Tres de las fugas

― Huir a través de un ejército, señor ―dijo Athos―, se llama en cualquier parte dar una carga (Alejandro Dumas: Vente años después).


Lo huro por mih muet-to.



En mi vida he protagonizado alguna que otra fuga memorable. De alguna de ellas no me siento especialmente orgulloso. De otras sí.

Hoy, no sé por qué, me acordé de tres de mis más notables fugas.

Una, de las clases de guitarra a las que asistí, que fueron dos o tres sesiones. En este caso, el motivo de la fuga fue que en la casa había un perro que confería tal ambiente alérgeno a la vivienda que entrar y verme inmerso en un ciclo sin fin de estornudos era todo uno para mí. Como me daba vergüenza confesarlo (yo tendría quince años) simplemente desaparecí.

La segunda, me evadí de cierto grupo ecologista local (al que sigo pagando cuotas pero cuyos miembros no me ven el pelo desde hace veinte años). Enarbolé el “ahora vuelvo”, precisamente, cuando descubrieron que yo tocaba la guitarra (aprendí más o menos por mi cuenta) y me propusieron que fuera a una manifestación anti-uso-de-pieles-de-bichos (incluidas las vacas), guitarra en mano, vestido de oso, y a ser posible con un himno pegadizo sobre el tema recién compuesto. Por supuesto, cómo no. Ahora vuelvo, dije.

Y la tercera… en fin…

Les confieso que yo entré en el grupo Scout de mi colegio cuando tenía nueve años. En mi descargo diré que tardé exactamente quince días (dos reuniones de sábado) en darme cuenta de que aquello no era lo mío. Las escalas de mando, los ritos de saludo, LOS CONTINUOS REZOS (eran Scouts catoliquísimos)… como que no.

Pienso que tampoco me insistió nadie en que me quedara, cosa que no me extraña, porque en la segunda charla se pusieron a instruirnos sobre el nacimiento del movimiento Scout, y nos contaron que el (malvado, para mí) Baden Powell utilizó a los niños como enlaces de espionaje durante el sitio de la ciudad sudafricana de Mafeking en la guerra anglo-bóer…

― ¿Y eso no se salta las convenciones de Ginebra? ―preguntó Microalgo, que a esa tierna edad ya era un cabroncete que empezaba a leer todo lo que caía en sus manos.

Silencio por respuesta.

Así que yo huí, pero también me pusieron puente de plata, me parece.

Ah. Y la primera convención de Ginebra data de 1864. El sitio de Mafeking ocurrió en 1899. Sí que se saltó los convenios de Ginebra, el tío perro.

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12 comentarios to “Tres de las fugas”

  1. Salamandra Says:

    No recuerdo quien decía que los “boyescaus” son un montón de niños vestidos de tontos y dirigidos por unos cuantos tontos vestidos de niño. Buena idea la de huir.

  2. Microalgo Says:

    Y por patas, Maese Salamandra. Me asomo en un momento a su blog, que hoy es viernes…

  3. carrascus Says:

    Salamandra… esos eran los de OJE…

  4. carrascus Says:

    …y en realidad en vez de “tontos” decían “gilipollas”… que es más hiriente…

  5. NáN Says:

    Nada honra tanto como fugarse del espanto.

  6. Microalgo Says:

    Casi un bonito alejandrino, Nán. Le falta sólo colocar en su sitio el hemistiquio…

  7. Microalgo Says:

    Estooo… me avisan de que han metido publicidad en este blog. Yo no lo veo. ¿A alguien más se le abre un aviso comercial cuando accede a mi blog?

  8. carrascus Says:

    Pues sí, D. Micro; justo debajo del texto del post, y antes de las letras pequeñas ésas que dicen “Esta entrada fue publicada el a las Vie 16 Julio 2010 y está archivada… bla bla bla”, luce un precioso anuncio sobre un tratamiento capilar del que te invitan a que pruebes tres sesiones gratis… a lo mejor le vienen bien, jejeje…

  9. JL Ambroxio Says:

    Euh, me imagino que irá contra sus principios (y si no te gustan, siempre habrá otros de los que echar mano), pero los de wordpress.com tienen por ahí la posibilidad de que compres (30 dolores, no sé a cuanto saldrá el cambio en ebros) algo a lo que llaman “paid upgrades” y así puedas instalar una actualización llamada “no ads” que, curioso, te libra de anuncios. De por vida. Dicen ellos.

    http://en.support.wordpress.com/no-ads/

    y aquí en español, más resumido

  10. Microalgo Says:

    Cooooño. Pues yo no lo veo… Usted que sabe de estas cosas, Carrascus, ¿se puede protestar a WordPress, o uno está pillado por las pelotillas?

  11. carrascus Says:

    Pues con seguridad no lo sé, D. Micro; yo nunca he tenido anuncios y cuando han querido ponérmelos me han avisado antes proponiéndomelo a cambio de unos estipendios pequeños que no me han merecido la pena.

    De todas formas lo que ocurre aquí en su blog es raro, porque después de escribirle el anterior comentario no he vuelto a ver más el anuncio. Ahora mismo, por ejemplo, tampoco está… igual es que han tomado algunos blogs, entre ellos el suyo, para hacer algunas pruebas…

  12. Microalgo Says:

    Qué cosas. Gracias, en todo caso.

    Un abrazo.

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