Dinamiteros

Es un hecho comprobado que victimarios y víctimas no pueden convivir demasiado, si no es aceptable el riesgo de que el odio disminuya (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).


Soy dinamiteroooo, y forjé mi corassón con bomba y barre-ee-nooo...

Sssssshhh PUMBA.



La formación de biólogo hace que en mi persona se lleve al extremo esa fea costumbre que tenemos los humanos de establecer diferentes categorías con las que taxonomizar lo que nos rodea.

Este modelo de coche es una caca, esta tía está loca, este bar es una maravilla, este escritor me encanta.

Y así.

El hecho de que establezcamos una categoría e introduzcamos gente dentro no significa que comprendamos del todo bien aquellas características que consideramos comunes para englobar a un número de personas dentro de ese grupo.

Así, desde hace ya bastante tiempo, tengo un saco donde meto a cierto tipo de personas, aunque soy incapaz de comprenderlos: los dinamiteros.

En las reuniones de vecinos, en los claustros científicos, en los talleres literarios, en las pandillas de amigos adolescentes, siempre encontramos al incansable dinamitero. Es el que no soporta la tranquilidad de sus contemporáneos, el que necesita el drama y la confrontación para sentirse vivo. Muchas veces la confrontación no lo involucra a él mismo, sino que se dedica a chinchar a la peña y se esmera en avivar cada posible punto de tensión entre dos compañeros. Si esos dos compañeros llegan a las manos y él es la causa en la sombra, se siente realizado.

No me atrevo a decir que los dinamiteros son estúpidos, porque suelen emplear sus estrategias de manera impecable, y tarde o temprano terminan por llevarse el gato al agua, ya que los humanos somos tontos y nos dejamos llevar por los cizañeros con suma facilidad.

Como digo, no me atrevo a decir que son estúpidos. Pero coincidirán conmigo en que un tanto gilipollas sí que son. Esa vocación de pirómanos de la amistad ajena no puede depararles muchos beneficios, aparte del mismo placer de controlar voluntades, cosa que, de por sí, tampoco entiendo si no hay un provecho inmediato y parásito de tal control.

Así, me parece que el cizañero es un ser patológico y patético. Lo suyo es huir de ellos, pero en ocasiones da rabia abandonar el campo y dejarles el terreno libre, porque en definitiva así sienten que han triunfado. Todo un dilema, no me digan.

Dilema que se resuelve hablando clarito, cuando uno tiene la voluntad de hacerlo. Aunque no es fácil, porque tienen estos seres una dialéctica sofista y enrevesada y son maestros en meter puntos en la discusión que no están en el orden del día.

Que son un puto coñazo, vamos.

Además de los clásicos “eso es como tó” y “no se pué generalizá”, con esta grey se me ocurre un comentario de cierre cuando uno tiene la necesidad de argumentar con ellos:

“Tío, ve a que te vea un psicólogo”.

Y arreando, que es gerundio.

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11 comentarios to “Dinamiteros”

  1. Canoso Says:

    Te faltó añadir: ‘…y no vuelvas, que no hace falta.’

    Un abrazote

  2. Microalgo Says:

    Otro pa ti, wapetón.

    Oye, qué coloque más grande el “This sweet and merry month of May”. Ya verás la que vamos a liar. Creo que mi línea es la cuarta de las seis, pero no lo tengo del todo claro…

  3. Sérilan Says:

    La cuestión está en ser algo más inteligentes que ellos. O pasas olimpicamente de forma que no te afecte para nada, o los acorralas de una vez por todas arrancandoles la máscara.
    Funciona, doy fé de ello. Más de una vez me tocó lidiar con semejantes especímenes.
    Y nada de mandarlos al psicólogo, a la mierda directamente

  4. Salamandra Says:

    Me has recordado la reunión de la comunidad de propietarios para modificar las antenas. Primero que no se cambia nada, después los mismos que no querían cambiar dando la lata para que estuviera en 24 horas. Y yo con ganas de matar a alguien y comprendiendo de dónde salieron los argumentos de “Aquí no hay quien viva”.

  5. NÁN Says:

    Con los años, después de haberse zurrado físicamente, de peque-joven, y dialécticamente, de mayorzote, más veces que dedos tiene una familia del opus, aprendes algo muy importante: solo has de luchar en las peleas que te conciernen (a ti o a los que no pueden defenderse solos).

    Los tocagüé, que le den palmas al viento
    Que me vuelvo a mi casa y me siento.
    ¡Ay qué contento! ¡Que’stoy!
    Que me voy, que me voy, que me vengo.

  6. carrascus Says:

    Yo creo más bien que ésos que llamas dinamiteros, D. Micro, no están interesados realmente en echar a pelear a unos con otros, es que ellos son así de lenguaraces y lo quieren demostrar a todas horas.

    Lo que les encanta es que los demás sepan que lo saben todo, que están enterados de todo, y como no cejan en su empeño de demostrarlo continuamente, a veces provocan tensiones porque no se cortan a la hora de decir algo que pueda molestar a otros, o que causen problemas entre unos y otros… vamos, callarse, y quedarse con las ganas de decirlo para que todos tengan claro que sabe más que ellos?

    Los que nunca están de acuerdo con ná, o unas veces es que sí y otras que no, como los vecinos de NÁN, son otra especie diferente, creo yo, a la que usted nos describe… aunque a la hora de dar el coñazo andan parejos.

  7. laluli Says:

    Don Micro, a la nuestra deberíamos mandarla a un psicologo bueno, que lleva una semanita…

  8. Microalgo Says:

    Es que se aburre, Luli. Se le ha ido la víctima de estancia a Dinamarca (cosa que no nos extraña), y se ha quedado sola. Tiene que buscar a alguien para darle por saco.

    Y sí, gente: lo mismo hay subespecies que se distinguen por los diferentes motivos por los que tocan las napias. Habrá que hacer un estudio profundo de ello…

  9. juan antonio Says:

    Las moscas son dinamiteras? Pues te tocan los cojones ¿puede etiquetarse como insecto dinamitero?

  10. Pasquino Says:

    De vez en cuando te hacen sonreír un poco; por ejemplo nuestro dinamitero particular se ha dejado un bigotillo que revela claramente cuál es su actividad mientras se encierra en su despacho:

    De hecho se oyen risillas a través de la puerta, en fin…

  11. Microalgo Says:

    Cuando se te cae la mosca en el cubata sí, J.A.

    Y qué grande el Carlitos, Pasquino. Y qué preclaro, el tipo…

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