Citas XIX (pre-comentadas)

Porque en aquel tiempo tenían su importancia las palabras. Importaba mucho, por ejemplo, la palabra lagartija, la palabra tabaco o la palabra Deuteronomio. Pronunciarlas era ejercer un encantamiento sobre el mundo. En el muro del patio hay una lagartija, tenemos que comprar tabaco o te va a tocar leer el Deuteronomio (Felipe Benítez Reyes: La propiedad del paraíso).


codice3

Pasen y lean, Señoras y Señores.



Tengo la cabeza de vacaciones, a pesar de que las empiezo mañana. Creo que estoy estafando al Estado Español, porque hoy no voy a hacer ni el huevo. Así, en lugar de escribir el post en casita, traerlo en un lapicillo memorión informático y plantarlo acá en unos segundos, hoy me regodeo y lo escribo desde éste que lo es su Instituto de Investigación. Denúncienme.

Como ya les contaba, no tengo cabeza hoy para liarme a redactar un post en condiciones normales (veinticinco grados centígrados, una atmósfera de presión), y la solución es, por supuesto, un post de citas. Esta vez van sobre libros y lecturas, y en lugar de post-comentarlas, las pre-comentaré. Por variar un poco.

Es curioso cómo Reverte convierte en ávidos lectores a los personajes que le gustan en sus novelas. ¿No se han fijado?

Había descubierto fascinada, estremecida de placer y de miedo, que todos los libros del mundo hablaban de ella (Arturo Pérez Reverte: La Reina del Sur).

Aunque me parece que se refiere más a la prosa que a la poesía. Pese a los intetos de la Dama de Góndal, me sigue costando leer casi toda la poesía y, al contrario que para la narrativa, no tengo un criterio definido propio que me diga que una poesía es buena y que otra es mala. Por cierto, en el textito siguiente, “creeme” no es una errata: habla un personaje argentino. Por si acaso.

― … Hasta hace unos veinte años había la gran respuesta: La Poesía, ñata, la Poesía. Te tapaban la boca con la gran palabra. Visión poética del mundo, conquista de una realidad poética. Pero después de la última guerra, te habrás dado cuenta de que se acabó. Quedan poetas, nadie lo niega, pero no los lee nadie.
― No digas tonterías ― dijo Perico ―. Yo leo montones de versos.
― Claro, yo también. Pero no se trata de versos, che, se trata de eso que anunciaban los surrealistas y que todo poeta desea y busca, la famosa realidad poética. Creeme, querido, desde el año cincuenta estamos en plena realidad tecnológica, por lo menos estadísticamente hablando. Muy mal, una lástima, habrá que mesarse los cabellos, pero es así.
(Julio Cortázar: Rayuela).

Sin embargo hay poesía que sí llego a entender y a apreciar. Y en la red hay unos cuantos poetas escondidos que merecería la pena que Ustedes leyeran, si este género les gusta:

Con la piel ocurre,
que es vidente
quien sabe leerla
con las yemas,
y ciego,
quien pretende hacerlo
con sus ojos.
(Azogue; http://microverso.blogspot.com/).

¿Qué? Telita marinera, el Maestro Azogue. Y es que hay mucho talento escondido por la red. A alguno lo tenemos más a mano, con frases impecables…

Vivir sin crear pasado es la ofensa más indecente al ser.
(Nán; http://angelessobreberlin.blogspot.com/).

Otros hacen un alarde sintético de humor desbocado…

Mover los labios mientras lees es un descorazonador comienzo en el mundo de la ventriloquia.
(Jules Uijttewaal: Orta forma de vida; http://poresoescribosinacentos.
blogia.com/).

O aportan un manual preciso de cómo actuar frente a una bella Testigo de Jehová que viene a adoctrinarnos a la puerta de casa. El primer paso es confundirla, confundirla muchísimo:

—Hola, ¿conoce usted la Biblia? —me dice.
—No tengo el gusto. ¿Eres tú?
—No, es un libro —responde, un tanto confusa—. La palabra de Dios.
—A cualquier cosa le llaman libro hoy en día. Si sólo es una palabra…
(K. Aventuras en el país de la psicopatía.
http://caramelitos.blogspot.com/).

Cualquiera de los blogueros citados anteriormente serían magníficos autores de libros (bueno, éste último lo es). Estos y alguno más que he citado en otras ocasiones (Lenisio Dimas, por ejemplo). Y es que es necesario talento, no todo el mundo puede escribir un libro “legible”, lamentablemente.

Por eso, para escribir un libro hace falta primero merecerlo. Y luego tener la suerte de que sus dos o tres primeras líneas aparezcan en el papel ante nosotros, como un objeto perdido y encontrado (Antonio Muñoz Molina: Las apariencias).

Talento, trabajo… e inspiración. Adoro a este Millás. El siguiente artículo consiguió que me riera después de un día horroroso en Portugal, de muestreos, barro, pinchazos de ruedas y persecuciones de perros abandonados por la zona de muestreo en noches de frío y calamidad. Loor y gloria, Señor Millás.

Juro que la fórmula de Operación Triunfo se me ocurrió a mí durante una noche de insomnio, sólo que yo había previsto realizarla con novelistas. No me digan que no les gustaría ver a un grupo de escritores encerrados en una academia, escribiendo cada uno un relato sobre el que la audiencia se pronunciaría una vez a la semana con la crueldad que le es característica. Las novelas eliminadas serían publicadas, desde luego, porque nunca se sabe dónde está el negocio, pero al final sólo quedaría un libro ganador que explotaríamos en todos los soportes analógicos y digitales. Les aseguro a ustedes que no hay nada más excitante que ver por el ojo de la cerradura cómo trabaja un escritor, sobre todo si tiene que competir con el escritor del ojo de la cerradura de la puerta de al lado. Y si verlos trabajar resulta excitante, verlos no trabajar es de risa. Todavía hay escritores que aseguran a su cónyuge y a sus amantes que necesitan acumular experiencias para tener ideas. No quiero adelantar lo que para un escritor significa el término ‘experiencia’, ni la palabra ‘idea’, por si aún hay algún productor interesado, pero creo que con la visión de un novelista en el trance de tener una ‘experiencia’ y una ‘idea’ superaríamos los quince millones de espectadores (Juan José Millás, El País, 15 de Febrero de 2002).

Un genio. Eso les decía, que sin inspiración un libro carecerá de lectores (a no ser que se publicite mucho: en ese caso ya puede Usted narrar la guía de teléfonos, que la venderá). Pero supongo yo que los escritores-escritores escriben para ser leídos, no como mera actividad masturbatoria.

La existencia de la literatura implica una doble soberanía de la conciencia, la de quien escribe y la de quien lee (Antonio Muñoz Molina: Las apariencias).

Es decir:

He aquí un punto a destacar: cuando el encuentro no se produce o no hay libro ―en el alto sentido― o no hay lector, pese a que uno y otro tengan una existencia física garantizada, respectivamente, por los copyright y los derechos del hombre (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).

Gamberro, Calders. Pero es que hay demasiadas cosas posibles por leer. Demasiadas.

No hay en la vida moderna nada más lamentable que el hecho de que el hombre moderno tiene que satisfacer todas las exigencias artísticas de una manera sedentaria. Si desea volar al país de las hadas lee un libro, y lo mismo hace si quiere sumergirse en el fragor de las batallas, o elevarse a los cielos, o salvar toda clase de obstáculos (G.K. Chesterton: El club de los negocios raros).

Tanto, que la lectura puede generar bibliófagos…

El lector desesperado (más aún, el lector de poesía desesperado, ése es insoportable, créanme) acaba por desentenderse de los libros, acaba ineluctablemente convirtiéndose en un desesperado a secas. ¡O se cura! Y entonces, como parte de un proceso de regeneración, vuelve lentamente, como entre algodones, como bajo una lluvia de píldoras tranquilizantes fundidas, vuelve, digo, a una literatura escrita para lectores serenos, reposados, con la mente bien centrada. A eso se le llama (y si nadie le llama sí, yo le llamo así) el paso de la adolescencia a la edad adulta (Roberto Bolaño: Los detectives salvajes).

… que a veces se pasan de la raya.

Por eso ahora puedo decir tranquilamente que entre la vida y los libros, me quedo con estos, que me ayudan a entenderla (Enrique Vila-Matas: El mal de Montano).

En todo caso, queridos lectores, si alguna vez sienten el prurito escritor, pónganse un poco del lado del que leerá su texto y sigan la máxima que García de Sola escribió en una dedicatoria para Juan José Téllez:

Haz versos, pero no odas (Juan José Téllez: Teoría y praxis del gadita).

Lo dicho: me piro. Besitos y abanicos varios. Buen verano.

Anuncios

5 comentarios to “Citas XIX (pre-comentadas)”

  1. Nomeolvides Says:

    Me ha gustado la entrada, mas le he echado mucho en falta. Qué le vamos a hacer. Disfrute usted de las vacaciones, que son para eso. Abrazo

  2. carrascus Says:

    Debo reconocer que hay veces que me atraganto cuando tengo que llamar “maestro” a Muñoz Molina, pero esos tres renglones escasos que ha puesto usted ahí sobre lo que digo de merecer escribir un libro hacen que me reconcilie muchísimo con él.

    Buenas vacaciones, amigo D. Micro. Yo también pliego ya el miércoles a mediodía… pero he dejado programados posts para castigar a la peña bloguera, jejeje…

  3. carrascus Says:

    … tiene cojones que cada vez que paso por encima de la costumbre de no repasar lo que escribo, aunque sea poco, siempre salta un gazapo…

    Donde dice “sobre lo que digo de merecer escribir un libro”, debe decir “sobre lo que DIJO de merecer escribir un libro”. Pues eso…

  4. NáN Says:

    espléndida entrada (la he leído rápido-rápido en el trabajo, así que ya la leeré a fondo.

    De momento: unas vacaciones de puta madre.

  5. Microalgo Says:

    Gracias, Maeses Carrascus y Nán. Un día deberían conocerse Ustedes: se encantarían, seguro.

    Gracias también por el piropo, Dama Nomeolvides. En cuanto me recupere un poco de las vacancias intentaré ponerme las pilas y postear más a menudo (veranito, ya sabe).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: