Año nuevo, lo de siempre

Nacemos ya, decía, con vocación de vencidos (Álvaro Mutis: Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero).


Tras la niebla, Dios en persona nos observa

Mucha lucecita y luego ná.



Toc toc.

¿Hay alguien ahí arriba?

No. Lo sabía. Y bueno, en todo caso, y pidiendo disculpas por la tardanza en la renovación de esta página (motivada por mi simple ausencia vacacional), me permito la licencia poética de levantar la cabeza al firmamento y soltar mi pseudoplegaria de año nuevo.

Aunque sigo en las mismas. No escarmiento. No he iniciado aún ese estúpido monólogo que los humanos tantas veces creemos diálogo (siempre para pedir o para quejarnos) y ya me estoy planteando por qué siempre miramos hacia arriba, cuando el Supuesto Dueño de las Probabilidades puede estar igualmente abajo…

No divaguemos. Hemos venido a lo que henos venido.

Me dan ganas de empezar con un “eh, tú”, pero seamos ortodoxos.

Oh, tú. Quienquiera que seas, que ostentas el dudosísimo honor de la sobrenaturalidad.

Oh, tú, escucha mi voz y atiéndeme, aunque te jorobe oír imperativos en otra boca que no sea la tuya (confiésalo).

Empiezo otro año. Y mira, si te place y si eres tan chachi como dicen que dices, a ver si tienes a bien, dos puntos.

Permitirme recuperar la dulzura que tuve y he ido perdiendo. Sí, esa de la que tanto se llegó uno a avergonzar, la que se confunde tan sencillamente con debilidad (no digo fragilidad: frágiles somos todos, y el que crea que no lo es, es frágil y además gilipollas), esa dulzura que no se estila y que no acaba sirviendo para nada, pero que me permitió ser yo. Y dejarme recuperar también el buen humor. Indispensable, esto último.

Concederme, al menos, el valor de intentar restañar alguna herida ajena, ya que no podrá, casi seguro, atribuírseme el mérito de conseguirlo. Y concederme también la elegancia de no esperar que nadie me lo reconozca o me lo agradezca.

No dejar que evite las desilusiones por el sencillo método de evitar ilusionarme. O lo que es lo mismo: que aprenda a encajar. Tan simple como eso.

Evitar que las maldades (pequeñas y no tanto) que voy cometiendo con el paso de los años no me convenzan de que, total, somos malos, que así es la vida y que de perdidos al río. Siempre habrá grados, y cuanto menos malos, mejor. Sin excusas y sin echarle la culpa de nuestras maldades a otros, y menos a los que las sufren.

Saber decir que sí a lo que quiero decir que sí y saber decir que no a lo que quiero decir que no. Si alguno cree que es tan fácil, me alegro por él. Que pida otra cosa para él. A mí me viene muy bien ésta.

Y una única cosa más. Esta vez no sólo para mí. Ya que te será imposible evitarnos la estupidez, sálvanos, si puedes, de la locura. De la verdadera. De la selva de la que no se vuelve, nunca. No nos dejes pisar sus lindes siquiera.

Que así sea, que es la fórmula chulesca que se utiliza en estos casos. Y si no estás por la labor de concederme estas cosas, tampoco te preocupes mucho. Ya me iré apañando yo por mi cuenta.

Buen año a todos.

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10 comentarios to “Año nuevo, lo de siempre”

  1. Glomus Says:

    Dudo que haya que mirar arriba para pedir todo eso, D. Micro. En todo caso, la plegaria debe dirigirse hacia dentro, ya que todo lo que pide Vd depende de Vd, o hacia fuera, porque el mundo está lleno de gente, y un cierto porcentaje de la gente está por la labor de que sus plegarias se conviertan en evidencias enquistadas, o sea, que no pasen a ser recuerdos.
    Necesitamos absenta? Necesitamos Langavulin? No (bueno, también), pero sobre todo necesitamos risas y serenidad.
    Cuente con nos.

  2. laluli Says:

    Yo no tengo costumbre de formular peticiones ni buenos propositos cuando empieza el nuevo año. ¡y mira que tengo por lo que pedir! paciencia, dulzura, generosidad… pero creo que estoy totalmente resignada a ser como soy.
    Feliz año a todos.

  3. Princesasinsapo Says:

    Caro Micro: lo que pide, es pedido con tanta dulzura (no empalago, ¿eh?), que creo que la primera petición no necesita ser enunciada; Ud. sigue teniendo dulzura (mucha, la destila en cada palabra…), y cada vez me apetece más conocerle.Los informes previos ya son buenos, pero seguro que conocerle personalmente lo será mucho más.
    Que se cumplan sus deseos, que en gran manera coparte con varios de nosotros.Un abrazo grandotote.

  4. Microalgo Says:

    Pues a ver si sí, PsS. Ya lo apañaremos.

    Como decía, amigo Glomus, es una licencia poética. Y mejor el Lagavulin (bebida de dioses) que la absenta (bebida de colgaos).

    Y no se me ofusque, Luli. Usted está bien como está.

  5. MeryFlower Says:

    Pues yo soy más terrenal que todo eso y pido para el año que entra… un cocheee!!! (se aceptan donaciones que serán muy bien recibidas) Ah! y también pido salud para mi familia y seguir siendo sorprendida por el mundo que nos rodea, creo que esa cualidad no deberíamos perderla ninguno de nosotros.
    Y tengo que decir que me ha encantado volverle a ver, es todo un placer tenerle aquí cerquita y bien a mano. Puede contar conmigo 1, 2, 3…
    Un beso gordote gordote :)

  6. Microalgo Says:

    Ande calle, ande calle…

  7. carrascus Says:

    D. Micro… ¿todo eso lo ha pedido usted en la ventanilla adecuada, mostrando todos los certificados pernitenentes, pagando las tasas preceptivas y demás requisitorias imprescindibles…? ¿O solo lo ha musitado mirando p’arriba…?

    Pues si ha sido así como esto último, me temo que va a seguir yendo usted tan de culo como suele mostrarnos por aquí con sus textos.

    Que Dios le coja confesado.

    Y que tenga un año tan feliz como pueda, no obstante….

  8. mis4ratos Says:

    cambiaría la dulzura por inocencia en introduciría en la plegaria el ser consecuente.
    y tienes razón, es tan importante saber decir NO como poder decir SÍ cuando hay q decirlo. no es fácil.
    bonito post.

  9. ETDN Says:

    Pues Amén…
    y es que claro, no me extraña que pidas estas cosas. Porque eres un tío borde, gruñón, que no piensas nada en los demás ni cuidas a la gente, que tratas fatal a tus amigos, despegado, tacaño… y para más inri ¡científico y ateo!

    (uupps, creo que me acaba de poseer el espíritu de Margarita Dolcevita, que es aún más mala que tú, si es que eso es posible)…

    Ay, cuánto echaba de menos los blogs…entre las vacaciones, mi ordenata escacharrado y el facebook los tenía un poco abandonados, pero ¡he vueltooooooo!

    besos salados, para contrarrestar la dulzura…

  10. Sérilan Says:

    Me encanta la fina ironía con que retomas éste lugar y das la bienvenida a un nuevo año, no tengo más remedio que quitarme el sombrero ante tí, querido Micro.
    Y aún te siguen preocupando esas pequeñas grandes cosas del alma..?
    Pero si dejas al descubierto con tus palabras la grandeza de ésta.

    Anda…toma un beso y deja esa cabecita tuya a su libre albedrío

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