Piropero

― Pues vaya usté con cuidao con las flores porque en el Japón serán cosa de machos, pero en España namás les gustan a los raritos… y no se crea, que aquí donde me ve yo también soy un tío sensible, ¿sabe usté?… Lo que pasa es que yo manifiesto mi sensibilidá diciéndoles cosas bonitas a las mujeres, que ese sí que es un arte fino a la par que viril y español. Se trata de usar la metáfora y el doble sentido, que son mayormente las herramientas del poeta… Por ejemplo, ve usté esos dos chochos que vienen de frente… (Pablo Tusset: Sakamura, Corrales y los muertos rientes).


A ver si al menos se cae alguno del andamio.

Mooooozaaaaaaa…



Hum.

No, no se puede decir que yo sea un piropero ripioso, de esos que sueltan frases troqueladas no sé con qué concreta intención. Como mucho, puedo decirle a alguna amiga que está muy guapa, o que cierta ropa o tal peinado le quedan muy bien. Hasta ahí.

Pero a una desconocida por la calle, nunca. Y menos (si es que hay algo menos que nada, no sé si aplicar números negativos a estas cosas) pararme girando sobre mis talones al paso de una mujer en la vía pública y soltarle una de esas frases manidas.

Como decía hace dos párrafos, no sé cuál es el objetivo del piropero típico. ¿Acaso cree que la mujer piropeada va a caer desfallecida a sus pies, presa del amor súbito provocado por una frase-cliché? Aunque el número de imbéciles en el mundo es alto, creo que ni el piropero patrio, excelso exponente de este colectivo, cuenta con ello.

¿Entonces? ¿Demostrarle al resto de la calle lo macho que es él, tal vez? No lo descarto. ¿Altruismo, para hincharle el ego a la chica piropeada? Lo dudo mucho. ¿Autoafirmación de una personalidad ficticia dentro de un estereotipo? No sé, es una frase muy complicada y hoy no estoy para lindezas de ese calibre.

En resumidas cuentas, no sé.

Al saco de las curiosidades, tres casos.

Caso uno: En Portugal, la secretaria de uno de los jefes del departamento era un bombón absoluto. Un compañero de mi departamento caminaba a diez metros detrás de ella (no por contemplarla, sino de pura timidez que le impidió andar junto a ella charlando, camino del trabajo), y contempló cómo unos obreros de andamio (un clásico en la piropería hispanolusitana), que instantes antes hacían comentarios en voz alta sobre otras chicas (incluyendo alusiones al bacalao, etc, etc), se quedaban mudos al paso de ésta (imagínense cómo era, por otra parte). Me lo contó este compañero, testigo de excepción, como suele decirse.

Caso dos, también en Portugal. Tres chicas estudiantes junto a un semáforo. Furgoneta de electricista que se aproxima. Electricista copiloto que toma aire y se yergue en el asiento para soltar una frase troquelada, vulgarmente conocida como piropo. Semáforo que cambia y la furgoneta se para justo junto a las chicas. Electricista copiloto que se desinfla y se calla. De esta, fui yo testigo directo (nota mental: “testigo directo” es un pleonasmo). En fin, querido electricista cobardica: si pasas sí, pero si tienes que aguantar una respuesta, entonces no, ¿ehn?

Caso tres, en Granada. Un amigo de mi clase y sus cuatro compañeros de piso. Pongan diecinueve años por cabeza, más o menos. Ven pasar a una mujer que probablemente les lleve una década o década y media de ventaja en esto de caminar sobre el planeta Tierra. “Cómo está el patio”, comenta en voz alta uno de ellos. La mujer se para en seco. Se da la vuelta. Se acerca y los mira a los ojos, con sus párpados a media asta. “Y sin una mala manguera para regarlo”, dice con voz de contralto porno. Los cinco estudiantes quedan convertidos en hámsters-durante-un-bombardeo. Se encogen y se ocultan unos detrás de otros, tal vez alguno gima un poco, de pavor. La mujer los mira con desprecio y se va. No sé si alguno de ellos ha vuelto, en toda su vida, a soltar un piropo.

En fin, un arte fino, a la par que viril y español, como dice Tusset…

Anuncios

8 comentarios to “Piropero”

  1. Lola Says:

    Yo creo que los motivos son los que dices mezclados con un halo cultural que hace que el chavalito que acaba de empezar en la obra haga lo mismo que sus compañeros porque es gracioso. Pero vamos, que te aseguro que desde el otro sexo es bastante desagradable en la mayoría de las ocasiones.

  2. Morella Says:

    Adhiero lo dicho por Lola.
    En los años que llevo de vida, un sólo piropo me ha sacado una sonrisa.
    Pero es que… ¿piensan que una se dará vuelta luego de semejante guarrada a decirle que estamos enamoradas?

    Vi el video del ‘arte fino’. Un gran detalle el de la mujer y los niños dentro de la furgoneta, pasando por esa horrenda situación.
    Es muy interesante lo que hace el cine independiente.

    Otro abrazo don Micro.

  3. carrascus Says:

    Pues el Javi, uno de los chavalitos que curraba en el almacén de mi clínica era profesioná de esto. Una vez, yendo por la calle hacia un bar cercano le dijo a una: “morenaaa, tienes unos ojos pa comerte t’ol coñoooo”.

  4. Sérilan Says:

    Muy bueno el video , si señor, y bueno tambien el energúmeno que nos muestra que por desgracia abundan.

    Yo creo que en ésto del piropo habría que clasificar. Están los brabucones que no se comen una rosca y se alivian vociferando cualquier cosa al paso de una mujer, los gilipollas graciosillos de mente corta y lengua larga, los obsesos que largan cualquier disparate a media voz, los transparentes que ante algo que les agrada no tienen cortedad en gritarlo al mundo entero, los simpáticos e ingeniosos capaces de arrancarte una sonrisa…y así un largo etc.
    Lo que está claro es que es el deporte nacional para muchos sectores de la poblacion masculina, y como decía mi padre las costumbres se hacen leyes
    Donde se ponga un silencio…

  5. Microalgo Says:

    Es cierto, Séri. Pero sigo sin concebir el objeto último del “piropo a la desconocida”. Si al menos la conoces, puede tener algún sentido. Recuerdo una comedia de los Álvarez Quintero, cuyos secundarios cómicos se caracterizan por lo castizo de su lenguaje:

    ― Niññña, déjame una pejtaña, que a mi mare ze le ha roto la cuerda de tendé la ropa…

    Analizándola fríamente, no se trata más que de una hipérbole con intenciones jocosas. Si ella se ríe, pues bueno.

    Dudo mucho, Carrascus, que se rían con las frases de su amigo. Otro amigo mío me contó que presenció un antipiropo de un amigo suyo, cuyo casanovismo dejaba mucho que desear.

    (él): ― Guapa.

    (ella): ― Siento no poder decir lo mismo.

    (él): ― Pues haz como yo: miente.

    Tch. En principio no creo que consiguiera seducir a la chica, si es que ése era su proposito. Pero a lo mejor sí que lo consiguió, porque yo no entiendo de psicología humana…

    Yo me creo cualquier cosa, mi cabo. A mí la vida me ha vuelto el hombre más crédulo del mundo (Mario Vargas Llosa: Lituma en los Andes).

  6. martin Says:

    oiga, que no le pienso echar ningún piropo, sólo desearle felices vacaciones. y que usted lo pase bien.
    Abrazos.

  7. Morella Says:

    ¡Me ha llegado el envío!
    Ahí le mando un mail, tratando de explicar lo inexplicable.
    Un abrazote don Micro.

  8. Microalgo Says:

    Gracias Martin. Y de nada, Morella: que los disfrute.

    Abrazotes para los dos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: