Citas XXI

El autor se muestra más susceptible porque no piensa en docenas, sino en centenares o, mejor aún, en millares. Relaciona, en virtud de una esperanza calificada despiadadamente de vanidad, cada ejemplar de la edición con un lector diferente, y eso siempre hace subir la cosa, sin contar con que cada lector hará leer el libro a sus mejores amigos (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).


Flying Spaghetti Book.



Buenas.

Post de citas número XXI. Sólo ligeramente comentadas.

El amante piensa más en llegar junto a su amada que el marido en guardar a su mujer; el prisionero piensa más en escaparse que el carcelero en cerrar la puerta; luego, sean cuales quieran los obstáculos, el amante y el prisionero han de salirse con la suya (Stendhal: La Cartuja de Parma).

No siempre, amigo Stendhal. No siempre. Aunque a veces sí, y dicho de manera más “moderna”, queda esto:

El advenedizo amoroso tiene mucho a su favor, porque es el representante oficial de otro planeta, aunque en ese planeta la tengan más chica (Felipe Benítez Reyes: El Pensamiento de los Monstruos).

Stendhal y Benítez Reyes, tan lejos y tan cerca.

Creo que da igual. Básicamente, un libro es quien lo ha escrito (Fernando Quiñones: La Visita).

Sobre todo el primero… ¿Verdad, ETDN?

El que manda, manda. Lo importante es saber hasta dónde, y eso lo aprendí desde que era alférez (Álvaro Mutis: Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero).

La verdadera herramienta para la democracia es… la demanda judicial. Sobre todo la que prospera.

Y la socialdemocracia se caracteriza por ser la única filosofía de vida que permite hacer lo contrario de lo que predica en nombre de lo que predica. Contra una armadura como ésa no hay héroe capaz de vencer (Juan José Millás: Tonto, Muerto, Bastardo e Insensible).

Limitación de la herramienta anteriormente citada.

Hasta ahora nunca supe que el amor quiere propagar su dominio hacia el tiempo en que aún no existía y que se pueden tener celos feroces del pasado (Antonio Muñoz Molina: El Jinete Polaco).

Y sí, oiga. Lo que pasa es que uno racionaliza, y por eso no acaba matando a nadie. Civilización, le llaman.

Otros, en mi lugar, escriben como hablan, pero yo escribo como callo (Amin Maalouf: El Viaje de Baldassare).

Nota para la mayoría de los blogueros.

Y se decía que muy a menudo basta con volver del revés las reputaciones que forma la gente para juzgar exactamente a una persona (Marcel Proust: En Busca del Tiempo Perdido; Por el Camino de Swann).

Nota para TODOS los blogueros.

Los conductores de autobuses, como confirmará cualquiera que no disponga de coche, pueden desbaratar conversaciones con toda impunidad (Félix J. Palma: La Hormiga que Quiso Ser Astronauta).

Por eso me compré el primer coche.

Volar es lo contrario del viaje: atraviesas una discontinuidad del espacio, desapareces en el vacío, aceptas no estar en ningún lugar durante un tiempo que es también una especie de vacío en el tiempo; luego reapareces en un lugar y en un momento sin relación con el dónde y el cuándo en que habías desaparecido (Italo Calvino: Si una Noche de Invierno un Viajero).

Mentalmente le atribuí esta cita a un montón de gente. A ver si logro fijar en la memoria que es de Italo Calvino.

La mejor manera de sobrevivir es esperar a que el rival se estrelle (Groucho Marx: Groucho y Yo).

Para ser judío tenía una mentalidad muy árabe, este Groucho. Contradictorio, él, como siempre.

Antes de estrellarse contra el suelo, la miró con asombro. Saltaremos juntos ―le había asegurado la bella bellísima―. Una. Dos. Y tres. Y él se precipitó. Y la bella bellísima le soltó la mano. Y desde lo alto, le juró que le amaría hasta la muerte (Dulce Chacón: Suicidio, o Morir de Error. Por Favor, Sea Breve).

Menos mal que lo ha escrito una mujer, que si no tendría a Carmen Moreno dándome la murga con la canción de todos los días.

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar a dónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilándolos. Yo sería el guardián entre el centeno (J.D. Salinger: El Guardián Entre el Centeno).

Este libro me defraudó un poquito. Pero por si alguien quiere ahorrarse de leerlo, le pongo este párrafo revientaargumentos, para que sepa por qué se llama así y pueda pegarse el pegote cuando guste.

Platón dice, querido Antíoco Filópapo, que todos perdonan al que declara amarse mucho a sí mismo, pero que esto produce, junto con otros muchos males, el mayor mal de todos, por el cual no es posible ser juez justo e imparcial de sí mismo (Plutarco: Cómo Sacar Provecho de los Enemigos).

Oído cocina.

Es más bien que estar junto a alguien consiste en buena medida en pensar en voz alta, esto es, en pensarlo todo dos veces en lugar de una, una con el pensamiento y otra con el relato, el matrimonio es una institución narrativa (Javier Marías: Corazón tan Blanco).

De acuerdo, completamente.

Forma parte de la obra civilizadora del héroe suprimirse a sí mismo. Porque el héroe es monstruoso. Inmediatamente después de los monstruos, mueren los héroes (Roberto Calasso: Las Bodas de Cadmo y Harmonía).

Esto, pues no sé. Es que no entro en la categoría. En la de héroe, digo. Ahora que lo pienso, espero no entrar tampoco en la monstruo.

La única justificación de los ritos mágicos es que tengan éxito, pues cuando no logran suscitar los debidos resultados emotivos, el oficiante se queda con la desagradable impresión de que ha estado haciendo el ridículo (Aldous Huxley: Ciego en Gaza).

Nota para tanto sacerdote.

El peor mal del ser humano fue inventar la palabra. Mira si no a los perros. Así de leales son porque no hablan (Arturo Pérez Reverte: La Reina del Sur).

Hombre, don Arturo, no se me ponga depre, que sin palabras tampoco vendería Usted tantos libros…

Los actos desesperados y las diversas formas y grados de suicidio son patrimonio de los jóvenes tristes (Eduardo Mendoza: La Verdad Sobre el Caso Savolta).

Y/o tontos.

Qué otras parcelas de mi alma harían florecido bajo otros soles (Félix J. Palma: Las Corrientes Oceánicas).

Pues a saber, Maese Palma. Pero no me lo imagino yo de torero.

Matar al diablo ahora sería como decirle a un niño que ya no habrá más castigos, como invitar a la humanidad entera a revolcarse de nuevo en el fango de sus instintos. El cristianismo lo creó para hacernos circular aplicadamente por el carril del Bien. Aunque más que crearlo, lo que hizo fue adaptarlo a los nuevos tiempos de las mitologías babilonias y cananeas, otorgándole su forma más universal, como su asesor de imagen. La Iglesia, en fin, necesita al Diablo para atar los cabos sueltos, es el subterfugio que le permite explicar cómo es posible el Mal en el mundo si todo ha sido creado por un Dios presuntamente misericordioso. A alguien hay que responsabilizar del sufrimiento físico y moral del hombre, ¿no? Y ese alguien tiene un nombre. Su nombre es Legión. Si no fuera por el Diablo, Dios sería un redomado hijo de puta (Félix J. Palma: Las Corrientes Oceánicas).

Interesante, esta disquisición. Porque habrá gente que no crea en Dios y sí en el Diablo… y tendrían que ir a que se lo miraran, eso.

Lo más extraño ― prosiguió diciendo Robin, en voz baja ― de esas criaturas de las que os estoy hablando, y que si me disculpáis, no volveré a nombrar, es que no tienen corazón. No es que deseen hacer el mal, sino que si pudiéramos abrir a una de ellas, en su interior no hallaríamos corazón. Tienen la sangre fría como los peces, además (T.H. White: Camelot).

Robin habla aquí de las hadas, aclaro. Se puede aplicar también a otros seres.

¿Dónde podemos escondernos durante el buen tiempo, huérfanos de la tormenta? (Evelyn Waugh: Retorno a Brideshead).

Creo que no he leído un libro más melancólico que éste. Supongo que lo que echa de menos el narrador es el póker Texas Hold’em en el ordenador (chiste privado).

Las mujeres no deberían sentirse halagadas por los hombres curiosos. Y me temo que casi todas tienen propensión a incurrir en ese error (Lorenzo Silva: El Alquimista Impaciente).

Entre otros. Los imbéciles también suelen tener un ascendente incomprensible sobre muchas de ellas… no enlazaré el comentario con el post anterior para no cabrear mucho a Posidonia.

Cuídenseme, anden.

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4 comentarios to “Citas XXI”

  1. Rimini Says:

    Como siempre, magnificos. Contradictorios. Que dificil resumir el mundo ¿Que pasa hoy que mi teclado no me deja poner tildes? ¡Que didicil escribir el mundo sin tildes! Por eso la literaratura inglesa no me interesa.

  2. Microalgo Says:

    Salud, Rímini.

  3. Posidonia Says:

    Buenas como siempre y sin desperdicio.

    Y no se preocupe Don Microalgo, que la mía, al igual que las demás, sólo es una opinión, sólo eso.

    Un abrazo y queda pendiente un buen mollete.

  4. Microalgo Says:

    Fale. No me venga vestido de negro y con cintas de colores, que ya nos conocemos.

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