Yerba mate

A la mañana siguiente naturalmente me caía de sueño. Me dormí al principio de un teorema sobre la circunferencia y me desperté en plena revolución francesa (Stefano Benni: Margherita Dolcevita).


Tal vez probándolo mucho…



Creo que es la primera vez que hilo un post a partir del último comentario del post anterior. Bueno, para casi todo siempre hay una primera vez, excepto para las cosas que no pasan nunca (me detengo aquí, no vaya a ser que me salga otro post a base de filosofar borrachamente, lisérgicamente, estupefacientemente).

Haciéndole caso al buen Glomus, y dado que tiene que ponerse a preparar unas oposiciones inminentes, decidí comprarle un mate a la Dama de los Lunares.

La hierba (perdón: la “yerba”) es fácil de encontrar. La hay en Mercadona y Carrefour, y seguro que en otros muchos comercios. Lo que no es tan fácil de encontrar, al menos en mi ciudad, es la calabacita (llamada también “mate”) y la bombillita que se usa para sorber la infusión. Tan difícil fue dar con una que la tuve que comprar por internet.

Siguiendo instrucciones de la red, quemamos un poco el interior con una brasita (no pregunten el proceso completo, fue un poco extraño) y lavamos bien el conjunto. Según la Dama, cada vez sabe mejor, pero no sé si es porque las papilas gustativas se le están arrasando o porque la calabacita se está curando. A mí me sigue sabiendo la cosa a colillas apagadas en agua de fregar las cazuelas de un cocinero con Alzheimer. Y bueno, de pequeño no me gustaba la cerveza y ahora ya ven.

Pese a que a Glomus no parece quitarle el sueño, el mate lleva cafeína y otra substancia estimulante a la que su descubridor, una lumbrera, le puso el original nombre de mateína, y que es similar a la citada cafeína (del café), a la teína (del té) y a la guaranina (del guaraná). Está visto que los bioquímicos analíticos no dejan salir su seguramente reprimida vena poética a la hora de ponerle nombre a las sustancias que van descubriendo.

En fin, haré algunos esfuerzos más para probarlo y ya les cuento.

Nota de botánico: la yerba mate se obtiene de secar y picar las hojas de un arbusto, el Ilex paraguariensis, de la familia de las aquifoliáceas. El género tiene curiosos y mágicos parientes en Europa. El acebo, sin ir más lejos (Ilex aquifolia), planta clave, junto con el muérdago, en muchos ritos celtas, cultura que lo consideraba sagrado. Las cosas.

Nota publicitaria: este blog no es propenso a la publicidad, pero la empresa que me suministró el mate y la bombilla (así como tres tipos de yerba, para ir probando) es ésta (Sabores Latinos, se llama). Tardaron muy poquito en mandarme el pedido y los precios (incluido el envío) son muy ajustados. Así que aunque no suelo, permítanme dejarles ahí la referencia, por si a alguno le es de utilidad.

Ahora ya podemos seguir hablando de mates con tomates, Maese Glomus y compañía, dejando descansar a los abrazados de la edad del bronce.

Besotes.

31 comentarios to “Yerba mate”

  1. Pasquino Says:

    La cosa es si habremos dado con el principio activo de “las afamadas pastillas voluntex”. Voy a calentar agua…

  2. Microalgo Says:

    Me ha costado encontrar la referencia, Pasquino. Pero creo que la cosa va por aquí, ¿no?

  3. Pasquino Says:

    Sís, implacable internauta.

    También estaba aquella tira en que… nnno; no le entretengo más, o tendrá que recurrir a sorber bombillas!

  4. Princesa sin Sapo Says:

    Creo que es inevitable que aporte mi visión personal, como proveniente del país que toma más máte per cápita del mundo y que, contra toda creencia popular, NO ES Argentina, sino la pequeñita República Oriental del Uruguay (que también ostenta el título de tener el número más alto de futbolistas de priomera en relación a su población, lo cual le ha valido para tener dos títulos de campeona mundial del fútbol, y dos de campeona olímpica… Pero dejemos de lado estos comentarios porque podría seguir enumerando innovaciones e inventos que enorgullecen a los uruguayos, tanto como son ignorados por gran parte de la humanidad…).
    En fin, que volviendo a la yerba mate debo hacerle algunas aclaraciones:
    1) Como Ud. sabe, una extraña mutación genética ha eliminado de mi ADN la información correspondiente a la adicción al mate de todo uruguayo. Es más, a mí personalmente no me gusta, así que no hablo como usuaria. Pero le confirmo que el mate es estimulante, ayuda a los estudiantes a mantenerse lúcidos y despiertos, y su sabor es apenas algo más fuerte que el té verde concentrado.
    2) El tema del sabor también tiene gran variación entre marcas y tipos de yerba. Espero que no haya cometido la temeridad de comprar a su dama la aguerrida yerba marca Canarias que tomamos en Uruguay, porque es realmente para machos (por eso es la que le gusta a Glomus, je, je…). Las marcas argentinas son más suaves (aunque el producto tiene más palitos y menos hojas), especialmente si uno elige la de la Unión, que viene mezclada con hierbas de infusión y la hace suavecita. Nota con veneno: En esas mariconadas los argentinos son especialistas, y no se me ofenda ningún argentino que viste el blog, pero confiesen si no es una mariconada ponerle hierbas varias, cáscara de naranja o (gran pecado) ¡¡¡¡azúcar!!! al mate…
    3) Eso sí, hay que advertir que cuando se toma mate en exceso los efectos secundarios pueden ser graves (en serio), tales como úlceras de estómago o cáncer de faringe. Aunque no creo que deba temer por ello, porque “tomar mate en exceso” sería superar los 3 litros diarios, y lo del cáncer viene porque hay gente que lo toma literalmente hirviendo…
    4) Como beneficios, además de los de despeje mental e hidratación, están que ayuda al buen funcionamiento de los riñones, siendo especialmente indicado para quienes sufren de cálculos renales, y que favorece levemente el tránsito intestinal (o sea, que lo que decía de las cagaleras no era tan errado…).
    5) Por otra parte, lo más importante es la dimensión social y ritual del mate, del COMPARTIR el mate. Aunque es una bebida que se puede tomar perfectamente a solas, cuando se comparte adquiere otro significado, aunque no sé con qué actividad local se puede comparar… Conlleva conversación, hacer algo junto con el otro, prepararle el mate al otro, repartirlo equitativamente, etc…
    6) Otra aclaración es con respecto al “curado” del mate. Hay diversas modalidades: hacerlo con yerba usada, quemándolo, con whisky (mmmm…)… En mi casa se hacía con yerba usada, dejándola de un día para otro y cambiándola al día siguiente, un par de veces, pero hay muchísimas técnicas. Incluso el último mate que curamos lo mandó mi madre desde Uruguay con un mini-manual de instrucciones de curado asaz complicadas (pero que seguimos al pie de la letra).
    Vaya, que me enrollo… Esto parece un tratado de Mateología (dedicado al dios Mate, por supuesto, je, je, que junto al dios Momo, son dos de los dioses más importantes en Uruguay).
    Y en mi próximo viaje a esas verdes tierras del Sur le traigo más equipamiento, si hiciera falta, como por ejemplo un práctico limpiador de bombillas (que es como los cepillitos redondos que se usan para limpiar tubos en los laboratorios, pero finiiiiiiitooooo…).

  5. Microalgo Says:

    Jé. Qué maravilla.

    Lo de curarlo con whisky me parece un acierto pleno. Gracias por la información, que será rápidamente atesorada.

    Pooor cierto: compré alguna calabacita y bombilla más para regalárselas a la Dama ODE*, en plena redacción de proyectos y necesitada de estimulantes (no piensen mal), y la gente de Sabores Latinos me ha enviado de regalo, como agradecimiento por la publicidad hecha en el blog, unos bizcochitos argentinos que me recuerdan a las palmeritas finitas de las que me puse cegato en mi infancia. A lo explicado en el texto, añadir que saben cuidar a la clientela. Bien por ellos.

    * ODE son las sigla de Ordinary Differential Equations. Es que la chica se dedica a hacer modelos matemáticos… Tch. Mira que estar en el mundo de la Ciencia Marina y no dedicarse a estudiar a los bichillos acuáticos de cerca, sino a modelizar los flujos de nutrientes de un compartimento biológico a otro… tiene que haber gente pa tó, desde luego.

  6. Princesa sin Sapo Says:

    Seguro hay algún uruguayo entre bambalinas… ;)

  7. ODE Says:

    Lo primero, señor Microalgo, es darle las gracias por el regalo, que seguro me vendrá estupendamente en mis largos (larguísimos) días de trabajo sin descanso. Ya le contaré.
    En cuanto a los modelos (numéricos), hoy en día son una herramienta indispensable para el diagnóstico y pronóstico de esos bichillos acuáticos en relación con su entorno. Eso sí, nosotros ponemos las ecuaciones y vosotros, los que os poneis ciegos a formol en el laboratorio, esos datos que tanto necesitamos para que la cosa funcione… Puro sinergismo

  8. Microalgo Says:

    Una vez me compré un tratado de fisiología animal comparada. Mi amigo Alberto (ese que cada vez que le cuentas que has soñado algo él salta con la interpretación del sueño y te dice “¡eso es que eres maricón!”) lo vio y lo hojeó. “Pero… pero… no tiene ilustraciones… ¡¡y tiene cuentas!! ¡¡Puaj!!” y lo soltó con asco.

    En fin, yo no soy tan extremo. Y bueno, espero que no se envicie demasiado con el mate, Dama ODE, que ya le advierte Princesa sin Sapo de que tiene efectos secundarios cuando se abusa de ello (como todo).

  9. Perplejo Says:

    Estoy de acuerdo con la dimensión social que apuntaba “princesa sin sapo” porque cuando llegué a Madrid, sin amigos y con la conciencia de que no sabía nada de la vida, una Uruguaya -sí, confirmo, Uruguaya- que compartía piso con mi hermano me dio a probar el mate. Y yo dije que estaba muy bueno, mucho mejor que le té, con más cuerpo -y bouquet me faltó decir-, vamos, hombre, dónde va a parar. Una exquisitez.

    Mentira. Lo dije porque necesitaba hacer amigos. Me supo como un bocadillo de cigarros. Fingí sorber más pero traté de que el brebaje se quedara a media altura mientras fruncía los labios y me mordía los mofletes.

  10. Glomus Says:

    Nada, nada, esta claro que …
    …Perplejo es mariquiiiiita, Perplejo es mariquiiiiiiita…!
    Nooo, no se me ofendan los que no les guste el mate. Es peculiar, desde luego. Pero es que yo me tomo el café sin azúcar, amo la mermelada de naranja amarga y sobreviví a la absenta con marijuana a la que me invitó… D Micro. Es un tema de gustos, para los que se hicieron ni sólo los colores. También los sabores, los sonidos, los olores y los tactos (torpes, a ser posible…)

  11. Princesa sin Sapo Says:

    Si dice por mí lo de que no se ofendan los que le gusta el mate, no me siento aludida porque, como ya le dije, debo tener un gen defectuoso y soy de las pocas uruguayas a las que no les gusta.
    Pero ya ve, el universo se equilibra, y tengo a mi lado a un gaditano ¡¡¡al que le encanta!!!!

  12. Microalgo Says:

    Pues yo estoy en el mismo saco que Perplejo, porque el mate me sabe a rayos y truenos. Eso sí, ayer dejé la calabacita llena de Cutty Sark, y hoy me lo pienso beber a través de la bombilla. A ver si se ha cura >hicks< curado.

    Y en caso de que algún día me dé por beber mate LE PONDRÉ AZÚCAR.

    Por mis muertos.

  13. Princesa sin Sapo Says:

    ¡Mariquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
    (¡¡¡¡¡Y sacrílego!!!!!!!)

  14. Microalgo Says:

    Y cascaritas de naranja. Y cortecitas de limón.

    ¡Ah! ¡Ya sé! ¡¡¡Y una ramita de canela!!!

    Ommmfs. Delicioso.

  15. Microalgo Says:

    Y no me toque las narices, QUE LE PONGO MAYONESA.

    Glomus me conoce y sabe que no bromeo.

  16. Glomus Says:

    Le he visto desayunar chorizo con mayonesa. El Bosque (Cádiz) alguna mañana de agosto de mil novecientos setenta y muchos…

  17. Microalgo Says:

    Exagera.

    Creo que era en el ochenta y pocos.

  18. lu Says:

    Me encanta el mate. Sin azúcar. Curé el mío con yerba usada tal y como me explicaron mis amigos argentinos y uruguayos, a los que extraño siempre cuando me preparo uno. Es más triste beber whisky sola, pero el “matesito” sin que haya rule de mano en mano… jo.

  19. Princesa sin Sapo Says:

    Gracias, lu. Sos una ídola, como se dice por allá.
    Y le creo, don Micro, pero lo más asqueroso que yo he visto es comer milanesas (filetes de ternera empanados) con dulce de leche, ¡¡¡ajjjjjj….!!!!

  20. laluli Says:

    ¿¿¿¿¿Chorizo con mayonesa?????? creo que se me ha revuelto el estomago.

  21. Microalgo Says:

    Qué poco ecléctica, hija. En realidad la ternera con el dulce de leche (leche de vaca) no era más que un asunto de justicia poética que reivindicaba el asesinato de las tiernas terneritas, válgame la pleonásmica redundancia, al adicionarle un condensado de su alimento primigenio, en un plato ultramoderno y deconstruido que…

    Que… Bueno. De todas maneras, las milanesas con dulce de leche y SIN mayonesa deben ser una porquería tremenda.

    Y en fin, visitando Internet veo a mucha gente que toma el mate con azúcar… tan pecaminoso no debe ser, ¿no?

    ¿No?

  22. Microalgo Says:

    ¡Eo, Luli!

  23. lu Says:

    Gracias, Princesa, pero si yo soy una ídola, vos sos Gardel con guitarra eléctrica. Molamos cantidubi, niña.
    Microalgo, no es la primera vez que te leo estas recetas tan innovadoras. Sigo pensando que tu creatividad en la cocina se debe al hambre de porros. El Koloke en Argentina le da fuerte y flojo a las papas fritas con dulce de leche, y cuando ve mi cara de asco me recuerda que yo en Marruecos me como las cabezas de cordero con las manos y rechupeteando. Qué tendrá que ver…

  24. Microalgo Says:

    ¿Las cabezas de cordero, así, sin mayonesa ni nada?

    Joder, Dama on the Bridge. Es Usted dura, sí.

  25. Salamandra Says:

    Después de leer el post me entran ganas de probarlo, luego no, luego sí…

  26. Glomus Says:

    Dice D Micro:
    “Y en fin, visitando Internet veo a mucha gente que toma el mate con azúcar… tan pecaminoso no debe ser, ¿no?”
    Anda que no he suspendido yo alumnos por usar como fuente “Internet”. Y si no, experimento al canto:

    Mete en google “mate with sugar”: 5.060.000 resultados
    Mete ahora “sex with snakes” : 6.490.000 resultados

    Je.

  27. NáN Says:

    A mí me gusta el mate; claro que debo ser de las pocas personas que saborea el extracto de boldo en gotas con dos dedos de agua (en horizontal, los dedos). Pero tampoco lo frecuento, a no ser que me inviten y me lo pasen listo para sorber. Nací señorito y eso no tiene cura.

    Pero mi heredero de mis no-bienes, que trabaja en la cosa esa de la investigación, se ajunta con otros “jóvenes” investigadores (léase de 34 años para arriba, que esta profesión es lenta) practicantes de lo que llaman la ciencia-verraca (que les gusta más que el bacalao discotequero a otros) y después de comer empiezan a ponerse ciegos de mate y les dan las tantas en pleno jolgorio investigador. Y tan contentos.

    Que digo yo que cada uno se divierte como quiere y en eso no me meto. Que si estuviera en una empresa privada que produce ganancias para unos pocos, me iba a oír mi heredero.

  28. piero Says:

    Hombre D. Micro, chorizo con mayonesa, qué recuerdos.

    Mi hermano el mediano (mayor con respecto a mí, menor con respecto a mi hermana la mayor, por eso mismamente es el mediano) lo comía con cierta asiduidad, y yo, muy en mi papel, le imitaba. Así que recuerdo mi segunda infancia (entre los 8 y los 11, aprox.) salpicada de mayonesa Musa (esa que era amarillo pollo) extendida finamente sobre una loncha de chorizo ramplonica.

    Eso sí que era comer, y no tanto aceite de oliva ni tanta gaita.

  29. Microalgo Says:

    Anda que no, Maese Piero.

    ¿Ven?

    Por cierto, Maese Glomus… su experimento no está del todo bien diseñado.

    Mate con azúcar, 1.630.000 resultados.
    Mate sin azucar, 214.000 resultados.

    Y bueno, por muchos resultados del primer grupo que haya para poner verde la combinación, no creo que sean tantos…

  30. Princesa sin Sapo Says:

    Su experimento, don Micro, demuestra otra vez que hay mucho maricón suelto. Y que es una bobada… porque mate sin azúcar es MATE y chau. ¿Quién va a especificar “mate SIN azúcar” cuando es lo normal? En cambio, sí hay que especificar “mate CON azúcar” porque es lo que se sale de la norma… de los que saben…
    Y en cuanto al boldo (esto para NáN), a mí también me gusta, es digestivo y huele muy bien, aunque hace poco me enviaron una información que vinculaba su consumo (como siempre, en dosis excesivas) con el Alzheimer. No he dejado de consumirlo, por supuesto, pero confieso que he reducido la frecuencia con que lo bebo.
    Por cierto, si quiere hablar de chorizos grasientos, váyase a comer un choripán (chorizo al pan) a los carritos que se ponen en las afueras del estadio Centenario en Montevideo y puede elegir acompañamiento: mayonesa, mostaza, ketchup, encurtidos (nosotros le decimos pickles), cebolla…y creáme que existe la posibilidad de pedirlo “con todo”. ¡Y hay gente que lo pide! (Nota aclaratoria: aquí lo grasiento no son los chorizos en sí, que en Uruguay son MUY buenos, sino lo que se le añade…)

  31. Microalgo Says:

    Uh.

    Habrá que ir.

    Choripán con mayonesa… mmm…

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