Oprobio

He calificado mis historias de inverosímiles a pesar mío: ruego que eso sea interpretado como una concesión al espíritu adormilado de mis contemporáneos, puesto que en mi opinión la inverosimilitud es una cosa relativa (Pere Calders: Ruleta rusa y otros cuentos, Reportaje del monumento de Sonilles).


No te precipites, Microalgo,
que uno se precipita hacia los
precipicios siempre precipitadamente.



Mi sobrina de ocho años es la única casi ajena a la rechifla ambiente. Pero me está desplumando. Me mira semiescondida tras sus cinco cartas (que por cierto, contienen un full de reyes y treses, como comprobaré en breve). Nadie más ha querido ver mi apuesta: ni mis padres ni mi hermano ni su mujer. El póker a seis se ha quedado, momentáneamente, en un mano a mano entre este flaquillo demonio y yo mismo.

Falorelo.

Y echa cuatro fichas negras y dos rojas sobre el tapete verde: la combinación de colores es francamente aposemática. Aunque mi sobrina yerra con los fonemas, ha pillado bien el concepto. Y yo tiro mis cartas al montón y doy por perdida ya la noche. A ver si estamos criando a una Ana Torrent, con cara de no llevar nada en Juego de Luna

― Y bueno― dice mi padre con una seriedad absolutamente falsa, mientras reúne las cartas y baraja. ― ¿De qué marca es?

Juerga general. Tu tamen, pater mihi?.

En honor de Monsieur Alcancero, voy a utilizar un poquito el flashback y el recontraflashback (si es que tal término existiera, y si no, inaugurado queda).

Unas horas antes, llegué a la casa que mis padres tienen en el campo. La tormenta de la noche anterior había dejado sin luz, desde las tres de la mañana, a la urbanización donde mis padres tienen su casita (y árboles arrancados, casas inundadas, contenedores de basura jugando a ser coches de “fórmula uno” -qué curiosa expresión ésta, ¿de dónde vendrá lo de “fórmula”?- por la calle, bomberos con la tarde del sábado jodida).

― Y toda la comida que tengo en el congelador… y tu hermano, su mujer y las dos niñas, que llegan ahora, y la cocina es eléctrica, y menos mal que hemos “desenterrado” el infiernillo de cuando nos íbamos de cámping y que todavía tenía gas, porque si no a ver qué hacíamos y…

Y llegan mi hermano, su mujer y los dos diminutos demonios que tiene por hijas. Una tiene ocho años y entra a velocidades relativistas en la edad del pavo. La otra cumple un año la semana que viene y MUERDE.

Mi madre, a lo suyo. Calienta la comida en el camping-gas, pero la pequeña bombonita azul debe de estar en las últimas: hace como veinte años que no se utiliza. A la hora del café, la luz ambiente empieza a declinar y el suministro eléctrico no termina de volver.

― Y a ver qué hacemos, tú me dirás, porque no tenemos tantas velas, y la niña chica ahora qué, y la luz que no viene… ¿Le has dicho a los de la compañía lo del congelador, papa?

― Sí. Y me han dicho que qué quiero que hagan ellos con el congelador.

― Qué maleducados, oye. Les vamos a poner una denuncia. Y si se hace de noche y…

Hay una palabra en portugués que no se utiliza casi nada en español con el sentido con el que ellos la usan: “ofrecido” (pronúnciese ufresidu). Es el tipo que está siempre a mano para lo que haga falta, pero el término se utiliza un poco peyorativamente. Es el tipo que está siempre a mano en exceso para lo que haga falta. Es decir, Microalgo, y su precipitada boca. Murphy, desde el infierno, se empieza a reír.

― Mira, en un momento dado, os venís todos a casa y nos apañamos allí, que en San Fernando no se ha ido la luz, y hay dos dormitorios libres.

― Pero yo tengo un montón de comida.

― Nos la llevamos.

― Pero es que hay muchas cosas congeladas.

― Las metemos en mi congelador.

― Ay, hijo, no sé…

Al final, mientras la luz del día se extingue, la Familia Monster decide que traslada el campamento, por razones ajenas a la voluntad de todos, a casa de Microalgo, donde la vitrocerámica funciona. Murphy le da dos golpecitos en el hombro a Microalgo mientras él planifica la distribución de camas.

“La cama del fondo habrá que abrirla… y quitar el tendedero plegable que está en medio de la habitación… Ops. El tendedero”.

Murphy suelta una carcajada.

Reflashback. Aún unos días antes, Microalgo descubrió, en ese mismo cuarto, una bolsita que no recordaba haber dejado allí. Dentro, ropa interior… femenina. Se la dejó M. olvidada la última vez que pasó por casa y se quedó el fin de semana.

― Joder, Microalgo, qué vergüenza. Lo siento― dice M. al teléfono.

― Nada, nada, M. ¿No la habrás dejado como un mensaje subliminal, verdad? ¿Tienes algo que contarme?― bromeó Microalgo.

― Que no, enfermo. Que se me han olvidado y punto. ¿Era ropa sucia o limpia?

― No sé. Después de babearla yo, desde luego que ahora necesitará un paso por la lavadora con total seguridad…

― Cochino.

― Ya te las daré la próxima vez que nos veamos, no te preocupes.

― ¡Eh! Que no me voy dejando la ropa interior por casa de la gente, ¿eh?

― Eso se lo dirás a todos…

Y allí está la ropa interior, tendida en el tendedero, como un interrogante suspendido de unas pinzas, que verá mi familia en cuanto entre en ese cuarto. Hay que adelantarse a los acontecimientos, piensa Microalgo. Murphy se abraza el vientre y cae al suelo, golpeando repetidamente la áspera solería del infierno con el puño cerrado, el rostro bañado en lágrimas. Belcebú le pregunta que qué le pasa, que se está empezando a preocupar un poco.

― Bueno, no os extrañéis si veis ropa interior femenina en el tendedero, es que una amiga pasó unos días en casa y se le olvidó…

En ese PRECISO instante volvió la luz, abortando la migración masiva a mi casa, y Murphy entró en coma, tras dos espasmos, con los ojos vueltos. Satanás llamó al 061.

― Bueno hijo, claro, claro, no pasa nada, si eso no es malo… claro que no… di que sí, que haces bien…

― Uuuuh, ¿Ropa interior de qué tipo? ¿De la mala, o de la peor?

― ¿No habrás metido el cuero en la lavadora? Mira que se estropea. Y el encaje no lo vayas a planchar ¿eh?

― ¿Pero es de una chica, o es que llevas una doble vida que no nos has contado? Porque su talla no será la misma que la tuya, ¿no?

― Gaaaa… gñgñgñg. Gú. Gú. Jé, jé, jé. Aiiiiiiiiii. Gñé. Jí, jí. Glglgl.

― ¿Y qué es, tu novia? ¿Y cómo se llama? Anda, dímelo, tío, anda, venga.

Aún me quedaban muchas horas allí, como penitencia a mi lenguaraz talante. Y la maldita niña ésta ha pedido CUATRO cartas y ahora tiene un full de reyes y treses. Para colmo. ¿A quién se le ocurre quedarse con un rey? ¿O es que tiene visión de rayos equis y se ha quedado con un tres?

― Y bueno, ¿de qué marca es?

― Callaos y rematadme de una vez. Tú hablas Anaxágoras.

― En fin. Afortunado en amores.

― Grmm**fñññ**xxx

― Esa lengua…― dice mi madre señalando con las cejas a mi traidora sobrina ¡que está la ropa tendida!

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26 comentarios to “Oprobio”

  1. maray Says:

    vou te deixar outra expressão em português pra aumentar seu acervo: ” em boca calada não entra mosquito”… o que quer dizer que, além de “oferecido” devias ter ficado calado :)
    Talvez fosse melhor vc ter assumido uma vida dupla, do que aguentar as arengas maternas. Daqui a pouco ela vai saber pra quando é o casamento :)
    Eu digo isso com profundo conhecimento de causa: sou mãe também! rsrsrs
    Besos

  2. Princesasinsapo Says:

    Jo, jo, jo! Mire que tiene ud. un acervo de historias para revolcarse de risa, junto con Murphy. Ahhhh, ja, ja, ja… espero que me seco las lágrimas, jerejejé… Lo siento (ji, ji, ji).

  3. ETDN Says:

    JAHAJAAHAJJAJAJA, pero qué imaginación tiene usted…

    Por cierto, yo también me he quedado con la intriga…¿de qué marca era?

    (cuando uno inventa una historia es importante tener en cuenta todos los detalles…)

    pd.- Y esa amiga suya, ¿leerá esto?…

  4. Microalgo Says:

    A expressão também existe em espanhol… neste caso fala de moscas, mas é a mesma coisa. Pois, Maray: não faga lenha da árbore no chão… Não aprendo, pá.

    Le juro que es cierto todo, Princesilla uruguaya. Ríase, ríase, ande. Le planto una cita al caso, que ya he utilizado alguna que otra vez:

    Sin embargo, una buena risa es cosa excelente, y una cosa buena que anda más bien demasiado escasa. Lo cual es una lástima. Así que si cualquiera, en su propia persona, concede materia para una buena broma a cualquiera, que no se eche atrás, sino empléese y déjese emplear de ese modo (Herman Melville: Moby Dick).

    Así que no se corte. Un besote enorme.

  5. Microalgo Says:

    Lo mismo sí… Ahora mismo le pego un toque, por cierto, ETDN, ya que sé que está despierta y fuera del sarcófago con tierra transilvana…

  6. laluli Says:

    ¿Y cómo se te ocurrió anunciarlo así? chiquillo eso llega uno a casa, se pierde un momentito y, mientras deja a los demás en otro cuarto, destruye las pruebas. Disimulando.
    ¡Merecido tiene el pitorreo posterior!

  7. Luisa M. Says:

    ¡Qué divertido! Ja, ja, ja. Me he reído con tu historia con su flashback y recontraflashback. Has estado genial, don Microalgo.
    Ya sabes, la ley del tal Murphy suele cumplirse, así que, para la próxima, intenta estar calladito si no quieres que te den la vara y haya cachondeo general en la familia.
    Besos.

  8. Canoso Says:

    No te preocupes, que ya el viernes entre canto y canto te pregunto por la marca y talla, para regocigo del respetable… pero solo si el ambiente decae.

    Te metes en cada cenagal, que no sé como sigues vivo ja ja ja ja

    Un abrazo amigo.

  9. cieso Says:

    Llego (reaparezco más bien) aquí una vez cruzado el rubicón del segundo aniversario del blog (ah, recuerdo aquellos primeros días en los que servidor le ayudaba con la decoración de esta casa que, dicho sea de paso, sigue con los mismos cuadros) y me deja desternillado y a cuadros, pero no los mismos, sino otros nuevos. De todas formas, si la ropa era suya, pues lo dice aquí y en paz, que no nos ibamos a meter con usted por eso. O sí, quién sabe.

  10. Microalgo Says:

    Pero ¿Y lo que me río luego contándolo?

    ¿Ehn?

    Ay.

  11. margherita dolcevita Says:

    Ropa interior de chica? Juaps, lo que yo decía, mariquita perdido. Qué ajco me dan a mí esa gente.

    Qué raro que sus padres no se trasladaran. Tiene usted una casa como para quedarse a vivir. ¿Cambió ya el testamento?

  12. Microalgo Says:

    No. Pero he cambiado de cerradura, de modo que la artera copia de la llave que hizo Usted ya no le vale.

    Canalla, bandida.

    Ay, si no fuera Usted tan guapa.

    Verduga mía.

  13. Juanma Replicante Says:

    Jajajajaja, ya lo sabes Micro, en boca cerrada no entran ΦτερωτόςΔάχτυλο

  14. Juanma Replicante Says:

    Por cierto, de que color era la ropa interior, anda, venga, dinoslo…

  15. margherita dolcevita Says:

    Pero, Don Micro, ya sabe usted que yo entro por las ventanas, pa’qué me cambia las cerraduras?

    Ay, qué ganitas de verle por Madrid. Le dejaremos entrar por la puerta, conste.

  16. Microalgo Says:

    Decía aquella sabia bulería:

    Complicaciones, complicaciones…
    siempre te buscas complicaciones
    y pudiendo entrar por las puertas
    me entras siempre por los balcones…

    Polícroma, Replicante. Polícroma.

  17. Arwen Says:

    Juas, juas, juas!!! Mira que te lo digo, Micro, mira que te lo digo… Que la vida camina sola y, por mucho que quieras adelantarte a los acontecimiento, es mejor que la dejes a su ritmo…
    Daría una tarta de chocolate por haber visto tu cara!!!
    Repito: juas, juas, juas

  18. Ayla 2 (raramente) Says:

    Pues cuando convenga pásese por estos lares y nos tomamos una cerveza con Lenisio. Cuidado con la ropa interior que se trae, no se confunda!!

  19. Microalgo Says:

    No cre oque me quedara bien, ni de talla ni estéticamente…

    (Guej).

    Y algún paseíto por Barna habrá que hacer, tarde o temprano. Se lo tengo prometido a Lenisio y a Estnom. Avisaré, descuide.

  20. Glomus Says:

    Conclusión: hay que tener secadora. Nunca se sabe…

  21. Microalgo Says:

    La tengo, glomus, la tengo. Lo que ocurre es que siempre que pueda secar las cosas con menos gasto energético… Además, que ciertas prendas delicadas no deben meterse en ese chisme.

  22. Princesasinsapo Says:

    Tiene razón Microalgo, hay que ser coherente con nuestro discurso ecológico. Y ciertamente que son prendas delicadas. Si va a ser que al final Microalgo sabe más de estas cosas de lo que parece (o admite públicamente)…

  23. Juanma Replicante Says:

    Si va a ser que al final Microalgo sabe más de estas cosas de lo que parece (o admite públicamente)…
    Uf, Micro, parece que a la gente le queda algo de dudas todavía sobre el uso que le das a la ropa interior

  24. Juanma Replicante Says:

    Je je…

  25. princesa del vértigo Says:

    Una cosa aprendí de mi ex-rey-consorte como verdad absoluta: nunca, jamás, admitas nada aunque lo hayan visto u oido. Niégalo siempre, sin titubear.

    ¡hombre de Dios! como se le ocurre soltar eso delante de la familia. En el caso de que hubiesen llegado a ver la prueba del delito no hubiese tenido más que aplicar la máxima de mi ex-rey-consorte. Allí no había ningún tanguita (¿con lacito? ¿tira metálica?) ni liguero, ni siquiera el látigo. A él le funcionaba siempre.

    De todas formas tiene la opción de negar también que ha dicho lo que oyeron. Con tranquilidad y perseverancia, sin entrar al trapo.

    En cuanto al olvido de la dama, la psicóloga que me asistía cuando me separé aseguraba que no hay nada que pase por casualidad, siempre vas buscando algo, anque creas que no está en tu mano decidir que pase o no, incluso cosas que hacen los demás o pasa por causas ajenas a ti, se producen por una intención de tu subconsciente. Y constaté en mis propias carnes que también era una verdad absoluta. ¿sería su intención inconsciente que su amiga se dejase la ropa interior para que el día que la tuviera tendida, con sumo esmero, se fuera la luz en la casa de su familia y tuvieran que irse a su casa, poniéndole en una situación embarazosa y así poder descojonarnos todos un poquito? Si quiere le doy el teléfono de la doctora, es experta en teorías de este tipo.

    Le dejo un abrazo, así como al descuido.

    P.D.: su sobrina me recuerda a mi hermana pequeña, “la venenín”, cuando tenía la misma edad. Era terrible jugando al chinchón y al julepe. Despellejaba a todos los visitantes que osaban pasarse en una de las famosas timbas de Paco el Berzas.

  26. Microalgo Says:

    Uh, no valgo yo para eso, PdV. No serviría tampoco para político de esos que dicen que no han afirmado jamás cosas que es obvio que sí que han dicho (testigos, cámaras, cintas de vídeo). Mi mala memoria se restringe a otros campos, absolutamente involuntarios.

    ¿A que tengo carita de bueno, Replicante? Tengo a todas las madres engañadas, oiga.

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