Oleaje

La tierra es de nosotros. La mar es la patria del misterio (Juan José Téllez: Main Street).


Esto es jugar a correr olas... Ejjem, Teodoro.

Qué ducha, oiga.



El otro día soñé con olas muy grandes. Como siempre, una consulta a la red sobre el significado de un sueño no me aportó más que chorradas y mentecateces.

Pero me sirvió este sueño para confirmar, una vez más, que mis onirismos son coloreados. Recuerdo con nitidez el tono azul grisáceo de las olas, y el contraste de los colores de los coches en el Campo del Sur empujados por las masas de agua a las que no puedo denominar saltarinas porque eso les conferiría cierta gracilidad. Olas más asaltantes que saltantes, invadiendo una carretera a más de quince metros del nivel de la pleamar y protegida por una barrera de bloques de cemento. Dunas de agua casi translúcidas en su cresta, pero densas y opacas en el resto de su cuerpo, que se desplomaban sobre el asfalto como un elefante narcoléptico que al caer se hacía de nata sucia. O algo.

Tal vez el sueño era un barrunto del otoño (que por fin llega hoy desde el punto de vista astronómico), no lo sé. Expertos y aficionados (excepto mi amigo Alberto, del que todos conocemos ya la opinión), si gustan de hacerlo, opinen. Yo me declaro en huelga interpretativa de sueños.

Feliz caída de hojas pardas, amigos todos.

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17 comentarios to “Oleaje”

  1. LaRaffa Says:

    Ora cavalco l’onda e arrivo a Cadiz a salutarti…porto il gelato!

  2. NáN Says:

    Anda, que casualmente estaba por ahí en ese momento y poco después vi la bronca que la ola madre le metió a la olita hija: “¡Te tengo dicho que no te asomes donde los hombres, que trae mala suerte!”.

    Pero las olas hijas son así y siguen haciéndolo hasta que crecen y se tranquilizan.

  3. Microalgo Says:

    O se vuelven tsunamas y se desmandan… ¿o es que se vengan?

    Muy capaz eres, Raffa.

    ¿Saben? Raffi opina que el helado no es helado si no se sirve en copas metálicas… toda una teoría sobre el asunto, que afimraría Benni:

    Según él, una buena idea debe ser ilimitada como los espacios fríos del Universo y precisa como la elección de un helado. Os lo dije, es un teórico (Stefano Benni: Margherita Dolcevita).

  4. Inés Says:

    Me has recordado la película “Ponyo en el acantilado” de Hayao Miyazaki y la escena de Ponyo corriendo sobre unas olas que parecen tener libre albedrío. Si no la habéis visto, es deliciosa… O al menos a mí me supo tan deliciosa como un buen gelato.

    Besetes

  5. Salamandra Says:

    Me has recordado los bloques del campo del sur. Cosas de ser de Cádiz.

  6. Microalgo Says:

    En la ciudad, las amenazas de suicidio por amor eran patrimonio de esa zona, a falta de un acantilado o de una peña-de-los-enamorados (que las hay por toda la geografía hispana).

    “O me quiereh, o me tiro por loh bloqueh”.

    Con lo cual uno se magulla un poco y puede que lo arañe un gato, poco más. Es que no merece la pena, la verdad. Pero decirlo impresiona.

  7. Princesa sin sapo Says:

    Quizás el sueño quiere decir que se siente Ud. a merced de algo que no puede controlar y que lo puede arrastrar a lugares y límites insospechados…
    Por ejemplo.

  8. carrascus Says:

    D. Micro… y no sería que se estaba usted meando…?

  9. Microalgo Says:

    Po ahora que lo dice, Carrascus…

    Bueno, esa explicación es una de las que suelta la red, Princesa. Pero no era yo el que estaba siendo azotado por las olas, yo era un mero expectador, y desde un lugar elevado.

    Tal vez la explicación venga por ese 35% que van a reducir del presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación, y que va a dejar a la gente investigadora más pelada que el culito de una rana, mientras que yo, que he conseguido un proyecto para los próximos tres añitos, puedo bailarme una sevillana goyesca por los pasillos, de la misma alegría que me da el no vérmelas y deseármelas el año que viene para trincar un duro con el que comprar puntas de pipeta.

    Ya puestos a sigmunfreudearme, vamos. Que las olas van a marear a otros, en resumen…

    O algo.

  10. J. S. Arroyo Says:

    Querido Dr. Microalgo (si es que es ése su verdadero nombre): por una increíble casualidad del destino, esta noche he soñado exactamente lo mismo que usted. Si bien en mi sueño no había grises olas asaltantes y de hecho yo me encontraba en el mare tranquilitatis (allá donde Armstrong perdió el gorro) no deja la cosa de ser sorprendente máxime cuando también lo he interpretado como anuncio del otoño (o del supermercado de enfrente, esa parte está borrosa). Ir más allá se escapa de mi interés, pero en mi sueño había alquilado un piano de cola y al despertar me he encontrado con una demanda por daños y perjuicios contra una colonia de castores a los que, al parecer, me había prometido en matrimonio.

    Besos en toa la cocorota

  11. NáN Says:

    Eso sí que es un sueño como dios manda, don micro. ¡Olas muy grandes! ¿Y nada más?

    Pues no señor, compromiso con una colonia de castores. Cosas así que aclaren.

    Ahora sí lo tengo: incluso si no lo hubiera leído en el periódico, ha llegado el otoño.

    Además, como decía Sabina, va a durar lo que tarde en llegar el invierno.

  12. Microalgo Says:

    Pues ha debido florecer el cáñamo, por lo que veo, porque el bueno de Juan Shano Arroyo (al que pretendo desplumar este domingo en cruel partida de Hold’em) está flipando en colorines. Claro que él no necesita aportes exógenos de substancias psicotrópicas.

    Jesús, qué adolescencia extendida.

  13. H. Lecter Says:

    Estoy oyendo tronar, diluviar y desatarse el otoño después de una tarde veraniega y, dado que vivo a escasos metros del Campo del Sur, me estoy acordando de sus ondas alfa, beta y gamma y de la mare que parió a las sinapsis de sus dendritas neuronales, sr. Microalgo. Déjese de profecías soñadas y dedíquese al cante, que al menos así no hace llover. ;-9

  14. JuanMa Replicante Says:

    Para mi la imagen y el sueño tienen un significado clarísimo, amigo Micro, está usted que se sale en lo sessuar.

  15. Microalgo Says:

    ¿Ah, sí?

    Qué cosas.

    Por cierto, Dama Inés, me quedé con ganas de ver esa película… a ver si la alquilo, que se me escapó. Se agradece la reseña.

    Y querido Maese Lecter: si fuera así no dudaría en ofrecer mis servicios y ejercer de gurú-jeta en (pongamos por caso) Estepona, para acabar con sus pertinaces sequías. Así que yo no he sido, podría jurarlo tanto como me lo permiten mis escasos conocimientos de matemáticas del caos.

  16. Lara Says:

    Es un gran sueño, sí, como la ola de la foto.

    A ver si nos vemos pronto otra vez, Don Micro.

    Ya estamos de vuelta,

    un abrazo.

    Lara

  17. Princesa sin sapo Says:

    Creo que su interpretación en cuanto a la crisis de la ciencia y su posibilidad de escapar al tsunami (por cierto, mal día hoy para mentarlo, dado el desastre de Samoa) puede ser muy acertada.
    Yo sólo espero que las olas que me tocan me arrastren hasta El Puerto… que me esperan con un durazno…

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