Profusión de lugares comunes

Para todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible y equivocada (Henry Louis Mencken, pensador estadounidense, 1880-1956).


Ooooh, qué frase más chachiiii

Cuéntame otra, anda.



Hace poco hablé con una amiga en el Pay, y me soltó dos hermosos lugares comunes que he tenido que escuchar alguna que otra vez. Me propongo dar mi opinión sobre ellos, tal y como se la di en directo a mi amiga.

La primera es “nacemos solos y moriremos solos”, que extrañamente parece ser la excusa perfecta para hacer de nuestra capa un sayo y justificar que apuñalemos a quien nos de la gana, porque total, nacemos y morimos solos. La segunda es “nadie pertenece a nadie”. Ambas son manidos lugares comunes de calibre similar.

Respecto a la primera frase, la segunda parte de ella es verdad. Morimos solos. Igual que cagamos solos o respiramos solos. Se trata de hechos metabólicos, procesos naturales que nadie puede realizar por nosotros. Cada una de las miles de millones de bacterias de un yogur muere sola cuando nos la comemos. Aunque estemos rodeados de toda nuestra familia y nuestros amigos, moriremos solos. ¿Y qué esperabas? ¿Una retransmisión en directo por Eurovisión? Morir solo no te autoriza a nada.

Y lo de nacer solos… tal vez tú no te acuerdes, pero pregúntale a tu madre. Ella, por lo menos, estaba allí. Te lo juro. Ella se acuerda perfectamente, seguro. Tontaina. A ver si te crees que saliste de un microondas.

Así que nacer solo es mentira y morir solo, intrascendente. De modo que ese sonoro lugar común no vale un pimiento. Es una idiotez.

Y lo más importante es lo de en medio: NO vivimos solos. ¿Estamos? pues eso me lleva a la siguiente.

Nadie pertenece a nadie. Vale. La esclavitud se abolió hace siglos (demasiado pocos, me parece), de modo que es cierto que nadie pertenece completamente a nadie.

No recuerdo en qué cultura africana las deudas no se saldan con los amigos. Si te presto diez, tú me devuelves nueve, o doce. Así no estamos “en paz”, y siempre tendremos un vínculo. Sólo saldaré la deuda contigo si no quiero volver a verte nunca más, si dejas de ser mi amigo. Es decir, si quiero cortar cualquier relación contigo.

Ya sabemos cómo se dice “gracias” en portugués. Se dice “obrigado”. Es decir, obligado. Contraemos obligaciones con quienes nos ayudan, con quienes nos cuidan… con quienes nos quieren. Obligaciones morales.

Somos de ellos, en parte. Somos de nuestros padres, de nuestros hermanos y de nuestros amigos, de nuestra pareja (el que la tenga), como ellos son nuestros. No completamente, claro. Pero sí, como he dicho, en parte.

Esto no es una ley. Como decía Félix J. Palma, amar al prójimo es sólo una sugerencia. Sólo te escapas de esta pertenencia cruzada si eres incapaz de querer a alguien (excepto a ti). Ganas el volverte invulnerable a ciertos daños, pero no te arriendo la ganancia. En absoluto.

Por cierto: esta frase hecha y sin sentido sólo se la he escuchado a personas que no tienen hijos. Yo tampoco los tengo, pero un mínimo ejercicio (mínimo) de empatía me lleva a pensar que a nadie pertenecemos más que a un hijo.

Posidonia, Gorrión, Carrascus, Replicante, Princesa del Vértigo, Stockton, Nán, Sérilan… Ustedes y algunos más de los que a veces se asoman a esta zona iluminada de la superficie oceánica pueden hablar con verdadero conocimiento de causa, pero a mí me parece que no me equivoco.

Así que, amigos y amigas de las frases rimbombantes, no os hagáis los budistas nirvanosos, porque si bien nadie nos posee por completo, cada persona que queremos tiene un pedacito de nosotros, un pedazo que le debemos. No nos quedamos huecos por ello: nos rellenamos con los pedacitos que tenemos de los demás, los que nos deben.

Uso el verbo tener con deliberación. Implica posesión ¿sabéis?

Pues eso. A la pá de Dió.

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19 comentarios to “Profusión de lugares comunes”

  1. MeryFlower Says:

    ¡Olé!
    Me quito el sombrero, la gorra o lo que tenga que ser.
    Cada día me gustan más tus posts :)

  2. Salamandra Says:

    La última frase me parece una excusa para dejar al otro.

    Y como ocasionalmente uso sombrero, pues me lo quito.

  3. carrascus Says:

    Pues sí, D. Micro… esas dos frases puede usted sustituirlas por ésta otra: “Por los hijos hacemos cosas que no haríamos por nosotros mismos”…

    Y sobre el asunto que nos traemos por vía interna, como yo no estoy ultimamente en gran forma, se lo he pasado al amigo Ambrosio, que seguramente se pondrá en contacto con usted.

    Un abrazo.

  4. Microalgo Says:

    Muchas gracias a los tres. Veo que me comprenden.

    Y sí. Ambrosius al rescate, como es habitual. Les debo a Ustedes un petrolero lleno de cerveza y pasado por la Antártida (pa que esté frequita). Intentaré, como ya le dije a Ambrosius, no demorar mucho el pago de esa deuda.

  5. ergorrion Says:

    La primera frase se la cedo, aunque creo que se refiere a ese sentimiento de soledad que se tiene cuando uno habla consigo mismo y se justifica a uno mismo ante uno mismo, pero que vamos, que da lo mismo, se la cedo.

    En cuanto a la segunda, tiene usted razón, pero como diría Groucho no la tiene toda, y la poca que tiene no le sirve para nada. Al menos en lo que respecta a mis sentimientos no me siento de mi hijo, acudo a él y estoy conectado a él por mi mismo, por la decisión que tomé de tenerlo, criarlo, y hacerlo libre e independiente en la medida de mis posibilidades. Cuando alguien me dice “tu eres mio” (que me lo dicen) yo siempre digo que soy de mi mismo. Los vínculos afectivo-amoroso-paterno-fraternales, desde mi punto de vista, no implican posesión, aunque sí ciertas obligaciones o cuidados si uno no quiere que se vengan abajo.

    Lo que si me parece cierto es que quien acude a esos dos lugares comunes que usted menciona, lo hace buscando escusas ante sí o ante los demás, y más que justificación de un sistema de pensamiento que le permita a uno vivir la vida ordenadamente, me parece justificación de unos actos o actitudes que no casan precisamente con el sistema de pensamiento con el que viven. (Joder, si esto parece de Schopenhauer por lo menos, jijiji.)

    Pero que yo a usté lo quiero mucho, ehhh :)

  6. Microalgo Says:

    Y viceversa, Gorrión.

    Creo que si no toda, al menos sí que tiene Usted gran parte de la razón.

  7. laluli Says:

    Muy interesantes vuestras reflexiones.
    Estoy con ergorrion, no me gusta la palabra pertenecer para las relaciones afectivas.
    Quizás cambie de opinion si un dia tengo hijos o quizás por eso mismo no quiero tenerlos.

  8. Teodoro W. Adorno g. Says:

    No le diré que me han afectado sus “tontaina” o “eso es una idiotez” por que a estas alturas me importan pocas cosas. Pero como sí creo que “nacemos y morimos solos”, me veo obligada a hacer algunas aclaraciones. Lo primero es que me ha sorprendido que lo consideren un lugar común, cuando yo lo tenía por una convicción original a la que llegué tras largas y sentidas introspecciones en las que acabé asumiendo la individualidad, la unidad discreta del hombre frente al resto del universo, aun estando rodeados de personas a las que nos unan lazos de acero o algodón. Y claro que no vivimos solos. Nos pasamos la vida huyendo de la soledad y a veces lo conseguimos o eso creemos (lo que a efectos prácticos es lo mismo).

    La segunda ¿me creen si les digo que no está entre mis aficiones arrollar o traicionar a la gente?

    Respecto a esa pertenencia a los demás que comenta, pienso más o menos lo mismo que usted, aunque se le ha olvidado mencionar que las obligaciones morales no impiden que a veces prioricemos nuestros propios intereses incluso si ello implica dañar a las personas que nos quieren. Así que tampoco son algo como para tomarlo de bandera. Y por otro lado, habla de amistad y de hijos y sin embargo siempre que he oído esta frasecita fue en el contexto de las sobrevaloradas relaciones de pareja. Qué compañías tan místicas frecuenta.

    Saludos.

  9. Microalgo Says:

    Saludos, Teodoro. De cualquier manera, siempre me alegra verla por acá.

    Y claro.

    Esas frases en cuestión se las he oído decir a gente que las decía demasiado a la ligera. A aquellos a los que la vida ha dado un mal pisotón no se las he oído, aunque las piensen.

    Y yo no creo que las relaciones de pareja estén sobrevaloradas. Sería entonar un “están verdes” poco convincente.

  10. Microalgo Says:

    Y lo siento, pero sigo pensando que quien dice que nace solo no tiene la menor idea de biología. Quien lo piense ES un tontaina.

    Pero ni por asomo la he metido a Usted nunca, nunca, Adorno, en esa categoría.

  11. Glomus Says:

    Nacimiento y muerte, pues mire, de uno no me acuerdo y de la otra no tengo datos propios. Respecto a la pertenencia, dados mis antecedentes de astrofísico frustrado, un símil: la mota más pequeña de materia interestelar está sujeta a las atracciones de todos los demás cuerpos del Universo. Ya que es ley de vida, busquemos la atracción (pertenencia) al cuerpo (alma) que nos está buscando por su lado.
    Y recurro, como siempre, al amigo Aute:
    Cuando dos cuerpos se buscan,
    se hace la carne, utopía,
    cuando dos cuerpos se encuentran,
    se hace la carne, alegría,
    Cuando dos cuerpos se abrazan,
    se hace la carne, anarquía,
    Cuando dos cuerpos son alma
    se hace la carne, poesía.

  12. Microalgo Says:

    Jó, Glomus.

    Filosófico lo veo. ¿Come Usted bien?

  13. Princesa sin sapo Says:

    (Crea Ud que sí, don Micro).
    Refiriéndome a lo de la pertenencia, es una palabra tan desgastada…
    No la entiendo, en el contexto afectivo de una relación SANA, como propiedad, sino como correspondencia.
    No es que el otro sea mío porque soy su dueño o yo suya porque me someta a sus órdenes o deseos, sino que somos seres que nos pertenecemos porque nos complementamos, y si bien podemos funcionar y vivir por separado, funcionamos mucho mejor y somos mucho más felices juntos.
    Y comprendo que haya gente que no lo comparta, porque he estado en ese sitio… pero quizás sea porque no han alcanzado esta experiencia…

  14. Silvia Says:

    Me encata este blog, es como estar en la sala de estar de alguna casa llena de amigos muy bien avenidos. ¡Os seguiré!

  15. Microalgo Says:

    Eso dice la teoría, Princesa. Otra cosa, luego, son las tripas, que se pasan todos los manuales por el forro…

    Bienvenida, Silvia. Le hacemos hueco en el sofá. Quédese el tiempo que quiera.

  16. Princesa sin sapo Says:

    Verá, depende del manual… Y le aseguro que se lo digo con las tripas…

  17. Posidonia Says:

    Cuando uno es padre, es padre para siempre… Luego tiene usted toda la razón D. Microalgo: uno pertenece a sus hijos.

    Salud.

  18. NáN Says:

    me ha gustado lo del préstamo. Si dos personas no llevan las cuentas y siguen bien, es que tienen que estar juntas.

    Yo sí creo en la soledad, por eso me esfuerzo en el único alivio: la amistad (meto el amor en el mismo saco, dejando aparte el “enamoramiento”, que es otra cosa).

  19. Microalgo Says:

    Si que son cosas distintas. Y el amor, sin embargo, es la misma, estoy de acuerdo. Parece una contradicción, pero creo que no lo es.

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