Perder el conocimiento

Nada está perdido, nada; la memoria acumula tesoros, los secretos mejor guardados crecen en el polvo y en la oscuridad (Vladimir Nabokov, cuentos completos: El círculo).

― No seas cenutrio, caray: la sanidad no se recorta nunca, ¿no ves que todo el mundo se fija en eso? Tiene que recortarse siempre lo que pase más desapercibido… Educación, por ejemplo, que no se nota el efecto hasta que pasa una generación entera (Pablo Tusset: Sakamura, Corrales y los muertos rientes).


Comandante desconocido... para los cavernícolas, supongo.

¿Quién es el tipo éste?



El verano del 97 yo estaba en Coimbra, haciendo mi post-doctoral. Fue a finales de Junio cuando Jacques Cousteau murió. Nos enteramos de la noticia viendo la tele en el comedor universitario. Uno de los precoces jefes de allí se lamentaba, porque había crecido, como tantos de nosotros, viendo las peripecias del Calypso en aquella serie del mundo submarino. Este jefe tenía un becario holandés, más largo que un día sin pan, más blanco que el pan de molde y más soso que el pan de molde para hipertensos (si es que lo hubiere).

Este becario, del que no recuerdo ni el nombre, se encogió de hombros ante la noticia y se extrañó de nuestra consternación.

― Es que no sé quién es ése.

― ¡Frtz! ¡Xxpt! ¡K-kprst! ¿Qué? ―marcianeó su jefe―. ¿Que estás haciendo una TESIS DOCTORAL en ecología MARINA y no sabes quién coño es Jacques Cousteau?

― Pues… no.

― Pues mañana quiero Y NO BROMEO un informe de no menos de diez folios, a primera hora, encima de mi mesa, con la vida y milagros del Comandante Jacques Ives Cousteau. Y nada de copy-paste, que te pillaré. ¿Entendido?

Era un tanto vehemente, el hombre, pero yo lo entiendo.

Hace un par de días cené con Sarunas (el Mejor Entre Los Nuestros) y su mujer, y me comentaban que una novia que yo tuve (era diez años menor que yo, pero eso no la disculpa) no sabía quiénes eran Simon y Garfunkel. Desde entonces, lo utilizan como test para saber si la persona con la que hablan está dentro de una generación u otra.

Pero el mismo Sarunas, el otro día, quiso hacer una broma con una compañera de trabajo, y le comentó que iban a terminar el experimento en plan Gengis Khan.

― ¿Quién?

― Gengis Khan.

― ¿…?

Esta chica tiene la misma edad que mi amigo (y que la mía). No puede pertenecer a otra “generación”. El no saber ni por el forro quién era Gengis Khan, por otra parte, no es disculpable una vez que has cumplido los siete años, no es cuestión de generaciones.

A ver. En estos años (como comentaba en el post anterior) la Red de Redes ha puesto a disposición de CASI TODO el mundo CASI TODO el conocimiento humano, a la distancia de un clic. ¿Qué está pasando? No es cuestión de aprenderse los libros de memoria, como los resistentes de Fahrenheit 451, y tampoco me las voy a dar yo de culto (anda que no hace falta ná para que una persona pueda llamarse culta a sí misma y acertar). Pero hay quien podría aprovechar la facilidad de la información para ponerse un poquito las pilas, digo yo.

Hasta la tele se queda exenta de tanta culpa. Hubo una serie sobre Marco Polo (que vivió años en la corte de Kubilai Khan, nieto de Gengis Khan) y a Cousteau lo tuvimos de pequeños como cliente habitual de la segunda cadena (cuando la llamábamos “el gu-ashe-efe”).

¿Qué está pasando, repito, que estamos perdiendo el conocimiento?

¿Es toda la culpa de los políticos? Bueno, Pablo Tusset les pega un buen cate en la segunda cita de inicio, desde luego… y la educación en España tiende a lo vergonzante (tendrían que oír Ustedes a un niño cubano de seis o siete años, preguntándonos sobre los mecanismos de la monarquía parlamentaria española… ¿te acuerdas, Adorno?).

Bueno, quiero pensar que estos desconocimientos básicos son rayas en el agua (soy de natural optimista y Pollianiense).

Para los que se sientan avergonzados (espero que ninguno de Ustedes, excepto por la vergüenza ajena), entérense aquí, aquí y aquí… paz y después, gloria.

Besotes.

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25 comentarios to “Perder el conocimiento”

  1. Glomus Says:

    Yo soy pesimista. Encuesta anónima realizada al final de curso a alumnado (evaluación del profesorado) de una asignatura optativa de cierta Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria en España. Respuesta verídica: “Sus clases no me gustan porque nos obliga a pensar”. Otro caso real del mismo ámbito: “¿Qué prefieren como examen, estudiarse 200 pág de apuntes o hacer un trabajo de 20 comentando, opinando y proponiendo mejoras sobre los mercados locales de hortalizas?”. Mayoritariamente, lo primero.

  2. Morella Says:

    “los secretos mejor guardados crecen en el polvo y en la oscuridad…”
    Definitivamente.

    Con su mención a Fahrenheit 451 recordé el sufrimiento que sentí en el colegio al leer ese escrito de Bradbury.
    Siempre creí que, tarde o temprano, la quema de los libros para obligar a la gente a ser ‘ingenuamente feliz’ ocurriría (como las que ya han sucedido en varias ocasiones de la historia mundial).

    Creo que empezó a ocurrir hace tiempo, y esta falta de conocimiento, y además del interés por obtenerlo, seguirá creciendo, lamentablemente.

    Un beso don Micro.

  3. Kevorkian Says:

    eeeeeeeeeeeeeeeeee

  4. carrascus Says:

    Po mi hija tenía un noviete, al que afortunadamente dejó, que no sabía quién era Supermán… y eso es mucho peor.

  5. Microalgo Says:

    ¿Lo dejó? Tenía que haberlo asesinado, hombre.

    Tch.

    El estar en el ámbito de la educaión suele deprimir a la gente en cuanto a la fe en las posibilidades de la joventú, Glomus. De todas maneras, ¿no ha tenido Usted alumnos brillantes? Seguro que sí, lo que ocurre es que los otros son mucho más llamativos.

    Ya decía, Morella, que ni siquiera el “Mein Kampf” debería ser quemado. Y eso que el libro es una plasta, está redactado con el boli metido en el trasero, y habría motivos históricos para quemarlo. Pues ni ese.

    Hay una máxima en ciencia que dice que no hay experimento inútil: como poco sirve de mal ejemplo. Con los libros, igual.

    Se agradece la visita, Kevorkian.

  6. lu Says:

    Yo me llevo once años con mi hermana pequeña. Parece poco si tenemos en cuenta la edad de nuestra especie. Pero no. Es un verdadero abismo, y cuando me asomo a él me da terror.
    Hace unos años me pidió que le echara un vistazo a un trabajo que le habían pedido en el colegio, ya no recuerdo sobre qué iba, pero se me saltaron las lágrimas cuando lo leí. Era un pastiche de corta y pega sin pies ni cabeza, incluso se le habían colado textos de publicidad de las páginas web en las que había buceado con los ojos cerrados. Estaba lleno de mentiras y medias verdades (no todo lo que aparece en internet es riguroso, qué descubrimiento), lleno de datos repetidos, lleno de faltas de ortografía, lleno de timesnewroman, arial, comicsans, verdana y a veces faltaban las eñes,… Pero sobre todo estaba lleno de pasotismo y de pocas ganas de aprender. Cuando le dije (con tacto) lo que me parecía y lo que debería hacer para redactar un trabajo de verdad, me mandó a la mierda y me dijo que los libros eran el pasado. Me llamó antigua.
    Mira que mi hermana y yo nos hemos dicho lindeces, pero nunca ha conseguido ponerme más triste.
    En fin.

  7. Radwulf Says:

    Mmmf. Esto me recuerda algo. Uno de los momentos de “vergüenza ajena galopante” más grandes de mi vida. Años ha, en la universidad. Asignatura llamada “Vida cotidiana y religiosidad popular en la Edad Media”, es decir, asignatura chorra de libre configuración para gastar créditos. Bien. Una compañera me la recomendó, pues para aprobar solo había que hacer un trabajo y exponerlo en clase. Y uno de los temas era sobre la mitología medieval. Ni que decir tiene que allí estaba yo, el primero, para pedirme ese tema. Problema: casi todo el mundo quería hacer ESE tema. Así, la profesora (creo que era profesora… ¡qué mala memoria tengo!) tomó una decisión salomónica, y dividió el tema en varios grupitos. Cada uno desarrollaba una parte del trabajo y luego la exponía en clase. Estupendillo, pues. A mi me tocó la parte de la mitología nórdica.¡Ole, ole y ole! Me fui a casa, rebusqué en mis libros y me despaché a gusto con Odín, el Valhalla, las Valkirias y el Ragnarok. Lo pasé como un enano. Un enano al que le habría encantado forjar el martillo Mjolnir para Thor, todo sea dicho.
    Llegó el día de la exposición en clase. Hablamos de dragones y faunos, yo me pasé hablando y la profesora me tuvo que parar… :P
    Y llegamos a un par de chavalitas, muy pijas, muy monas ellas, que debían hablar de los Elfos. Bien. Ahí también hay tema para rato, me dije yo. Si, claro. Ni dos minutos. Primero, no eran capaces de hacer una exposición sin tartamudear. Bueno, vale, los nervios. Pero luego, me di cuenta que habían fusilado un puñetero juego de rol y una serie de novelitas en las que estaba basado. Por si a alguien le suena, la información era de la saga de la “Dragonlance”. Se habían metido en Internet, habían puesto “Elfos” en Google, y ¡ale! a lo que salga. Supongo que obviaron la información que les apareciera sobre “El Señor de los Anillos” porque “eso no, tía, que es de una peli”. Pero fijo que la segunda entrada que vieron la fusilaron sin pensárselo dos veces.

    A mi se me iban y se me venían los colores cuando las escuchaba. Y lo peor de todo es que ni la profesora les dijo nada ni nadie se dio cuenta ni ná de ná.

    Ah, y para jorobar más, les pusieron la misma nota que a mi. Si lo llego a saber, fotocopio un cómic de Thor de Jack Kirby y se lo llevo a la profesora. Me habría llevado el mismo tiempo que a las dos pijitas hacer el trabajo. Y habría sacado la misma nota.

  8. NÁN Says:

    Joer qué buen post.

    ¿Cuándo empezaron a producirse esos abismos? Creo que cuando no teníamos TV o en sus primeros tiempos, que se podía ver poco, nos daba por hablar y hablábamos de todo. Y hasta estudiábamos la Biblia (el Antiguo Testamento). Ahoa le dices a un chaval “contigo hay que tener más paciencia que Job” y se queda igual que antes de decírselo. O las historias de romanos y griegos con sus dioses. Diles ahora que lean a Chespir y les falta el conocimiento básico.

    ¿Qué ha pasado?

    ¿Y desde cuándo?

    Y cuidadín con Internet, que puede pasar como a a las señoritas de los Elfos. Con razón mi querida Aroa le llama Infernet.

    Ah, y del pan ese para hipertensos no sé nada. Pero en Barcelona puedes pedir muchos tipos de café, incluido el “desgrasiat”: café descafeinado con leche desnatada y sacarina.

  9. Sérilan Says:

    Que si, que hay mucho inculto por ahí, que algunos nombres famosos y otros no tanto deben ser estandarte para varias generaciones y no hay perdón que valga.
    Y a la tele se le podrán reprochar muchas cosas pero en cuestión de información a base de machacar con algunos temas hay que agradecerle otras
    Vamos hombre..!!!…No te digo

  10. Malú Says:

    A eso algunos le llaman especialización: yo se mucho de lo mio y paso de lo demás, porque la cultura es algo accesorio y antiguo. Y, en estos tiempos, todo se soluciona con un clic.

    Y a mi, en vista de la actitud ante la vida de algunos compañeros y compañeras, me recuerda mucho al pasotismo: me interesa sólo lo que me afecta, directamente, en mi comunidad, en el barrio o en el bolsillo; además de, curiosamente, lo que dicen en los programas del corazón.

  11. NáN Says:

    ¿Por qué no les llamarán “programas de las partes impudendas?

    Burros, son unos burros. Eso es lo que les pasa.

  12. Teodoro W. Adorno gato Says:

    M’acuerdo apenitas, don micro, pero confío totalmente en su memoria.

    Intentando responder a su pregunta, se me ocurren algunas circunstancias que hayan podido cointribuir a su perplejidad/decepción/vergüenzajena, a saber:

    – Que usted se ha movido desde pequeñito en un círculo poco representativo (y por encima) de la media…

    – … y que aunque al crecer eso haya podido cambiar en alguna medida, como bien alguien me lo hizo ver hace poco (por que me resistía a creerlo), el ambiente universitario/csiciano tampoco lo es.

    – Por otro lado creo que algo parecido debieron sentir hace 100 años nuestros abuelos o bisabuelos de la juventud de entonces. No digo nuestros padres sobre nosotros por que los pobres andaban en asuntos de supervivencia.

    Me fastidia especialmente el rechazo por nuestro sistema educativo, que siendo mejorable como todo, tiene muchos aspectos positivos. Para empezar se han diluido las diferencias económicas (y sociales?) que no hace tanto, por que no tengo tantos años, marcaba entre niños y jóvenes de mi misma ciudad. Tampoco existen los castigos físicos ni psicológicos (al menos hacia los alumnos). Se acabaron los intentos por construir la moral de los demás. Y también el miedo, por que aquello en más ocasiones de las deseables no era respeto.

    Sí, yo cometo pocas faltas de horticultura, soy capaz de calcular la probabilidades de acertar en la loto (… hm… combinaciones de 49 elementos tomados de 6 en 6 =variaciones de 49 elementos tomados de 6 en seis, partido de permutaciones de 6 = 49x48x46x45x44x43/6x5x4x3x2x1= 1 entre 13.983.816), y tal vez hasta pueda traducir alguna frasecita del latín… Pero… mi sobrina en preescolar ha visitado un conjunto arqueológico, me dice nombres de pájaros que en su paso por el estrecho sobrevuelan su casa y que yo desconozco, ha visto orcas y delfines en mitad del mar, almadraba se encuentra entre “aladino” y “almóndiga” en la lista de su vocabulario, y todo esto con solo 6 años… No quiero ni acordarme de mi currículum a esa edad.

    Tengo la impresión de que apoyar este sistema educativo está mal visto, pues lo siento pero yo no lo cambio por el antiguo. Es mas, sin ánimo de ofender les diré que los que hacen apología de ese otro me parecen un poco abuelos cebolleta, desmemoriados, faltos de empatía con los más jóvenes, y casi injustos, por que parecen olvidar que son en gran parte producto de la sociedad. Hoy es noche de desvelo y les tocó soportar mis impertinencias. Sorry, but…

    (Y un saludo cariñoso, Nan)

  13. Nubenegra Says:

    ¡Uf! Interesante tema el que planteas. Yo tampoco tengo una respuesta pero sí alguna observación que hacer. Vale que la culpa no es de la tele, pero podían preocuparse por programar más Punset y menos Jesús Vázquez; vale que los padres no tienen la culpa de todo pero si los niños jugaran menos con la consola y leyeran un poco podrían empezar por interesarse por Superman para terminar hablando -¡oh, milagro!- de Gengis Khan, de los agujeros negros o de si el Peñón de Gibraltar es nuestro o de los ingleses; vale que la culpa no es del sistema educativo pero hay que reconocer que muchas asignaturas se programan para rellenar y eso se nota; vale que nosotros somos el primer mundo -o eso dicen- y tenemos acceso a cualquier tipo de información pero el hecho es que no estamos interesados en utilizarla. Por eso seguimos viendo vergonzosas encuestas entre adolescentes que no tienen claro si practicar sexo oral puede transmitirle alguna ETS; por eso todavía hay gente que no se sabe cuáles son las comunidades autónomas de España ni si las Azores son un anticiclón, unas islas o una etapa del Tour, pero eso sí tenemos un máster en el conocimiento de las miserias humanas de nuestros paposos, más conocido como la prensa del corazón. Sobre los niños de Cuba estoy totalmente de acuerdo, es más, cualquier inmigrante –por ignorante o indigno de nuestro respeto que nos pueda parecer- puede darnos una lección de historia e incluso de economía de mayor nivel que el que puedan aportar el 90% de las pedorras con las que trabajo por muy españolas de pura cepa que sean.

  14. NáN Says:

    aunque lo que dices es cierto, yo me refiero sobre todo a lo que ha pasado “fuera de la escuela”.

    Pero “dentro”, se han eliminado todos los estudios que nos conectaban con un lejano pasado. Y eso tiene un precio. Por ejemplo, la imposibilidad de leer a los casos.

    Tema “pajaritos”. Acompañé a un catalán de pura cepa (y joven) al Prado. En las salas de cuadros procedentes del nuevo mundo, se sabía en catalán (biólogo) el nombre de un montón de pájaros que no han salido de allí. Pero al pasar a otras salas, no se sabía ni el nombre ni la historia de un dios mitológico.

    Llámame cebolleta, mi querido Adorno gato, pero me parece deplorable, por las conexiones con una gran parte de nuestra cultura.

  15. NáN Says:

    Además de ser imposible leer a los casos, también lo es a los clásicos.

  16. Adorno Says:

    Confío en que lo que te parece deplorable no sea el “cebolleta”, por que en absouto lo dije con la intención de ofender. ¿Te refieres al sistema educativo pues? Pues bueno, ahí no vamos a llegar a acuerdo alguno (y ni falta que hace).

    E insisto en el saludo cariñoso.

  17. NáN Says:

    Ah, no, querido gato de Adorno. Me parece deplorable que de los currículos se haya ido cayendo desde hace muchos años lo que es la explicación de nuestra cultura (europea).

    Tienes licencia para llamar. (por lo que mí concierne, me resulta divertido, gato).

    Y creo que insistir en que el conocimiento de la “historia sagrada” y de los dioses y personajes históricos griegos y romanos es un sustrato de la leteratura y el arte. Ya sé que el porcentaje de los que “se quedaban con la copla” debía ser bajísimo. Pero era una posibilidad.

    REcibido y ampliado el saludo cariñoso.

  18. Juan Nadie Says:

    Querido Microalgo, opino que la causa de todos nuestros males es muy distinta a la que al uso podemos intuir. Huyo de culpar a gobiernos, políticos, consejeros, etc. Es lo fácil.

    Los culpables somos nosotros mismos. Desde el mismo momento en el que confiamos la educación de nuestros hijos al aula matinal, a la jornada intensiva, al comedor y a las actividades extraescolares y reducimos el contacto que mantenemos con ellos al besito de buenas noches.

    Ya se que muchos me dirán que qué otra cosa pueden hacer. Es cierto. El modo de vida que llevamos es tan exigente que nos impide compaginar la vida laboral y la familiar sin la ayuda de esos servicios. El problema es que esos servicios no nos sustituyen. Nada es más enriquecedor que el conocimiento transmitido de padres a hijos, que la supervisión directa del modo en que emplean el tiempo de estudio. No podemos confiar en que el nivel cultural de nuestros hijos se va a ceñir a su expediente académico.

  19. microalgo Says:

    Desde mis vacaciones me he metido un momento en el ordenata (ajeno) y me he asomado a la Zona Fótica.

    Estoy en Santander, Adorno, con la carga de nostalgias que ello conlleva. Muchísimas gracias por asomarte por acá, no creo que yo fuera el único que te echaba de menos por estos pagos (como yo, Nán disfruta con la prosa bien redactada que lleva su mensaje claro detrás).

    Curioso lo que cuenta el carnal (que diría un mexicano) Radwulf. Injusta, la cosa, a todas luces… me imagino a mi hermano Anaxágoras haciendo amigos en su clase, con una Labrys en la mano.

    No carnal, pero primo también, es una alegría ver también al ingenioso hidalgo Juan Nadie por estas páginas electrónicas. Entre todos me han alegrado el día…

    Sí que hay salto generacional, Lu. Yo salí un tiempo con una chica diez años menor que yo, y su alergia a la letra impresa era de lo peor. Pero como dice Adorno y me parece que puntualiza muy bien Juan Nadie, no toda la culpa es del sistema educativo. Ayuda, probablemente (no solo la mitología, Nán… la Historia, en Cataluña, tiene fama de no ser enseñada con mucho rigor e imparcialidad, dentro de lo poco parcial que es en sí una historia contada siempre por vencedores), pero también parte de la culpa es del entorno. En mi caso, mi entorno era Anaxágoras, que se leía hasta la composición del champú, que leía de corrido con tres años y que a los seis Enyd Blyton le parecía algo muy cortito para lo que ya sabía digerir. PERO otrosí digo

  20. microalgo Says:

    (se disparó el comentario)

    Otrosí decía que en mi casa había dos discos de vinilo: uno de marchas militares y otro de los coros del ejército ruso. Y no había tocadiscos. Quitando una vieja guitarra no había un solo intrumento musical más… y ahí me tienen, cantando en un coro de cámara y rellenando huecos en la programación del Pay, con un bagaje (un día las contaré) de cientos de canciones de memoria, entre las propias y las ajenas. El entorno ayuda, pero uno también decide. Siempre que la tele no lo deja a uno en encefalograma plano, claro.

    Gracias a todos por los comentarios: me alegra verlos por acá. Vuelvo en unos días. Besos.

  21. NáN Says:

    Gato de Adorno, que te quiero, ¿eh? Que no me enfadé. Que nunca me enfado. No vayamos a malentendernos.

  22. Adorno Says:

    Cuento con ello, niño. Un abrazo.

  23. Lola Says:

    No, amigo micro… puede parecer que vamos a peor, pero yo creo que si hace 50 años hubieras hecho una encuesta, no creo que más del 8% supiera quién fue Vasco de Gama, por poner un ejemplo. Lo que pasa es que ahora canta más.

    Le dejo un besaco gordo desde la solitaria capital :)

  24. Lola Says:

    Por cierto, disfrute de Santander!

  25. Juan Nadie Says:

    Ahora canta más porque supuestamente la enseñanza obligatoria, los medios, la socioeconomía, etc deberían proporcionarnos lo que no tuvieron hace 50 años. O porque hoy día medimos hasta lo imponderable. Pero creo que aunque han mejorado los instrumentos seguimos usándolos mal o, al menos, peor de lo que cabría esperar.

    Microalgo comentaba que su pasión musical no fue cultivada en el hogar. Es cierto, también salen deportistas excepcionales de familias sedentarias. Pero en ello entra la naturaleza del individuo y lo que nos preocupa es la media, la masa, la duna de individuos que se desplaza según soplen los vientos. La cuestión está en que deberíamos ser capaces de escoger hacia dónde queremos dirigir esa duna y, sin embargo, la sensación sigue siendo de deriva

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