Taquicardias

Allí donde habla el corazón es de mala educación que el corazón lo contradiga (Milan Kundera: La Insoportable Levedad del Ser).


Qué liiinda la tacita

Mal rollete cardiaco-onírico. Malditas drogas.



Taquicardias. Yo, que incluso cuando salgo al escenario del Pay-Pay mantengo el ritmo cardiaco del que hace gala Hannibal Lechter cuando aporrea cabezas de guardias hasta hacerlas compota, ayer tuve una tarde de taquicardias.

Por la noche, en casa del gran Paco Medina (felicidades, que fue su cumpleaños), tumbado cuan largo era en el sofá chaise-longe de su casa, mantenía un ritmo cardiaco inusual.

– Ansiedad – me dijo la Dama Arwen –. Hay gente que tiene ansiedad y no lo sabe, y que tiene unas depresiones de caballo y no son conscientes de ello.

– Pero… pero, Dama Arwen, yo no tengo ansiedad, aparte de esa “de tenerte en mis brazosss…”

– Se dice “tenedte en mis bdasos”, Microalgo. Y seguro que la procesión va por dentro.

– Pues será, Dama Arwen. No sé – yo allí, ejerciendo las dudas cartesianas: ¿Estaré ansioso, yo?

Cuando volví a mi casa, en la cama me moví más que las maracas de un epiléptico. Tarde horas en dormirme, e incluso recuerdo la extraña pesadilla de los momentos previos a despertarme esta mañana. Agárrate, Sigmund.

Estaba en una casa extraña (me refiero a no conocida), y fui al cuarto de baño. Cerré la puerta (lacada en blanco descolorido) con un cerrojo de estos antiguos, de hierro, y me senté en la taza del inodoro (nombre mal puesto, pero bueno). Cuando terminé mi ejercicio defecativo y me iba a disponer a limpiarme, veo (a partir de media altura de la pared de enfrente, que da a todo lo largo del pasillo, hay una cristalera de vidrio esmerilado) que vienen un montón de críos armando alboroto, como cuando se reúnen en manada para cazar osos pardos los hijos de los invitados de una boda. Algunos pegan la cara al cristal esmerilado. No me gusta nada.

Abren la puerta (juro que yo la había cerrado) y entran en tropel. Yo me hundo todo lo que puedo en la taza de porcelana.

– ¡Eh! ¡Que está ocupado! ¡Largáos de aquí!

Los niños no hacen caso. Ni mijita.

– Queremos hacer caca.

– Y que tú nos limpies – se atreve a añadir una enana de bucles rococós-platerescos

– ¡Y una mier… gggmpf! – (no procede, la imprecación) -. ¡Fuera! ¡Coñññño, fuera, he dicho!

Dos de las niñas están llorando. Entran varias personas mayores, también. Las madres de los niños, algunos tipos trajeados. Yo allí sentado. A base de gritos, los voy echando. Al final, convenzo a menganita, una de las lloronas, de que cuando yo salga, ella entrará antes que zutanita (la otra llorona). Esto parece calmarla un poco y al fin se va. Pero aún queda un tipo trajeado con un atuendo de gángster de los años veinte (traje blanco con rayas negras ¿o era al revés?, zapatos charolados con la misma combinación cromática), sentado en una especie de banco y leyendo el periódico (sí, es un cuarto de baño enorme, lo suficientemente grande para que cupieran una veintena de niños de unos ocho años, seis o siete adultos y un calvorota sentado en el váter, todos holgadamente). Le digo que haga el favor de darse el piro, y él levanta la vista del periódico y una ceja. Va a empezar a decir que no se va y acto seguido yo voy a endiñarle una manita de sopapos, porque estoy nervioso y cabreadísimo, cuando suena el despertador y esfuma, antes de nacer, la voz del hortera del periódico.

Estoy hecho una piltrafa. Me siento en la cama y analizo. Y al dar la luz, se me enciende a mí otra.

Ayer hice tortitas en el desayuno (mi mamá me mima y yo mimo a mis becarios). Mientras hacía las tortitas, pedí al becario gallego (ese que nos cuenta historias extrañas como ésta o ésta) que me fuera preparando el té (estas líneas parecen robadas a Enid Blyton, ya lo sé, déjenme en paz). Yo uso una taza la mar de japonesa, que tiene tapita y un filtro (infusor, es el nombre técnico de esa pieza), para poner el té en hebra. Parecida a la de la foto de arriba. De pronto, recordé unas décimas de segundo cruciales. Cuando al acabar el desayuno volqué el filtro en la basura, me dije “joé, tío, qué cantidad de té me ha puesto el tipo éste en el filtro”.

El filtro entero, con un volumen equivalente al contenido de una taza de café, lleno de té… prensado, como si fuera café molido.

Hoy, mucho mejor, Dama Arwen. No, creo que aún no es ansiedad. Es sólo droga. Teína, concretamente.

Hoy, rooibos.

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16 comentarios to “Taquicardias”

  1. Ayla Says:

    Mmmm… Sí, sí, claro, es la teína…

  2. Microalgo Says:

    a) ¡Qué bueno verla otra vez por acá, Ayla!

    b) ¿Q-q-q-qué in-in-insinúa?

  3. Canoso Says:

    Vaya, vaya, menos mal que cuidas bien a tus becarios… El día que no lo hagas temería hasta de sus sombras.

    Esta noche le diremos al ‘Bello de Gomar’ que, nuestra habitual cita de los viernes, la inicie con lentas y pausadas respiraciones, por si queda algún resto de excitación ‘teínica’.

    ———————————–
    Por cierto, ¿Viste la referencia al origen de tus males en el sueño?

    La taza!

  4. Glomus Says:

    Lo que no explica vuecencia es si como ocurre en las ocasiones en que la actividad soñada llega a ejecutarse, ésta tuvo algún reflejo en la realidad fuera del reino de Freud. Vamos, que si por la mañana usted pesaba menos pero el conjunto cama+Micro, no.
    En otro orden de cosas, no le eches la culpa al té. Éste hubiera impedido que te durmieras -como yo la noche de Sinuhé…- pero no veo que pueda provocar esos extraños sueños. A ver si van a ser las magdalenas de hace un par de post, que empiezan a ser digeridas…

  5. ergorrión Says:

    Es un sueño para despojarlo de ansiedades, teínas, expresiones de deseos insatisfechos (o algo ansín que disía el austríaco ese) y escribir una historia, o la escena de una peli.

  6. Sérilan Says:

    A ver Don Micro…pruebe hacer una cosa además de cambiar el te por rooibo. Antes de irse a dormir dele siete vueltas a la manzana donde vive, o pera, u lo que sea, durante el recorrido concentrese en ese sueño que tuvo pero cambie los personajes.
    Sea usted el que irrumpa en ese lugar donde en la subsodicha taza se halle sentada una linda moza, si, de ésas que salen siempre en las pelis del agente 007 que están gúeníssssimasss, deje volar su imaginación y ya en la última vuelta notará su pulso acelerado, no se asuste que no es ansiedad ni nada parecido, (bueno, quizá alguna variante inofensiva) y métase en la cama.
    Cuando despierte comprobará que en vez de pesadilla tuvo un lindo sueño, y en vez de levantarse hecho una mierda será el vivo retrato de la primavera de Vivaldi.
    Siga mis instrucciones y que le aproveche.

  7. NáN Says:

    ¡Pero es usted el princesito del guisante! A quien en sus buenos tiempos se tomaba 15 tazas de café al día, que un té cargado pueda causar tanta barahúnda, le suena a chino.

    Vigílese, no vaya a formar parte del nutrido Club de los Ansiodiosos.

    Esto ha sido un mal sueño. Ea, ea, mi niño, que es primavera y el día está muy bonito.

  8. Margherita Dolcevita Says:

    ¿No sería que le preparó el té el insigne Paco Medina? Tenga usted cuidado que ya sabe cómo se las gasta. De cualquier manera, Don Micro, sí que tenía que ir cargado ese té porque es usted el tipo con más paz que conozco, así que no la pierda.

  9. Microalgo Says:

    ¿La paz o la calma, Margherita?

    Sé que soy un blandengue, Maese Nán. Tenga piedad y cuando entre en el Saloon no pida al de la barra una zarzaparrilla para mí.

    Lo mismo la zarzaparrilla me quita también el sueño.

    Quitando el detalle escatológico, la escena no está mal planteada, Sérilan. Sentaré a la onírica súbdita de Hipnos en otro tipo de trono, y de ahí tiraré para adelante. Tomo nota.

    No había caído, canoso, pero he ahí la clave. Es que es usté un psicoanalista en ciernes… ¿O un psicoanalista reprimido? Humm…

    Qué noche aquella, Glomus… qué noche insomne.

  10. Anaxágoras Says:

    !!! Brindo por la salud de Mika Waltari !!!

    Pues sí, estimado Glomus, otra casualidad es que nuestras contribuciones al anterior post tengan hasta la misma hora y minuto.

    Por cierto, tengo una duda que plantearle a la comunidad blogera (si el neologismo está bien expresado). Conozco a un tipo que no me cae nada bien (raro en mí, cuyo angelical espíritu me predispone al amor a mis semejantes), y me enteré el otro día que es un abstemio radical. ¿En qué película he visto la escena en la que uno dice algo así como “No te puedes fiar de un hombre que no bebe nunca”?. Lamentablemente, mi memoria no es tan buena como la de Microalgo (misterios de la genética), ni siquiera selectivamente, ¿Alguien se acuerda de esa escena?

  11. Microalgo Says:

    Le preguntaremos a Gran Gurú de la Pantalla (Maese Alcancero). Yo lo que sí sé es quién dijo “no te fíes de un hombre que va precedido por su mandíbula”.

    Fui yo.

    Qué güeno verlo a Usted por acá, Mano Anaxágoras.

    Angelical espíritu, dice. El rubito arisco. Já.

  12. En tierra de nadie Says:

    No se nos altere usted, don Microalgo.
    ¿Qué fue de la famosa pachorra gaditana?

    Es la primavera, no lo dude.

    bss

  13. Tiz Says:

    carallu! que mal lo he pasado con la historieta……me han subido a mi las pulsaciones…! “ansiedad divino tesoro….te vas para no volver” pues ea….que no vuelva mas…

  14. Arwen Says:

    ¡¡Que sea la última vez que usted me lleva la contraria en público!!
    Si yo digo que usted tiene ansiedad, usted tiene la ansiedad más grande que se ha visto jamás a este lado del río Guadalete.
    Habrase visto…

  15. Solrojo Says:

    Alguien me dijo una vez y creo que con mas razón que un dios asirio menor que si no tuvieramos un poco de ansiedad, el cruzarnos con un tigre siberiano o dientes de sable, seria lo mismisimo que cruzarnos con el gato que veo todos los dias al poner la basura, y hablando de los misterios de la genetica son de una similitud enorme geneticamente según estudios recieentes, es cuanto menos curioso.

    Los que mejor viven en temas de ansiedades son los canarios que la sustituyeron por el “aplatanamiento”, ellos si que saben vivir y ademas de incluirla en el acervo cultural se lo han incluido en los genes.

  16. Microalgo Says:

    Y si no la tengo, viene Usted y me la genera. ¿A que sí?

    Si es que es para quererla, a la Dama Arwen Evenestar.

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