacerle perder el equilibrio, de modo que yo pueda matarle y salvar la vida.”

El tercer discípulo dijo: “Yo creo que con el estilo del tigre, siendo el primero en atacarle, con un golpe inesperado, puedo salvar la vida.”

El último discípulo dijo: “Maestro, yo creo, por el contrario, que hay que olvidar todo lo que nos has enseñado y caminar hacia él con una sonrisa pacífica. Así no sólo habré salvado una vida, sino dos.”

“Ésta es la respuesta que esperaba”, dijo el Maestro.

(Stefano Benni: ¡Tierra!)

Lo dicho: saquen sus priopias conclusiones.

14 comentarios to “Usar los dientes”

  1. kina Says:

    totalmente de acuerdo con el valor de una sonrisa, va por ustedes: 8-)

  2. Microalgo Says:

    Thanks, Kina. Besote.

  3. Salamandra Says:

    Al leer lo de la extinción de los tigres he pensado que nosotros nos extinguiremos a lo bestia, tipo explosión nuclear. La cosa es que me he levantado regular.

  4. NáN Says:

    ¡¿Me estás diciendo que los cazadores buscaban tigres y si los veían serios los mataban?!

    Qué horror, ¿no?

  5. Microalgo Says:

    Aro, Nán. No hay nada má sieso que un tigre serio. A lo mejor un guardia civil serio, pero así-así anda la cosa…

    Y bueno, Salamandra. A mí me parece que los humanos somos difíciles de extinguir. Si me equivoco, tampoco voy a enterarme. Arriba ese ánimo: está la ensaladilla rusa, el jamón serrano, la tortilla de patatas y Bach. Por ejemplo.

    Descúbrase el elemento que es diferente a los otros en la enumeración anterior.

  6. Rímini Says:

    Una de mis películas favoritas (oh, sí, en serio; no es ni una frikada ni snobismo ni una macarrada) es Old Boy, una coreana de Park Chan Wok que ganó Cannes en el 2004. Bueno, a lo que voy; el viejo chico tiene que sobrevivir quince años en una celda-habitación sin saber qué ha hecho ni a quién. Esa locura (peor que el encierro, el no saber) la vence gracias a un proverbio (supongo que tan coreano como él):

    “Sonríe y el mundo sonreirá contigo”.

    Las escenas del desesperado animal humano que escapa por las calles de Seúl en busca de ese Quién, pero siempre enseñando forzadamente los dientes, no tienen desperdicio. Os recomiendo el slogan y, por supuesto, la película (en VOS)!

  7. Glomus Says:

    Una curiosidad en la línea de los guerreros en el puente: nada hiere y humilla más al “piloto” que intenta colarse en una rotonda o saltarse un ceda el paso que una sonrisa y un amistoso gesto de “pasa, pasa, te estoy dejando pasar yo, no es que tú te cueles…”. Es terapeutico y bueno para la circulación (sanguínea y urbana…)

  8. Microalgo Says:

    Jé.

    Tomo nota de esa película, Rímini.

    Y, como casi siempre, estamos de acuerdo, Maese Glomus. Creo que nos diferencia la opinión sobre el físico de Monica Belucci, y poco más.

  9. Glomus Says:

    Sí. Bueno, y la amenaza de booooomba en la iglesia el día de la final del Mundial de Júrbo. Yo la hubiera hecho, oh, sí.

  10. Ronronia Says:

    Por favor, caballeros, aclarenme a cuál de los dos no le gusta el físico de Mónica Belucci, que me he quedado ojiplática y sin poder creer a mis propios ojos cuando lo he leído. Si son tan amables, ya que están, explíquenme si la indiferencia ante la tremenda hembra es del tipo teórico, es decir, como cuando yo digo que el Clooney no me gusta porque lo encuentro “blandito”, o real, como cuando afirmo que Steve Buscemi es el antídoto de la lujuria.

  11. Microalgo Says:

    Yo digo que la Belucci está tremebundísima de güena, y el amigo Glomus no comparte mi opinión. Le van menos rotundas.

    Yo creo que alguna enzima no le funciona bien del todo a mi amigo, pero qué le vamos a hacer. Mire, así no nos peleamos…

    Lo de la amenaza de bomba (aclaro por si no lo sabían) se refiere a que el primer tiempo de la final del mundial de fútbol la vi de soslayo (en un portátil conectado a un módem) en el coro de una iglesia en mi ciudad, que había contratado al coro de cámara donde perpetro, desde hace años, música del Renacimiento. Por mucho que quisimos adelantar un poquito el acto cofrade en cuestión, no pudimos porque el cura lo consideraba frívolo y porque “más sufrió Cristo en la crú”. La solución de Glomus ante el problema, en el comentario anterior.

    Y bueno, nos perdimos tres asaltos de karate y el gol güeno vino en la segunda parte, que sí que vi en casita.

  12. H. Lecter Says:

    Enzima, debajo y de costao, Mónica Bellucci no puede estar más güena porque reventaría las costuras o la castigaría Dios, según creencias. Pero a cambio (de no poder estar más güena, qué coraje me da teclear la diéresis) tiene un morbazo que provocaría ataques incontenibles de lujuria a un querubín miope y cloroformizado. Y además lo suyo es un güenerío (y jöe) morboso de larga duración, de manera que, joven o vieja, preñada o con la bata guatiné (ésta no lleva diéresis, ¡bien!) hay que jincarse de rodillas ante la más pixelada de sus imágenes. De verla en carrrrrrme y güeso (¿eh?), no creo que lo pudiese contar.
    Y hablando de enseñar los dientes, ahí están los de Mónica.

  13. Microalgo Says:

    Coincido.

    Hale, clique Usted y fallezca, ande.

    Por cierto: me alegro muchísimo de verlo por aquí, Doctor.

  14. H. Lecter Says:

    Encantado de darme un garbeo por ente bloj que Ud. tan bien anfitrionea en excelente compañía, sobre todo por lo que a mi vicio de leer se refiere. Siempre encuentro alguna sugerencia apetitosa, aunque el sr. Calders se me resiste y no consigo dar con nada suyo que echarle al Papyre.
    En fin, ya le echaré una ojeada a ese link cuando haya comido, que seguro que la visión de la Bellucci me hace salivar como perro de experimentos.
    Salud.

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