La vuelta al cole

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.
(Wisława Szymborska: Nada dos veces).


Qué regocijo, volver al cole.



Y vale que los veranos de la infancia son eternos. Tanto como para que se pudiera sospechar que uno estaba deseando, en Septiembre, volver a clase.

Ma non troppo, por supuesto.

Pero al igual que uno descubre la inminencia de una fecha en la de caducidad impresa en las tapas de los yogures que uno se va zampando, cuando uno era pequeño aprendía rápidamente que el anuncio del final del verano no era el Trofeo Carranza ni algún día de noroeste…

El verdadero anuncio del final del verano era, por supuesto, la irrupción en la publicidad (en televisión y en las vallas) de los anuncios de “la vuelta al cole”.

Olvidado ya uno de la piedad que causaban los anuncios del inicio del verano en los que unos niños emocionadísimos (no sé porqué siempre uno pensaba que eran catalanes) cantaban y saltaban de alegría cuando tomaban consciencia de que sus padres les habían comprado unos cuadernos de estudio para el verano (bueno, piedad, asombro y un puntito de duda sobre la capacidad cognoscitiva, en un sentido amplio, de los pobres niños afectados por semejante castigo), a uno siempre le pillaba por sorpresa el primer anuncio de “la vuelta al cole” que, en los tiempos en los que yo tenía pelo, se asomaban a mis despistadas retinas la última semana de Agosto.

Pero ahora no. Ni aún mediado se encuentra ese mes estival cuando a las pobres criaturitas les empiezan a bombardear con ese cartujo “hermano, morir habemos” que suponen los anuncios de la reescolarización inminente.

Cabrones.

Desde aquí quiero proponer que POR DECRETO LEY se prohíba que aparezcan esos anuncios descorazonadores cuando a uno aún le quedan sus buenas tres semanas de vacaciones. Lo mismo subimos algunos puestos en el GNH o hasta en el HPI nada más que con esa pequeña medida…

Cabrones, repito.

16 comentarios to “La vuelta al cole”

  1. NáN Says:

    Deslumbrado por el poema de Szymborska. Esa mujer sabe cómo herirme. La amo. Y no te digo más (de momento).

  2. Microalgo Says:

    ¿Tienes el poema entero? Si no, te lo mando por correo.

    Un abrazo, fiera.

  3. NáN Says:

    manda

  4. Salamandra Says:

    Ruego que en el decreto se incluya la prohibición de anunciar lotería de navidad en agosto. Y ya puestos que se regule la exposición y venta de adornos de navidad hasta por lo menos el final del mes de noviembre.

    De acuerdo con lo de cabrones.

  5. laluli Says:

    Estoy con Salamandra, todavía más deprimente es la navidad en octubre.

  6. NáN Says:

    Pero ¿qué llega ahora? ¿Eh? ¿Qué llega ahora para hacernos felices y que nos podamos escojonar de risa delante de los quioscos? ¡¡Las colecciones con fascículos!!

  7. Pasquino Says:

    … y las altas en gimnasios y piscinas (ejem).

  8. ETDN Says:

    Confieso mis rarezas infantiles: me gustaba rellenar los libros de vacaciones (ideados para tres meses, me duraban una semana) y me gustaba volver al cole. En mi descargo diré que era (soy) hija única, así que me aburría bastante. De ahí lo de los libros para entretenerme y lo de que me hiciera ilusión reiniciar la socialización y volver a ver a mis amigas.

    Lo de ahora es una tiranía. Yo empezaba el curso el 15 de septiembre, y no como ahora, que hay algunos que empiezan el 1. ¡qué agobio! Claro que en mi época tampoco había eso de la “semana blanca” en febrero… uf, qué antigua y viejuna me siento…

  9. manolotel Says:

    Con 7.500 firmas puedes presentar ese Decreto a votación. Es bastante dificil conseguirlas (lo digo, ya sabes, por experiencia) pero mi firma ya la tienes de antemano :-)

    Es verdad que el colegio era un rollo pero eso de empezar algo nuevo siempre me ha gustado bastante. A veces se echa de menos aquella excitación de lo desconocido mezclada con inseguridad que era empezar un curso distinto. Ahora la inseguridad permanece pero cuesta trabajo identificar lo distinto. Que lo hay, claro.

    Un gran abrazo.

  10. Microalgo Says:

    Otro para Usted, Manolotel. Qué de tiempo. Y qué alegría verlo por acá.

    Si los niños pueden firmar, 7500 no. Siete millones quinientas mil, soy capaz de encontrarle.

    Y sí que era Usted friki, Dama ETDN. “Hacer tarea” en verano es un pecado mortal.

    Lo de las colecciones, Nán, es altamente tentador. “Bidets del mundo”, por ejemplo, supone un apasionante reto y un viaje a través de la historia…

    Lo de los gimnasios y las piscinas está altamente crudo, Pasquino. Yo ya hasta a eso he renunciado. Soy un gordo. Socorro.

  11. Princesa sin Sapo Says:

    Ja, ja, ETDN, a mí me regalaron un cuaderno de caligrafía que me duró 7 veranos (y nunca lo acabé). Sí leía mucho, pero además mis padres nos hacían ir todo el verano a las actividades del polideportivo, cosa que odié siempre, a excepción de los años en los que pudimos conseguir plaza en uno en el cual tanto la piscina como las actividades deportivas eran al aire libre, en un parque, y sí me gustaba. Eso sí, viéndolo con perspectiva, tengo que agradecer a mis padres que nos hicieran ir, en vez de quedarnos encerradas todo el verano en un piso de ciudad (bueno, no TODO el verano; los fines de semana y un mes íbamos a la playa).
    En cuanto a las colecciones, siempre me han parecido de los más divertidas. ¡Qué imaginación para proponer las cosas más absurdas! ¿Se acuerdan de la de instrumentos musicales en miniatura? ¿Y qué decir de la cutrísima colección de medallas de la Virgen (encima hay una versión local canaria, con las siete patronas de las islas)? ¿O la de armar el Titanic? ¿O el cuerpo humano, hueso a hueso, órgano a órgano, con músculos, ojos, aghhhh…? Ni Hannibal Lecter la habrá terminado. ¿Y la de dedales?
    Así salen después en Callejeros esos frikies que coleccionan todos los muñecos de la saga de Star Wars (en todas las posiciones y con los trajes y adminículos más diversos), o latas de cerveza de todo el mundo, o etiquetas de fruta (o servilletas de bar, como yo…je, je…).

  12. Aroa Says:

    ay, a mí me encantaba estrenar zapatos y otras cosas
    era la única semana que tenía todo nuevito

  13. Princesa sin Sapo Says:

    Aroa, cómo se ve que no tenías hermanos mayores… :( Yo “heredaba” todo lo usado… (Eso sí, mi hermana menor sí estrenaba mochila y esas cosas, ya sea porque al llegar a ella ya no estaban para ser reutilizadas, o porque sabía imponer su voluntad de que se las compraran…).
    Por otro lado, lo de los zapatos nuevos (que sí me los compraban) no me entusiasmaba; me daba penita con los viejos…

  14. Sérilan Says:

    Y que me dicen de los cumpleañitos….!!!!
    Con la vuelta al cole se recupera la vida socialinfantil
    Cumpleañitos por aquí, cumpleañitos por allá, regalitos a comprar ..lalalala…
    Y como disfruta el personal enano
    No diría yo tanto del monedero de lo papis.
    Ay…si es que no hay nada como el desperdigado verano

  15. lu Says:

    Se me han venido a la cabeza dos viñetas de Miguel Brieva…

    http://periodismohumano.com/sociedad/educacion/educator-plus.html

  16. Rímini Says:

    En este mundo acelerado y consumista todos se adelanta para ser los primeros en vender. Vuelta al cole a primeros de agosto, lotería de navidad en septiembre (incluyendo peliculas ñoñas sobre Santa Claus en pleno octubre), ahora está la Pasarela Cibeles con la colección Primavera-Verano… quien no vive su futuro anticipado, no vive. El ahora no existe, somos lo que compraremos mañana.

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