Un golpe de cocogú

Porque ya saben ustedes las trenzas que pueden formarse en los sueños y la gente tan inesperada que se cuela por allí, al ser el subconsciente muy hospitalario con cualquiera (Felipe Benítez Reyes: Mercado de Espejismos).


Timbales jamaicanos, concretamente. Y tenía algo de coco, también...

No, no era así. Era más como unos timbales.



Anoche tuve un sueño raro. La cosa empezaba con las ya clásicas olas, aunque esta vez en una playa soleada. El resto del mar estaba en calma, pero a pocos metros de la orilla se formaban unas olas como de cuatro metros que rompían ruidosamente y en ocasiones arrollaban a la gente que tomaba el sol, y que aceptaba aquello con resignación estoica. No es la primera vez que sueño con olas, ya lo saben.

Luego el argumento empezó a desbarrar, situándose la acción en un pueblecillo serrano cualquiera, donde las fuerzas vivas del mismo mantenían una abierta hostilidad entre ellos por cuestión de ciertas precisiones gramaticales. No, no me pregunten más, no tengo ni idea.

Pero hete aquí que, de pronto, aparece un plano general del pueblo, como desde la carretera por la que se accede a él, y se ven las casitas, y un puente sobre el río cristalino… y, de repente, desde el ángulo inferior derecho de la imagen asoma (ejjem) la imagen de la cara de un conocido torero nacido en uno de los pueblos blancos de nuestra serranía (famoso por sus manufacturas en piel) (el pueblo, no el torero) (aunque, bien pensado, en cierto modo también el torero), con una peluca rubia exagerada. El muzasho se aparta coquetamente las greñas de la cara y declama “mirando a cámara”:

― Yo viví aquí mú felí y mú bien conciderada, hazta que un gorpe de cocogú acabó con mi ecziztencia.

Sin tiempo apenas para preguntarme qué cuernos era un cocogú, y como para ilustrar el comentario del torero, antes de que el tipo terminara la frase, desde el ángulo superior izquierdo de la imagen e iniciando un conato de vuelo rasante, como si colgara del extremo de una cuerda larguísima y ejerciera de péndulo, desde la lejanía y a toda velocidad apareció una mezcla bastante precisa de coco, guacamayo verde (tal vez fuera un tucán, no sé) y unos timbales jamaicanos. No lo sé explicar mejor, pido disculpas. Tal vez puedan hacerse una idea de cómo era. Tal vez no.

El caso es que, por si había alguna duda acerca de su identidad, el engendro apenas tuvo tiempo de emitir, durante su trayectoria, un selvático y desesperado “¡cocogú! ¡cocogú!” antes de impactar contra la cabeza del empelucado torero, que no tuvo tiempo ni de volverse para ver qué era lo que se estrellaba contra su occipucio.

La carcajada que me transportó a la vigilia debió de confirmar a todos los vecinos de mi bloque que, en efecto, estoy majara.

Después me entró un ataque de esa tos de la que creí que ya estaba bien curado (y no), y siendo las cinco y media de la mañana, tardé mucho en volver a dormirme (sobre todo por el efecto retroalimentativo de la tos y la risa).

En fin, oniristas todos (tú no, no he dicho onanistas, he dicho oniristas): aunque esta vez está un poco difícil, ¿alguien tiene idea de lo que signi…?

O bueno, déjenlo. Total.

Un abrazo.

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12 comentarios to “Un golpe de cocogú”

  1. carrascus Says:

    Eso es que estando usté tan dormío no entendió bien al torero, hombre…

    Lo que le dijo fue una frase típica que seguro que tiene usté en sus susconsiente (o como se diga) porque se la ha debido oír a sus padres y a sus agüelos cienes y cienes de veces.

    Lo que acabó con la existencia del torero fue un golpe mu grandísimo… o como decían nuestros mayores, un golpe “de coco y güevo”… pero como lo dijo mu rápido, y en andalú de la sierra de Cai, y usté estaba todavía dormío, pos no se enteró bien… y después empezó a lucubrar oníricamente cosas raras como el bicho ese que se inventó…

    Ahora… lo que significa, sí que no lo sé… como no lo sepa usté…!

  2. Glomus Says:

    “Cocogú” puede ser un apócope de “cocoguagua”, la gallina aquella del mequetrefe pedofílico y su gazmoña pazguata. Tuviste una regresión a la infancia…Qué cenaste, perillán? Vuelve a la absenta de cannabis, te sentirás mejor…

  3. Microalgo Says:

    Los porros serán, Maese Carrascus.

  4. laluli Says:

    jajajaja

  5. ETDN Says:

    Eso te pasa por ver “36 horas en la vida de Jezulín” en vez de los documentales de la 2. Si es que tienes un vicio…

    (por cierto, precioso pueblo, y bellas fotos que salieron, con esa mezcla de sol y nubarrón negro agarrao en la montaña)…

    besote convaleciente

  6. Salamandra Says:

    Me recuerda algo al pájaro aracua de la disney. Por otro lado no deja de ser llamativo el hecho de que el cocogú se estrelle más de una vez contra el torero, como si fuera Prometeo.

    No sé si tiene sentido interpretar los sueños, pero creo que la clave está en la peluca.

  7. Microalgo Says:

    Po lo mismo sí.

    Lo del Coco-guagua también se me había ocurrido a mí a posteriori, Glomus, pero lo descarto por motivos éticos que seguro que bloquean mi subconsciente. O algo.

    Y lo del Jezulín… no lo vi, pero lo mismo me influyeron todos los anuncios previos puestos en la tele, sí.

    Y no había caído en la posible vertiente mítica de mi sueño, Salamandra. También es posible.

    Puede que las setas que me cené dos noches antes también influyeran. Pero eran de la especie Macrolepiota procera, y no se les conoce toxicidad alguna…

  8. Microalgo Says:

    Y hola, ETDN. Me alegra verla ya más recuperada, y le agradezco la visita por acá. Andurree por ahí de paseo (paraguas en mano) y cuídesenos mucho, ande.

  9. Rímini Says:

    Las ideas en la mente son como el patio de un Colegio religioso a la entrada: mientras están los curas (consciente) todo son filas ordenadas de niños (ideas), pero en el momento en que estos desaparecen (un poné, porque en la Capilla, justo debajo de San Dimas, han descubierto semi-oculto un ejemplar de la revista Lib) los niños se desordenan, se mezclan los de unos cursos con otros y se junta cada uno con quien le es más afín.

    Así pues, las ideas de su inconsciente reflejadas en su sueño son afines por algo: Jesulín+peluca+pájaro+tropiezo = ?

    Busque, busque. Como le diría un psico-analista que le cobraría por su diagnóstico 80 euros: Mmmmmm…

  10. Microalgo Says:

    Uh. Un poco complejo, la verdad.

    Yo creo, en definitiva, que deben de haber sido los porros.

  11. Sérilan Says:

    Pero que cosas se sueñas usted. Hasta para eso es original

  12. Microalgo Says:

    O majara, Dama Sérilan.

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