Ensayo y e(ho)rror. Ingerir y todo eso, VII

Perdonad que abra por una vez mi boca así como perdonáis a los que nunca cierran la suya, porque tengo algo que decir y voy a decirlo. Soy un hombre de vergüenza que os honra entre quienes nos conocen, y si tuviera hijos, que, dicho sea de paso, no sé muy bien si los tengo, les podría legar, a falta de otra cosa, el testimonio de que nunca me arrastré aunque anduve mucho a gatas (Miguel Rellán: Seguro que el músico resucita).


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¿Un cachito?


Uno se lleva un bizcocho hecho en casa para que lo prueben sus amigos en el trabajo por dos posibles motivos. El primero es alardear de lo buen cocinero que uno es.

Sea que el Domingo Microalgo no tiene gran cosa que hacer más que limpiar la casa. Algunas de las pelusas de debajo de la cama están empezando a llamar a Microalgo por su nombre, así que se impone una batida para poner coto a tales desmanes, como dijo el poeta.

Pero hete acá que aparece el concepto de procrastinación y antes de ponerse a baquetear los suelos y ejecutar lavadoras, Microalgo decide hacer un bizcocho, o algo así. ¿Tiene acaso Microalgo una receta? Pues no.

Así que va a improvisar. Con un par.

Microalgo activa unos cincuenta gramos de levadura congelada (en un vaso de agua tibia, durante unos minutos). Luego separa dos yemas de huevo y les añade la levadura, una cucharada de aceite de oliva, dos cucharadas de crema de almendras (nectina) y un buen chorro de miel. Le mete a la masa la batidora con la varilla de batir claras. Detiene la batidora. Se cambia de camiseta, limpia la pared (no sin un atisbo de no-sabe-qué: ¿A qué le recuerdan las manchas de la pared? ¿Qué ve Usted aquí, Doctor Rorschach?) y se pone un delantal. Lo intenta de nuevo poniendo la velocidad de la batidora al mínimo. Mucho mejor.

Por si le parecía poco dulce, añade ciento cincuenta gramos de azúcar amarillo (Microalgo lo consigue en Portugal) y un vaso de leche. Más batidora. Un vistazo de reojo a las claras, tan bien separadas, le hacen pensar en su posible destino. Ni idea. En un arranque, Microalgo las añade también, qué coño. Luego piensa también que qué puñetas pinta la cucharada esa de aceite de oliva que ha añadido antes, y que le parecía tan importante, pero se encoge de hombros senéquicamente porque el arrepentimiento no es muy útil en repostería.

Microalgo recuerda que tenía frutos secos por ahí: un surtidillo de 130 gramos, con macadamias, nueces, cocos de Brasil, pasas y almendras. Los pulveriza en la picadora. No contento, añade 25 gramos de piñones y 75 gramos de avellanas (es el fruto seco favorito de Microalgo, por si no lo sabían) y repulveriza la cosa de nuevo.

Vuelve entonces a la masa batida y empieza a añadir harina. Se percata que le quedan sólo 275 gramos. La añade toda. La masa ni se inmuta. Microalgo corre a la ventana del dormitorio y se asoma. Son las cuatro menos cuarto de un Domingo, y la tiendecita de abajo sigue abierta. Microalgo baja como una escopeta y compra más harina de repostería. Nota mental: comprarle flores a la señora de la tienda el día de su santo, que será el dieciséis de Julio.

Microalgo añade 350 gramos más de harina, hasta que la batidora empieza a sugerir que bata esa masa su tía abuela (la de Microalgo, no la de la masa).

Entonces deja reposar la masa en el horno, a cuarenta grados, durante una hora. Mientras, limpiorrotea la casa y hace un par de lavadoras. Aprovecha que hace sol y sube a tender. Ha perdido unas gafas de sol y las otras están en el coche, así que se le ocurre ponerse unas de esquiar, para ventiscas. Mala idea, compañero. Una vecina lo encuentra tendiendo sábanas y con esta cara.

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Pa matarse


Como siempre que lo toman por majara, Microalgo, al que no le gusta quitarle la razón a nadie, saluda con los ojos muy abiertos. Siempre recibe inmediatamente saludos la mar de amables.

Tras una hora, Microalgo saca la masa del horno (que hacía funciones de incubador). La masa no parece haber crecido mucho. Añade los frutos secos pulverizados, vuelve a batir hasta que deja de parecerle divertido el hecho de que la masa parezca intentar trepar por las varillas (confesemos que no bate mucho) y lo vierte en un molde de silicona. Le sobra un poquito de masa que pone en seis moldecillos pequeñitos del mismo material. Mete la cosa en el horno, precalentado a 170ºC.

A los diez minutos, todo lo que no había crecido antes la masa, lo crece ahora. Sube y sube, y Microalgo se teme ya que eso se convierta en un alien chungo que se coma a la mayor parte de la humanidad… No llega la sangre al río.

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Masa amorfa querer deglutir Planeta Tierra.


A la hora y media, Microalgo saca los moldes pequeños y consigue unas pseudomagdalenillas de buen aspecto. Espera media hora más para sacar “lo otro”, que no sabe cómo denominar: similobizcocho frutisecado, mimetomagdalenón con tropezones, dulzopán megaexpandido…

Características organolépticas del resultado: Huele bien, sabe bien, textura aparentemente esponjosa… ¿Alguna pega?

Pues sí. Es un pelín denso. El mercurio, a su lado, es agua de rosas.

Uno se lleva un bizcocho para que lo prueben sus amigos en el trabajo por dos posibles motivos. El segundo de ellos es no tener que comérselo uno enterito. Que no es de dieta, precisamente.

Le preguntaré a las generaciones parentales cómo se puede mejorar la fórmula. Ya les cuento.

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22 comentarios to “Ensayo y e(ho)rror. Ingerir y todo eso, VII”

  1. margherita dolcevita Says:

    Conste que Microalgo se quedó en casa porque le dio un queséyo de limpieza dominical. Pero Zoe y yo le insistimos en que fuésemos los tres a facp (follar a cuatro patas), pero él que no y que no. Para colmo, nosotras ni siquiera probaremos el bizcocho ese y eso no me parece ni medio bien. De lo que se deduce que don Micro no nos quiere ná de ná, aunque él jure y perjure que sí, que nos quiere, aunque mañana vayamos juntos a pilates, pero todo eso es para despistar. ¡Porca miseria! Cago’ntó…

  2. Microalgo Says:

    Créame, Margherita. Si no le llevo bizcocho es porque la quiero bien. Pero bueno, si insiste… Allá Usted.

    Aclaro a los neófitos que FACP (follar a cuatro patas) es un eufemismo que utilizamos Margherita y yo para ira la playa. Siempre que mecnionábamos la palabra PLAYA, o llovía, saltaba el levante, u ocurría cualquier otra cosa que nos impedía acceder a la arenosa costa. Así que decidimos sustituir esa palabra por un giro que lo escondiera… Lo malo es que Margherita no repara en nada. Podríamos decir que no conoce, que no hila. Un día recibí una llamada suya.

    – ¡Microalgo! ¡Mira que día hace! ¡Vámonos a follar a cuatro patas! … …

    … …

    … No, mamá, que no es eso, que es una cosa que decimos Microalgo y yo, pero que no… que no, mamá, afú, quilla, cómo te pones.

  3. carrascus Says:

    Oiga, D. Micro… en el contrato de sus becarios pone que tienen la obligación de probar “eso” que usted les llevó….?????

  4. david Says:

    ¡Encontraste la receta del célebre pan de los enanos de Terry Pratchett!

    ¿Y no te has planteado fabricarlos en plan masivo y dedicarlos a sillería constructiva? ¡Podrías desbancar el ladrillo! ¡La nueva Edad de Oro de la Construcción en España!

    Y lo peor es que no dejo de salivar y de pensar que tiene buena pinta, que mojando en un vasito de leche…

  5. Reb Says:

    pero la idea era deliciosa

  6. Lara Says:

    ¡Qué cocinitas estamos!

    Yo no me pongo esas gafas, eso sí.

    Y seguro que no estaba tan mercurio. Seguro.

    Susto en las amapolas de abajo, por cierto.

    ¡¡¡Un besazo!!!

  7. En tierra de nadie Says:

    Así, en la foto, no tiene mala pinta.

    Me ha recordado a mis intentos de hacer tortilla de patata. Cuando por fin me salió (ya no me acuerdo del número de intentos anteriores) y como no tenía la máquina digital cargada, le hice una foto con el móvil. Necesitaba registrar lo que consideré una hazaña. Hasta hace poco llevaba la foto, pero en un ataque de vergüenza e impulsividad la borré.

    ¿Y por qué cuento yo aquí todo esto, me pregunto?

    En fin. Gracias por sus siempre amables y cariñosos comentarios en mi blog. Me enternecen, se lo aseguro.

    A cuidarse.

    besos

    pd.- presupongo que esto lo leerá mañana, pero yo todavía estoy en ayer, o sea hoy, o sea día 31. Pero no me olvido del día que es, no. Es mentira que abril sea el mes más cruel. De hecho, es mi favorito.

    Es lo primero en lo que he pensado al ver el pastel: ¿dónde está la vela de cumpleaños?

  8. Microalgo Says:

    No está en contrato, Carrascus. Es una de esas simpáticas leyes no escritas, como el derecho de pernada y el sacrificio de los primogénitos…

    Más que como tocho informe, David, yo lo utilizaría para cosas más refinadas. Por ejemplo, incluir el lanzamiento de bizcocho como disciplina olímpica. Tal vez no llegue a Pekín, pero con tiempo y muchas fichas federativas, tal vez para la siguiente. De momento, la cuña que saqué me viene de perlas para sujetar una puerta.

    Lástima que la delicia, Reb, haya quedado en el campo de las ideas. La verdad es que la densidad de la cosa no permite saborear mucho el bizcocho (¿lo debería llamar trizcocho? es que pesa muuuuchooo…).

    A lo mejor no le quedan tan mal esas gafas, Dama Lara. Tal vez sea cuestión de no ponerse estrábico. Y no se me asuste. También este otro post era por quitarle hierro al anterior.

    Gracias, ETDN. Siempre es un placer verla por acá. Aprovecho la idea de que, en imagen, el pedrusco ése no tiene tan mala pinta. Tal vez pueda ser utilizado con fines publicitarios, como esos helados que están hechos de puré de patatas con colorante (y en la foto dan el pego).

    Y ya queda menos para los idus de Abril…

  9. Reb Says:

    felicidadeeees!!!!!!!

  10. Microalgo Says:

    Gracias, Dama Reb.

    Al fin un número tan redondo como yo.

    El tipo del carrito amarillo se está empeñando en torturarme, Dama Reb.

  11. Meryflower Says:

    ¡¡¡¡¡FELICIDADESSSSSS!!!!
    Y prometo sonsacar a mi madre la receta de su “Bizcocho perfecto”, de aquí a dos días te la paso :)
    Ah! También está la versión chocolateada del mismo… lo que usté desee

  12. zoe Says:

    Siempre podría haber tenido acceso a mi maravillosa receta de Brownie en microondas, pero, después del feo que nos ha hecho usted el domingo con el plantón y el pastel…. Me lo comeré con Marguerita y santas pascuas, hale, se chinche usted! (con respeto, claro)

  13. Glomus Says:

    A lo mejor es porque son las 2 (las 3 en Puerto Real) y desayuné a las 6, pero ha sido ver la foto de las magdalenas y empezar a ensalivar (ottia, me se acaba de aparecer el Dr. Pavlov (1849-1936)…”buenas” “хорошие”- que sigifica “buenas”, en ruso, lo juro… Está tomando nota el tío. Pues eso, que no tiene tan mala pinta, pero lo que no entiendo es por qué ocultas el ingrediente principal: un buen chorro de mayonesa. ¿Temes que te levantemos el secreto, perillán…?

  14. alcancero Says:

    ¿Y no podían ustedes usar nombres clave menos cantosos que el que responde al acrónimo FACP, que incluso así suena a guarrería española si lo pensamos en inglés? ¿Y debemos pensar por lógica que cuando ustedes dicen “vamos a tomar el sol a la playa” se refieren a lo que se refieren?

  15. Arwen Says:

    Así, a bote pronto y sin pensarlo mucho, me da a mí que más de medio kilo de harina igual es mucho, no?
    En fin, Micro, siempre puedes usar lo que sobre para ponerlo debajo de la cama. Seguro que las pelusas huyen despavoridas a casa de la vecina.

  16. Microalgo Says:

    Bueno… la verdad es que en la playa nos solíamos portar muy bien Margherita y yo. Nada de escándalos. Alambres de espino y electrodos, como máximo.

    Lo de la mahonesa no me parece mala idea, Glomus, a posteriori. A priori sí me lo parecía. Tal vez si veo la cosa esa como un pan y no como un bizcocho, me anime a ponerle mahonesa y chorizo por encima. Buena idea, como todas las suyas.

    Mmmm…

    Y Zoe: tengo una apuesta con la Dama Lidia, no lo olvide. Los brownies, después.

  17. Microalgo Says:

    He consultado “las fuentes” y sí, va a ser eso. El próximo, con menos harina. Zenquiu beri másh, Dama Arwen. Nos vemos esta noche en la Sala Colorá.

  18. Microalgo Says:

    Como corolario, ayer le tiré una de esas “magdalenas” a Margherita Dolcevita, y le hizo daño (no se la tiré a la cabeza, y se la tiré flojito: no me echen los caballos). Así que me parece que el conjunto se declara, al final, no apto para el consumo humano. La Madre de la Dama del Lago me ha recomendado, también, que baje el porcentaje de harina. Hay consenso, pues.

  19. Sérilan Says:

    Hombre Microalgo no conocía yo esa faceta suya en la cocina, es usted toda una ganga para quien se lo lleve.
    Y bueno…mirando la foto la verdad es que el bizcocho tiene buena pinta, otra cosa será pedir opinion a sus compañeros que lo probaron porque echando mano yo de mis catorce años de experiencia como repostera en el mundo laboral y la mucha aficion que siempre le tuve, me da que pensar que era muy poco azucar y huevo para tanta harina y frutos secos.
    Pero repito se le ve buena pinta, me habria gustado probarlo.
    Y tranquilo, el aceite le queda bien al bizcocho, la próxima vez no le ponga agua por favor

  20. ETDN Says:

    Don Micro, hágame llegar su dirección de correo electrónico, si le place, así le incluyo en la lista de mártires a los que de vez en cuando envío alguna que otra curiosidad que pesco en mis noches de insomnio y de curro.

    besazo

    entierradnadie@gmail.com

  21. Microalgo Says:

    Volando, Dama ETDN.

  22. Inés Says:

    Más de un año después encuentro este post (debo confesar que he leído todo el material disponible) y puedo decir que me reído un montón con el experimento “bizcochero”.

    ¿Nadie te enseñó la receta del bizcocho 1-2-3 de yogur? Porque yo siempre pensé que era necesariamente la primera receta de repostería que todos aprendíamos.

    Para la próxima, avísame y te paso alguna recetilla sencilla y con una tasa de éxitos del 100%.

    [Y ahora me voy a comentar otros posts del año de la polca, que tengo guardados porque tenía cosas que decir]

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