Objetos voladores y extraterrestres correteando

Te pareces un poco a mí. Inventas nombres de las cosas, te gusta caminar por la hierba, te dan miedo los que siempre tienen razón. Podríamos ser amigos. Pero yo estoy mucho más en peligro que tú. Mi corazón late aún más despacio que el tuyo (Stefano Benni: Margherita Dolcevita).


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No-quiero-invadir-su-planeta…
No-quiero-invadir-su-planeta…



Cualquiera que haya vivido los setenta y los ochenta recordará la fiebre de los ovnis. Se oía hablar de grandes merendolas campestres nocturnas (llamadas pretenciosamente “Alertas Ovni”) que desde mi perspectiva actual veo como inmejorables ocasiones por parte de los inadaptados de entonces – los actuales frikies – para ligar (oscuridad, la tensión emocionante de que aparezca lo más grande flotando en el cielo y echando lucecitas…), pero que entonces, cuando yo era pequeño, me parecían cosas serias. Y seguro que también habría algún que otro participante en ellas que se las tomara así (los más frikies de todos).

Se escribían libros, era un tema de debate constante en las televisiones. Día sí y día también había alguna imagen desde Chile o desde la Palma, donde se veía unas cosas paradas en el cielo, que según todos los testigos, se movían a velocidades inhumanas.

¿Qué ha sido de todo eso?

Me temo que la inocencia de los espectadores (tele y radio) de entonces nos permitía sentirnos ilusionados con la posibilidad de que la maravilla apareciera de pronto desde el espacio exterior.

Los humanos somos seres enfermos de ilusión.

Ilusión por llegar a un sitio, por ver cosas, por que nos abrace la persona amada, por ser feliz, por amar, por tener un hijo…

Al parecer uno puede tenerlo todo pero, sin una ilusión, el mundo se puede describir con un único adjetivo, que ya se usa poco:

Huero.

Que es más aún que hueco.

Confieso que necesito la ilusión. A pesar de las decepciones, que cada día me llevan a poner un minuto más que la vez anterior la rodilla en tierra. A pesar de que te digan que la ilusión es la madre de la desilusión. A pesar de que el jodido budismo Zen de los cojones te indique que lo mejor es librarse de ella.

A pesar de ello, con un par de costillas partidas (debo aprender a no poner el gesto de dolor, porque el otro boxeador sabrá que es ahí donde me duele), sigo manteniendo la ilusión de que se abra la guardia del otro y que, en un corto upper cut le pueda noquear la mandíbula.

No creo que recupere ya (¿y quién la quiere? ¿No están ya suficientemente verdes?) la mirada del niño que escudriñaba el cielo por si acaso veía alguna singularidad y que soñaba reiterativamente con bruñidas y gigantescas naves interplanetarias, negras como la obsidiana, que con un leve zumbido de polilla gravitaban a ras de la Bahía, ocupando el espacio casi desde la Barriada hasta Matagorda (sus buenos setecientos metrillos, así, a ojo).

Pero la capacidad de ilusionarme aún no se ha muerto del todo. Tiene el hígado un poco castigado, es cierto, pero aún no está noqueada.

Hoy voy a comer con un viejo amigo, que cumple años. Eso es equivalente al sonido del ding en el combate y a sentarse un minuto en el rincón (lo más parecido a una tregua) donde te echan agua en la cara y te gritan instrucciones infalibles para aguantar otros tres minutos. Después, batiré un guante contra otro y me levantaré de nuevo a defender mi capacidad de ilusionarme, mi PUTO DERECHO a hacerlo. A hostias, si es preciso.

Buen fin de semana, mis queridos todos.

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18 comentarios to “Objetos voladores y extraterrestres correteando”

  1. ergorrión Says:

    En este caso confieso que estoy con el zen, aunque sea un mal practicante y me ilusione. Por otra parte, esto me recuerda a las Esperanzas de Historias de Cronopios y Famas de Cortazar, esos seres tan tiernos…

  2. Microalgo Says:

    Digo.

    Por cierto, ¿Ha visto qué manera de desbarrar de un tema a otro, el mío?

    Y más por cierto: Cortázar, en su tumba, en vez de una crucecita o un angelito… tiene un coronopio.

  3. NáN Says:

    El Zen no dice nada, Don Micro: te sientas con la espalda recta y los ojos abiertos mirando una pared (o encorvado en una silla si es tu postura, o tumbado en un cochón si no te puedes levantar, o caminando sin cesar entre dos árboles), respiras, empujas suavemente los pensamientos para que desaparezcan.

    Después, vives cada segundo como ese segundo.

    Y ya está.

    El budismo habla de la ilusión. El Zen, vive el ahora. Si te gusta beber, bebes; si no, pues no bebes.

    Desde luego, con Zen o sin él, nadie que esté en sus cabales espera una salvación que venga de fuera.

  4. єѕтησм Says:

    Venía persiguiendo una frase sobre Serrat y me he encontrado con un génio.
    Un saludo.

  5. H. Lecter Says:

    Hola, Macroman (eso de microná te viene mú estrecho, pich). Resulta que ayer, hablando con Maese Ergorrión antes de una función, menteré de que éste era tu sitio. Ya había estado por aquí (no recuerdo por qué rutas y vericuetos, pero como Dios los cría y ellos se van encontrando… pues imagínomelo). Y me comentaba sus impresiones sobre este post ilusionario. Lo que más gracia nos hacía era lo de las alertas OVNI y cómo ahora mismo se está produciendo un fenómeno muy similar: hautoridades, hinterlocutores zosiales, sinningúndicatos y extrabajadores de Delphylilibit están de halerta HOBNI a ver si se aparece justo en esa milla de orror entre la barriada y Matagorda, y se posa y nos rescata una kilométrica y salvífica NAVE INDUSTRIAL. Por eso dicen que de ilusión también se vive, pero los que viven (y además del carajo) son los de siempre.
    Un abrazo mú apretao de un amigo que hace ya un tiempito que no te ve, pero que te aprecia como cuando nos mirábamos a los ojos en Albanta.

  6. ETDN Says:

    umm, me pillas blandita (memorable sesión talleril del miércoles) y dopada con couldina (este maldito invierno de lluvia que no se acaba de ir) pero una vez más pienso en cuánto te entiendo. Necesitar una ilusión para no sentirse vacío. Aunque se sepa que se puede desinflar, que dolerá, que no perdurará. Pero a veces surge en el momento y de la forma menos pensada.

    Como ha dejado escrito Nan: “Un regalo que ya no esperaba recibir”.

    Pero, de pronto, lo recibes. Y la ilusión se renueva.

    No pierdas la esperanza. Busca ilusiones. No es fácil, me consta. Pero el verano habrá de llegar. Y siempre hay que esperar lo mejor del verano.
    (y me estoy liando, como de costumbre, aunque hay por ahí quien dice que me hago la durilla, algún día me lo explicará, porque yo me considero blandita, blandita).

    Por cierto, gran cita inicial. Al final vas a tener razón, buscaré algo de Benni.

    besos

    pd.- molan los mosaicos asignados a los comentadores, jiji

  7. Margherita Dolcevita Says:

    La ilusión, como todo, hay que dejar que llegue, que se instale. ¿No será, Don Micro, que usted ha bajado los brazos? No vale quejarse y no ir al gimnasio a hacer cardio boxing, eso es de cobardes depilados y pronto di-de-lapidados. O empieza a animarse o tendremos que adoptar la filosofía zen con usted: una buena paliza en un callejón oscuro.

  8. Microalgo Says:

    Hombre, Nán, el Zen-Zen claro que no dice nada. Pero sus maestros no se callan ni debajo del agua (excepto meditando, vale). Y la ilusión es un sentimiento muy prospectivo, no creo que se quede en el presente (nota mental: hacer juego de palabras oponiendo el binomio ilusión-prospectiva con el binomio desilusión-perspectiva… un día de estos) (tratando de que no quede muy deprimente) (no va a ser fácil).

    Un placer tenerla a Usted por acá, єѕтησм. Interesantísimo, su blog. Le agradeceremos al amigo Juanma Serrat que haga de puente, como ha hecho en tantas ocasiones con tanta gente. Un besazo y un abrazote enormes. Aviso a Margherita: asómese al blog de єѕтησм, si no lo conoce. Le urge hacerlo.

    Y no se preocupe, Margherita, por mí. No hay motivo. Pero del cardioboxing ése, sinceramente, paso. Que lo mismo me pega un cardioinfarto, que no está uno para cardiobromas.

    Antropófago Lécter, es un placer y un verdadero honor tener por acá a tan egregio y magnífico cuentacuentos. Esto último se lo dice alguien con criterio… ya sabe que me cuento entre el mejor público del mundo. Pase por acá, su casa, cuando quiera. Quédese el tiempo que necesite.

    ETDN… necesita urgentemente una ración de yodo marino para curarse esos resfriados. Vamos a tener que hablar seriamente de ello. MUY seriamente.

    ¡¡Abrazos y besos a todos!!

  9. Margherita Dolcevita Says:

    Gracias por el aviso, Don Micro. Misión cumplida.

  10. Microalgo Says:

    De nada, Mergherita. Sabía que le iba a gustar ese blog, es muy de su estilo.

    ¿Definimos ya dónde cenan Ustedes mañana? Mejor llamo por teléfono, que va a ser más concreto.

  11. blog1n Says:

    Tenga, mejor, esperanzas, amigo D. Micro. Que son más certeras.

    Al fin y al cabo una ilusión no es más que una esperanza infundada.

  12. carrascus Says:

    El anterior soy yo, D. Micro. Que es que desde que se mudó usted a WP y es vecino mío de blog, cuando quiero comentar, por defecto salgo con ese nombre. Y esta vez se me olvidó cambiarlo antes de subir el comentario.

  13. ETDN Says:

    Me tienes intrigada con lo del yodo, jajajjaa.

    Y deberías venir más por Madrid, tal vez así pillarías su encanto, que lo tiene. Excepto el mar y las microalgas lo tiene casi todo, jajja.

    bss

    (estoy mejor, gracias, pero aquí sigue haciendo frío. Menos mal que empieza la Feria del Libro, que siempre es un aliciente)

  14. Microalgo Says:

    Precisamente, ETDN. Yodo, mar y microalgas. Todo uno.

    Me alegro de que se encuentre mejor. Y qué envidia de feria del libro. En Cádiz es muy chiquitita.

  15. Glomus Says:

    Yo recuerdo perfectamente, en un atardecer veraniego en El Bosque, un triangulito de luces naranjas que se alejaba desde lo alto del Cancho del Caballo en dirección a Villamartín. Pudiera ser la influencia perniciosa en mi mente adolescente de Arthur C. Clarke y Vangelis. Pero lo cierto es que ninguno de los triangulitos que he visto desde entonces han dejado una huella tan nítida. ¿Será que la ilusión -compuesta en un 95% de inocencia- es función inversa de la edad?
    Abandona el boxeo, amigo. Lo mejor es ser de plastilina.
    Por cierto, me voy a Madrid este finde hasta el martes. Elige: jódete o pilla el talgo y nos vemos, pisha.

  16. Microalgo Says:

    Uh. No me tiente. Y no me haga hacer juegos de palabras con los triangulitos, que a mí sí que me han dejado una nítida huella unos cuantos…

  17. ETDN Says:

    Pos vente a la de Madrid que es mu grande en un parque mu bonito y dura quince días, jijiji

  18. Microalgo Says:

    Callecallecalle…

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