Maneras inusuales de ver un partido

Del mismo modo que los atletas y quienes se dedican a la preparación de sus cuerpos no sólo prestan atención a la buena disposición física y a los ejercicios de gimnasia, sino también al reposo conveniente en el momento oportuno ―pues consideran que ésa es la parte más importante de su entrenamiento―, así también pienso que a quienes tienen preocupaciones intelectuales les conviene, después de la lectura de obras más serias, relajar su entendimiento y disponerlo más suelto y vivaz para el esfuerzo posterior (Luciano de Samósata, 125-181 dC: Relatos verídicos).


¡¡¡GooOOooOOool!!!
(¿Ha visto la cita, Pasquino?)
Jé.



¿Que dónde me pilló el partido?

Pues miren, depende. Depende de qué tiempo. Durante el primer tiempo (y haciendo alarde de profesionalidad amateur, válgame el tremendo oxímoron), lo vi a salto de mata en esa iglesia que ya cité una vez a cuenta de unos escapularios mágicos que te sacaban del purgatorio y tal y cual. Y pudimos verlo gracias a que uno de los tenores del coro es un geek de mucho cuidado y usó su teléfono móvil como módem para captar la señal de internet y verlo en un portátil… en fin, la tecnología, que como decía Arthur C. Clarke, llegado a cierto grado de desarrollo es indistinguible de la magia.

Excepto un tenor esquirol que se negó en redondo a hacer el gamba cantando salmos en alemán durante parte del partido en una iglesia repletíííta de beatas (sus maridos huyeron a la pantalla más cercana), los demás hicimos gala de gran vergüenza torera y nos plantamos allí, pinganillo en la oreja entre Sanctus y Agnus Dei

Agnus Deeeiii,
qui tollis peccata
(GOOOOHUYYYY) mundiiii,
miserere
(ÁRBITRO, TARJETA, COÑÑÑO) (calvo de mierda) noooobiiiis…

Digo yo que las posibles indulgencias, que ni siquiera fueron sugeridas por el empecinado cura (que tampoco quiso adelantar la misa ni media horita, supongo que bajo el pretexto de que más sufrió Cristo en la cruz, o algo así), son un desperdicio para un ateo recalcitrante tal que el que redacta. En fin, en caso de que sea Anubis el que me pese el corazón al final de mi vida (cosa tan probable como los cielos o infiernos monoteístas), cuénteme un gramito más a mi favor el no haber dejado tirados a los compañeros del inspiradísimo coro de cámara Nova Mvsica en tan desmesurado trance. Más de un gramo para algunos de ellos, que son más futboleros que yo… porque lo que a mí me gusta es el baloncesto, deporte en el que, dicho sea de paso, también España es aún campeona del mundo hasta ver lo que pasa este verano (del 28 de Agosto al 12 de Septiembre, si no me he informado mal).

Lástima que esa misma mañana volaron de vuelta a su isla Maese Glomus y Princesa sin Sapo, que estuvieron por casa de visitilla veraneante. Me habría gustado insultar al árbitro con ellos.

Y bueno. En la pantalla de un portátil en el coro de una iglesia de ciento setenta y siete años de antigüedad también es una forma desacostumbrada y memorable de ver un partido. Cuando nos pregunten dentro de unos años que dónde lo vimos, me da la impresión de que nos acordaremos.

Y del cura también, de paso.

14 comentarios to “Maneras inusuales de ver un partido”

  1. Glomus Says:

    Qué mérito tiene D. Micro…! Sé de buena tinta que desestimó un ofrecimiento que le brindaron para llamar a la iglesia en cuestión avisando de una amenaza de bomba que coincidiría con el inicio del partido. Seguro que el Altísimo puso su mano para que en lugar de goles hubiera patadas hasta que D. Micro se hallase aposentado en su acogedor domicilio provisto de varias sidras y restillos de sabrosos quesos.
    Saludos nostálgicos del sur.

  2. Microalgo Says:

    Amén, Glomus.

    Y sí: sidra y quesos. Encantado de haberlos tenido por acá.

  3. Canoso Says:

    Seguro que esa situación la recordaremos durante mucho tiempo, al final son las cosas que van uniendo al grupo.

    Un abrazo D.Micro

  4. Luisa M. Says:

    ¡Qué alarde de responsabilidad por su parte y el resto de componentes del coro! Y capacidad de sacrificio también.
    No cabe duda que fue una forma diferente de ver, bueno, de no ver, o medio ver, el crucial partido del mundial. ¡Qué original es usted, don Micro! Que lo recordarán pasado el tiempo, eso seguro.
    Saludos.

  5. laluli Says:

    ¡Qué control! porque con la faltas de los holandeses yo hubiera blasfemado ya en el minuto 4.

  6. ETDN Says:

    Pues yo apoyo al esquirol…yo también me hubiese escaqueado

  7. Inés Says:

    Yo lo vi en un telescopio junto al Teide. Creo que yo también me acordaré :P

    [Y eso que amí sí que me gusta el fútbol]

  8. Salamandra Says:

    La cosa parece sacada de una película rara:un ateo confeso cantando en un coro en una iglesia el día de la final, aprovechando las pausas para ver el partido por internet.

    Además del cura de los escapularios ¿Parroquia del Carmen y Santa Teresa?…

    Sólo hace falta que resucite Buñuel y lo filme.

  9. Rímini Says:

    Yo lo vi en la lejanísima ciudad de Ekaterimburgo, capital de los urales, con comentarios en Ruso y con cuatro horas de diferencia sobre España. También me acordaré de que, a las 3:30 de la mañana, fuimos los únicos que gritamos Gooooollll en aquel barrio.

  10. Microalgo Says:

    Amigos, a pesar de que la Dama Inés suma muchos puntos, me parece que el compañero Rímini nos gana por la mano. A no ser que alguien lo haya visto desde una pantalla flotante en medio de una nave de extraterrestres que venían de fin de semana de abducciones desde Alpha-Centauri.

    Premio pa’l Rímini.

  11. Pasquino Says:

    Pido premio de consolación por haber vivido el evento junto a familia hispano-holandesa, niños subliminalmente vestidos de rojo o naranja según qué progenitor estuviera más al quite durante los días previos, preocupación infantil por la relación entre los padres los días posteriores, y holandesasturianita de tres años que se empeñaba en seguir animando a Brasil el día D.
    Todo ello junto con estrategia de minas antipersona en la nevera: heineken vs mahou.
    ¿Hace?

  12. Microalgo Says:

    Hace.

    Y Mahou, por supuesto.

  13. Rímini Says:

    Pues si que fue una forma esquizofrénica de ver el partido, Pasquino. Al menos en la casa donde yo lo vi ibamos todos con el mismo equipo.

  14. Pirincesa sin sapo Says:

    ¡Vaya, pobre Pasquino! En cambio creo que es coherente empezar insultando a los holandeses en el partido contra “la celeste” (¡qué injusto!) y terminar insultándolos en el partido contra “la roja”. Aunque nos hicieron el favor (?) de evitar el enfrentamiento entre las antedichas (y consecuentemente, posibles causas de extradición de quien suscribe) y de demostrar que quienes no tuvimos un afortunado gol de Iniesta en el minuto 80 sino un fallido casi golazo de Forlán en el último minuto no jugábamos tan mal (ni tan sucio como ellos). Oé, a festejar, ibéricos!

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