Categoría de deidad menor

Por lo común, al gadita se le puede reconocer por su lenguaje, por su forma de andar, pero, sobre todo, por su pertinaz afición a hablar del viento, un fenómeno meteorológico que tiene su propio compás y coreografía desde que salta el levante hasta que se marcha (Juan José Téllez: Teoría y praxis del gadita).


Fiuuuuuu... y más fiuuuuuu

Enloqueced, queridos.



Bien sea por mi poca capacidad de alterarme o por mi carencia de una densidad adecuada de neuronas, el caso es que el levante no me llega a afectar mucho. Nunca lo ha hecho.

Pero soy un caso raro. El común de mis conciudadanos se estresa indeciblemente cuando han transcurrido más de setenta y dos horas desde el momento en que el viento del Este (seco y constante, a veces con una media de setenta kilómetros por hora) ha decidido saltar.

Porque el levante tiene personalidad propia. decide saltar, no quiere irse, no está cabrón ni ná el levante este año, etcétera.

Mi augusto padre, defensor de la ley durante tres décadas en la ciudad, se apretaba bien la corbata si había levante y luna llena: homicidios, violencia doméstica, los majaras se desbandan, los perros y los niños cruzan las calles sin mirar antes hacia los dos lados, los vecinos discuten por el tamaño exacto de un desconchón en la fachada de la casa de enfrente (qué van a ser eso seis centímetros cuadrados, imbécil), todo molesta, a todo se responde con agresividad, el pan se queda duro a los veinte minutos de comprarlo, suenan más cláxones de la cuenta y la respuesta casi invariable desde el coche increpado es “tu puta madre”.

Nuestro profesor de matemáticas en el bachillerato era el encargado también de redactar la previsión meteorológica en el Diario de Cádiz. Sus exámenes, fijados el primer día de clase, eran inamovibles, así fuera la final del mundial de baloncesto al día siguiente o así aconteciera la Resurrección de la Carne. Decía: ¡Primer parcial! ¡Seis de Abril! ¡San Prudencio Galindo! Y ahí quedaba fijado el examen como un dragón de fuego en los brazos del Pequeño Saltamontes. El único motivo posible de cambio de fecha era la concurrencia de más de cuatro días de levante antes del examen. Este magnífico (y huesísimo, Dios) docente decía que había hecho una estadística a lo largo de años y que los alumnos bajaban su rendimiento, en esas circunstancias, entre un treinta y un cincuenta por ciento.

Es difícil, pues, que se imaginen, los que no viven por acá, el poder que ejerce el levante (lo pondré con mayúsculas) el Levante sobre las almas de los que moramos en la costa Oeste del Estrecho de Gibraltar. Tanto es su poder que a este viento (sobre todo para un animista como yo, que le pone nombre a sus coches y a sus guitarras) no cuesta otorgarle la categoría de deidad menor, no del todo maligna pero sí un poquito cabrona. Un diosecillo tocapelotas y levantafaldas, ruidoso y buscabroncas, vuelacolchonetas y elevapolvo.

Uno de los jefazos de mi Instituto comentaba que era una lástima que el Levante no hubiera saltado en pleno Agosto, con nuestras costas llenas de turistas. Porque si bien es cierto que se trata de una deidad local gamberra y puñetera, también ha logrado proteger el litoral gaditano de la especulación extrema que sufre la línea de costa mediterránea, al Este del Estrecho. Si se pilla Usted quince días de vacaciones por acá, no es Usted amante del wind surf y le toca una rachita de una semanita de levante, tenga por seguro que se lo pensará dos veces antes de volver.

Así que vaya lo uno por lo otro. Nosotros, mientras, aprovechamos la baja humedad ambiente para tender ropa (con muchas pinzas, eso sí) y, en el laboratorio, para hacer medidas de peso seco. Ya no tengo edad para aprovechar este meteoro (como hacíamos Anaxágoras y yo, de pequeños) y agarrar entre dos una toalla subidos en nuestros respectivos monopatines.

Qué gloriosos castañazos a altas velocidades nos pegábamos, oigan. Qué tiempos aquellos.

Un beso volado.

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24 comentarios to “Categoría de deidad menor”

  1. NáN Says:

    Esta vez le doy la razón a todos los demás, no a usted, con esa tranquilidad apachorrada que todo lo aguanta.

    Eso es para volverse loco.

    Empezaré a verlo un poco como John Wayne.

  2. laluli Says:

    Amén

  3. Luisa M. Says:

    Estupendo artículo sobre el Levante, don Micro, un viento tan de aquí, tan especial él…
    A mí sí suele afectarme un poco, sobre todo cuando dura varios días, me altera un poquito los nervios y suele producirme dolor de cabeza.
    Siempre me ha llamado la atención, desde que llegué a la provincia de Cádiz, esa expresión de “ya saltó el levante”.
    Bueno, esperemos que esta vez no sea muy fuerte ni muy duradero…
    Saludos.

  4. Salamandra Says:

    Yo, viviendo desde hace años fuera de Cádiz lo hecho de menos.
    A mi no me afectaba demasiado, y si no hubiese un viento que secase el ambiente de cuando en cuando, en Cádiz no se podría vivir por la humedad.
    Para los detalles técnicos: http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_F%C3%B6hn
    Por eso el levante es seco en Cádiz y húmedo en Algeciras.

  5. Microalgo Says:

    Como “el hombre tranquilo”… je, je. Tuve una novia que me dejó y le dije “po vale”. Creo que eso la sacó de quicio.

    No me extraña que le ponga de los nervios, Luisa. Se ha pegado esta vez como una semanita, pero hoy es la mitad que ayer, mañana sábado es levante flojísimo (¡¡al playa, aún!!) y el domingo ya habrá rolado a poniente. Me encanta ese verbo, rolar.

    Y tiene razón Salamandra. Si no fuera por el levante, nos saldrían setas en la cabeza.

    Besotes.

  6. carrascus Says:

    Pues sí, D. Micro… el levante es el culpable de que yo dejase las playas de las costas gaditanas hace muchos años para irme a las de Huelva.

  7. Microalgo Says:

    Pues cuidado con los yesos radiactivos de esa zona, Carrascus, que últimamente se le ve muy malita cara en la foto. A ver si vamos a tener que hacer un cómic con Usted como protagonista.

  8. Sérilan Says:

    Oiga..y no ganaran ustedes para cremas hidratantes, me imagino como les debe quedar luego la piel.
    Pues no le tengo yo mucha envidia, no crea. Ya les gustaría pillar esos 42 grados que durante casi tres meses nos acompañan en mi tierra extremeña y seca con muy pocas alteraciones (que no se porqué de eso informan muy poquito los del tiempo) para tirar cohetes, vaya

  9. roseta Says:

    Que envidia me da, el levante no le altera, dichoso usted.Yo soy de las que se va revolucionando según se suceden los días de levante. Termino maldiciendo por los rincones y atrincherada en mi casa, atenta al mínimo indicio de poniente. Y eso que de niña en plena levantera correteaba por las azoteas de mi casa enredándome en las sabanas que ondeaban, feliz como una perdiz. En fin, que odio el levante.

  10. Microalgo Says:

    Es lo normal, Roseta. Es que es un viento majara.

    Y bueno, Séri. El viento predominante en Cádiz es el poniente, que es muy húmedo. El levante no deshidrata del todo, sólo evita que la diñemos de reúma.

    Pero mi madre, que ha vendido cremas durante una barbaridad de tiempo, se jartaba de vender hidratantes, también. No sé si aprovechaba los días de levante para hacer más negocio, le preguntaré.

  11. LaRaffa Says:

    Nacho…forse il levante è la cura per la mia cervicale? Baci forti

  12. JuanMa Replicante Says:

    El levante es el salero de Cái. ¿Qué sería de los gaditas sin poder hablar del levante, de lo coñazo que es, etc, etc.?
    Nada, nada, viva el levante y las caballas de la caleta!!

  13. Microalgo Says:

    Vivan las caballas cuando no se las lleva el propio levante, querrá Usted decir, Maese Replicante.

    El levante podría curarle las cervicales, Dama Raffaella Riccobene. Pero el resto de enfermedades mentales que atesora… me temo que no.

    Un beso gonfiettatto.

  14. Glomus Says:

    Por no hablar de su efecto pernicioso en el devenir de los partidos de nuestro equipo amarillo… Indefectiblemente “el levante perjudicó al Cádiz y propició su derrota ante el Deportivo Cigueruelo…”
    Snif. Duro retonno postvacacional…

  15. Microalgo Says:

    Ánimo. El Cádiz subirá cuando baje el Jerez, o algo así.

    ¿Qué tal por Florencia, Glomus?

  16. JuanMa Replicante Says:

    Florencia? han dicho Florencia?

  17. Microalgo Says:

    Sí, Glomus ha estado florencieando un poco por Florencia, me parece.

  18. Glomus Says:

    Pues sí, he florenciado una semana. Pero gracias al cosmos infinito y deidades varias, mi acompañante (besos, PsS) coincide y ejerce conmigo en que es más interesante el callejeo, la luz del atardecer en un jardín y el deleite de un helado, un bocata de lampredotto o una pizza de scamorza que hacer una cola de 2 h pa verle los huevos al David, asín que igual alguien nos excomulga.
    Vaya pizzas, oiga. Nada que ver…

  19. Radwulf Says:

    Aooooarrghhhh! Florenciaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!! Cuando estuve en Italia en el viaje de estudios del instituto (hace ya una jartá de años, ains), me quedé prendado de la ciudad. Qué ganas de volver me acaban de entrar, por Crom.
    Ale, como me toque el euromillones este viernes, me piro pallá con lo puesto. :P

  20. Princesa sin sapo Says:

    Estimado Rawdulf, no sé qué decirle. Puede ser que un par de días en Florencia sean una maravilla, pero le aseguro que 6 meses bajo lluvia son una pesadilla. Menos mal que no son mis únicos recuerdos de esa ciudad… Eso sí, si necesita recomendaciones de papeo, hoteles y paseos alternativos a los Uffizi, pida nomás…
    Cómo vamos a comparar un picnic en el parque delle Cascine al solecito (¿vio? a veces sale el sol…) con la cara de aburrida de la Venus de Botticelli (que dentro de todo es lo mejorcito de los Uffizi), vaya por Dios…

  21. Nomeolvides Says:

    El viento es lo que tiene, empieza de levante y acaba en Florencia… Ay! no me riña Don Micro, que ya pasó para mí también la ventolera…! Le dejé un beso y una disculpa en otro lugar.

  22. Microalgo Says:

    No necesita disculparse, Dama. El cabreo de Usted tampoco era conmigo, y si a uno no le queda el derecho a cabrearse, ¿qué le queda?

    Un abrazo. Ya le dejé nota en su blog.

  23. Morella Says:

    ¿Cómo que no tiene edad para el monopatin?
    ¿En dónde se estipula la edad para aprender a andar en bicicleta?
    No se desanime don Micro.
    Hoy en día para lo único que hay edad es para conseguir trabajo.

    Un besote.

  24. Microalgo Says:

    Uh, no se crea. No tengo yo los huesos ya como para darme esos castañazos. O bueno, para dármelos sí, pero no para recuperarme de ellos.

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