Citas XIV

Todos los libros del mundo están esperando a que los lea (Roberto Bolaño: Los detectives salvajes).


Libroriposa, o algo.

Hacía tempo que no ponía un post de citas.
(Cuadro de Vladimir Kush, por cierto).



Pues eso. Allá van:

Ciertos recuerdos, ciertas cadenas de pensamientos, son como una muela dolorida que hemos de estar tocando perpetuamente para asegurarnos de que aún nos duele (Aldous Huxley: Ciego en Gaza).

Contraviniendo todo manual de autoayuda que se precie, claro

Es la venganza del monstruo. El monstruo puede perdonar a quien lo ha matado. Pero jamás perdonará a quien no ha querido tocarlo (Roberto Calasso: Las Bodas de Cadmo y Harmonía).

Los monstruos y las monstruas, que diría más de uno y más de una.

Guarda silencio quien ya tiene algo y puede perderlo, no quien ya lo perdió o está a punto de ganarlo (Javier Marías: Corazón tan Blanco).

Uh, no sé. Cuando a nuestro amigo Alcancero le entra una escalera frente al trío de damas de nuestro amigo Triskel, aquél se calla como un muerto…

― Los Froplinson no juegan al bridge ―dijo Egbert.
― Se supone que uno no debería notar ese tipo de deformidades sociales, no sería cortés ―respondió Janetta―.
(Saki: Animales y más que animales).

Aplíquese también, ya que lo hemos mencionado implícitamente, al póker.

Cuando el cielo nos envía calamidades, podemos superarlas; cuando las hemos buscado nosotros mismos, sucumbiremos ante ellas (Confucio, 551- 479 A.C.).

Y bueno, se nota que Confucio también jugaba al póker.

Y es que el Deseo nos convierte en seres intrigantes y ladinos, capaces de cualquier bajeza de cualquier ruindad, de cualquier heroísmo. ―El Deseo te convierte, no lo dudes, en Richelieu (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).

Pero luego nos llega la civilización y nos impide envenenar con un laxante a nuestro rival… bueno, era una venganza muy renacentista tipo-Lucrecia-Borgia, es cierto. Pero también es cierto que el Deseo te obliga a hacer cosas raras. Le damos la razón a Benítez Reyes.

A Job el diablo tentó
con tanta solicitud,
que los bienes, la salud
y los hijos le quitó.
Más no pudiendo vencer
su virtud, por inquietarle,
trató de desesperarle
y le dejó… la mujer.
(Baltasar de Alcázar, 1530―1606).

¿Que les parece muy machista este poema? Pues miren el siguiente párrafo:

Dicen que tiran más dos tetas que dos carretas, pero la verdadera arma secreta de una mujer que quiere atrapar a un hombre consiste en mostrar evidencias de que siente alguna admiración por él. Afortunadamente yo me conozco el truco y procuro concentrarme preferentemente en las tetas (Pablo Tusset: Lo mejor que le puede pasar a un cruasán).

Así que al loro. No se fíen, camaradas.

Con la duda se puede llevar a un hombre muy lejos (Alejandro Dumas: Vente años después).

No lo recuerdo, pero seguro que esa frase estaba en boca del anteriormente mencionado Richelieu. Jé.

El autor de diarios es al mismo tiempo un tipo recatado y un exhibicionista. Es recatado porque elige un género bastante humilde y es exhibicionista porque lo elige sin necesidad alguna de elegirlo (Felipe Benítez Reyes: Laboratorio de irrealidades).

Y el autor de blogs, otro tanto. ¿Que no?

Como es sabido, el lema no oficial del puritanismo dice: «Puedes hacer lo que quieras, mientras no te agrade» (Paul Watzlawick: El arte de amargarse la vida).

Yo no sé por qué se mete tanto la peña con el hedonismo, si no hace mal a nadie… en buena lógica, frente al puritanismo, es que no hay ni punto de comparación, hombre. Dónde va Usted a parar.

La conversación, si no se vigila, lleva a terribles aventuras (Pere Calders: Ronda naval bajo la niebla).

Sobre todo con el gamberrísimo Calders de por medio…

Fuimos a ver al ex alcalde. Iba en calzoncillos y estaba avivando el fuego de la estufa pese a que el verano era muy caluroso.
― ¿En qué puedo servirles?
― Somos una delegación.
― Estoy ocupado.
― Pero es que actuamos en nombre de la sociedad.
― Yo también.
― Avivar el fuego de la estufa es una ocupación privada.
― Depende ―dijo el otro y echó al fuego un fajo de papeles oficiales.
(Sławomir Mrożek: Juego de azar).

Desde la sede de los hermanos Replicantes me llegó la reseña de este libro que alguna vez he comentado. La lástima es que no tenga doscientas páginas más, porque se hace corto.

Cada esperanza es un huevo del que puede salir una serpiente en vez de una paloma (Enrique Vila-Matas: El mal de Montano).

Eso con suerte. Puede salir una serpiente, una Paloma, y lo mismo te sale hasta una Mariló, y entonces ya sí que te puedes morir del susto.

Tendrían que enterrar los libros con sus propietarios, como hacían los egipcios, para que la gente no pudiera poner sus manazas en ellos (Sam Savage: Firmin).

Ésta la firmaría mi hermano con sangre. Y no suya, precisamente.

Pero hay que reconocer que el vino, de la misma manera que en ocasiones separa y es origen de fuertes controversias, a veces une e instaura inolvidables compadrazgos. Las cosas son así y por eso afirmo ahora que es mejor que la juventud no lea estas líneas. Dejo la cuestión en manos de los padres o los educadores (Pere Calders: Ruleta rusa y otros cuentos, Las paredes y las barbas).

Otra de Calders. Ni la juventud ni Margherita deberían leer estas líneas…

Mis padres me decían que pusiera los pies en la realidad, y cuando me asomé a lo que llamaban realidad, resultó ser un sitio inhabitable, a menos que le añadieras unas porciones de ficción (Juan José Millás, El País, 20 de Julio de 2001).

… Y termino con una de Millás, que desde entonces sigue, gracias a Dios (o a quien cuadre), en su mundo.

Besotes a toda la peña. Lean y disfruten con ello.

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20 comentarios to “Citas XIV”

  1. ETDN Says:

    Brindaré con vino desde mi juventud por esas conversaciones que traen aventuras y dan lugar a ficciones. Y por los escritores/as de blogs, diarios e incluso novelas que exorcizan cadenas de pensamientos.

    bss

    pd1.- Mis votos para las citas de los monstruos vengadores (que es otra vuelta de tuerca de esa estrofa de Sabina: “hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado”), la de las conversaciones de Calders, las esperanzas con sorpresa de Vila-Matas (y su comentario, jiji) y la de Millás.

    pd2.- sonrisa al reconocer algunos títulos citados. Mi ego es un monstruo, también.

  2. cieso Says:

    Se me hace dificil votar a una en particular…más me valdría pensar en montarle a V.I. un foro para colgar sus citas (perdón, quise decir, “sus Citas”) y que todos podamos ir comentando al rebufo.
    Aunque igual con el otro tipo de citas lográbamos más visitas, quién sabe.

  3. Microalgo Says:

    Uh. Quién sabe, es cierto. Pero no me tiente con foros, que bastante tengo que intentar mantenerme al día con los blogs enlazados (y alguno más que hay por ahí fuera)… Gracias, en cualquier caso. É Usté un montón de resalao, por cieso que se confiese.

  4. Princesa sin sapo Says:

    Creo que le regalaré el libro de Watzlawik a mi jefe, aunque sospecho que lo tiene en su mesilla de noche…

  5. Microalgo Says:

    Uh, en el fondo es un manual de autoayuda disfrazado de libro cínico, Princesa. Es decir, está escrito al revés, pero la intención está del derecho. Aunque tiene sus hallazgos, el librito.

  6. Princesa sin sapo Says:

    Ya me leí la mitad (regalito electrónico de Glomus), y sí, es así. Y POR ESO MISMO se lo TENGO que regalar a mi jefe. Ya buscaré la oportunidad, je, je…
    ¡Ah! También me encantó el de los monstruos. Una verdad grande como una casa…

  7. Anaxágoras Says:

    Por alusiones: Bueno, eso de enterrar a uno con los libros no es mala idea … pero también queda bonito regalarlos (a modo de herencia). Eso si, soy capaz de venir de la ultratumba y tirarle de los pies mientras duerme (o de algún lugar más doloroso) si se les ocurre doblarle los picos para señalar por dónde van leyendo, bárbaros, que son unos bárbaros.

    Por cierto, querido microalgo … no digo nada más.

  8. Microalgo Says:

    Ya, ya lo sé. Dioses Tumbas y Sabios está en mi casa. Pero está a buen recaudo, y no lo presto…

    tendría Usted unas curiosas discusiones con algunos de los asiduos a este blog, que tienen la costumbre de subrayar los libros que leen (los propios, claro, que con los ajenos son muy respetuosos). Propios o ajenos, imagino que para Usted, Anaxágoras, es anatema eso de subrayar libros (lo mismo que para mí). Ahí estamos en el mismo bando.

    Me alegro de verlo de vuelta por acá, Maese Anaxágoras. Cuídeseme.

  9. Glomus Says:

    Leña al fuego: hay libros que están hechos para ser subrayados, bien a lápiz, bien a florescente (hacerlo a boli sí me parece punible, compañeros). Aunque yo lo que suelo hacer es una tenue línea vertical perpendicular a los renglones a destacar, extractar o recordar.
    En este contexto, dos de mis más preciadas posesiones bibliográficas son sendos libros de Benedetti que fueron pacientemente acotados (a lápiz) por una compatriota suya, asidua a este blog, para que este gaditano captase toda la enjundia del maestro uruguayo.

  10. Microalgo Says:

    Huy, qué curioso: ¿A fluorescente sí y a boli no? No capto bien la diferencia, Glomus…

    Tal vez la cosa radique en la consideración del libro como un objeto sagrado. O tal vez en la idea de que el próximo que lo lea no se vea fuera del texto por unas marcas que te devuelven a la realidad del papel y la tinta y te sacan del paisaje que estás leyendo…

    No lo sé, porque como solución a esto último está el “cómprate tú tu propio ejemplar”.

    Como sea, yo prefiero no hacerlo aunque no creo que votara una ley que lo prohibiera, claro. Allá cada cual. Ya sabe que mi técnica es marcar las páginas con una octavilla en blanco, donde anoto las coordenadas de la frase seleccionada (página doce, línea cinco) (12,+5), y luego me las paso al pertinente cuadernito. Cosa que, cuando el libro es de Benítez Reyes o de Ambrose Bierce, te lleva una tarde o dos… pero luego te haces con un archivo de frases “virídicas” que pa qué.

    Archivo que, ya para el público en general y como he dicho alguna vez, le enviaré a aquél que me lo pida, sin coste adicional alguno.

    Besotes y guárdese de la chicharesca ira de Anaxágoras, Glomus. Que aún tiene escondido ese puntito demente…

  11. Princesa sin sapo Says:

    Ejque a vece hablamo un poco raro, hablamo…

    O si no escuche los avisos de las nuevas líneas de internet en las radios uruguayas:

    http://radios.adinet.com.uy/ http://www.uruguaytotal.com/08_prensa/0501_en_vivo_por_internet.htm

    y verá que el castellano es MUY variado…

  12. Ruth Says:

    Supongo que se puede considerar una profanación, pero en ciertas ocasiones se agradece encontrar anotaciones en libros que pertenecieron a otras personas. No me voy a poner sentimental, no es mi intención, así que no lo haré. No estoy ni a favor ni en contra, sólo digo que yo personalmente he disfrutado leyendo las anotaciones que encontré en libros que ahora son mios pero que antes no lo fueron. Y encontrar aquello fue como hablar con su antiguo propietario y me alegré mucho de que tuviera la costumbre de hacer anotaciones.
    Ahora yo también las hago…( mea culpa).

  13. Anaxágoras Says:

    Estimados todos acotadores y anotadores de libros:

    Disiento de mi querido Glomus en lo de subrayar ¡y con fluorescente!, aunque por lo que dice, su uso más común es lo de la tenue raya vertical, lo cual me parece mucho más estético y acorde con su carácter. He de confesar que, horror, también he cometido acotaciones al margen, aunque suavemente y a lápiz, fundamentalmente en libros de texto, claro está.
    He intentado seguir el método de microalgo para anotar citas, pero mi último fracaso sucedió con un buen libro de Carl Sagan (Los dragones del Edén), que devolví ANTES de pasar las coordenadas a frases. Glorioso.
    De todas maneras, tengo tan poco tiempo para leer y lo hago tan deprisa en los huequecitos que tengo, que no creo que, por ahora, pueda parar a anotar.

    Menos mal que microalgo nos surte de citas. ¿Se podría llamar parasitismo?

  14. Microalgo Says:

    Comensalismo, tal vez.

    Estoy en una residencia de Sierra Nevada, después de pegarme una pechá de esquiar. Esas ofertas de la Uca son difíciles de rechazar…

    Me duelen las patitas. Ay. Pobesito, él.

  15. Princesa sin sapo Says:

    Si se queja de lleno…je, je. Que yo, de mi relax isleño no tengo queja en absoluto.
    Por cierto, su libro ha sido recibido con sumo placer (no por mí, evidentemente, que estaba a 2.000 kms…).
    Volviendo al tema de los libros, en mi casa era un pecado capital escribirlos, sobre todo porque debían pasar a hermanas menores o eran de bibliotecas. Pero el vicio de subrayar se me pegó de algún ex y lo mantengo. Eso sí, con lápiz, y sólo en casos realmente justificados: frases que considero memorables o “traducciones” de español rioplatense al peninsular. Con fluorescente JAMÁS y con boli tampoco. Una cosa es dejar una huella y otra un cráter…

  16. Glomus Says:

    Vaya con la peña! Me haré el harakiri con un marcador fluorescente… Es obvio que no me refiero a libros de Benítez Reyes, Cervantes, Galeano o Félix J. Palma. Pero la frase “el exceso de nitratos se acumula en las vacuolas de los meristemos atrayendo a los insectos de aparato bucal picador-suctor” queda más bonita sobre un fondo amarillo. Joé.

  17. Princesa sin sapo Says:

    Ya, pero me imagino que será una fotocopia, o un libro de texto para torturar después a sus alumnitos…

  18. Microalgo Says:

    Mmm…

    Picador-suctor…

    Vacuolas de los meristemos…

    Usted lo que estaba subrayando era una revista porno, coñe. Sinvergüenza.

    Me alegro de que el envío llegara en tiempo y forma. Disfrute.

  19. princesa del vértigo Says:

    Alzo mi copa siempre llena con ETDN.

    Dado mi estado actual, me quedo con la primera (no me queda otra, después de haberme deshecho de todos los manuales de autoayuda que había en mi bilbioteca. Por cierto, creo que a mi muerte tendrán que hacerme un panteón de 3000 m2 si quieren meter allí todos los papelotes encuadernados que acumulo en esta habitación, eso sí debidamente subrayados y re-escritos a lápiz).

    También me apunto a las intrigas Richelieunianas. No me atrevo ni a insinuar siquiera lo que el deseo me lleva a hacer últimamente. Más que cosas raras yo diría que son retorcidamente extravagantes, tanto que estoy segura de que ahora mismo yo sería el ideal de mujer para Beaudelaire que describe en “Las flores del mal”.

    Os transcribo aquí el rojo ideal de flor con el que sueña el tal Beaudelaire (debidamente subrayado a doble trazo con un portaminas de trazo suave de Faber-CAstell):

    ….”Necesita el abismo que hay en mi corazón
    una lady Macbeth, alma digna del crimen,
    como un sueño de Esquilo que arrebatan los austros;
    o bien tú, fuerte Noche, hija de Miguel Ángel,
    que tranquila retuerces en extrañas posturas
    ese cuerpo que espera las caricias titánicas”.

    Calders fue un descubrimiento sorprendente, muy aconsejable.

    Don Micro, aunque silenciosa, paso de vez en cuando por aquí, callada eso sí, no sea que se me escape sin querer algo del veneno acumulado por ciertos deseos. Espero relajarme un poquito y dedicarle la atención que se merece.

    Beso grande (y contenido, no vaya a ser que…)

  20. Microalgo Says:

    Pues me alegro de que pase por aquí, PdV.

    Y la contención, en su justa medida…

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