Thai-Burma Border

En mi inteligencia sí creo, pues no cabe duda de que les doy miedo a todos (Stendhal: Rojo y Negro).


Aung San Suu Kyi



Déjenme abandonar por un momento el yo-mi-me-conmigo de este blog y su tono banal y calimérico.

Con la Dama del Lago y mi compañera de Sala Colorá, la Trí (a la sazón, madre de la primera) fui hace unos días a oír a Concha Pinós (directora de la organización Birmania por la Paz) que daba una conferencia sobre la situación de los refugiados birmanos en Tailandia.

La presidenta electa de Birmania (la señora de la foto) estaba en la cárcel, detenida por la Junta Militar birmana, cuando se celebraron las elecciones (1990). Ganó con más del 80% de los escaños del parlamento. La Junta Militar no reconoció el triunfo de Suu Kyi.

Desde entonces está detenida, con breves intervalos de libertad controlada, a pesar de haber recibido el Nobel de la Paz en 1991.

Hoy en día, la Junta Militar se gasta más del noventa por ciento del presupuesto del país en armas. Tiene uno de los ejércitos de niños más grande del mundo (se habla de los de áfrica, se obvian siempre los asiáticos), mantenido a base de anfetaminas. Birmania es el segundo productor mundial de opio, tras Afganistán. Se obliga a los agricultores a producirlo, de modo que no pueden ni siquiera generar cultivos de subsistencia. Los refugiados de varias etnias que han tenido que huir desde su país al país vecino (Tailandia), porque la Junta los está exterminando con total impunidad, son 125.000 según los datos oficiales. Según los datos oficiosos, son aproximadamente cinco millones, que viven junto a la frontera entre los dos países (del lado “de allá”), pero que son considerados “refugiados internos” por la ONU. Cruz Roja ha salido de Birmania hace ya muchos años.

En la conferencia repartieron papelitos para “apadrinar” una escuela birmana. Concha Pinós dijo que eso estaba muy bien… pero no ahora. Que la prioridad era el arroz.

Sobre qué se puede hacer (lo poco que podemos hacer) al respecto desde el punto de vista de pequeños humanos que salen a trabajar por la mañana, le dan la papilla a sus niños y se pelean con sus novias, pues tres cositas.

A la de uno: Visiten esta página, que es la de la organización que preside Pinós, o esta otra, que es la del Consorcio de la Frontera entre Tailandia y Birmania (Thai-Burma Border). Y los que buenamente puedan, que colaboren. No merece la pena canalizar la ayuda por vía institucional, porque al parecer va del gobierno español al gobierno birmano, es decir… a la Junta Militar.

A la de dos: Hablen. En los telediarios sólo aparece Birmania cuando hay desastres naturales (éste último ha debido ser la guinda del pastel para los pobres birmanos), pero la situación está así desde hace años. Se mueren de hambre cinco millones de personas. Recomienden a sus amigos que no viajen a Birmania en plan turístico (la totalidad del dinero de los turistas se queda en manos del gobierno).

Y a la de tres: Sigan hablando. Crear una corriente de opinión debería llegar, tarde o temprano, al gobierno, que es quien, de verdad, puede hacer presión internacional, restringiendo el comercio, ofreciendo continuamente ayuda humanitaria (así se le vería el plumero a la Junta Militar, que por no levantar la liebre sobre la situación en el país la rechaza sistemáticamente). Portugal va a firmar en breve un tratado de amistad entre los dos países. Los portugueses deberían darle un buen cosqui a sus gobernantes, porque no pueden no saber con quién comparten mesa. Y si no lo saben, peor aún.

——–

Poseer un teléfono móvil en Birmania supone una pena de veinte años de cárcel. Con eso está todo dicho.

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9 comentarios to “Thai-Burma Border”

  1. Margherita Dolcevita Says:

    Los militares, si están regidos por un gobierno dictatorial… Ya, de normal, dan miedo, imagínese usted, Don Micro, en el segundo supuesto. Uuuuh. Los muertos que ha habido ahora en Birmania, son, en su mayoría porque la Junta Militar no tenía un plan de evacuación, ni un plan para tifones, y les importaba un carajo que muriese tantísima gente.
    Las dictaduras sólo piensan en represaliar a sus ciudadanos, jamás en protegerles.
    ¿Qué cantautor cantaba “que se muera de gripe el hijo del rey”? Básicamente es eso. Ojalá esos a los que les importa una mierda que mueran niños, mujeres, ancianos, hombres, inocentes todos, un día compartan ese dolor.
    Mientras, y usted me perdone don Micro, para mí aquel que mira a otro lado ante el dolor ajeno sólo tiene un calificativo: hijo de puta.

    (Está usted en su derecho de borrar este comentario por exaltado)

  2. Microalgo Says:

    De ningún modo lo borraría, Margherita. Pero no se me sulfure, que le recuerdo que Usted es de por sí una poeta borncoperjudicada, y no quiero que se le compliquen las dolencias por una subida de tensión arterial.

  3. Microalgo Says:

    Las noticias más recientes en relación a Birmania son pavorosas. Como de costumbre en ese país, supongo que lo que pasa es cien veces más grave de lo que se llega a ver en los noticiarios. Y lo de los noticiarios ya es apocalíptico.

    Echen un cable, si pueden. Cualquier ayuda seguro que vale.

  4. laluli Says:

    Acabo de ver en la television francesa a los primeros turistas que han vuelto de alli. No sé si lo han dicho ahi, pero los hoteles fueron avisados para que pusieran a salvo a los turista. Los muy malnacidos no avisaron a lo poblacion pero tuvieron tiempo de organizar la evacuacion de los extranjeros.
    Aqui hablan de 100.000 muertos, que horror.

  5. Microalgo Says:

    Si ese régimen no cae, Luli, es porque está armado hasta los dientes. Pero desde aquí se huele el desastre. No aprenden esos capullos que cuando el pueblo no tiene nada que perder, la lía. Véase la Revolucion Francesa.

    Lo que ocurre hoy en día es que para liarla, necesitarán ayuda extranjera (probablemente, norteamericana), en concepto, sobre todo, de armas, entrenamiento y apoyo internacional. Y luego les pasarán factura.

    Y lo malo es que ni producen petróleo ni diamantes. Así que lo más probable es que la ONU pase de ellos y los deje freírse en su salsa.

    Como dije en algún otro foro, déjenme citar al de siempre:

    La historia nos mira y no me gustaría que vomitase (Stefano Benni: Margherita Dolcevita).

  6. laluli Says:

    Y ahora se estan quedando con la ayuda!
    Cada vez me da mas asco la especie humana. Lo que somos capaces de hacer amparados por las masas es una cosa que me sorprende constantemente. Como se puede llegar a tener tan poca piedad?
    Intento convencerme de que nunca llegaria a ese punto, pero todos tenemos el lobo dentro (o no?).

  7. NáN Says:

    Gracias por hablar

  8. Kitty Says:

    Hace unos añitos, no sé cuántos, recuerdo haber firmado una petición por internet para que liberaran a esta mujer, pero por lo que se ve no sirvió de mucho (o quizás se consiguieron esos periodos de libertad, quién sabe).
    Lo que yo no me explico con tanta globalización y tanta mierda, es cómo no se pone fin a esto entre todos los países pero YA.
    Desde luego, si el pueblo tenemos un arma tan poderosa como es internet, no se me ocurre mejor uso que este.

  9. Microalgo Says:

    Pues sí. Tal vez si se habla de ello mucho, los políticos piensen que una postura más radical en contra de la Junta Militar se traduzca en más votos en las próximas elecciones, y entonces…

    Gracias por el comentario y la visita, Kitty.

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