Teoría del enfado, práctica del cabreo

Si pretendes arrojarte de un séptimo piso, no me lo digas, no sabes lo poco que me preocupan tus intenciones, tú salta, no te entretengas, suelo mirar las necrológicas (Lenisio Dimas: Coge algo de abrigo, que nunca se sabe. Raramente tengo ideas).


Dayoz y tduenoz.



Dos personas, dos. En poco tiempo.

Dos personas me han preguntado hace pocos días que con qué frecuencia me enfado. Creo que me ven un tipo demasiado controlado.

Vayamos por partes.

Es cierto que me cabreo poco. Es mucho más fácil ponerme triste que cabrearme; hay muchas más acciones de mis coetáneos que pueden deprimirme más que enfadarme. Tal vez es cuestión de empatía: en ocasiones me veo yo mismo reflejado en las acciones (digamos) punibles de los otros. Las que yo ya hice alguna vez o las que podría hacer, las que acabaré haciendo en breve. Sería injusto montar en cólera por algo en lo que yo mismo podría caer.

Eso sí: cuando me enfado, estoy completamente convencido de los fundamentos de mi mala hostia, y cuando alguien me dice que no tengo motivos para cabrearme, entonces me mosqueo aún mucho más.

Y aún así, nunca he podido evitar sentirme mal después de dejar que la ira tomara las riendas, como un mal borracho con buena memoria. Me avergüenza la pérdida de control, es como un paso atrás en la civilización, una vuelta a la edad media desde el renacimiento.

Y no me gusta enfadarme. No me calma, no me desahogo con un estallido de gritos y aspavientos, no me aplaca darle cuatro puñetazos a la pared (¿qué me ha hecho a mí la pared?). Todo lo contrario, me siento aún peor.

Pero, oh, sorpresa.

La inmensa mayoría de los demás seres humanos lo ven mal. Es como si necesitaran verme hecho una furia de vez en cuando, les extraña (o les molesta) que yo no me enfade con más frecuencia. En lugar de ver como un mérito que yo consiga contar hasta diez y respirar hondo, en vez de encontrar una característica positiva el talante conciliador y poco agresivo para con los demás, uno se ve a veces denostado (en ocasiones, despreciado), incluso por aquellos mismos a los que ahorro ser objeto de mi enfado.

Moraleja: pues cabréate.

Pues no, perdónenme. Me arrogo el derecho a mantener mi personalidad. Y al que no le guste y no lo soporte, que siga las consignas del gran Lenisio Dimas (cita de entrada en este post).

Para mí, enfadarme sería el artificio. Hago lo que me sale naturalmente. Siento mucho ofenderlos con ser como soy… pero sigo intrigado por el mecanismo de esa crítica.

¿Por qué tengo que enfadarme? ¿Porque todo el mundo lo hace? ¿Y por qué la gente no se molesta ante un héroe o una persona noble en extremo, si también son ―lamentablemente― poco frecuentes? (¿O también perturbaría mucho su presencia?).

Libres son de intentar darme una explicación coherente, porque no lo pillo, debo ser de natural obtuso.

Eso sí, la semana que viene voy a estar un tanto ausente, por motivos de curro. Si no respondo es porque no estoy, no porque me raje.

¿Tamos?

Pues hale.

Besotes.

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27 comentarios to “Teoría del enfado, práctica del cabreo”

  1. JuanMa Replicante Says:

    Enfádese o no a su libre albedrío, amigo mío. ¿No somos ya mayorcitos pa comernos el coco por lo que los demás pensarán de nosotros? :)
    Pues eso. Y buen viaje.

  2. Microalgo Says:

    Gracias.

    Tiene razón, claro, pero decir que no me importa en absoluto lo que los demás piensen de mí sería, también ficticio. Sobre todo lo que piensa la gente que me importa.

    Gracias por los buenos deseos para el viaje. Ya les contaré a la vuelta.

  3. Ayla 2 Says:

    A veces la gente confunde enfadarse con marcar el territorio para seguir vivo en la jungla. Si uno puede sobrevivir con dignidad sin perder energías con berrinches, que lo aproveche como ventaja competitiva, hombre.
    Buen finde y buen viaje!!

  4. cieso Says:

    Puede que el enojo no esté incluído en las cadenas de ADN de las diatomeas…pues no sabe vuecé que suerte.
    Y vuen biaje, maehtro

  5. ergorrion Says:

    Pues a mi eso de no enfadarse me parece una virtud. Mi padre era de esos y a fe que era una de las cualidades que más admiraba en él. Desgraciadamente, yo con intentar no enfadarme me debo conformar. Aunque por épocas del año hago progresos. Siga así, que el que se cabrea tiene dos trabajos.

  6. carrascus Says:

    Pues hace usted bien, D. Micro… seguramente lo que a los demás no les gusta no es que usted no se cabree como hacen ellos, sino que ellos no tienen la capacidad de poder hacer lo que hace usted…

    Buen viaje, y feliz vuelta…

  7. zoe Says:

    Hola don Micro
    En primer lugar, le ruego que disculpe mi desparición de los últimos días…si usted lo requiere le daré una explicación, aunque imagino que ya la conoce.
    En segundo lugar, estoy con usted. No merece la pena hacerse mala sangre, si podemos respirar hondo y pasar página. Y al que no le guste, que no mire.
    Esa es una virtud que admiro en usted (así como su sentido del humor, aunque a veces no coincidamos).
    Le echo de menitos Don Micro.
    Mil besos

  8. Glomus Says:

    Los cabreos solo sirven para colocarlos en una escala y que el respetable se acuerde con solaz y jolgorio de la explosión más notoria o memorable (usted y yo, por ejemplo, jamás olvidaremos el “¡Chícharo, yo te mato! de nuestro amado Anaxágoras). Pero no vamos a discutir sobre el tema de hoy, porque ambos somos de la cofradía de la sangre de horchata (yo no le imagino cabreado, ni Vd a mí echando sapos y culebras -no tenga nada contra los sapos, por cierto-).
    Buen viaje (no vendrás pacá, pillastre…)

  9. ETDN Says:

    Si es que la gente es mazo rara…

    Sigue siendo como eres. Y a quien no le guste que le den.

    besotes

  10. princesa del vértigo Says:

    Yo no le veo tan raro, o si lo es al menos lo es tanto como yo y mi Niña Ángela, a la que sus amigas también tienen machacada por el mismo motivo.

    Creo que la clave está en la pregunta que hace de si no les perturbaría también una persona noble o cualquiera que tenga una virtud o cualidad escasa en la generalidad de la gente. Supongo que les molesta inconscientemente no poder controlar determinadas emociones que surgen por cosas que en realidad no tienen la importancia que se les da y que al único que perjudica es a ti mismo sin solucionar generalmente nada.

    Podría hablarme mucho sobre esto y de infinitos motivos inconscientes por los que la mayoría de la gente se enfada y que muchísimas veces no tienen nada que ver con el hecho en sí que supuestamente motiva ese enfado. Yo he pasado por eso y creo haberlo resuelto hace mucho tiempo, para beneficio mío. Si los demás le aprecian, deberían alegrarse de que sea así o al menos aceptarle como es. El problema es de ellos, no de usted.

    Un abrazo

  11. laluli Says:

    Pues ya quisiera yo tener esa capacidad, sobre todo con las personas a las que mas quiero, ya que son ellas las que me ven en general cabrada. Estoy con la princesa del vertigo, este tipos de cabreo suelen tener un transfondo inconfesable.
    Pero por otra parte, no soporto a la gente que no discute, que no intenta exponerme sus razones y que da media vuelta diciendo si como a los locos.
    No me gustan los estallidos colericos, me tiembla todo y despues me siento muy mal, pero intento hacer saber a los otros que pasa por mi cabeza.

  12. Irénicus Says:

    Como decían por ahí arriba, demasiado a menudo se confunden los enfados con marcar el territorio: parece que alguien con capacidad para no dejarse dominar por la ira no tiene caracter, entendiéndolo como “firmeza” para defenderse sin dejarse mangonear.

    Y, por otro lado, digo yo: ¿qué mayor muestra de superioridad que responder con una sonrisa benigna, indiferente o reconciliadora en vez de estallar escupiendo bilis?

  13. Princesasinsapo Says:

    “Bienaventurados los mansos…”
    Pero temblad ante los tranquilos, el día que llegan a enfadarse de verdad (aunque a mí, verles en tan desusada actitud, me da por la risa inoportuna, ésa que nos ataca, sin sentido, en los funerales, por ejemplo).
    Y en cuanto a los que se cabrean con frecuencia, dicen por ahí que es que las personas que se enojan es porque tienen miedo de algo: de que los pisoteen, de perder algo o a alguien, de que el otro logre algo que uno no puede o no se atreve… Y como dice Ergorrión, encima tienen dos trabajos.
    Aunque conozco un personaje que se cabrea mucho y con frecuencia, y contribuye de esa manera a generar un ambiente de trabajo de tensión y temores entre sus subordinados, sumado al desconcierto de que bruscamente la actitud pasa a ser de como si nada hubiera pasado, con lo cual lleva a preguntarse con frecuencia a las personas de su entorno “¿estaré yo loco o el loco es él?”. Muy desagradable. Prefiero a la gente que no se cabrea, always.

  14. NáN Says:

    pues sí que somos raros, sí.

    Yo aprecio a quien no pierde los estribos. Vociferar (y soy de los que cada 4 meses me da una pataleta) es untruco muy pobre.

  15. Sérilan Says:

    A ver…Don Micro. Cuando define usted el enfado lo presenta montado en cólera, diciendo improperios, poniendose violento, furioso, dando golpes a la mesa…etc..
    A mi modo de ver eso define un modo de enfado, pero hay más variantes.
    Si le digo ésto es porque mi enfado particular es distinto al que presenta. Vaya de antemano que me enfado muy pocas veces, se necesita mucho para enfadarme a mí o más bien para hacerme perder los papeles como se suele decir. La mayoria de las veces lo que si se consigue es dañarme y ésto hace pupa.
    Por eso, preferíria que no fuese así, y enfadarme, enfadarme más, porque cuando lo hago me siento furiosa (pero en silencio) y ese estado de ánimo es como una coraza que me protege y me cuida ante ese daño del que hablaba

  16. JORNALISMO Says:

    CURSO DE JORNALISMO
    BARROCO CIBERNETICO
    CIÇA
    A literatura foi o canal de expressão do homem desde que ele aprendeu que escrevendo é possível sair das páginas e viver para sempre. O homem foi colonizador, barroco, árcade, romântico, e expressou o estado de sua alma de forma tal que, hoje, vemos perfeitamente as escolas literárias demarcadas por períodos e características.
    Mas, e agora? – sempre pensei. O que resta a nós, indivíduos fragmentados, superficiais? A cultura em que vivemos já não suporta uma unidade de pensamento. Já nem mais é digna de ser chamada “cultura”, isso é só um apelido a nossa fugacidade extrema. Sabemos um pouco sobre tudo. Muito pouco sobre tudo. Repassamos essas poucas informações em grande escala. E pronto. Continuamos na alienação de nosso saber e na fragmentação de nossas relações.
    Hoje, entretanto, comecei a pensar diferente. Entrei em uma livraria, percorri inúmeros títulos contemporâneos e não pude chegar à outra conclusão que não esta (o que, de certa forma, deixou-me feliz): o homem atual é barroco. Um “barroco cibernético”.
    Um barroco cibernético absurdamente incomodado com sua vida cheia de máquinas, trabalho e concreto. Ele contesta igualmente aos outros, aqueles a quem sempre admirei. É dividido igual.
    É dividido entre a frieza da cobrança incessante por sua funcionalidade, e o calor dos sentimentos, cada vez mais longe. É dividido entre o automóvel potente que ele mesmo criou e a paz da vida com a natureza, onde deseja passar as férias.
    É dividido entre a humanidade, seu bem, e a tecnologia, seu mal. E vai se trocando entre antíteses e rebuscamentos para encontrar seu equilíbrio.
    O homem de hoje carrega multidões atrás de seus “códigos”, que trazem a magia e o mistério que sua desilusão já não lhe permite ter. Leva outros milhões que seguem avidamente seus “queijos” e seus “segredos”, soluções para sua angústia interminável e promessas para que finalmente consigam a felicidade através do sucesso.
    Mas que sucesso, que felicidade? Não, o barroco cibernético já não o sabe. Está perdido entre a escuridão da modernidade e a claridade de um mundo distante que nem imagina como é.
    BARROCO CIBERNETICO
    BARROCO CYBERNETICO

  17. Anónimo Says:

    Yo era alguien como tú. Alguien poco admirado por los demás, pero que admiraba mucho a los que eran como yo, que no se enfadaban ni alteraban por casi cualquier motivo que insultara el ego.

    Empecé a tener problemas, la gente me despreciaba y no encontraba el motivo. El motivo era que su ego se desinflaba cuando veían que no me enfadaba. Empecé a enfadarme, y a sentirme uno más (se inflaba mi ego o mejor dicho, mi bienestar al ver que los demás no me atacaban), me sentía como del montón.

    Y si algo he descubierto es que HAY que ser del montón, o por lo menos en algunos aspectos de la vida, si no quieres ser un marginado social.

    He leído muchos libros, y hay opiniones muy extremas sobre esto. Lo que está claro es que si lo que quieres es ser feliz debes seguir el curso del río, no ir contra la corriente. Y para no hacer sentir mal a los demás, pues todos somos humanos, imperfectos humanos, debes actuar haciéndoles sentir bien, porque así te harás sentir bien a ti mismo.

    Las personas te hacen daño si no eres como ellas. Es verdad que aprendes a soportarlo, pero, ¿hasta qué punto?; y, ¿por qué motivo has de aguantarlo? ¿Por qué no hacerte valer que puedes comportarte igual? ¿Por qué no enfadarte y demostrar al mundo de lo que eres capaz? Una persona culta es la que admite varios registros, la que es capaz de comunicarse con cualquier persona y hacerle sentir bien (no la que es odiada por muchos y aclamada por otros tantos), sin necesidad de que sea ella la que cambie su forma de ser o la que aprenda a entenderte, porque a lo mejor esas personas no son capaces de entenderte. Cada persona es un mundo, y según Aristóteles, el ser humano es social por naturaleza y debe aprender a comunicarse. No somos seres aislados, NO PODEMOS AUTOABASTECERNOS. Y de ahí radica toda mi tesis. Tenemos las mismas necesitades, en el fondo todos somos iguales. Somos animales mamíferos homo sapiens sapiens, todos, y no sigo enrollándome, que si no…

    Lo de las palabras cultas es otra. Úsalas, pero solo cuando sepas que el otro puede entenderte, o le gustan los retos; pero no lo hagas para creerte culto, ni mucho menos. No ganarás amigos, pero sí enemigos. Los amigos los puedes ganar igualmente, en tu vida privada. De todas formas, es solo mi opinión, mi forma de ver la vida. Y antes pensaba justo al contrario, justo como tú, pero es tal la cantidad de opiniones diversas que se han cruzado por mi vida, que mucho he aprendido.

    Si quieres a alguien con quien hablar, o discutir (me gusta discutir) contacta conmigo. Puede que nos parezcamos en algo, y si somos opuestos o no estás de acuerdo conmigo, mejor; discutiremos.

    “No aseguro tener la razón, solo intento que los demás me demuestren que no la tengo”.

  18. Anónimo Says:

    Esto es como lo del escritor que solo busca vender a unos pocos porque según él “tiene personalidad”… Hay otras muchas formas de “tener personalidad” dirigiéndose a todos, a los humanos… En fin, este comentario es para saludarte y despedirme, algo que olvidé en el mensaje anterior. Te pido disculpas, pero es que con la emoción uno pierde los estribos de vez en cuando.

    Un saludo.

  19. Princesasinsapo Says:

    Don Anónimo, qué poca fe tiene Ud en los seres humanos. Yo, a diferencia de Ud., desconfío ampliamente de las mayorías y “de lo que hace todo el mundo”. Una cosa es sabre qué es el Gran Hermano y haberlo visto alguna vez para saber de qué va, y otra es idiotizarse, como una gran mayoría, mirando ese absurdo programa por televisión. Ý así muchas cosas.
    ¿Por qué pensar que los que son diferentes se tienen que “adaptar” para vivir en esta zoociedad, en vez de creer que es posible cambiar a la zoociedad desde esos lugares? No es una utopía…
    Tampoco me gusta los que se vanaglorian por “ser diferentes”, porque es un poco como “estar orgulloso de ser modesto”. Pero los que realmente salen de la “norma” no tienen por qué avergonzarse, y le diré que puede que sean marginados por “la mayoría”, pero habrá otros “marginados” como ellos con los cuales hacer piña…
    Y, ya en un plano personal, prefiero a la gente que no se enfada inútilmente (¡sobre todo si lo hace para demostrar que es como los demás!), ya que me parece un desperdicio de energía. Pero cada cual tiene sus opiniones. Y en la diversidad está la riqueza y la sostenibilidad…

  20. Anónimo Says:

    No he dicho que debas ser “como ellos”, sino que debes ADAPTARTE. Aunque tus pensamientos sean diferentes, tu conducta debe estar adaptada. Claro que estoy a favor de la diversidad, pero entiendo que uno no puede dejar que el la fe en la diversidad lo destruya.

    No hace falta ver Gran Hermano, pero sí respetar a los que lo ven. Por algo lo hacen, por algo creen que es “bueno” hacerlo. No creo que sea por simple placer. Y si así fuera, ese ya es un motivo. Hay quien piensa que ser feliz en la vida se consigue mediante la suma de pequeños placeres. Tantos tipos de pensamientos como personas en el mundo hay. Sí, no hay dos personas iguales, querida amiga.

    Después de esto decirle que su comentario está totalmente infundado. Usted misma dice que esto no es una utopía, y en eso estoy de acuerdo, porque el mundo tiene unas normas, normas que ni usted ni yo podemos cambiar. De modo que ¿no estaría mejor adaptarse a algo que no podemos cambiar? Dígame, ¿por qué existen las guerras? ¿Por qué no hubo una, si no dos guerras mundiales? No podrá cambiar el mundo, nadie puede. Solo engañando, dándole a la gente lo que desea, mintiendo…

    Si de verdad el mundo pudiese ser un lugar mejor, entre todas las personas que existen, y la cantidad de información que es capaz de transferirse por internet casi instantáneamente, más de una ya lo habría conseguido.

    …Pero después se contradice al insinuar que sí es posible cambiar la sociedad. ¿Por qué no empieza usted? Yo ya lo he intentado.

    No hace falta confiar en la gente, basta con que confíe en usted misma, y aún así, también será capaz de autoengañarse.

    Por favor, no mezcle las emociones con la objetividad. Si usted se siente diferente, no intente conseguir ser feliz como es escribiendo esta clase de comentarios. Sí, habrá otros como usted, con los cuales hacer piña, pero… ¿hasta qué punto? Es decir, existirán unos límites. Esas personas tendrásn más en común con los rasgos propios del ser humano, que son los de la mayoría, que con usted, que se siente diferente. Por mucho que esa persona se parezca a usted, acabará por demostrarle que su psique es similar a la de cualquier persona. Por algo existe la psicología, que estudia un comportamiento común en el ser humano.

    Te lo parezca o no, intento no salirme (creo que aún no lo he hecho) del tema.

    Otra cuestión: Todo esto, ¿a qué viene? Es decir, intenta convencerme de que ser diferente es bueno, apartarse de los demás lo es, porque los demás son malos. Bueno… ahí relativamente puede tener la razón, si y solo si, me explica la definición de bueno. Si para usted, lo bueno es tener la posibilidad de destacar en algún campo importante, después de duros años de abstinencia y duro y oscuro trabajo, sí, tal vez tenga razón. Pero si por el contrario quiere ser feliz, este dudo mucho que sea el camino.

    Y por último, en ningún momento me he enfadado, solo me emocioné en mi comentario. Tampoco me molestó en absoluto. Debería usted de analizar mejor a las personas si quiere criticarlas o juzgarlas justamente. De todas formas, opino que el enfado no es desperdicio de energía sino una renovación de esta, que te ayuda a ser mejor persona.

  21. Microalgo Says:

    Pues mire, Anónimo: disiento un tanto de Usted. La guerra (que Usted menciona) no es más que un cabreo gordo de unos cuantos, que lleva a matarse a otros cuantos miles (que lo mismo no estaban inicialmente cabreados, pero). Y no me parece una renovación energética, eso de cabrearse. Estoy con Princesa: al menos para mí, cabrearme es siempre un gasto de energía.

    De cualquier manera, y aunque su intención seguro que es la mejor, creo que utiliza Usted demasiado la forma imperativa en sus comentarios. Y (en eso estamos de acuerdo) cada cual es como es. Y si yo no me cabreo, mejor para la humanidad. No me sale cabrearme y punto.

    Tampoco hay que darle muchas vueltas.

    Y es cierto que somos gregarios y que tendemos a integrarnos en grupos cohesivos, pero… oiga, si la tónica general fuera ponerle dos pitones a tu pareja (un ejemplo) y yo no se los he puesto nunca… ¿Decir que no lo hago iría en detrimento de mi estima por los demás, ya que se sentirían malos, porque ellos sí que lo hacen?

    Pues que les den por culo. No se puede igualar a la baja, con la excusa de igualar. Y me reservo el derecho a tener criterio propio: engañar a tu pareja no es correcto (no digo que nadie esté a salvo de hacerlo, los humanos nos traicionamos a nosotros mismos constantemente), y Gran Hermano es una caca. No me gusta la sandía y me pirran las naranjas. Moriría empachado de canelones, el reggetón no entra, para mí, dentro de la categoría de “música”, Bach está sólo un pasito por debajo de Dios y prefiero a Antonio López antes que a Miró.

    Y no suelo cabrearme.

    Chin pón.

    Le agradezco, en todo caso, Anónimo, sus extensos comentarios, que denotan mucho interés por el tema. Y su opinión es siempre bienvenida en este blog, que es tanto su casa como la de los demás.

    Un abrazo.

  22. Bala Says:

    ¿Está seguro que no se enfada D.Micro? porque aunque sea de otra forma a veces sí asoma su genio y figura entre las palabras…

    Yo me he agarrado cabreos monumentales de la forma más tranquila que pueda imaginar. Y también de los de sapos y culebras, calaveras y rayos y truenos.

  23. Microalgo Says:

    ¡¡Hola, Bala!!

    ¡Qué de tiempo!

    Pues no sé qué decirle respecto a lo que me comenta. Sí que veo mucha diferencia entre el enfado (con su componente de ira correspondiente) y la tristeza. Es fácil que un comportamiento chungo de alguien me entristezca. Pero el cabreo es algo más allá. Me refiero a lo incontrolado, a quitarle la cadena al tigre y que campe a sus anchas. De eso, ya le digo, una vez por década y eso si me apura.

    Me alegro de verla de nuevo, Bala.

  24. Bala Says:

    Tiene razón, no es lo mismo, yo muchas veces estoy indignada pero no doy el puñetazo. No es una explosión.

    Ahora bien, las veces que he estallado me he sorprendido a mí misma, porque ni siquiera sabía minutos antes la reacción que se me avecinaba…

    La última (hace más de un año) creo que contribuí a incrementar el calentamiento global.

    Un placer pasar por aquí, a ver si soy un poco más constante.

  25. Anónimo Says:

    Señor Migroalgo, usted al escribir esos mensajes me está dando la razón, pues está integrado en un grupo. Me refiero a que escribe correctamente y trata a los demás de usted; son normas de cortesía, normas “comunes”. Está dentro de una comunidad, pues hay varias, y cada persona pertecece a uno. Nadie quiere quedarse solo, nadie quiere ser único y diferente al resto. Queremos ser iguales, y el ser iguales implica tener ciertos rasgos de diferencia. Pero que se deba ir hacia donde va la muchedumbre no debe ser negado, pues recuerda las viejas palabras de el Buda:

    “Sigue la corriente del río, pues si vas en contra, te costará esfuerzo, y finalmente serás arrastrado y chocarás contra las rocas en vez de esquivarlas como hacían los demás”. “No somos ríos sino olas que se mueven dentro del mismo mar”.

    Eso de perder el control a mí no me sucede casi nunca, pero no viene mal dar un grito de vez en cuando, pues hace bien a la persona a quien se lo diriges y a ti mismo. Claro que todo depende de la clase de persona con la que hables. Cada persona es de una manera, y la práctica del enfado no debe ser aplicado en todas.

    Un saludo.

  26. Dany Says:

    Y no se aprovechan de usted por esa buena conducta, acaso no le fastidia que por dejarles pasar todo lo malo no haya reforzado la mala conducta de los demás?

  27. Microalgo Says:

    Y bueno, puede ser. Pero una cosa es cabrearse y otra dejar que se salgan con la suya. En el grifo hay mucha agua para apagar los cabreos…

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