Para vivir

De modo que si no hubiera costumbre, la vida debería parecer deliciosa a esos seres que estuviesen amenazados con morir en cualquier momento, es decir, a todos los humanos (Marcel Proust: En Busca del Tiempo Perdido. II. A la Sombra de las Muchachas en Flor).


Hermano, si de morir habemos…
Aquí encerrados, ¿qué carajo hacemos?



Vale que puede que parezca que me contradigo. Nunca he huido de mis contradicciones, por otra parte.

Hace unos posts me metía con esas parrafadas pseudofilosóficas en las que te instan a cocinar y amar con derroche absoluto, a ser una criatura aplastada por las ruedas del poder, y blah, blah. Y también a vivir todos los días como si fuera el último.

No es factible, queridos compañeros. Si todos viviéramos como si este día fuera el último, la Alta Edad Media iba a parecer la Academia de Platón comparada con la que se iba a liar por acá. Así que no me vengas con milongas. Esa idea y la de civilización no caben en el mismo planeta.

Pero.

No conviene perder de vista cierta perspectiva. Una compañera de trabajo (que, por cierto, es de una belleza devastadora, ay de mí, qué compañeras de trabajo tengo, qué castigo sufro a diario) me decía, en un momento en que no nos oía nadie más, que estaba hasta el gorro de trabajo, que no daba más de sí, que a la carga laboral excesiva y desordenada (mañana te traigo más muestras, se me ha ocurrido hacer más análisis) se sumaba la mala leche de algunas esferas directivas del centro, que atacan a “jefes” de otros grupos (tal vez por envidia de su capacidad generadora de resultados, que deja por los suelos la de ellos) por el nobilísimo método de angustiar a sus becarios (pocas veces he visto tanta cobardía, con los investigadores no se atreven… en eso me he percatado de que me he colocado –ayer firmé la plaza, Nán ya me puede tildar de “funci” sin que yo pueda rechistar– en “la parte de arriba”: a mí ya no osan atacarme).

A la vez que trataba de no perderme en sus enormes ojos oscuros, le dije a mi amiga que lo que ella se iba a llevar a la tumba no era, precisamente, una gráfica con la distribución de los distintos metales pesados en la Bahía de Cádiz. Así que esas cosas, en realidad, carecen de importancia.

En mi centro siempre tuve fama de flojo (fomentada por las cúpulas “enemigas”). Todo era un sotto voce, porque a la hora de comparar productividad científica, la mía no desmerecía (ni calidad ni cantidad, déjenme echarme flores por una vez) de la de nadie, y claramente superaba a la de ellos. Pero si llegaban las cinco de la tarde (o las cuatro, si había quedado con Margherita para ir a “follar a cuatro patas”, eufemismo salvaje que significa “ir a la playa”), este calvorota hacía un gesto torero con antebrazo en ángulo de sesenta grados, le brindaba el toro a la concurrencia, y me piraba. Con mi trabajo hecho, eso sí. Pero no me quedaba hasta las diez encerrado haciendo el moñas si no era necesario.

El Mejor de Entre Nosotros, mi amigo Sarunas, trabaja en un hospital, investigando sobre fenómenos de apoptosis. Su trabajo ES importante. El resultado de sus investigaciones puede curar cánceres. Nunca alardea de su trabajo (no se hace marketing… dice Peter que eso es labor de sus amigos, y a ello voy, de paso).

Sarunas está de acuerdo conmigo. Hay que vivir. Él me dijo una vez, y saben que no me gusta citar las frases sin decir su autor, que en España la ciencia no es una profesión: es una puñetera religión. Y pide de ti tu vida, tu tiempo todo, si puede te deja soltero y amargado. Como un cartujo que invierte su vida en una cosa que podría no existir (y, para mí, no existe).

No. Yo me niego. Me siento orgulloso de haber esquivado todas esas trampas que te instan a ser el mejor de todos (error, porque esta es la primera regla del mar: nadie es tan grande como para no encontrarse algún día a uno más grande que él. Stefano Benni, La Última Lágrima: Lara), orgulloso de desatender las voces que te piden que des más de ti mismo, probablemente en beneficio sin esfuerzo de los que te lo dicen más que para el tuyo propio, o la envidia de ver que los otros ascienden o incluso trepan (que no es lo mismo) a mayor velocidad que uno.

Suben ¿a dónde?

Más arriba que yo, lo dudo. Porque yo estoy en la puñetera gloria.

Qué poca vergüenza tengo. Jé. Calobiótico hasta el núcleo.

En unos días me voy a las antípodas, con el dinero de mi amigo G. Si no me ha comido o envenenado la fauna de allá, ya les cuento a la vuelta.

Mil besos de colores.

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24 comentarios to “Para vivir”

  1. Meryflower Says:

    Esta conversación ya la hemos tenido tú y yo. Y en la que estoy totalmente de acuerdo con la chica, bellísima ella sin duda. Yo no me voy a tumba con los posters, ni con los análisis, ni con muestras de agua… Yo me llevo la gente a la que he querido, con la que he compartido y con la que he creado vínculos (crear vínculos y mantenerlos es bonito, como decian en El Principito “¿qué significa domesticar?. Es una cosa demasiado olvidada – dijo el zorro- significa “crear lazos”).

    Así que… lo dicho, yo también me niego. No sé dónde llegaré, ni sé qué habrá después de… pero me llevo gente estupenda, gente como tú.
    Un besito y felices vacaciones.

    Pd: felicidades por la firma (por fin) de la plaza, te lo mereces!!

  2. Microalgo Says:

    Gracias, Mery. Sobre domesticar y sus distintas acepciones podríamos hablar Usted y yo mucho rato, pero mejor no. En fin.

  3. Glomus Says:

    D. Juan vivía para trabajar, mañana, tarde y algunas noches. A lo mejor gracias a eso sacó adelante 6 hijos, mujer y madre viuda, pero jamás se le conoció un vicio, un capricho o un gasto inútil. Sólo el periódico y el café por la mañana. Hasta la música clásica o la zarzuela las sacaba de un pequeño transistor, y los libros solo le caían el Día del Padre o algún cumpleaños. Cuando se jubiló, sin haber sabido o podido vivir, compró todos los billetes para que un cáncer de páncreas se lo llevara en pocos meses. Por suerte para un servidor, pocos días antes de largarse, se le ocurrió decirme. “Javier, hay que buscar calidad de vida. No hay otra cosa”. Por eso cada madrugada, cuando compro El Pais y el camarero me pone el café sin azúcar, la expectativa de vivir otro día me llena. Vivir. Eso implica cagarla, meter la pata, reirte, sufrir, esperar, dudar, imaginar… pero VIVIR. Así, se me eterniza la tesis, alguna dama me da un corte, y las pelusas pueden invadir mi pasillo. Pero vivo.
    Va por Vd, jefe. Donde esté.

  4. Microalgo Says:

    Brindo con Usted por él y antes de beber derramo un poco de mi copa en en suelo (eso hacen los balcánicos cuando brindan por un fallecido, para que él también beba del mismo vaso).

    Aprendamos de D. Juan, al que conocí personalmente (como Usted sabe): cuando hablaba había que prestarle atención.

    Aprendamos y no olvidemos.

  5. Stockton Says:

    Por favor, D. Micro, no se pierda en la antípodas, y gaste todo el dinero que pueda (ya sabe que a partir de ahora le fiarán en casi todos los bancos y montes de piedad). Le felicito por lo de su funcionariado (tarde le llega si tenemos en cuenta su excelencia, pero se lo merece, ya lo creo que sí), y ya sabe: el que se moleste que se aguante (léase joda). A disfrutar todo lo que pueda. Y, que le quiten lo bailao!!!!!!

    Abrazos sinceros.

  6. Sérilan Says:

    Pero como se le nota que va hacer usted un largo viaje. Con éste post parece querer decirnos que se pasa todo por el forro, que su mirada de momento solo está en las antípodas y que a la vuelta ya veremos.
    Pués me parece estupendo, no que quiera vivir como si fuera su último dia ( que éstas frasecitas bienintencionadas a veces no resuelven mucho) si nó que viva el momento, lo disfrute, que és muy distinto.
    Ay…que envidia que me da usted, de buena gana me iba yo tambien, incluso a sabiendas que iba a ser deborada por las fieras.
    Que más quisiera yo..!!!

  7. laluli Says:

    Pues tienes razon. Cuando me ofrecieron quedarme aqui con un buen puesto y un buen sueldo me lo pensé, ya sabes, pero despues me dije “y de que me va a valer tener 8 semanas de vacaciones al año y dinero si el resto del tiempo estoy vegetando?”. Por eso dije no y me voy pa casa en medio de la crisis y con 18% de paro. Eso si, feliz pero acojonada.
    Muchas felicidades por la firma. Que pena que no nos veamos!
    besitos y buenas vacaciones.

  8. carrascus Says:

    El trabajo está sobrevalorado… cuando se gana mucho dinero parte de él quisiera invertirse en comprar tiempo libre. Así que, con currar menos…

    Para no estar nunca estresados les recomiendo un horario de lunes a viernes de 6,45 a 13,15… sí, es cierto que hay que madrugar demasiado y lo de trasnochar entre semana está jodido… pero, y las salidas de sol tan bonitas que tiene uno ocasión de disfrutar…!? Además, cuando sales aún te pillan abiertos los bancos y los comercios… y te pudes tomar las birrritas antes de que llegue la sedienta marabunta que sufre horarios habituales.

  9. carrascus Says:

    Ah… y en esas horas de trabajo que no se les olvide incluir también el derecho a media horita de desayuno en horario discrecional…

    Mano de santo para echarse unas siestas del carajo…

  10. pimentondulce Says:

    El dinero, el estatus, los roles… casi todos obligan. Pero hay una parte de bendita indiferencia frente a todos estos encasillamientos que es necesario explotar. No consigo encontrar su blog correctamente. Ay. Un saludo.

  11. Margherita Dolcevita Says:

    Por primera vez, Don Micro, le voy a decir algo en lo que buceo. Tal vez no sea hoy nuestro último día, tal vez mañana el despertador vuelva a sonar y tengamos que hacer lo mismo de siempre; tal vez, el mundo no se acabe, pero ¿y si todo esto ocurriese? Que le den al mundo civilizado, que somos como somos y nos duelen las cosas. Así que, por si acaso, sólo por si acaso, vivamos como si hoy fuera el último de los días, sin que esto signifique hacer el gilipollas. Es decir, sea como usted guste, pero sea feliz.
    Es el mejor regalo que le puede hacer a quienes le queremos.

  12. Microalgo Says:

    Ayyyy, mi niña que ma mosionao, y que no estoy yo acostumbrao a que me se ponga seriaaaa!!!

    ¡¡Ayyyyy!!

  13. Arwen Says:

    Es que la Dolcevita es asín, de vez en cuando le dan esos arrebatos.
    Por cierto, Don micro, yo también me marcho de vacaciones una semanita, aunque un poquito más cerca que usted, a mí eso de las antípodas, boca abajo, con toda la sangre en la cabeza… no sé, no me atrae.
    Diviértase. Yo lo intentaré.
    Besospastosytoas

  14. Microalgo Says:

    Besos for llú tú, mai díar.

    Se buena y no te toques, que la Virgen llora.

  15. H. Lecter Says:

    Mú bonico lo de la apoteosi selulá, má recordao la muerte de Roy Batty, er nexus 6 de Bléi Ráne.

    En cuanto a lo de trabajar, he aquí uno de mis (así llamados) desaforismos, el intitulado BURROS:
    “¿Ánde vái, tan corriendo y a bocao? Si os dijeron que la vida es una carrera fue sólo para que tiráseis del carro.”

    Noragüena por er nombramiento y en adelante, compre Vd. pomada contra las escoceduras, no vaya a ser que de tanto rascarse la entrepierna me se le vaiga a desarrollá los escroto en canne viva… };-p

  16. Kika Says:

    Páselo bien.

    Le aguardo hasta su vuelta.

    besos y magia,
    K

  17. Єѕтησм Says:

    Totalmente en concordancia con lo que dice.
    Que lo pase muy muy bien.
    Que disfrute.
    Y que me traiga algo.
    Y que se lleve mi beso.

  18. NáN Says:

    Maese Funci, usted lo que pasa es que es un vago listo y con suerte.

    Hale, hale. No le eche de comer a los cocodrilos, que se acostumbran y si un día se olvida las palomitas van a por usted. Seguro que se está mejor en esos bares de carretera que salen en las pelis tomando cervezas y diciéndole a todo el mundo “yo vivo justo al otro lado, nada más doblar la semiesfera”.

  19. Juanma Replicante Says:

    “Follar a cuatro patas” es la expresión más genial que he oído en mucho tiempo, jeje.

    Ayer enterramos a un amigo que nos dejó a los 45 años, víctima del cáncer. Mantuvo el buen talante hasta el final, tanto que todos estabamos convencidos de que lo iba a superar y hoy no podemos creer que no vayamos a estar nunca más a su lado.
    No digo con ello que tratemos de vivir la vida como si se fuera a acabar mañana, pero hoy si les puedo decir que creo, mejor que ayer, cuáles son algunas de las cosas importantes de la vida, y trabajar más horas, desde luego, no es una de ellas.

    Podría contarle también amigo Microalgo, pues lo he vivido de cerca, como directores de tesis y proyectos de investigación, etc. hinchan sus cv’s a costa del trabajo de sus becarios y doctorandos sin mover un puto dedo más que para firmar el trabajito al final y figurar como director de la investigación, pero que le voy a contar, ¿verdad?

    Un abrazo y salud.

  20. Juanma Replicante Says:

    Por cierto, buen viaje y cuidadín con las surferas salvajes de las antípodas

  21. microalgo Says:

    Que tengan cuidado ellas conmigo…

    Sydney es una fiesta, una especie de Expo en continuo. aun no me ha mordido nada. YA a la vuelta colgare post y les contare con mas detalles. Gracias pr seguir asomandose aqui.

    Besos y besos para todos.

    Cuidenseme mucho, anden.

  22. Glomus Says:

    Llamando a Tierra… Llamando a Tierra… ¿hay alguien? (fffiiuuuuu, ffffiiiuuuuuu -ruido del viento y arbustos rodando…-)

  23. Sérilan Says:

    Tranquilo Don Micro que por muy lejos que se encuentre aquí seguimos.
    Faltaria más..!!!

  24. Microalgo Says:

    Uf.

    Ya estoy de vuelta. Gran jet-jag, oh, sí.

    Prometo post prontito. Cuando me entere de en qué hora vivo.

    ¿Por qué hay tan poca gente en el trabajo? Lo mismo es que es Domingo…

    Glglglgl.

    Ya vuelvo. Besotes.

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