El hombre y el oso

– Es muy cierto – dijo Aramís -. El hombre es un animal muy raro, amigo D’Artagnan, y se compone todo de contrastes. Desde que soy clérigo no pienso más que en batallas (Alejandro Dumas: Vente años después).


Así me he quedado. Igualito. Sí. Lo mismo.



La Reina del Pay-Pay y la Dama Arwen fumaban como si fueran carreteros con acciones de la antigua Tabacalera (Sociedad Anónima). Sin exagerar, incineraban unos doscientos mil cigarrillos al día. El Pay-Pay parecía Londres justo después de la revolución industrial cuando ellas llevaban media hora allá dentro.

Yo no disfruto fumando (suerte que tengo), y me parece triste que mis amigos se dejen los pulmones en beneficio de una industria que los envenena. Bueh.

El caso es que durante mucho tiempo había dejado de utilizar la fórmula que tanto prodigué en mi juventud:

– Tú dejas de fumar un tiempo determinado, y dime qué quieres que haga yo a cambio.

Había quienes me proponían que fumara yo (eran rápidamente mandados a la mierda y no había pacto alguno), o diversas insensateces. Hasta que un día (yo tendría… ¿veinte años? Trato de excusarme diciendo la edad que tenía entonces, lo sé) Fenrir el Lobo me miró entre dos caladas.

– Vale. Yo dejo de fumar. El resto de mi vida – lo habría hecho, es un hombre que cumple lo que dice -. Pero tú te vacías los bolsillos, metes en uno tu carnet de identidad, agarras tu guitarra y un juego de cuerdas nuevo por si las moscas… y te vas a vivir un mes a Sevilla. A vivir de lo que toques.

Era un contrato justo. Pero me rajé. Consideré que mi seguridad personal estaría seriamente comprometida en caso de aceptar la apuesta (Sevilla, año ochenta y tantos… sin conocer en qué barrio te metes ni la anatomía de la ciudad… mejor no). Pero tenía sentido. Si yo sobrevivía, me habría endurecido un poco más, y no sería tan blandito como soy ahora: yo ganaba y él también.

Pero no. Desde entonces y hasta hace poco más de un año, no había vuelto a intentar esto de “fumas menos o no fumas durante un día, una semana, un mes, un año… y yo qué hago a cambio”. Hasta que volví a decírselo a La Reina y a Arwen.

– Te depilas el cuerpo.

– Mmmm… Vale.

Eso fue, como digo, hace poco más de un año. Ellas seguían fumeteando y no había visos de que yo perdiera mi integridad capilar (corporal). Pero hete aquí, oh, hados inmisericordes, que a La Reina le dio un broncoespasmo hace unos meses. Y que a Arwen no se le quitaba una bronquitis de caballo que pilló al inicio del invierno… así que, las dos a un mismo tiempo, decidieron que dejaban de fumar. Y de eso hace ¿dos? ¿tres meses? Y hasta ahora.

Los amigos que me conocen saben de la floresta (pulcra, pero floresta) que cubría mi anatomía. Hasta que me quedé calvorota (ambas cosas parecen hormonalmente relacionadas), algunos de ellos parafraseaban ese símil que decía que, en tiempos, una ardilla podía saltar desde Finisterre hasta Punta Carnero de árbol en árbol (dada la boscosa orografía hispana), y afirmaban que un piojo podría ir desde mi coronilla hasta el dedo gordo del pie sin poner ninguna de sus seis patas sobre la superficie de mi cuerpo.

Pues bien. Poco a poco, primero con el cortacésped con que me pelo yo mismo la cabeza (no estoy dispuesto a que, como a Galeano, los peluqueros me ofendan ofreciéndome cobrarme la mitad) y luego con una podadora de humanos que adquirí con tal fin (un modelo de la marca Taurus, como las batidoras), he ido dándole martirio a mis pelitos corporales. Me falta rematar la espalda, que no sé si martirizaré con cera caliente o si le pediré a Margherita o a Zoe, que fueron las que me ayudaron con el desbaste previo en de las zonas a las que no llego (sobre todo Zoe, ya que Margherita se limitó a mirar y a descojonarse muchísimo) que me apliquen el mismo tratamiento de zumbidos y cuchillas batientes que he aplicado por delante (ya le enseñaré, ya, Margherita, cómo me he quedado… desde luego, la podadora funciona).

Y bueno. Parezco un cochinillo poco hecho. La verdad es que “me pongo” muy poco. No me gusto, me doy un pelín (¿pelín?) de asquito. Supongo que todo será acostumbrarse…

Como única ventaja, he vuelto a cerciorarme de que el ombligo sigue en su sitio. Haría como un cuarto de siglo que no lo veía. Una vez estuve a punto de llamar a Burton y a Speke para ver si lo encontraban…

17 comentarios to “El hombre y el oso”

  1. Glomus Says:

    No te queda ná… Has de saber, pequeña criatura, que lo peor no es depilarse, sino que cuando empiezan a rebrotar esos cañones ha lugar un “efecto velcro” que te va a tener dando respingos 25 horas al día. Yo me afeité un par de veces las patas por facilitar el trabajo de mi fisioterapeuta antes y después de los maratones y hasta que aquellos pelos volvían a su longitud habitual era una tortura… A lo mejor hasta te gusta, ex-osito mío…
    Por cierto. Esta noche, Javier Ruibal gratis, en La Laguna. Ese Cádi…

  2. Microalgo Says:

    OÉ!!

    No sé que decirle, Glomus. Hasta éste es un foro demasiado abierto para que le cuente por qué dudo que, en mi caso concreto, sea una tortura lo que me cuenta… un día de estos le pego un toque telefónico y se lo explico con detalle.

    Verdugo mío.

    Por cierto, es Usted un meteoro comentando posts.

    Besos a su particular heminorteamericana.

  3. En tierra de nadie Says:

    Jajaja, no le hacía yo tan metrosexuá, don Micro.

    Particularmente (y por favor, que nadie se ofenda, no tengo la culpa de ciertos gustos) no soporto a los tíos muy peludos, ni demasiado morenos. Qué se le va a hacer. Cuestión de piel. Blanquitos y lampiños. Y con nariz prominente, si puede ser.

    Mientras no se depile las cejas, ejem (preguntar a Peter. Tranquilos, que ya las vuelve a tener “casi” normales). Perdón por la maldad, pero como decía John Malkovich en “Las Amistades peligrosas”: “No he podido evitarlo”.

    Por cierto (esto tampoco puedo evitarlo) hay ciertas erratas maravillosas, verdaderos hallazgos verbales o poéticos inintencionados. Acabo de descubrir una, en la cita que encabeza la entrada: En el título de la obra (Alejandro Dumas: VENTE años después)

    pd.-¿cómo se ponen cursivas y negritas en los comments, en blogger deja, aquí no sé cómo se hace?

    besos, y a seguirse cuidando

  4. Sérilan Says:

    Me gusta que se haya decidido a cuidar su estética amigo Micro aunque sea con la excusa de cumplir la palabra dada. Eso de que el hombre cuanto más feo más hermoso, nada de nada.
    Si nosotras nos cuidamos porque ustedes no?. Y que pensaba, que lucir explendido y maravilloso le iba a salir gratis..? pués no, todo tiene un precio, preparese a rascarse cuando esos endiablados pelos suyos decidan ver la luz de nuevo.
    Por cierto, me gustan los hombres cuidados, de buen aspecto, que usan contorno de ojos y crema corporal, ahh..y no soy la única.
    Siga..siga que va por buen camino, y escapese a la playa para broncearse un poco y no darse “asquito”

  5. Jerónimo Says:

    Que no se enteren los bajos que es lo que nos faltaba.
    Me parece un acto muy noble el que has hecho. Le has echado huevos (que espero se hayan librado de la poda).

  6. Microalgo Says:

    Pues más que peludo, ETDN, soy boscoso. Lo del depilado es circunstancial. Una apuesta es una apuesta, pero en cuantito pase el verano ya verá Usted. O no lo verá, y yo se lo contaré.

    Para poner cursivas, enmarque ese tramo de su comentario entre un angulito abierto, una i, y un angulito cerrado, y otro angulito abierto, una i precedida de la barra ascendente y un angulito cerrado. Para las negritas, sustituya la “i” por una “b”. Se lo mando por correo electrónico, que aquí se activan todos los puñeteros códigos.

    Se me ha escapado esa errata, es cierto (la tenía mal en mi archivo de citas)… no lo modificaré para que su comentario no pierda sentido.

    Pero, la verdad… años después… mejor no se venga. No tengo tanta paciencia.

    Olvídese de lo del contorno de ojos, Sérilan. Una apuesta es una apuesta (le juro que no me apetecía lo más mínimo hacer esto), pero ego sum qui sum y a quien no le guste que le vayan dando. No me he podado para gustarle más a nadie. Créame. Y este verano me quemaré la tripa, seguro. Esa piel no está acostumbrada a no estar bajo techo. Va a ser un poema.

    Y Jero… es inútil. Sé de una soprano que lee esto con asiduidad (aunque nunca se atreve a dejar comentario… a ver si un día se anima). Y dudo que guarde el secreto. Tch.

    Por cierto. Hoy es veinticinco de Abril. Felicidades a la Humanidad.

  7. Arwen Says:

    Microalgo, permítame aclarar un punto que en su post no está del todo claro. Cierto es que hemos dejado de fumar y que usted se ha depilado, pero quiero que conste que yo incluí en el trato que usted no haría la moñada de depilarse con el cortacesped, sino con CERA caliente, cosa que no ha ocurrido.
    Es todo, sólo quería dejar constancia de mi sadismo y de su falta de ética.

  8. Microalgo Says:

    Yo acepté las condiciones de la Reina, y después vino Usted detrás con la guadaña, nada más que a hacer sangre. ¿Qué más le dará?

    Además, lo de la espalda es posible que lo liquide con ese líquido. Pero lo demás… NI HABLAR. Le pago una caja de Cohibas Behike y le doy fuego todo el rato, si le apetece. Pero sé que las raíces de mis pelitos corporales, a diferencia de los cefálicos, tienen, sin exagerar, una longitud de entre metro y metro y medio. Pegote de cera, tirón y HALE, las costillas al aire, cuando no directamente mis vísceras. Y luego me vendrá Usted diciendo que era borma, que lo siente mucho, que Usted no pensaba que iba a salir toda la endodermis detrás… pero ya no tendrá arreglo.

    Así que a chincharse, Dama Arwen. Una porra me voy a hacer yo una mamectomía a lo vivo por quedar de ético delante de Usted.

    Já.

  9. NáN Says:

    Conocía de esa apuesta, pero jamás pensé (por lo que me han contado), que se produciría la situación Causa. Y mucho menos que esa causa produjera el Efecto. Siempre hay subterfugios de yo dije que, pero también añadí que, y bien lo sabes.

    En fin, ya tenemos certificado que es usted una persona de altos valores éticos (aunque en estos momentos la sonrosez debe dar un poco de asquito, sí que sí).

  10. Zen_Tao Says:

    Creo que este es el caso más claro que he encontrado en el que la ética viene de la mano de la estética… fotoestética… Tal vez debamos rebautizar la zona como Corporación Fótica…
    De todas formas… yo, para la depilación siempre opto por la técnica del chamuscado selectivo o táctica de tierra quemada.

  11. ergorrión Says:

    Quizás microalgo debiera aprender de los políticos a no cumplir siempre sus promesas, o de los diplomáticos a no hacer promesas de ninguna clase, o quizás el subconsciente dictó un deseo oculto en tal intercambio de propósitos y realmente era como microalgo quería verse, aunque ahora no se guste.

  12. zoe Says:

    Estimado Don Micro:
    le reitero, reiteradamente, que su aspecto actual es cienes y cienes de veces más-mejón que el anterior. Cómo todo, es cuestión de acostumbrarse, supongo que a usted no le apareció todo ese vello de la noche a la mañana, si no que debió ser más o menos paulatino. De otro modo, estaría usted ligeramente traumatizado por esa aparición vellosa súbita. A la inversa sucede lo mismo, pero todas las damas consultadas han coincidido en que mucho mejor ahora, de cochinillo nada de nada. ¡Qué está usted más guapo, coño!
    PD.- Cuando quiera le ayudo a terminar la faena.
    Miles de besos
    Zoe

  13. Microalgo Says:

    Se agradece la oferta, Zoe. Ya la concretaremos.

    No es baladí la premisa de Gorrión, sobre que lo diplomático es no hacer promesas… pero yo soy un BOCAS, como mis amigos bien saben. Tch.

    Y sí, el pelo me salió de golpe. Me di cuenta una mañana que mi madre en lugar de un potito me dio un hueso para que lo royera… fue triste ese día.

    Pero el hueso estaba de escándalo. Todavía me acuerdo.

  14. Margherita Dolcevita Says:

    Quiero aclarar un punto importantísimo: yo no me reía, hacía crítica constructiva desde la preocupación por su sufrimiento. ¿Las carcajadas…? Mmm… Bueno, digamos que mi preocupación bajó muchos enteros cuando me percaté, yo también, de que usted seguía teniendo ombligo. No me lo esperaba, la verdad.

    ¿Cuándo rematamos al faena?

  15. Microalgo Says:

    Las cosas, Margherita (eso es como tó, no se puede generalizar).

    A ver si encontramos un huequito para.

    Mil besos, guapetona.

  16. martin Says:

    Pronto saldrá usted en el póster central de interviú, don micro. Le veo.

  17. Microalgo Says:

    Gueeeej

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