En las entrañas de la ciudad

No es lo que te imaginas, no se trata de codicia. No. Lo que fascina es el misterio (Truman Capote: Cuentos completos).


Entrada sellada a las galerías, junto
a la estación de trenes en Cádiz.



Pocas cosas tienen en común la ciudad en la que nací (Toledo) y la ciudad en la que siento que siempre he vivido (Cádiz).

Muy pocas, pero hay alguna. Nací en una ciudad cuyas entrañas están minadas, y vivo en otra donde sucede lo mismo.

Situada sobre un promontorio granítico junto al Tajo, las cuevas que agusanan el suelo de Toledo se abrieron a base de cincel y martillo, no se sabe bien cuándo. Son más unas catacumbas que otra cosa. Las de Cádiz, sin embargo, aunque hayan sido remodeladas por la mano del hombre parece que se formaron, inicialmente (al menos algunas de ellas), de manera natural, debido a la acción de algunos cursos de agua subterránea. Luego se afianzaron algunas para servir de contramina en los asedios, otras se mantuvieron como refugio de botín de contrabandistas, y algunas fueron morada de desarrapados, tales como la legendaria bruja y pocimera María Moco, (que donó su nombre al sistema de galerías) mujer añosa que moraba en ellas y que un día desapareció sin dejar rastro.

Aunque las catacumbas de Toledo no están cartografiadas, sí hay algunos ramales bien conocidos, que servían, posiblemente, de entrada al resto del sistema de galerías. Tal es el caso de las que se abren en la calle San Ginés. Legendariamente, fueron construidas por el propio Hércules, héroe que les presta el nombre. Lo mismo se dice de una de las entradas del sistema de galerías de Cádiz, cueva homónima de la toledana, y que conecta con el laberinto de las cuevas de María Moco. Aún existen otras cuevas, cerca de Tánger, menos recónditas y más turísticas, que también se denominan “de Hércules”. Desconocía yo el implacable instinto horadador de este mítico personaje…

De pequeño yo soñaba con ponerme un frontal y colarme, junto con mi hermano, en las catacumbas toledanas, de donde se decía que nadie volvía cuerdo, por la ingerencia masiva de fantasmas y otros seres ultraterrenos. Como pasaba escasos días en la capital manchega (siempre por Navidades, visitando a la familia), nunca me tomé en serio esa fantasía.

El destino me castiga, sin embargo, colocándome en otra ciudad donde sí paso mucho tiempo, dejándome sin excusas ante mi cobardía espeleológica.

Malditas sean mis lecturas. Cito a un gran escritor, que cita a otro:

Una sola línea de William Blake, que nadie en su juicio leerá sin sobresalto, contiene la respuesta: «Quien desea y no actúa engendra la peste» (Antonio Muñoz Molina: Las apariencias).

Habrá que empezar a preguntar qué pasa con esas cuevas… ¿No les pica la curiosidad? A mí sí. Es que la curiosidad es mi trabajo.

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19 comentarios to “En las entrañas de la ciudad”

  1. LaRaffa Says:

    Vai e portaci messaggi ultraterreni. Baci baci. raffa

  2. Salamandra Says:

    Nunca tuve la oportunidad de entrar en las cuevas de María Moco, no sé si en Toledo habrá alguna visita del subsuelo, como esto en Berlín http://berliner-unterwelten.de/visitas-guiadas.3.2.html

    En tu situación no sé si es adecuado recomendarte los documentales “Ciudades bajo tierra” de canal historia.

  3. Microalgo Says:

    Uh, mejor que no. Que me pico.

    Bacioni también para ti, Raffinha!!!

  4. Microalgo Says:

    Gracias por la breve reseña, Raffa. Lo buscaré, aunque mi italiano es más que básico.

  5. Princesa sin sapo Says:

    Ni loca me meto en una cueva. Mi curiosidad no da para tanto. Me gustan más las cosas que están en superficie, o apenitas unos cms debajo del suelo, pero eso de las profundidades y la oscuridad, y que te puedes quedar ahí encerrado. Quita, quita, con lo lindo que es el sol, el aire, el mar, el campo…

  6. Microalgo Says:

    Hombre, lo peor debe ser la fauna de por allá abajo. Arañitas y similares… Por lo demás, debe ser divertido meterse allá.

  7. Rímini Says:

    Arañitas, no, Micro. Se de buena tinta que allá en las Cuevas de Maria Moco están sepultados (aún vivos, caminando a gatas y casi ciegos) unos cuantos locos que han sido dados históricamente por desaparecidos. Dicen que ahí está El Peón, aquel tarumba que tenía la boca torcida de nacimiento y al que algún miserable le puso el mote porque decía que andaba de frente y comía de lado, todavía maldiciéndonos desde las catacumbas doscientos años después de que lo vieran por última vez, o la Zubiela, aquella maricona que se volvió loca de amor por Rubén Darío y a la que todavía se le oye cantar por malagueñas del Mellizo (mi compadre Rafa la escucha en las cálidas noches de verano por una cercana alcantarilla de Vigorito) ó el Malasangre, que quería mal a todo el mundo y que llegó a desear a mi abuelo “que se lo llevara la Gran Explosión” -¡un año antes de que esta ocurriera!- y del que dicen que todavía se asoma los Jueves Santo por los aliviaderos de Jabonería para blasfemar ante el Greñúo.
    Allá abajo. Ambiente.

  8. Glomus Says:

    Oiga, Rímini…Y no estará también Marchena Pigüíto?

  9. H. Lecter Says:

    Tiempo sin aparecer por aquí y héteme con un tema jugoso aunque algo lúgubre. Como hay gente menos cagona o más decidida que nosotros, Sr. Microalgo, se han metido y han dejado esto en la red:

    http://club.telepolis.com/micai/sabias/cuevas.htm

    Y gran hallazgo ese del Malasangre. A ver qué encuentro por ahí.
    Salú.

  10. Microalgo Says:

    Habrá que ir armado, pues, de varios cartones de Don Simón… yo pensaba encontrarme la estatua perdida de Hércules, o la de Palas Atenea que se dice que estaba en el mismo templo de Hércules y que estaba hecha de oro macizo… pero bueno, si nos encontramos al Marchena tampoco estaría mal.

    Por completar el post, un poco de Historia por acá.

  11. Rímini Says:

    ¿Se imagina, Glomus? El Marchena,… qué de tiempo. Digo yo que todos esos habrán ido a parar a alguna parte y por eso me imagino que podrían estar ahí. ¿Sabe alguien si las Cuevas son visitables por algún pequeño tramo?¿Hay fotos?

  12. Microalgo Says:

    Poca cosa. Sé que la misma empresa que gestiona la Casa del Obispo tiene como proyecto rehabilitar parte de las cuevas, pero es una pasta en seguridad. Otros tramos están bien porque se enladrillaron para hacer de contraminas en el XIX. Pero yo estoy loco porque se mapee la cosa. Que tener un misterio debajo de los pies y no saber nada es una jodienda para un curioso como yo.

  13. carrascus Says:

    Yo estoy con la Princesa Sin Sapo… ¿meterse en una cueva, con lo bien que se está fuera de ella…?

  14. joaquin Says:

    Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.Es compatible con publicidad de google-
    Saludos -comunicate-

  15. JuanMa Replicante Says:

    Amigo MIcro es usted ya tan popular que hasta le dejan comentarios los spammers, aunque tal y como está la cosa 50 pavos son 50 pavos…

    Muy buena la historia de las cuevas, no sabe uno si nos puede más la curiosidad o el canguelo.

  16. laluli Says:

    Yo me animo, pero si eres mi caballero andante contra las de ocho patas, las cucarachas y las ratas. De los locos ya me ocupo yo.

  17. ilya Says:

    Caramba, gracias por recordarme mi viaje de hace 20 años a Tánger. Siendo una jovenzuela estuve en las citadas Cuevas de Hércules, ni me acordaba que se llamaban así. En el famoso contraste que todos los que entran (con cámara de fotos, se entiende) fotografían, en el cual se puede ver el mar a través de una abertura en la roca que muchos identifican como el mapa de África puesto del revés, retraté a un amigo que venía en la excursión, con su perfil quijotesco dando la réplica a tan hercúleo lugar. Dicho sea de paso, recuerdo cómo el guía (un espontáneo a la entrada de la cueva) nos explicaba que todas las marcas en el techo de la cueva demostraba que aquello había sido horadado por la mano del hombre, trabajo de esclavos según recuerdo. Así que creo que Hércules va apuntándose por ahí trabajitos que no le corresponden, cual trepa competitivo de cualquier empresa que todavía no haya sucumbido a la crisis.

    Gracias de nuevo por removerme los recuerdos.

  18. Microalgo Says:

    A su servicio, Ilya.

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