Arthur Charles Clarke

Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia (Tercera ley de Arthur C. Clarke).


arthurcclark.jpg

– Recordad, señor mío, si cual bravo
discreto sois
el capítulo aquél de los molinos.
– El capítulo octavo.
– Pensad del ataque el momento…
– ¿Según eso, acometo yo a personas
que acostumbran a girar a todo viento?

– ¡Que con un movimiento
de sus brazos, si osáis acometellas
al fango os lanzarán…!
– …¡O a las estrellas!
(Edmond Rostand: Cyrano de Bergerac).



Acaba de fallecer en Colombo, donde vivía desde hacía mucho, Arthur C. Clarke. A él le debo algunos de los mejores ratos de mi juventud, leyendo con los ojos como platos 2001, Fuentes del Paraíso, el Fin de la Infancia, el Martillo de Dios, Cita con Rama o los Cuentos de la Taberna del Ciervo Blanco. Las colaboraciones posteriores con otro tipo (léase que las escribía el otro tipo y luego él las firmaba y así vendían mucho más) son una caca, ni se les ocurra leerlas.

Fue un visionario, como Verne y, como éste, amigo de muchos científicos (él mismo lo era, y le dio caña a los nazis en la segunda guerra mundial diseñando sistemas de radares defensivos). Con su sentido del humor británico, enunció tres leyes que se conocen como las “leyes de Clarke”, que supongo que perdurarán como las leyes de la robótica de Asimov. Helas acá:

Primera Ley: Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.

Segunda Ley: La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.

Tercera Ley: Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

A pesar de haber vivido una época en la que la ciencia hizo mucho más la puñeta que otra cosa (bombas atómicas and so on), siempre mantuvo un optimismo imbatible acerca de las ventajas del desarrollo tecnológico en el futuro. Y sus extraterrestres nunca intentaron devorarnos el cerebro o reproducirse con nuestras mujeres.

Descanse en paz este pedazo de escritor. Sit tibi universum laevis.

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10 comentarios to “Arthur Charles Clarke”

  1. Glomus Says:

    Don Arturo forma parte de una época de mi vida en la que también reconozco a las Pléyades, la música de Vangelis y muchas risas sobre el rumor del río en Benamahoma, con Anaxágoras intoxicado de zumo de moras, y Microalgo y un servidor escrutando cada piedra serrana en busca de alacranes. Fueron unas coordenadas muy hermosas. Estés donde estés, saluda a Hal 9000 y gracias, Mr Clarke.

  2. carrascus Says:

    “Cita con Rama” y “El martillo de Dios”… de obligada lectura.

    Supongo que a estas alturas ya todos lo sabreis… pero si al nombre del famoso robot HAL 9000 le sustituís las letras del nombre por la siguiente alfabéticamente, sale… IBM.

  3. Reb Says:

    Me gusta la segunda ley. Aunque la tercera me parece genial.
    Te lanzo un besooo muy grande!!!

  4. Sérilan Says:

    ( Por si alguno de los Replicantes aparece por aqui ) No hay manera de identificarse en el nuevo chiringuitttttooooo….!!!!!
    Imposible dejaros un comentario

  5. Profesor Franz Says:

    Perdón por usar prestada la Zona Fotica para nuestra correspondencia interna, pero la nave estelar Replicante se dirige inexorablemente hacia un sector de asteroides y lo único que se le ocurre al capitán es cambiar la decoración de la sala de control.

    Pues eso, Sérilan, que tampoco yo puedo acceder al ordenador de a bordo. Pero el capitán está pasando por un estado de debilidad mental transitoria provocado por una senil efervescencia hormonal que le impide tomar decisiones lógicas. Necesitamos un vulcaniano que tome el mando. Hay alguno entre el público?

  6. Microalgo Says:

    Pues no, todos semos medio Klingon.

    Esta zona es suya, Herr Professor. No tiene que disculparse por utilizarla: es un honor para sus habitantes.

  7. Sérilan Says:

    Bueno, está bien Profesor, todo necesita un tiempo de acomodo
    Avisenme cuando la nave arranque motores sin problemas que no me gustaría quedarme en tierra.
    Lo que sí me preocupa es lo del capitan con esos problemas hormonales de los que habla, con la primavera recien estrenada me temo que se agudicen.
    En fin…rezaré por él

  8. Microalgo Says:

    Es que esta primavera viene un pelín cabrona, querida amiga Séri. Usted vitamínese y no se desanime tampoco, ¿vale? No se me descuide.

  9. Sérilan Says:

    No se preocupe don Micro que me cuido, me quiero un monton y eso es lo que me salva

  10. Inés Says:

    Arthur C. Clarke también estuvo conmigo mientras crecía. Y ni sé cuántas veces me releí los “Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco” (claro, que sólo cuando mi hermano no robaba el ejemplar paterno).

    [Sí, ataco de nuevo un post antiguo. Y aún quedan otros. Avisados quedáis todos]

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