Otra experiencia fundacional

― Señores, les recuerdo que nuestra Sociedad, fundada por instigación del director técnico Amadís Dudú, tiene por finalidad la construcción y explotación de un ferrocarril en Exopotamia.
― No estoy de acuerdo.
― Pero claro que sí, acuérdese.
― Sí, es cierto, estaba equivocado.
(Boris Vian: Otoño en Pekín).


flagelacion

Los “malos” que debió ver mi abuela,
aplicándose al tormento de Nuestro Señor



Un comentario surgido ya no sé a raíz de qué, en el blog de la Dama Tirita me recordó uno de esos sucedidos fundacionales, que uno fija en su memoria como puntos de inflexión.

Mi abuela es toledana y vehemente, derechosa y racistona. Xenófuga, que diría el gran Paco-Paquito, un buen amigo. Un día se rompió algo en la casa familiar en Toledo (no recuerdo qué, una copa, un jarrón, lo que fuera, y mi abuela exclamó:

― ¡Ay! ¡Me cago en los moros que mataron a Jesús!

Tampoco recuerdo mi edad cuando pasó esto. Calculo que tendría unos siete u ocho años como mucho, porque me pensé unos instantes si lo que mi abuela decía tenía sentido o no, de modo que no pudo ser más tarde. Sin ser un experto en Historia Sagrada ni en el devenir del Medio Oriente en la Edad Antigua (en eso, estoy en las mismas ahora), me permití mostrar un atisbo de dudas ante mi abuela.

― Er… esto… abuela… lo de los musulmanes ¿no es después? ¿Y no fueron los judíos los que…?

― ¡Já! ¡Me lo vas a decir a mí, CON LA DE FOTOS QUE HE VISTO YO DE ESO!

Fin de la discusión. Recuerdo que ese día fijé en mi cerebro una verdad absoluta: los mayores no tienen por qué ostentar la verdad sobre lo que dicen. A veces, no tienen ni una idea aproximada de lo que están diciendo.

Y hasta hoy.

Besotes.

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25 comentarios to “Otra experiencia fundacional”

  1. carrascus Says:

    Mi padre lo que solía decir era me cago en tós los santos que manden más que Dios.

  2. Microalgo Says:

    Recatado a la par que palabroteante, según veo…

  3. Canoso Says:

    Con estas expresiones, además de descubrir que los mayores no tiene la verdad absoluta, aprendes a apartar cualquier intención de rebatirlas, o terminas en discusiones bizantinas.

    Yo la que recuerdo de pequeño es ‘me cago en san Pito Pato’ y siempre pensaba lo mismo, ‘qué culpa tendrá este pobre señor, bastante tiene con su nombre’.

    Cosas de la edad, supongo.

  4. JuanMa Says:

    Al pobre Jesús me lo matan y maltratan tos los días unas cuantas de veces, ay!

  5. Microalgo Says:

    ¿En san Pito Pato?

    ¿?

    Pavoroso…

    Verbalmente, al menos, sí, Juanma. Y a todo el que se ponga a tiro, que es el ibérico un pueblo animadverso por predisposición propia…

  6. NáN Says:

    El mío me decía: “No me cago en tu padre por si acaso soy yo”.

    Y a mí se me abría un océano de libertad y posibilidades.

  7. cieso Says:

    Como juramento, eso de “me cago en los clavos que sujetan el cielo” también tenía su gracia. La calé del puesto de aceitunas que hay debajo de mi ventana también tiene un buen repertorio, pero no lo pongo aquí por si acaso hay ninios mirando.
    Y esto…¿iba de mayores a los que le patina el embrague o va de barbaridades de las que se sueltan por la boca?
    Como sea, un plaser leerle

  8. Sérilan Says:

    Con los mayores ni meterse por si acaso se entera mi padre. Que si están en posesión de la verdad..?? no seré yo quien lo ponga en duda por si acaso

  9. Peter Says:

    Como decía mi apdre, cuando seas padre comerás huevos. La autoridad familiar se asume, no se discute.

    Y es de mala persona no dejar que los mayores crean que tiene la razón si no hacen mal a nadie, digo yo.

  10. ETDN Says:

    Lo mejor, lo de las fotos. Toda una visionaria, la señora abuela de usté.
    A saber qué diría de Obama…

  11. ergorrion Says:

    Hola, soy los mayores y por supuesto que tengo razón cuando digo algo, “aunque no la tenga toda y la poca que tenga no me sirva para nada”.

    Por cierto, veo que sus lectores, don micro, o no tienen la edad que representan, o hace mucho que no consultan el espejito mágico de la verdad ni renuevan el DNI. ¡Qué verdad es que los mayores siempre van siendo otros! Como dice mi madre de 81 años, yo al hogar del pensionista no voy que está lleno de viejos.

  12. Princesasinsapo Says:

    Ja, ja! Mi madre aún no tiene 81 años (le falta bastante) pero se resiste a hacer muchas actividades “de la 3ª edad” por el mismo motivo…
    Y aunque en mi casa no se usaba el “porque lo digo yo” ni tengo experiencias tan jugosas como las de Don Micro, sí recuerdo que el razonamiento infantil y el adulto no iban por los mismo carriles. Ejemplo: cuando me obligaban a comer algo, me decían “come; piensa en todos esos niños que se mueren de hambre”, y yo respondía “pues llévales mi plato de comida”. Los ojos de mis padres centelleaban…

  13. JORNALISMO Says:

    CURSO DE JORNALISMO
    BARROCO CIBERNETICO
    CIÇA
    A literatura foi o canal de expressão do homem desde que ele aprendeu que escrevendo é possível sair das páginas e viver para sempre. O homem foi colonizador, barroco, árcade, romântico, e expressou o estado de sua alma de forma tal que, hoje, vemos perfeitamente as escolas literárias demarcadas por períodos e características.
    Mas, e agora? – sempre pensei. O que resta a nós, indivíduos fragmentados, superficiais? A cultura em que vivemos já não suporta uma unidade de pensamento. Já nem mais é digna de ser chamada “cultura”, isso é só um apelido a nossa fugacidade extrema. Sabemos um pouco sobre tudo. Muito pouco sobre tudo. Repassamos essas poucas informações em grande escala. E pronto. Continuamos na alienação de nosso saber e na fragmentação de nossas relações.
    Hoje, entretanto, comecei a pensar diferente. Entrei em uma livraria, percorri inúmeros títulos contemporâneos e não pude chegar à outra conclusão que não esta (o que, de certa forma, deixou-me feliz): o homem atual é barroco. Um “barroco cibernético”.
    Um barroco cibernético absurdamente incomodado com sua vida cheia de máquinas, trabalho e concreto. Ele contesta igualmente aos outros, aqueles a quem sempre admirei. É dividido igual.
    É dividido entre a frieza da cobrança incessante por sua funcionalidade, e o calor dos sentimentos, cada vez mais longe. É dividido entre o automóvel potente que ele mesmo criou e a paz da vida com a natureza, onde deseja passar as férias.
    É dividido entre a humanidade, seu bem, e a tecnologia, seu mal. E vai se trocando entre antíteses e rebuscamentos para encontrar seu equilíbrio.
    O homem de hoje carrega multidões atrás de seus “códigos”, que trazem a magia e o mistério que sua desilusão já não lhe permite ter. Leva outros milhões que seguem avidamente seus “queijos” e seus “segredos”, soluções para sua angústia interminável e promessas para que finalmente consigam a felicidade através do sucesso.
    Mas que sucesso, que felicidade? Não, o barroco cibernético já não o sabe. Está perdido entre a escuridão da modernidade e a claridade de um mundo distante que nem imagina como é.
    BARROCO CIBERNETICO
    BARROCO CYBERNETICO

  14. la mujer tirita Says:

    Buenas noches, caballero.
    Entro en su salón para comunicarle que yo, el 13 del mes en curso no estoy en Madrid; no obstante le agradecería que me pusiese un correo a lamujertirita@gmail.com para poder cortejarle como Dios manda, es decir, en privado.

    Un cordial saludo,
    La Tiri.

  15. margherita dolcevita Says:

    Las abuelas siempre tienen razón, niño. Si ella dice que eran moros, pues eran moros. Totá, tú estabas allí para verlo? Y no sostenemos casi todos los que escribimos aquí que lo de la Biblia es puro afán panfletario? Pues ya está. Las abuelas son los seres más sabios del mundo. Mira, si no, al de Nán.
    Y que siempre sea yo la que tenga que meter a este chico en vereda… Le dan ustedes mucha bola al melenudo y así nunca lograremos hacer de él un hombre de provecho.

  16. Arwen Says:

    La verdad es que las abuelas sueltan máximas que hay que tener en cuenta. Hay varias frases de la mía que yo sigo usando, como “No hay ná peó que un pobre jarto pan”, que viene a significar lo mismo que “Si quieres conocé a fulanito, dale un carguito”.
    Pero en cuanto a exclamaciones cuarto y mitad de irreverentes, me quedo con la que le escuché hace poco a un vasco: “Me cago en San Dios!!!”

  17. princesa del vértigo Says:

    Mi abuelo materno tenía la habilidad de dejarnos literalmente paralizados a todos cuando alguien se atrevía a llevarle la contraria. Rojo como la grana, soltaba amenazante: ¡¡me cagüen tó lo que se menea!! y claro, a ver quien movía un pelo de las pestañas (a esto también ayudaba lo suyo un bastón de madera maciza que enarbolaba por encima de nuestras cabezas).

  18. charma Says:

    ¡Buenas Microalgo!

    Vi tu post… pues aquí exprimiendo el tiempo para que haya tiempo de hacer casi de todo :)
    Seguiré parloteando en mi blog… y a la vuelta, quedamos y te cuendo la expeiencia gondwana…

    Besos

  19. laluli Says:

    Mi abuela es muy gracioas. Todos los insulto los dice los termina en “i” supongo que debe pensar que suenan mejor: hijo de la gran puti, joio por culi,…
    ¡¡¡¡La adoro!!!!

  20. Microalgo Says:

    Es que el personal norteño tiene un no sé qué especial para la blasfemia, Dama Arwen.

    Expeditivo su abuelo, PdV. Desde luego, una amenaza es mucho más efectiva cuando viene secundada por un trocito vegetal lignificado.

    Aclaro para los que no la conocen que Charma está ahora mismo en Australia, lidiando con la fauna y flora de allá. Todos deseamos que no le pique el pulpito anillado, que, como diría la abuela de Luli, es un pedaci de cabroni.

  21. Zoe Says:

    Tiene usted un regalito en mi blog querido Micro. Tengo ya ganitas de verle por aqui.

  22. Virginia Barbancho Says:

    En mi familia éramos más de “Me caaaaaago en la Virgen!”, y claro… así hemos salido…

  23. Virginia Barbancho Says:

    En mi casa eramos más de “Me caaaago en la Virgen!” y claro… así hemos salido…

    Un beso

    V.

  24. Virginia Barbancho Says:

    y su blog me ha engañado haciéndome creer que perdió mi comentario…

    Me caaaaago eeennnn!!!!!

  25. Microalgo Says:

    Es lo que tiene, mi blog. Pícaro, él.

    Le voy a dejar la doble blasfemia, Dama Barbancho, para que así no haya duda en cuanto a su condenación eterna. Ni siquiera si es Anubis (nunca se sabe, oiga, a priori valen todas) el que vaya a pesar su corazón en el ultamundo, dudo de que se escape Usted de la gehena.

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